El sistema cubano: ni funciona ni funcionará

Osmel Ramírez Álvarez

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Osmel Ramírez Álvarez

HAVANA TIMES — He comentado en algunos de mis artículos que por necesidad de subsistencia acudí al trabajo agrícola, específicamente al cultivo del tabaco. Lo decidí cuando mi primera esposa estaba embarazada, a punto de dar a luz a mi princesita mayor, Ana Claudia, siete años atrás. Les comentaré algunas de mis experiencias como campesino, como muestra de cuán mal funciona este país.

Trabajaba yo en el Centro Provincial de Genética Médica, en Holguín, como especialista en Estudios Citogenéticos y ganaba poco más de 20 CUC al mes. En cualquier país normal sería una estupidez dejar un empleo seguro en víspera de ser padre, pero en Cuba continuar trabajando era un acto supremo de irresponsabilidad, a no ser que no tuviera otra opción.

Los ajuares bien modestos y la cuna de la bebita me costaban como 4 mil pesos en aquella época, 8 veces mi salario íntegro. Como padre responsable pedí la baja y armé un negocito de alquiler de discos, pensando a mediano plazo producir tabaco en una pequeña parcela que me dio mi padre.

“Meterme” en el cultivo del tabaco me llevó cuatro años, porque no basta con querer. Existe una sola empresa monopolista llamada Cubatabaco y solo por su intermedio puedes sembrar legalmente la preciosa planta. El valle de Mayarí está clasificado entre las mejores tierras para ese cultivo, y mi barrio suburbano, Guayabo, tiene tradición centenaria. De toda la región es donde hay más gente experimentada y de todos lados vienen a contratar esa mano de obra valiosísima.

rps20160914_133439Paradójicamente, la empresa Cubatabaco no empezó a crecer por aquí, sino por otro lugar donde escasea la fuerza de trabajo, nadie sabe de tabaco y las tierras fueron entregadas en usufructo a personas sin experiencia. Todas las condiciones fueron dirigidas hacia donde menos posibilidades habían de ser eficientes y eficaces. El resultado fue catastrófico y solo al cabo de cinco o seis años, y algunos reacomodos, y deudas que aún se arrastran, comienza a cambiar la situación.

En mi barrio, sin condiciones mejoradas, sin acceso al riego por gravedad que beneficia al resto del valle, sin sistemas de riego, sin programas de inversiones priorizados, se sacaba la cara por el resto. No por ayudar al Estado ni a su empresa ineficiente, sino por necesidad de acceder a los mejores precios de ese importante rubro. De los diez tapaderos (donde se produce capa de exportación) solo tres están aquí en Guayabo y son estos tres los que tuvieron resultados satisfactorios, los otros quedaron endeudados.

Hasta el año pasado no comenzaron las inversiones, pero logré meterme un año antes con un subterfugio. Hice mi casa de curado “a pulmón”, con un nivel de estrés tremendo por la inseguridad. Al final, en tres días me dieron los recursos que en tres meses pedía y me negaban. Venía la televisión a hacer un reportaje e increíblemente yo estaba más adelantado que los que habían priorizado y me seleccionaron. Entonces todo fluyó.

Antes de eso para que me vendieran un poquito de clavos debía hacer una cola de cuatro horas y rogarle a la persona responsable que con mala cara me hacía volver otro día. Luego la misma cola, y otra más para hacer la factura y encontrar al almacenero que los despache. Eso en el feliz caso de me resolvieran, porque casi siempre dicen que no se puede. Con el lío de la TV fue un jefe a mi casa a preguntarme qué necesitaba y mandaron un auto con los clavos y el facturador para que firmara el papel sin perder tiempo.

Los contratos incluyen que deben abastecernos de insumos, pero luego te dicen que llegaron incompletos y punto. En Cuba un contrato es mera formalidad, no vale nada, y demandar es una pérdida de tiempo. Las posturas o plántulas, por ejemplo, son responsabilidad de la empresa proporcionarlas en tiempo y forma, con óptima calidad. Jamás lo han logrado. Por esa causa a campaña pasada, que debió cerrar el 31 de enero, llegó a esa fecha con menos del 50% sembrado y debió extenderse hasta marzo. Ello repercutió en problemas de calidad por manchas ambientales en las hojas y mucho tabaco afectado por curarse en medio de las lluvias de primavera.

Cubatabaco finalmente cumplió su plan sin problemas y al tabaco afectado le sacan tanto dinero como al bueno, ya que lo convierten en cigarrillos y multiplican su valor cincuenta o sesenta veces. Pero los campesinos perdimos alrededor de un 40% del precio y aunque nos quejamos, fue inútil: en vez de obtener compensación, fuimos tildados de conflictivos.

rps20160914_133944Otro ejemplo: desde el 3 de julio solicité la roturación y el 15 de agosto no habían venido. Tuve que hacerlo con un particular que cobra 2,5 veces el precio oficial, pero vino rápido. Seguí insistiendo para la segunda rotura y todavía nada. Esta semana volveré a contratar al particular, porque pretendo sembrar en octubre y casi no hay tiempo, pero seguiré insistiendo como experimento para ver si vienen después de finalizada la cosecha.

Son solo algunos ejemplos de cuán mal se trabaja en Cuba, incluso en un sector priorizado como el tabaco. Si bien es cierto que pagan mejor que con otros productos agrícolas, tampoco permite que la mayoría disfrute de una solvencia real. El Estado es quien gana más y los campesinos no manejamos esos datos, son secretos.

Este sistema es tedioso, gelatinoso, ineficaz y estoy seguro que también mata por estrés. ¡Lástima que no tengamos las estadísticas! Y todavía hay quien pregunta el por qué esto no funciona: esto ni sirve ni funciona ni funcionará jamás. Estoy más que seguro.


22 thoughts on “El sistema cubano: ni funciona ni funcionará

  • el 17 septiembre, 2016 a las 3:15 pm
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    Osmel, yo digo como José Darío Sánchez. Ahora te admiro más. Impresionante tu trabajo y asfixiante las condiciones para trabajar. Ese control estatal monopólico es un lastre. Lo primero que señalas es que los contratos no se cumplen por la parte del estado y no pasa nada. Luego el estado es el que asume proporcionar los insumos, tampoco,los servicios de roturación, tampoco, luego los precios se devalúan y tampoco hay compensación.Es una verdadera cadena de incompetencia obstaculizando la producción. Y desde el principio de tu escrito, la selección del lugar donde colocar la empresa Cubatabaco es el menos racional.
    Estás hablando de la relación del estado con un pequeño productor.Exactamente como lo cuentas es el funcionamiento de las empresas estatales entre sí: un burocracia incompetente que conoce las ganancias, y los trabajadores que tienen que “fajarse” para lograr producir algo. En el caso de las empresas estatales ya nadie pelea por producir: todo el mundo hace como que trabaja y el estado hace como que le paga.Pero en el caso de los pequeños productores los tienen sometidos a la ilegalidad y al atropello porque esos como tú si quieren producir. La pesadilla. Te felicito por tu trabajo este y por el de tabacalero.

  • el 17 septiembre, 2016 a las 6:38 am
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    Bobo: este tema del tabaco, como ejemplo extrapolable, tiene más tela por donde cortar. Necesitaba todo el espacio de HT si hubiese continuado poniendo ejemplos. Tal vez hasta escriba otro post con cosas interesantes que se me quedaron. Mientras escribía pensé incluir esa analogía con el estanco del tabaco en la etapa colonial. Gracias por mencionarla y también por los precios.

  • el 17 septiembre, 2016 a las 6:27 am
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    Cartas a Granma no puede publicar este artículo por razones obvias. El boletín SPD lo pondrá en su proximo número. Los que no lo reciban y deseen recibirlo por favor escribir a mi correo [email protected].

  • el 17 septiembre, 2016 a las 4:00 am
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    Cuando sales de la escuela y entras en cualquier empresa de produccion , ahi mismo se acaba el encantamiento comunista, ahi mismo empieza el desaliento y despues la indolencia, y despues que nada te importa no te queda otra opcion que emigrar. No es casual que los mas “puros comunistas” del sistema salen directo de la escuela a dirigente sin pasar por produccion, perderian la virginidad si lo hacen . Y este es solo uno de los aspectos del problema.

  • el 17 septiembre, 2016 a las 2:30 am
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    ¿Publicarían esto en “Cartas a la Dirección” de Granma si lo mandas? Vaya, incluso si lo modificas un poquito para que la sal en la herida sea NaCl y no NaCN

  • el 16 septiembre, 2016 a las 10:29 pm
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    Lo que descibes, Osmel, se manifiesta en la rama de la producción agricula tabacalea, pero también en cualquier otra rama agropeciria. Un compañero de trabajo me hacía cuentos de las dificultades de su cuñado, pequeño agricultor en Guira de Melena y eran, con variantes, las mismas: desdia, falta de organización, incumplimientos por parte de Acopio, etc. Y de que no funiona el sistema, como dice un comentarista más arriba, eso se viene repitiendo desde casi el inicio de la Roboilusión y, al final, es el lei-motiv par uno largarse del país, porque comprende que allí no hay esperanzas y la vida es una sola para vivirla pasando tanto trabajo, lleno de estrés e impotencia. Estos son los artículos que debían leer los que aquí en USA dicen que en Cuba han habido cambios. Cuentos de camino. Ni los hay ni los habrá mientras el sistema sig en pie.

  • el 16 septiembre, 2016 a las 9:26 pm
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    Admirado Pedro desgraciadamente eso de “tumbando todo lo que puede ” a pesar de ser cierto han sido muy doloroso ya que por esa causan hay miles de personas cumpliendo injustas y crueles condenas en las inhumana cárceles del regimen . El gobierno roba impunemente quizás podemos afirmar que lo más sagrado que tenemos que es nuestro trabajo pero si robas y te sorprende el castigo es cruel sin atenuantes ni consideraciones de ningún tipo.
    La militarización de la sociedad ha convertido en “soldados” a cientos de miles de trabajadores(as) la corrupción el desvío de recursos etc práctica común del cubano que así restituye lo que el gobierno le roba es considerado un delito militar al que se le aplica “todo el peso de la ley militar”
    La dictadura solo pretende controlar el desvío de recursos con medidas punitivas abusivas y crueles mismas que no servirán para controlar el problema como esta demostrado, la crueldad y el desprecio hacía el cubano have que el régimen no tome en cuenta que la corrupción no es un problema ético sino social , la dictadura sabe que está demostrado que lo que hace no resuelve el problema lo saben bien pero lo que les interesa es causar mucho daño, mucho dolor que la gente sepa que son implacables . Nunca la Revolución fue ni es humana , nunca fue el pueblo el objetivo de la Revolución , la Revolución siempre sirvió a los intereses de un grupo de una pandilla que se puso el nombre de Partido Comunista pero ni siquiera sirvió a los intereses de las bases del Partido sino que se sirvió de ellos para lograr sus fines hegemonico . Hoy cambiaron de nombre ya el Partido no les interesa ahora son GAESA

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