El precio, el salario y el marxista cubano

o sobre la peligrosa persistencia de algunas ilusiones

Rogelio Manuel Díaz Moreno

A comprar papas.  Foto: Juan Suárez
A comprar papas. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — El compañero Erasmo Calzadilla (no se ofenderá si lo llamo de esta “desactualizada” manera) ofrecía su última contribución, recientemente, en el tema de los precios, los salarios y los mercados. Me hubiera gustado ver tomadas en cuenta algunas ideas mías, aunque fuera para rechazarlas.

A riesgo de parecer latoso, me gustaría repetir que el problema de los precios altos y los salarios bajos en Cuba no es tan difícil de comprender. Que se aclara con un poquito de economía política básica, de los viejos Smith, Ricardo y Karl Marx, más un poquito de objetividad cruda.

Opino que muchas herramientas valiosas de estas teorías se pueden aplatanar[i] claramente aquí. Esta opción se ve dificultada por los prejuicios generados por la implementación dogmática y sesgada que se vio acá y no mereció el nombre de marxismo, cuando no por deliberadas maniobras distractivas de gente bien enterada. Complicar la cosa para edulcorarla, o para confundir al adversario en una discusión, ha sido otro resorte muy socorrido por mala fe, por oportunismos, demagogia u otros intereses espúreos, además de no contribuir a soluciones realistas.

Si partimos de lo obvio, veremos que Cuba es una sociedad, desgraciadamente, del Tercer Mundo y pobre. Con una agricultura desastrosa y una industria generalmente improductiva, obsoleta y descapitalizada. Esto tiene sus causas, pero queremos saltar directamente al meollo de precios y salarios.

Una sociedad que padece de pobreza, simplemente, no tiene la capacidad de satisfacer a plenitud las necesidades materiales de la totalidad de la población. En otros tiempos, había acá otros mecanismos de repartición de la riqueza, poca o mucha, que se producía o que nos regalaban. Hoy no nos regalan nada y el mercado es el mecanismo fundamental para repartir lo poco que se produce. Tenemos un mercado bastante sencillo, nada de las complicaciones financieras del siglo XXI. Básicamente, es un mercado de intercambio de mercancías, de equivalentes. Se intercambian valores reales –alimentos, bienes industriales, servicios– y valor abstracto, representado por el dinero.

La pobreza nacional implica poca disponibilidad de riquezas, per cápita. La impresión subjetiva es que los productos en el mercado “están caros”. ¿Caros para quiénes? Las diferencias sociales que nos golpean, implican que la mayoría acuda al mercado con poca capacidad adquisitiva, pero una minoría acude con mucha mayor capacidad. Para estos últimos, los productos no están tan caros.

Agromercado.  Foto: Juan Suárez
Agromercado. Foto: Juan Suárez

Muchas personas sostienen que la ley de la oferta y la demanda podrá “equilibrar” en un futuro, más o menos cercano, los precios con el poder adquisitivo (salarios o ingresos por negocios personales) de la mayoría. Que eso no ocurre justo hoy, solo porque algunos pillos trabajan mal y otros acaparan y otros “no permiten” que esa ley trabaje bien. Pero que cuando estemos como en los países “normales”, esa ley permitirá que suba la producción y bajen los precios.

En primer lugar, ni el mercado ni la famosa ley de oferta y demanda obligan al productor –o al intermediario– a aumentar la cantidad de valores reales que entregan para el trueque mercancía-dinero. Más bien lo desestimulan, le inducen a acaparar o a dejar que simplemente se pierdan una parte de estos valores, cuando su realización en el mercado –la ganancia de la comercialización– mengua.

Se revela la peligrosa persistencia de cierta ilusión o fetichismo del mercado, como supuesto motor del desarrollo y la prosperidad. Este fetichismo, duramente enquistado, es una de las mayores victorias de la ideología capitalista en nuestro país, y ni los duros golpes diarios contra la realidad lo desacreditan. No trato de satanizar al mercado; le concedo un rol importante, ciertamente resuelve eso del intercambio de mercancías equivalentes. Apunto a sus limitaciones claves. En el mercado que tenemos hoy, trabaja la ley de la oferta y la demanda de hoy. La situación percibida de altos precios, no es sino el efecto inexorable, cuando existen pocas riquezas producidas y concurren a adquirirlas, lado a lado, una mayoría de alto poder adquisitivo y la minoría de menos poder.

Eventualmente, se produce cierto aumento de la producción, como con los tomates que tiró el camarada Calzadilla. Las personas que padezcan el fetiche esperan ver un aumento de la oferta y se desesperan de no ver bajar el precio. El problema que queda fuera de la vista, en esta peligrosa ilusión, es que aquel aumento puede buscar empatarse con otro aumento producido, el del poder adquisitivo total. Por este último, la parte que va a comprar, considerada como un todo, tiene más valor abstracto para ofrecer y atraer al vendedor del valor real.

Agromercado.  Foto: Juan Suárez
Agromercado. Foto: Juan Suárez

En esos aumentos globales, lamentablemente, no es extraño que la minoría pudiente salga mejor y la mayoría precaria quede peor. Esto ocurre en los escenarios de aumento de las desigualdades, como en muchos países pobres del tercer mundo –y, últimamente, hasta en el primero. Como ocurre en el escenario de nuestro país. Al final, la demanda con verdadera solvencia para darse el lujo de aumentar es la de la minoría ya favorecida, lo mismo para consumo propio o como insumos en sus propias inversiones. La demanda de los grupos mayoritarios, pero de menor poder adquisitivo, no tiene solvencia para mantenerse a la par. La percepción del nivel de los precios entre esa mayoría, por lo tanto, es que no bajan; sino que suben, que es lo que pasa aquí desde hace buen tiempo.

Aumentar los salarios, de por sí, no traerá mejores equilibrios o bienestar a través del mercado, porque los billetes son un valor abstracto, no real por sí mismos; apenas un reflejo del valor real de las riquezas y servicios consumibles. Discrepo, en este punto, de la perspectiva de Pedro Campos al respecto. No daría tiempo a aumentar la productividad de aquellas empresas deficitarias, ni las riquezas en oferta. Más bien, una rápida escalada inflacionaria provocará una rápida redistribución de esos valores abstractos y el poder adquisitivo de la mayoría precaria quedará tal como antes. Por esta razón, el Estado no puede resolver el problema por esa vía.

Bajo la coyunda de la economía estatalizada, la mayoría de la población no podrá salirse de esta trampa. El deterioro de las condiciones de vida se asocia entonces a un discurso que pretende falsamente representar al socialismo, y todos los mecanismos ideológicos pro capitalistas se refuerzan. Las prácticas capitalistas de comercialización de unas pocas empresas estatales gananciosas reforzarán todavía más este sentir. Consciente o inconscientemente, se favorecerá la convicción de que la solución está en más mercado, más economía privada, más capitalismo.

Si los lectores amables ven bastantes veces este artículo y lo comentan apasionadamente, es posible que el editor me consienta ulteriores divagaciones al respecto.
—–

[i] Aplatanar: Cubanismo con un significado de adaptación, por ejemplo, adaptar una corriente artística o científica europea a nuestras condiciones criollas.


18 thoughts on “El precio, el salario y el marxista cubano

  • el 18 marzo, 2015 a las 7:34 am
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    Descubrir el agua tibia es un curro sin paga o voluntario como nos enseñó el Che Guevara, jajaja

  • el 18 marzo, 2015 a las 4:46 am
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    Recientemente lei dos estudios muy interesantes.
    Uno de ellos explicaba el funcionamiento de esta ley en el mercado de
    los Ja Ja ja secuestros de personas. Y el otro explicaba las razones de
    que el precio de la carne de res hubiese aumentado en los EE UU.
    Es una perogrullada decir que
    los productores, no invierten tiempo, dinero, recursos y corren riesgos
    al margen de lo que esperan recibir monetariamente, (curva de la oferta, es el termino
    para definir sus expectativas y es una curva de pendiente positiva que se desplaza en un
    eje de coordenadas en function de los precios.
    Pero excepto en condiciones de monopollio perfecto ( aberracion de la cual
    ECTESA es el mejor ejemplo) estan expuestos a las
    posibilidades del mercado. Si solo se oferta el mercado, por las razones que sean,
    como calcula Eaine Diaz cuatro libras de papa ANUALES el precio de ese tuberculo se
    tiene que disparar a menos que Alfred Marshall estuviese equivocado.
    La crisis en el suministro de papas , que es el alimento , junto al arroz, que siempre
    esta presente en la dieta del cubano tiene logicamente que incidir en el alza
    de los precios de TODOS los productos del agro a menos que se oferten de manera racionada
    patrullas de la policia incluida,
    No dispongo de datos, pero es obvio que no se produjo un
    aumento significativo en el suministro de tomate, chayote, platano, yuca, boniato o malanga
    (Lo del tomate no me queda claro luego de leerme el articulo original que se contradice)

    Randy , mi hijo, que se ocupa de la carne de res en un PUBLIX me comentaba que ellos
    habian vendido en valores , mas cantidad, aunque no asi en unidades fisicas (Un
    buen ejemplo de como funciona la ley de Marshall para el caso de un producto de primera
    necesidad cuya demanda se reduce, pero menos que proporcional, al ser inelastica en relacion al
    alza de precios)
    Para terminar, Como yo tambien tengo un precio de oferta, Ja Ja Ja. si me remuneran de manera
    adecuada (viaje a Cuba por dos semanas con gastos pagos) les hago una ponencia decente.
    Ja Ja Ja Ja. Mi prestigio professional no lo quiero poner en entredicho. Jode mucho que luego
    venga Erasmo a decirme “deja la baba, o la vava ) Ja Ja Ja. Pero para que yo arregle mis
    vacaciones, deje a un lado mis proyectos y me dedique a semejante asunto, Ja Ja Ja
    y trate de dar algunas recomendaciones sensatas Je Je Je
    le advierto al gobierno de la isla que les voy a pedir que me paguen una suma escandalosa.
    Ja Ja Saludos.

  • el 17 marzo, 2015 a las 8:20 pm
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    Soy de los que piensa la demanda prima (prima, no es el todo) en el precio… pero no me extiendo porque no quiero inundar este espacio con mis idioteces de economista aficionado :-)

  • el 17 marzo, 2015 a las 8:16 pm
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    El costo de producción es también relativo (aclaro que soy “economista de café con leche”, o sea, no sé un caraj de economía); pero me referí a precios a nivel de mostrador contra bolsillo del comprador… y usando la aritmética más elemental.
    Volviendo a los costos de producción (y la elasticidad de las estadísticas): Si dividimos costo total entre unidades de producción, digamos 10 papas entre 10 centavos = el costo de producir una papa sería 1 cent… Wrong!!! Porque no solo hay otros costos ocultos e imponderables, es que (enfocados en los precios a nivel de mostrador), estos “costos” son irrelevantes para trazar una política que facilite el acceso de los productos a la población. Por ejemplo la USSR producía trigo barato con sus koljosianos-esclavos, pero gran parte del producto no llegaba a la población por malas carreteras, insuficiente transporte, mal almacenaje… y las millones de idioteces de una economía planificada. Pero el costo de producción usando mano de obra esclava era ínfimo.

  • el 17 marzo, 2015 a las 6:44 pm
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    Comenta Gabriel:

    No metas en el mismo saco a dos gigantes intelectuales como Adam Smith y David Ricardo.


    Los mete juntos porque Marx basa su teoria en la llamada Economia Politica Clasica Inglesa. Smith, Ricardo y William Petty consideraban que los precios se determinaban por los costos de produccion.

    Otros teoricos, como Leon Walras, consideraban solo la demanda. Es Marshall quien afirma que ambos factores contribuyen de la misma manera que no se puede afirmar que sea la hoja superior o la inferior de una tijera la que corte una hoja de papel.

  • el 17 marzo, 2015 a las 6:10 pm
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    A Marshall se le pueden- y se le han hecho criticas y ajustes (condiciones de oligopolios, competencia imperfecta) pero los economistas no cuentan con ninguna otra herramienta conceptual que explique el funcionamiento del mercado

    Olvidense de Marx. Su teoria de formacion de valores no vale el papel en que viene escrita. Su teoria de la plusvalia – que una parte de la jornada laboral el obrero trabaja para reponer su salario y otra parte genera excedente del que se apropia el patron es de un simplicidad brutal, tan elemental, que aqui lo sabe, si haber oido hablar de Marx, hasta un escolar sencillo.

    La teoria de la oferta y la demanda es una brilante herramienta conceptual desarrollada por Mashall que ayuda a ganar comprensión sobre como funciona el mercado sin pretender que ofrezca respuestas matematicamente exactas, inmendiatas, a corto plazo, sobre cada situacion en especifico.

    Un periodista cubano , afirma en un cuestionable “estudio” que se produjo un aumento de la produccion Agricola en un ?Cuanto era? 25 % , que los precios no cayeron Ja Ja Ja …. viene Erasmo a teorizar. y ahora tenemos a Rogelio que menciona a Adam Smith.

    Rogelio Admite , por favor, que no te has leido la Riqueza de las Naciones, ni por el forro. Ja Ja ja. La razon es simple, Ese ladrillo, lo mismo que otros ladrillos: el Capital de Marx y la Teoria General del Interes y el dinero de J M Keynes, ZzZzZz , duermen a cualquiera.

    ¿Por que no cayeron los precios agricolas?

    Ley de la oferta y la demanda a rajatabla.

    Porque no se produjo ni se llevo al mercado libre lo suficiente, porque hay un enorme excedente monetario.

    El articulo original se contradice en el tomate.

    Curiosamente Elaine Diaz, en su blog calcula que la produccion de de Solanum tuberosum, o sea, de papas

    fue equivalente, en todo el año, a solo cuatro libras por persona.

    .Segun Rogelio:

    ‘Tenemos un mercado bastante sencillo’

    Falso. Para empezar tienen dos monedas, una de ellas artificialmente atada al dollar USA.

    Segun leo, al campesino le obligan a entregar una parte considerable de su production a ACOPIO a
    precios infames. El Mercado Agricola tambien esta segmentado. segun veo consta de al menos cuatro mercados diferentes. Una parte de la produccion Agricola se vende subsidiada, otra
    a precios liberados. !Asi, ni el propio Marshall!

  • el 17 marzo, 2015 a las 11:21 am
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    Rogelio, tu análisis está equivocado. Partamos de este planteamiento tuyo:

    “En primer lugar, ni el mercado ni la famosa ley de oferta y demanda obligan al productor –o al intermediario– a aumentar la cantidad de valores reales que entregan para el trueque mercancía-dinero. Más bien lo desestimulan, le inducen a acaparar o a dejar que simplemente se pierdan una parte de estos valores, cuando su realización en el mercado –la ganancia de la comercialización– mengua.”

    En primer lugar, el productor para ganar más dinero procurará producir más mercancías o servicios. Si con una docena de huevos ganas 1CUC, con dos docenas ganas 2CUC.

    En segundo lugar, el acaparamiento, es decir, la especulación funciona muy mal precisamente en el sector de la alimentación. No tiene sentido acaparar una docena de huevos para venderlos a mayor precio un mes más tarde, porque los huevos se estropearán.

    En un mercado funcional —pero no en Cuba— el productor agrícola ganará tanto más dinero cuanto más produzca. Y si los productores agrícolas cubanos no procuran producir más es porque alguien interfiere en los mecanismos de mercado para desincentivarle.

    Vamos a ver como se les puede desincentivar:

    – Se les puede obligar a vender al estado una parte de su producción a un precio de saldo.
    – Se les puede prohibir buscar los mejores mercados, por ejemplo prohibiendo la exportación.
    – Se les puede desincentivar para que produzcan más mediante un sistema impositivo progresivo donde los impuestos erosionan las ganancias cuanto más produzca.
    – Se les puede limitar la importación de maquinaria y abonos, obligándoles a comprarlos a precio caro en el mercado nacional.
    – O directamente un listillo de un ministerio se puede comportar como un entrometido bienintencionado obligándole a plantar lo que un burócrata que no tiene ni idea de agricultura piensa que se debe plantar.

    En otras palabras, el día que el agricultor cubano pueda hacer lo que le de la gana con su terreno, el día que pueda comprar y vender como quiera, ese día ese agricultor hará lo que más le conviene que es producir más para ganar más.

  • el 17 marzo, 2015 a las 11:09 am
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    Oye Rogelio,

    No metas en el mismo saco a dos gigantes intelectuales como Adam Smith y David Ricardo con alguien que aplicando el pensamiento mágico a la economía inspiro el asesinato de millones de personas.

  • el 17 marzo, 2015 a las 9:48 am
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    Polo explicame concretamente que tiene que ver el costo de produccion de un producto con los salarios minimos en diferentes paises. Tranquilamente pueden haber salarios diferentes y el mismo costo de producir un producto.

    Mi comentario va dirigido a refutar el argumento de que incrementando la produccion los precios bajaran proporcionalmente, cuando eso es una falacia. Los precios bajaran cuando bajen los costos de produccion y dejen un margen de ganancia a los productores, mayoristas y detallistas. Y eso solo es posible mejorando la productividad en los diferentes eslabones de la cadena produccion, almacenamiento, valor añadido, distribucion, comercializacion. La productividad es una variable que no esta relacionada con el salario.

    Casi siempre en los paises que hay abundante produccion de alimentos hay una fuerte politica agraria desde el gobierno, donde se facilitan creditos blandos, capacitacion tecnica y reducciones de impuestos al sector, etc.¿Conoces algun programa integral de apoyo al sector agropecuario en Cuba? Y dinero hay, teniendo en cuenta que importan mas de 2 mil millones anuales en alimentos.

    Coincido plenamente y siempre lo recalco que el salario medio en Cuba es el principal factor que impide que las familias puedan acceder a la canasta basica de alimentos. Los $20 usd estan por debajo del $1 usd diario que la ONU reconoce como linea de probreza extrema por ingresos. La culpa no es de los campesinos y los intermediarios sino del gobierno cubano.

    Segun he leido, en Republica Dominicana hay varias escalas de salario minimo en dependencia de los volumenes de ingreso de las empresas. El mas bajo en el año 2015 es de $156 usd que es muy bajo para el costo de la vida, pero el de Cuba es por mucho el mas bajo de nuestro continente y uno de los mas bajos del mundo.

  • el 17 marzo, 2015 a las 4:19 am
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    Completamente de acuerdo con usted PolO, toda comparación debe partir, en primer lugar, analizando el real poder adquisitivo del salario en cada país. Por otra parte, en Cuba el importador de alimentos es el estado, no importadores privados, por tanto el precio de venta minorista a esos productos lo establece el propio estado (productos que estoy seguro se adquieren a precios mayoristas muchísimo más bajos a los establecidos para similares productos por los producores nacionales) , entonces si el estado decide venderlos a la población a precios más reducidos, como forma de proteger a los consumidores de menos ingresos, los productores privados tendrían que reducir sus precios. . Para nadie es secreto que en Cuba los productores privados, los intermediarios y los vendedores de tarima “cuadran la caja” entre ellos para establecer los precios, incluso me consta que dejan podrir en ocasiones los productos y no bajan los precios, o se cultiva en cantidad limitada determinado producto como forma de regular el precio de venta y mantenerlo alto; entonces, por qué tantos miramientos con ellos. En Cuba se expropió a los grandes latifundistas hace muchos años; pero tiene que quedar claro que, en la actualidad, hay nuevos latifundistas que desde sus fincas, aplican iguales (o perores) métodos para lograr hacerse ricos, cualquier duda no tienen que ir muy lejos, dense una vueltecita por los pueblos de los alrederores de La Habana.

  • el 16 marzo, 2015 a las 10:51 pm
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    Dedazo: escribí “éticas”, donde quise “étnicas” -no fué sarcasmo, fue un dedazo. Disculpen.
    ————–
    Trivia: El salario mínimo de Haití es superior al de R. Dominicana; argumento usado por los populistas dominicanos, sin reconocer que el índice de desempleo en Haití es equivalente al de África Subsahariana; invalidando así “lo bien” que están los haitianos (ingreso bruto total) de trabajadores no-calificados), comparados con sus colegas del Cibao.

  • el 16 marzo, 2015 a las 10:43 pm
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    @BobodeAbela:
    Ud. cojea de la misma pata del autor cuando compara precio nominal sin relacionarlo al ingreso promedio; por ej: El salario mínimo en República Dominicana – la tomo como referencia por las similitudes geográficas, éticas y culturales con Cuba, es RD$11292 equivalente a US$259 por mes; el mínimo de Cuba es equivalente a US$10 mensual; así una libra de papas con el mismo precio en estos dos países, en Cuba sería 26 veces más cara.
    ————————-
    En otras palabras, el poder adquisitivo -digamos el dólar americano, está relacionado directamente con muchos factores que varían no solo de país en país, también dentro de un solo país, épocas del año, disponibilidad de bienes y servicios, hábitos de consumo, estabilidad política… y un berenjenal más.
    Entonces decir que la libra de papas en Guanabacoa y en Cacún cuestan igual 40 centavos de dólar, no tiene sentido.

  • el 16 marzo, 2015 a las 5:12 pm
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    Rogelio pregunta a tus padres, abuelos y mayores de tu barrio si antes de 1959 se pasaba tanto trabajo para comprar productos agropecuarios. En aquellos años se producía con yunta de bueyes, sin tantos fertilizantes quimicos, ni semillas mejoradas genéticamente lo cual permitía una real soberanía alimentaria. Los alrededores de la capital estaban completamente sembrados y eran famosos los frutales y las hortalizas frescas que cultivaban los chinos. El problema era tener un trabajo fijo que permitiera una economía familiar estable y para nada que mas del 50% de la tierra estuviera sin producir como es ahora.

    He vivido en el capitalismo tercer mundista latinoamericano y los campesinos producen exactamente con la misma “tecnología” que se produce en Cuba: bueyes, algun tractor que alquilan para arar cuando tienen algunas hectáreas y pocos hijos en la familia. La mayoría no utiliza riego y los que tienen son sistemas bien simples. Eso si casi todos tienen su camioneta vieja que les permite sacar sus cosechas al mercado mayorista o directamente al vendedor del puesto del mercado agropecuario municipal.

    En resumen los mercados agropecuarios y los supermercados modernos están abarrotados de productos frescos locales y una diversidad infinita. No te cuento de los importados de países vecinos porque no son mayoría.

    Los precios? Muy similares a los de Cuba lo que me hace sospechar que como usan tecnologías similares los costos de producción también son los mismos. Entonces dudo mucho que una mayor oferta provocara un bajón notable de precios. La famosa papa que en Cuba esta a 10 pesos (0.50 usd) en bolsa negra, la he comprado a 0.40 USD la libra en países con tradición ancestral en este cultivo.

    Te recomiendo levantes un poquito mas allá de nuestras fronteras cuando hagas periodismo de opinión.

  • el 16 marzo, 2015 a las 4:43 pm
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    Considero, sin ser un especialista en temas económicos, que una posible solución al manido, pero no menos importante por esto, tema de los precios, salarios, oferta y demanda, está en lo siguiente: Agenciar contratos con productores extranjeros de alimentos ( creo que es el primer renglón de una larga lista de necesidades de la población cubana) y vender dichos productos a un precio razonable, asequible no solo para “los nuevos ricos”, sino para la generalidad de la población; eso si, abastecer de forma constante para evitar acaparamientos y reventa. También propiciar acceso a tecnología, maquinaria, etc a los productores nacionales, a un precio justo igualmente, creo que con eso les será factible aumentar sus producciones y, por supuesto, bajar los precios. Un problema fundamental actualmente en los precios, digamos de los productos del agro en Cuba, es que el producto pasa por tantas manos que al final, cuando llega a las manos del consumidor, su precio se ha quintuplicado (es que todos, desde el que produce, transporta, almacena, revende, el carretillero) no se conforma con ganar en cada libra unos centavos; no señor, quiere ganar el doble a como adquirió la mercancía. En todos, absolutamente todos, los países del mundo hay ricos clase media y pobres; pero me parece que el nivel de bienestar común se mide en la proporción de estos estratos sociales, incluso en la posibilidad que tengan los menos favorecidos de acceder, por ejemplo, a los productos alimenticios. Esperar que en Cuba se desarrolle la producción agropecuaria nacional, la industria nacional lleva muchísimo tiempo, sin contar las trabas de conveniencia y burocráticas que de hecho existen; el pueblo de a pie, el que sufre los precios injustos del agro y de muchísimas otras cosas ya lleva demasiado tiempo esperando. Saludos.

  • el 16 marzo, 2015 a las 12:34 pm
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    Tenho para mim que o regime dos Castro só funciona se perpetuar a escassez de bens e serviços. Enquanto o cidadão tiver que buscar suprir diariamente suas necessidades elementares ele não terá tempo para questionar por que isso é dessa maneira. Se é por corrupção, por falta de planejamento, por processos produtivos obsoletos.

  • el 16 marzo, 2015 a las 12:30 pm
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    en el estado comunista,todas las formulas economicas,fallan,Tantos son los requerimientos de la maquinaria estatal,que ni los paises ricos son capaces de solventralos. Sistema de Inteligencia como el MOSAD, mejor que la CIA, sistema de vigilancia interna, financiamiento politico a los paises vulnerables: africanos, latioamericanos, Centros de Investigaciones (casi siempre de lo ya inventado), propaganda por todos los medios, incluyendo silenciar, interferir…en fin, por ejemplo: cuanto costó la defensa y posterior uso propagandistico del caso de los “cinco heroes”. Si el mecanismo economico, fuera eficiente, que no lo es, fuera dificil financiar a un super-estado, asi que estos mecanismos “emergentes” como los maestros y medicos, ya tu sabes!!!!Para esto no hay que leer ni a Marx, ni a david ricardo, ni a Robertson….

  • el 16 marzo, 2015 a las 11:58 am
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    Estimado Rogelio, creo que entendiste mal a Pedro Campos, su propuesta de subir salarios se entrelaza con la de multiplicar las formas democráticas de propiedad y gestión económicas.
    El asunto es que creo te circunscribes a las prohibiciones actuales y por eso la subida de salario, sin nuevos ingresos y libertades productivas de importación directa y exportación directas de propiedad privada individual y colectiva y de propiedad pública municipal, provincial y nacional, pues evidentemente no crees en la solución del aumento del salario. Y llegas a la misma conclusión que bombardea el discurso oficial.
    Si sólo se eliminara la entrega del 70, 75% de los producido por los productores a precios muy por debajo de mercado y el estado fuese un comprador más en los mercados mayoristas, si los insumos que se venden a los campesinos no tuvieran el 140% de IVA o más como el 240%a los productos de primera necesidad en los TRD, si no se obligara a producir a los campesinos determinados productos y no otros, si los créditos fueran estimuladores y no bien pobres, en fin puedo seguir la cadena, si se permitiera exportar importar productos y tecnología, la oferta se multiplicaría y bajarían los precios.Pero es política nacional mantener todos estos controles fallidos y corruptos y no tiene intención hasta hoy en liberar la agricultura.
    Otros países pobres comen mucho mejor que el cubano y no tiene que ver con que seamos un país del tercer mundo.Es la política económica que sigue y decide el gobierno cubano la que obstruye la creación de más riqueza. No es prioridad para el gobierno cubano que la pesadilla cotidiana por acceder a la canasta básica cese.Parece ya a esta altura sólo intentos de mantenerse en el poder a como cueste.

  • el 16 marzo, 2015 a las 11:50 am
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    “En primer lugar, ni el mercado ni la famosa ley de oferta y demanda obligan al productor –o al intermediario– a aumentar la cantidad de valores reales que entregan para el trueque mercancía-dinero. Más bien lo desestimulan, le inducen a acaparar o a dejar que simplemente se pierdan una parte de estos valores, cuando su realización en el mercado –la ganancia de la comercialización– mengua” -Completamente en desacuerdo con esa idea: puede que no obliguen al productor actual, pero los precios relativamente altos sí pueden interesar a toda una nueva masa de productores que verían grandes beneficios en ellos. Luego el aumento de la competencia se encargaría del resto. Creo que es importante liberalizar lo más posible la venta de mercancías agrícolas por parte de productores, intermediarios y todo el que quiera vender.

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