El Titán era de bronce, y era negro

Rogelio Manuel Díaz Moreno

Antonio Maceo. Sketch: wikipedia.org

HAVANA TIMES — Ya son dos veces la que he oído esta inconsistencia en los medios masivos de divulgación de nuestro país. La primera vez fue por la radio, en un espacio de corte educativo infantil. La segunda, en un breve programa de la televisión.

Las dos veces se referían al mayor general Antonio Maceo y Grajales, y a su título de Titán de Bronce. Quien conozca solamente un tilín de historia de Cuba, ya sabrá algo de la relevancia histórica de esta figura. Pocos cubanos reciben un reconocimiento tan profundo y genuino como este, protagonista de las mayores épicas de las luchas anticoloniales cubanas. En los programas de marras, explicaban que el epíteto de Titán de Bronce se lo había ganado por su heroicidad, sus campañas militares, y nada más.

Pero una parte importante de la trascendencia del hijo de Marcos Maceo y Mariana Grajales, del carisma que lo acompaña, es su origen. Antonio provenía de una familia negra, de la región oriental. No podemos olvidar que la primera guerra de independencia fue iniciada y dirigida, fundamentalmente, por personas de cierto rango, hacendados, abogados, etcétera… mayormente blancos. Fue muy respetable el sacrificio que hicieron todos, sin dudas, incluso aquellos que se alzaron sin convencerse primero de liberar sus propios esclavos. Pero no caben dudas de que, en este medio, para que un hombre como Maceo descollara, tenía que tratarse de un ser excepcional. Y, naturalmente, se ganaría una popularidad sin par entre los mambises “de a pie” que se trasmitiría naturalmente a todo el pueblo cubano digno.

El sobrenombre de “Titán de Bronce” se lo ganó con cada jornada heroica, de inspiración para sus hombres y pasmo de sus enemigos. El título se hizo popular por reflejar el carácter inquebrantable, magno, de sus acciones y su vida. Pero también por el color natural de la aleación referida, oscura como la piel de hombres como el propio Maceo y sus hermanos; muchos otros héroes gloriosos de origen igualmente humilde, como Guillermo Moncada y Quintín Banderas, y otros tal vez menos conocidos.

Si Antonio Maceo hubiera sido un héroe blanco, su sobrenombre se hubiera quedado solo en la parte de Titán. Como el de Ignacio Agramante fue, simplemente, El Mayor; Carlos M. de Céspedes, el Padre de la Patria; José Martí, el Maestro o el Apóstol. Todos ellos figuras excelsas, admirables, y admiradas. Pero que al ser blancos, sus sobrenombres como héroes, no incluyeron algo que era dado como cosa natural.

En el caso de Maceo tenía que ser distinto por su condición en una sociedad donde la esclavitud enquistó el mal de la discriminación. Por supuesto, el racismo pertinaz no ha podido resistir la necesidad de arañar un poco una imagen tan contundente de un hombre negro. De tal forma, se narra que, en cierto momento, algunos falsos eruditos buscaron blanquear la persona de Maceo, porque no podía ser que un negro, bueno, ustedes ya saben. De todas maneras, más de un libro de historia anda por ahí con imágenes del Titán de Bronce bastante pasadas por lejía. Se puede hasta pensar que, si Mariana Grajales hubiera sido blanca, ya la habrían proclamado Madre de la Patria. Porque conste, que ninguna otra mujer ha merecido más el título.

Así que, en mi humilde pero rotunda opinión, es necesario no desconocer este elemento trascendental de la cultura y el sentimiento populares. Es verdad que en la sociedad a la que aspiramos, la ciudadanía de Cuba y la integridad del carácter serán lo único importante, desaparecida las artificiales diferenciaciones entre negro, blanco, mestizo. Aún así, deben respetarse hoy los sentimientos de orgullo y satisfacción que despierta un héroe de esa talla, también por el motivo del color de su piel; el motivo de orgullo e inspiración que significa entre los normalmente excluidos, los relegados, los discriminados de siempre. Incluso si se supera algún día para siempre el flagelo del racismo, las personas y las luchas que contribuyeron en su momento histórico con tal fin, merecerán eternamente nuestro respeto.

Así que quisiera enviar mi exhortación, para los que preparan los guiones de los medios masivos de divulgación. Y consiste en un llamado al respeto por los valores históricos, culturales y sociales, que no se deben tratar a la ligera. La próxima vez que vayan a explicar por qué a Maceo le llamamos “Titán de Bronce”, tengan esto más en cuenta.


16 thoughts on “El Titán era de bronce, y era negro

  • el 27 agosto, 2019 a las 2:40 pm
    Permalink

    YO CREO QUE “DE BRONCE” LE PUSIERON POR ser negro, o mestizo, poco importa. Habia que ponerle un sobrenombre, y asi surge este, tan parecido a su piel: Titan de bronce, que podria ser de ébanno, si es mas prieto, o azavache. Asi se habla en Cuba; los sobrenombre tienen que ver con la piel. Eso me gusta.

  • el 8 octubre, 2018 a las 8:39 pm
    Permalink

    Yo creo que el epiteto de Titán lleva segunda parte, no solo por lo que han expresado anteriormente varios acá, sino también para expresar la “dureza” con la que estaba forjada la estirpe Maceo. 26 heridas de balas lo atestiguan, de las cuales, solo la última pudo con su vida. En muchas ocasiones tuvo que salir a caballo, mal herido, para poder salvarse de alguna emboscada española. Creo que podían haberle puesto el Titán de Hierro, para hacer referencia a su fortaleza, e incluso creo que una de las razones por los que no se le puso este título, es porque no era negro como el hierro (el hierro fundido es de color negro), sino que era mulato, de color aceitunado, que se asemeja más al color del bronce por el componente de cobre que tiene. Imagino que esa haya sido la razón para llamarlo Titán de Bronce en lugar de Titán de Hierro. En cuanto a donde exactamente surge, y quién fue el que le colocó ese título, a mi también siempre me ha intrigado… Sobre sus creencias, creo que si se han estudiado y bastante profundamente por varios autores, es extensa la bibliografía que se ha escrito sobre Maceo en Cuba y fuera de esta, y creo que es una de las personalidades mas desconocidas por el cubano común, por cuanto existe la habitual creencia de que era una persona extremadamente voluntariosa, y la Protesta de Baraguá, como que viene a ratificar dicha opinión. Pero hay que leer con detalle cada cosa que dijo o escribió, o lo que escribieron sus contemporáneos, entre ellos Nuestro Apóstol, José Martí, para darse cuenta que no era ningún ignorante y mucho menos analfabeto. Su familia de dio la educación mas esmerada que sus recursos financieros, junto con su condición social le permitieron en su momento. Si trabajó también en el campo, y vendía frutas junto a sus hermanos. Era un poco tartamudo, pero logró dominar este defecto a base de mucha práctica, cosa que no logró superar su hermano José, quien era apodado el “León de Oriente” y miren que a José no le hacen ninguna referencia al color en su epíteto. En fin, los invito a leer sobre la vida de la familia Maceo-Regüeiferos-Grajales, van a encontrar muchisimas cosas interesantes y dignas de admiración.

  • el 21 mayo, 2016 a las 6:54 am
    Permalink

    Los Maceo eran venezolanos que emigrarón a Cuba. El papá de Antonio Maceo fué un ex militar español, que se le puso mala la cosa en Venezuela con la colonia y piró para Cuba ilegalmente ya que en Cuba era prohibida la entrada de negros (libres) en aquella epoca.

    Si se ponen a ver todos los que comenzarón ese sentimiento de patriotismo cubano, fuerón expatriados de Latino America que estaban en contra de la colonia española. Porque los cubanos de pura cepa en aquél entonces vivián muy bien, y se sentian muy españoles.

  • el 10 diciembre, 2014 a las 7:21 am
    Permalink

    Como quiera que fuera, si Bronce por negro (y da lo mismo que fuera mulato, negro, mestizo de indigenas, o blanco) o por la reciedumbre de su carácter, su estatura de Titán, su inteligencia, sus principios acrisolados, Antonio Maceo está y estará en el pedestal de los que nos ganaron la Patria y por eso y sobre todo por eso es nuestro Titán y Mariana Grajales también debía ser referida como la madre de todos los cubanos. Si Carlos Manuel hizo aquel pronunciamiento, dandole cuna en su casa a todos los cubanos y no sólo a sus hijos biológicos, lo que lo hace merecedor del epíteto y no solo por esa feliz expresión, sino sobre todo porque en su casa parió la libertad a la independencia de nuestra patria, Mariana que le dio estirpe a los Maceos, también dijo en ocasión de una pérdida familiar tan importante, a su hijo más pequeño: y tú empínate! que fue decirle a todos los cubanos, que nos empináramos a la lucha por lo más querido: la libertad y la independencia patrias, a todos sus hijos aunque no lo fueran biológicamente…

  • el 1 diciembre, 2014 a las 9:02 am
    Permalink

    No importa si era negro o mulato, para los potentados blancos de esa época, y para los de ahora también: un mulato es una persona de raza negra y punto! A esa persona de raza negra se le endilgaban (y se sigue haciendo ahora) una serie de características (la gran mayioría negativas) provenientes del prejucio racista. Maceo fue discriminado y encasillado en estereotipos y su mulatez no le sirvió para escapar de ello. simplemente porque no era blanco , ni de alta alcurnia, y encima había (por propio esfuerzo) ganádose un sitial en el ejécito: caldo de cultivo para la envida y el odio racistas!

  • el 1 diciembre, 2014 a las 8:51 am
    Permalink

    Coincido Isidro: tuvo que hacer la aclaración un hombre blanco para que se validasen las innegables cualidades intelectuales y de estratega de Maceo. Desafortunadamente eso no ha cambiado para nada: las personas de raza negra (en USA, Cuba, Europa) continúan “necesitando” el aval blanco para ser valoradas y hasta cierto punto salvadas, y no porque quieran pues de luchadores negros y dignos está llena la historia, sino porque el carácter racista de este mundo, así lo ordena…

  • el 30 noviembre, 2014 a las 9:43 pm
    Permalink

    Si, buen punto. Maceo no era ningún “pobrete” como lo quiere pintar ahora la historiografia de izquierda. Su familia era propietaria de tierras. También se casa con una “parda” de dinero y vivían en una Mansión. Solo se habla de Maceo como militar. Su vida militar aunque ilustre, no fue lo que mas hizo en su vida. Aun después del Zanjon trabajo en Centro América como Administrador de fincas de lo que tenia fama de ser muy bueno. Maceo como buen cubano era un excelente empresario.

    De la vida civil de Maceo no se habla ni se investiga nada, Y por supuesto de su creencias espirituales y filosóficas, CERO. Hay que acabar con esta historia de PEDESTALES en Cuba y empezar a ver a nuestros héroes como personas.

  • el 30 noviembre, 2014 a las 6:17 pm
    Permalink

    Maceo tenia tanto de negro como de blanco, era de los que en aquella epoca le llamaban “los pardos”, no era tan humilde, era una famila de pardos libres y acomodados, no se si tenian esclavos, pero si les puedo decir que en aquella epoca cuando un negro obtenia la libertad o lograba algun menudito lo primero que hacia era comprarce otro negro como esclavo…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *