En Cuba: ¿Rezagos históricos o racismo institucional?

Por SAMUEL FARBER

(El tercero de seis fragmentos del libro Cuba Since the Revolution of 1959 )

Foto: Dany Tomayo

HAVANA TIMES, 9 dic — Cuando los portavoces y apologistas del régimen cubano han sido confrontados con las manifestaciones de racismo en la Cuba posrevolucionaria, la respuesta que históricamente han dado es que solo son rezagos del pasado capitalista y que desaparecerán con el paso del tiempo. Esta explicación realza el papel de los prejuicios individuales y minimiza la discriminación institucional que persiste en la isla.

El argumento del “rezago” también implica que las expresiones de racismo desparecerán a fin de cuentas sin tener que recurrir a ninguna acción política y social.  Cuando, ocasionalmente, los líderes del régimen reconocieron que se necesitaba realizar alguna acción, el sentido de urgencia disminuía porque pensaban que las ideologías y las prácticas racistas tenían consecuencias sociales limitadas porque éstas afectaban solamente las relaciones privadas y familiares, algo sobre lo que el gobierno tenía poco control. 102 

¿Existe algún enfoque alternativo al que usa el gobierno cubano como la base de sus explicaciones y apologías que explique mejor el racismo pre y pos revolucionario que ha existido en Cuba? Ese enfoque alternativo debe comenzar viendo al racismo como un sistema de poder y de relaciones sociales estructurales. Un grupo racialmente definido – los negros cubanos – fueron históricamente despojados del poder y del acceso a  recursos por ser el objeto de conductas discriminatorias, principalmente de los blancos de clase alta y media alta.

Aunque la discriminación sufrida por los negros a manos de los blancos de clase media baja y de la clase trabajadora ha tenido un peso menor y ha sido de menos consecuencia desde el punto de vista de la sociedad como un todo, también ha sido algo muy real. 103

Desde esta perspectiva, el papel histórico del prejuicio –que se expresa principalmente como una actitud individual – ha sido justificar ideológicamente y ayudar a mantener las disparidades de poder, esenciales para la continuación de la discriminación racial, la cual es el meollo del racismo.

En Cuba, al igual que en Estados Unidos, la discriminación se ha llevado a cabo a través de prácticas institucionales que incluyen el sistema de justicia y correccional, la vivienda y los patrones ocupacionales, y las jerarquías del partido imperante, todos los cuales, por estar consolidados de manera institucional y sistemática, no dependen para su continuación y supervivencia de las actitudes de prejuico de los individuos que dirigen dichas instituciones en un momento determinado. 104

Desde esta perspectiva, es evidente que la Cuba pre-revolucionaria era una sociedad racista a pesar de que la gran mayoría de los blancos y una proporción significativa de los negros no la hayan visto como tal. Aunque los patrones del racismo cubano eran diferentes de los de Estados Unidos, los dos sistemas se originaron en la esclavitud y continuaron siendo reproducidos por estructuras institucionales, económicas y sociales que se establecieron después de que se abolió la esclavitud.

La revolución cubana tuvo éxito en abolir el sistema de capitalismo privado y estableció en su lugar un nuevo sistema burocrático con una nueva clase en el poder. En lo que se refiere a la cuestión racial, implementó algunas reformas importantes relacionadas con las relaciones raciales, tales como la abolición de la segregación racial en las playas y los parques provinciales, y reformas de tipo clasista como las que se hicieron en las esferas de educación y salud que beneficiaron a los negros cubanos de forma desproporcionada.

Pero sólo una vigorosa campaña de acción afirmativa de largo plazo y un auténtico multiculturalismo pudieran haber creado una clara ruptura con el pasado – una revolución, y no sólo una reforma en las relaciones raciales. El  gobierno revolucionario no  hizo éso; el liderazgo revolucionario mismo fue un producto del silencio racial y de la ideología daltónica que prevaleció en la Cuba pre-revolucionaria.

Primera entrega: Cuba, y la unidad del pueblo

Segunda entrega: Los trabajadores cubanos despues de la Revolución

Ni los negros, ni los trabajadores, contribuyeron significativamente como grupos sociales al proceso revolucionario, ni antes ni después del derrocamiento de Batista el 1º de enero de 1959.  Ni sus preocupaciones  ni sus quejas formaron un aspecto central del programa revolucionario que se desarrolló a través del tiempo. Las organizaciones negras independientes y autónomas, así como las de los trabajadores, fueron eliminadas. Ambos grupos se quedaron sin ninguna organización propia a través de la cual pudieran luchar y exigir transformaciones democráticas y liberadoras.

Foto: Jennifer Mac Donald

Así que el racismo institucional, aunque reformado, siguió existiendo en Cuba después del triunfo revolucionario y empeoró de manera significativa durante el Periodo Especial que comenzó en los noventas. El prejuicio racial se mantuvo después de la victoria revolucionaria, pero no porque fuera, como decían los líderes revolucionarios, un “rezago” del pasado capitalista. Por el contrario, los prejuicios se nutrieron de una realidad existente que continuaba manteniendo a los negros sin poder, desventajados y subordinados en muchas esferas de la vida.

Y conforme fueron empeorando las condiciones de vida de los negros mucho más que la de los blancos durante el Periodo Especial de los años noventa, así  aumentó el prejuicio racial de los blancos. En realidad, las reformas llevadas a cabo por el gobierno revolucionario, aunque reales, no llegaron a derrocar el orden racial pre-revolucionario y tuvieron el efecto perverso de crear nuevas formas de prejuicio racial. Así, por ejemplo, un médico blanco cubano de 40 años de edad podía decir a mediados de los ochenta: “Tengo una teoría que pudiera ser considerada fascista, pero para mí, los negros son inferiores a los blancos en cuanto a su coeficiente de inteligencia. Para apoyar esta teoría, les muestro que en Cuba, donde durante 35 años los negros han  tenido las mismas oportunidades de estudio, no hay evidencia de que puedan igualar a los blancos. Cómo no pensar que la herencia genética los afecta neurológicamente, y los hace diferentes, es decir inferiores.”105

Foto: Angel Yu

Footnotes:

102. Alejandro De la Fuente, Race, Inequality and Politics in Twentieth Century Cuba, Chapel Hill, N.C.: The University of North Carolina Press, 2001, 323–24.

  1. 103. Así, por ejemplo, el sindicato de trabajadores de la compañía de electricidad, uno de los mas militantes y anti-Batistianos, colaboró con los patronos en la exclusión de los negros de la compañía, así como de la membresía del club social y equipo de beisbol Cubaneleco

104.      La labor pionera del sociologo de UC Berkeley Robert Blauner (mi ex-maestro) influyó mucho sobre mi enfoque sobre las relaciones raciales. Vea por ejemplo su libro Racial Oppression in America (New York: Harper and Row, 1972). Su discipulos, y mis compañeros de Berkeley, Stephen Steinberg y David Wellman han seguido el sendero intelectual de Blauner. Vea, por ejemplo, Stephen Steinberg, The Ethnic Myth: Race, Ethnicity, and Class in America (Boston: Beacon Press, 1989); David T. Wellman, Portraits of White Racism (New York: Cambridge University Press, 1977); and Michael K Brown et al., White-Washing Race: The Myth of a Color-Blind Society (Berkeley: University of California Press, 2003).

105. Entrevista por Rafael Duharte and Elsa Santos, citada en De la Fuente, Race, Inequality and Politics, 324.

CUBA SINCE THE REVOLUTION OF 1959
A Critical Assessment
Copyright Samuel Farber 2011.
(www.haymarketbooks.org)


One thought on “En Cuba: ¿Rezagos históricos o racismo institucional?

  • el 13 diciembre, 2011 a las 4:24 am
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    El racismo no tiene color político.

    Habrá que luchar contra él en la Cuba de ahora mismo, y también en la Cuba del futuro.

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