El parlamento cubano debe reducir sus diputados a la mitad

Marlene Azor Hernández

La Asamblea Nacional de Cuba. Foto: cubadebate.cu

HAVANA TIMES – En artículos anteriores he comentado la necesidad de cambiar las leyes, crear nuevas instituciones y, sobre todo, el Gobierno debe ocuparse de la gestión pública que reproduce políticas públicas erráticas sin posibilidad de rectificación.

Hoy las políticas públicas son erróneas con relación a los derechos laborales, la remuneración del trabajo estatal, la libertad de creación cultural, la infraestructura y los planes de educación y el salario de los profesores y maestros.

La política de la vivienda es un círculo vicioso en el que el Estado no tiene recursos e impide a la población y al sector no estatal suplir las demandas de la población. La situación de la atención médica primaria y secundaria es lamentable y se refleja en las múltiples quejas sistemáticas de la ciudadanía de todos los territorios, incluyendo la ausencia intermitente de más de 160 fármacos, según cifras oficiales.

Las pensiones son paupérrimas y no permiten comer el mes a los jubilados. La asistencia social ha dejado de ser universal y sus subsidios no permiten sobrevivir a los sectores más vulnerables. El acceso al agua potable las 24 horas es privilegio del 5.7% de la población cubana. El resto está obligado a invertir tiempo y recursos cotidianos para agenciarla. Estas son políticas públicas que no se rectifican y cuando se hacen, las nuevas obstruyen más los bienes y servicios vitales a la población.

La gestión de las políticas públicas es errada y pasan largos años para cambiar en algo, algún sector, o cuando son rectificadas como por ejemplo el nuevo Código de Trabajo es para profundizar en la violación de los derechos laborales de los trabajadores en su libertad de empleo, en la confiscación del salario en algunos sectores, en los contratos colectivos de trabajo, en la libertad sindical y en el derecho a huelga.

Aunque por Constitución el Partido es el máximo director de la gestión de la sociedad, es necesario crear una institucionalidad al margen de cualquier organización política en el presente y en el futuro del país. Solo una institucionalidad al margen de partidos políticos ha garantizado las instituciones más sólidas en los países de mayor prosperidad y más altos índices de Desarrollo Humano en el mundo. Cuba descendió desde el 2013, al 2016, del puesto 51 en Desarrollo Humano, al 67, según información de Granma.

Los diputados cubanos se deben profesionalizar en su función pública en el Parlamento.

Foto:. Juan Suárez

Una de las propuestas ha sido reducir los diputados a la mitad, de 612 a alrededor de 300 y que queden en esa cantidad la representación de los territorios cubanos como es hoy. Aproximadamente y por ley, el 50% de los parlamentarios han sido elegidos por sus territorios de origen. El otro 50% son personalidades elegidas a dedo por el Consejo de Estado, dentro de los cuales se encuentran los ministros, que no deben pertenecer al Parlamento. La otra propuesta es que la entidad funcione todo el año y que sus asambleístas sean profesionales de la gestión pública.

Hasta el momento muchos representantes de las zonas del centro y oriente del país, residen en La Habana y no conocen los problemas del territorio, más que de forma indirecta. Esta disfuncionalidad debe eliminarse para que ellos sean reales legisladores con conocimiento de causa.

Las posibilidades de iniciativa de ley por los diputados es hoy inexistente en la práctica, y muy reducida por ley. Las políticas públicas son ajenas a los parlamentarios que las desconocen y no tienen posibilidad de rectificarlas más que por la versión que en “clases magistrales” ofrecen los ministros en el Parlamento. El caso de la invalidez del delegado de circunscripción ha sido el ejemplo más notorio de esta larga serie de dificultades de gestión pública que se repiten en los últimos 40 años.

Sin cambiar las leyes, las instituciones y las políticas públicas, el país seguirá sumido en una pobreza abrumadora, con una gestión pública que profundiza el descontento de la población y que no resuelve los problemas acumulados. Los largos silencios sobre las políticas públicas y sus cambios posibles no son signo de buena gobernabilidad ni gobernanza en el país. Esa es la primera lección a aprender en la gestión pública en Cuba.



2 comentarios sobre “El parlamento cubano debe reducir sus diputados a la mitad

  • Marlene, que mas dan 1000, 300 o 4 diputados…??? que mas da si conocen o no conocen los problemas de aquí o de allá..??? un carro roto, parado en 4 ladrillos porque no tiene ruedas, no tiene motor, no tiene transmisión, no tiene caja de velocidad sigue siendo técnicamente un carro y si te quieres poner exquisita y hacer una tesis o un tratado de por que el carro no camina puedes hacer alusión a los principios de termodinámica, 3 leyes de newton, pitagoras, citar la revolución industrial y hasta el invento de la rueda pero vas a llegar a la misma conclusión que llegaría un analfabeto que vea el carro parado en burros: el carro no sirve y por eso no camina.

    Lo que siguieres de pasar de 612 a 300 diputados equivaldría a quitarle los 4 burros al carro y dejarlo en el piso, igual no va a caminar.

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