En busca del aislamiento social en Cuba

Por Ronal Quiñones

Una cola en La Habana Vieja para comprar galletas saladas. Foto:  cuballama.com

HAVANA TIMES – A falta de una vacuna efectiva contra la Covid-19, hasta el momento lo único que ha demostrado efectividad en el control de la pandemia es el aislamiento social. La autoreclusión domiciliaria o la cuarentena han sido, hasta ahora, las mejores armas contra la enfermedad, y si bien no la curan, al menos permiten ganar tiempo hasta que se logre encontrar el antídoto adecuado.

Sin embargo, muchas cosas conspiran contra el logro de ese distanciamiento social, especialmente en Cuba.

En primer lugar, están las costumbres ancestrales y la idiosincrasia del cubano. Es difícil, por no decir imposible, mantener a la mayoría de los habitantes de esta Isla en sus casas durante demasiado tiempo, ni siquiera con una pandemia mortal acechando en sus puertas.

Estoy hablando de los adultos, los niños son otro problema mayúsculo, porque la mayoría no tiene los medios para entretenerse en casa (celular, tablet, computadora, playstation, etc), y se han acostumbrado a jugar en la calle, a diferencia de muchas partes del mundo donde las personas desde pequeñas no tienen tanto roce social.

Sin escuela de por medio, es una verdadera tortura para muchos padres lograr mantener entretenidos a sus hijos día tras día, cuando se van agotando los juegos y el aburrimiento hace mella en los menores.

Eso es a nivel individual, pero a nivel colectivo hay otros problemas no menos acuciantes, y que escapan al control personal. El principal de ellos es la comida.

Estoy seguro de que si todos los hogares de Cuba tuvieran comida suficiente, las calles estarían desiertas, a pesar de lo dicho anteriormente sobre la naturaleza del cubano.

Sin embargo, las grandes tiendas están cerradas y se dedican tímidamente a vender por encargo, ya sea para llevar a las casas o para que los usuarios recojan su pedido en las propias tiendas.

Lo primero que se debe hacer en este sentido es ampliar las tiendas virtuales. Es imposible que en La Habana funcionen solamente tres: Cuatro Caminos, Carlos Tercero y 5ta y 42. Hace ya casi un mes la ministra de Comercio Interior dijo que se abrirían más de 10 centros de ese tipo, pero solamente Cuatro Caminos se sumó a las ya existentes.

Como era de esperar, cuando empezó a funcionar colapsó la plataforma digital en la que está montado el sistema, y el desastre fue tal que todavía hay personas a las que se les debe dinero, porque del 18 al 21 de abril se les aprobaron compras que nunca se registraron. También debieron eliminar la opción de que gente desde fuera de Cuba comprara a sus familiares, por el mismo motivo.

La primera dificultad para quienes intentan utilizar este servicio es la conectividad, que de por sí no es buena en este país, pero en esos sitios específicos el tráfico las complica mucho más.

De entrada, hay que tener bastantes datos móviles para poder hacer un pedido, porque hay que entrar departamento por departamento para ver lo que hay, y luego completar la compra con las tarjetas magnéticas.

Otro problema es la falta de ofertas, que no se entiende, porque los surtidos estaban de manera aceptable (para los estándares de Cuba) antes de iniciarse este fenómeno. Cuando se intenta comprar en las tiendas virtuales de La Habana es prácticamente imposible encontrar pollo en sus disímiles variantes, está desaparecido el aceite, y la leche en polvo es algo así como el Santo Grial.

Esos bienes, junto a los de aseo, que sí tienen una presencia más estable, son los más demandados por la población, pero con los problemas de conectividad y lo costoso de los paquetes de Etecsa (el monopolio de las comunicaciones en Cuba), es muy triste y desalentador que luego de entrar y revisar departamento por departamento veas que solo hay algunos productos de aseo, cigarrillos, caldos y ron.

Por cierto, en este último punto dijeron que no se venderían bebidas alcohólicas, pero la veda parece que solamente es para la cerveza, precisamente la más demandada por la mayoría.

Mientras la oferta no se estabilice, seguirán las aglomeraciones en los mercados de barrio.
Un meme muy popular por estos días dice que el principal enemigo del aislamiento es el pollo, y no le falta razón. Cada vez que sacan pollo en cualquier establecimiento es un mar de pueblo el que se congrega allí, sin importar que el transporte esté paralizado y la gente deba hacer largos recorridos a pie. Morirse de hambre es peor que morir por la Covid-19, piensa la mayoría.

El otro punto que debe resolverse de manera urgente es la disminución de los plazos de entrega. Actualmente ninguno se baja de los siete días hábiles, que según reza en el anuncio oficial, es el plazo máximo.

Sin embargo, no importa que vivas a cuatro cuadras de la tienda, no esperes tu envío antes de una semana, así que si necesitas algo no puedes esperar a quedarte en cero, pues nunca te llegará antes.

Correos de Cuba sumó sus medios de transporte y personal para ayudar en esta tarea, pero si no dan abasto con solamente tres tiendas funcionando en la capital, no quiero ver cuando se incorporen las demás previstas.

Si son tantos los pedidos, como dicen los responsables de esos establecimientos, que utilicen guaguas para llevarlos. En definitiva, la mayoría están cogiendo telarañas en las terminales, y todo ese combustible se malgasta en transportes más pequeños.

La libreta, ese artefacto arcaico que muchos llevan décadas criticando y pidiendo su desaparición, debería ser ahora la solución a todos los problemas, porque garantizar que a cada cubano le llegue aunque sea un mínimo de productos, es expedito por esta vía. De momento, solamente se aprobó reforzar un poco el aseo, y ofertar una libra de pollo por consumidor por mes, pero, evidentemente, eso no es suficiente.

En cualquier bodega la aglomeración sería mucho menor, empezando porque muchos núcleos familiares tienen mensajeros, y con una persona en la cola, salen varias familias. Además, se puede incluso regular y que un día compren quienes poseen un número terminado en par, y otro el impar, pero bueno, eso no ha sido evaluado por quienes deben tomar la decisión.

En fin, que se puede pedir mucho aislamiento social, pero si las condiciones no están creadas, será imposible, y terminaremos todos contaminados de una manera o de otra. Ojalá salga pronto la vacuna.

One thought on “En busca del aislamiento social en Cuba

  • Hoy reportaron solo 20 nuevos casos y están cantando victoria. A lo mejor yo me equivoco y de verdad son los Reyes del Mambo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *