El drama del analista

Por Julio César Guanche

Alfredo Guevara. Foto/archivo: almamater.cu

HAVANA TIMES — Haroldo Dilla, en un texto titulado “Las impúdicas confesiones de Alfredo Guevara”, ha escrito que yo, entre otros, pretendo ocupar un lugar “difuso” “entre el apoyo al sistema y al gobierno cubano y su crítica”. También afirma que, como parte de ello, he hecho un esfuerzo “descomunal” por “elevar a Raúl Roa a una estatura ideológica de procerato”.

Imagino que el uso de “difuso” y de “descomunal” no es celebratorio. Por mi parte, tengo cuidado de calificar otros posicionamientos políticos de “difusos”, porque es, en propiedad, una palabra difusa. Esta noción hace parte, en Cuba, de un universo de discurso descalificador que cuenta entre sus correlatos con “revisionismo” y, en el extremo, con “quintacolumnismo” y otras atrocidades que Dilla conoce bien y yo prefiero evitar. Lo de “descomunal” elijo entenderlo, con Aristóteles, como “desproporcionado”. Para este, lo desproporcionado a la visión humana —como un animal enorme— no es feo ni bello sino que solo puede apreciarse por partes.

Voy entonces por partes. La historia del pensamiento político, o sus reformulaciones disciplinares, vive de recuperaciones, desde Aristóteles a Hobbes, pasando por Leo Strauss y una lista inabarcable. Esas recuperaciones fundamentan, casi siempre, proyectos políticos que pretender colocarse en el presente. Desde ahí, no entiendo cuál es el problema con pretender recuperar a Roa, o a Chibás, o a Mañach.

Quizás el problema sea que para justificar esas recuperaciones haya que ofrecer, según Dilla, explicaciones biográficas. Habría que darlas por los niveles de “lealtad” que el sistema infligió a sus intelectuales orgánicos. Es una manera de hacerlo, pero me parece pobre desde el punto de vista intelectual. Rousseau abandonó a sus hijos y Hobbes fue el enemigo absolutista de la República inglesa de 1649. Nada de esto despierta mi admiración, pero no ha impedido sus recuperaciones.

En la historia de Cuba, la palabra “socialismo” está inscrita en textos relativos al Partido Independiente de Color, al I Partido Comunista y al Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), siendo tan diferentes entre sí. Esa historia me parece relevante, por ejemplo, para comprender mejor la importancia, y los conflictos, del pluralismo, como hecho social, cultural y político, más allá de celebraciones simplificadas de la diversidad en materia ideológica, y para entender los usos alternativos, y contradictorios entre sí, de diversas nociones de democracia, cuestión que vale también para hoy.

Mi interés es defender el socialismo y la democracia. Conozco, y deploro, la historia que sepultó la segunda a manos del primero, pero lo que veo en el mundo que me rodea no me hace aplaudir la democracia ni el capitalismo realmente existentes.

Raúl Roa.  Foto: lajiribilla.co.cu
Raúl Roa. Foto: lajiribilla.co.cu

Mi posición no es por eso “difusa” o ambigua. La tradición de Roa, que es la del socialismo democrático, o el republicanismo social, de la posguerra, con compromisos firmes con la democracia política, la economía social y lo que sería llamado el estado social de derecho, encuentra que el origen popular del poder político es antídoto contra los totalitarismos. Critica la dominación, sea autoritaria o carismática, desde una política ejercida desde el lugar del ciudadano. Cuestiona la política del hombre de excepción —del hombre fuerte— desde el paradigma de una práctica democrática: los problemas del país no necesitan de mesías sino de ciudadanos. Impugna la experiencia histórica del socialismo, por «subordinar los fines a los medios», y por su «concepción autoritaria del poder», que condujo «a la degradación y a la esclavitud». Y concluye que «el camino de la libertad (es) la última salvación del socialismo».

Quizás Dilla piense que debemos pasarnos la vida explicando por qué Roa participó del curso político revolucionario, aun cuando este contradijera algunas de sus anteriores convicciones. Por lo mismo, deberíamos pasarnos la vida explicando por qué Gastón Baquero recibía dinero de la oficina de Batista en los 1950, o por qué Mañach se implicó en el gobierno de 1934.  Quizás haya una solución más expedita: podemos abolir de una vez por todas la historia de Cuba —intentos no han faltado— y olvidarnos de todos ellos a la vez y pensar que todo se resuelve denunciando con energía al “sistema” y al “gobierno”.

La tradición socialista democrática puede y debe defender hoy un núcleo de ideas enunciadas desde entonces, en tanto “valores que le infunden objeto y sentido a la vida humana: soberanía del espíritu, estado de derecho, gobierno representativo, justicia social y conciencia”. Para empezar, son valores contrarios a los que emergen de la antinomia amigo-enemigo como esencia del poder. Esa concepción contiene significantes de plena actualidad: defender un régimen republicano basado en el origen popular del poder político, la participación ciudadana, el control público de la actividad estatal, la racionalización y la eficacia de la administración pública, la promoción de una economía social y solidaria, y del acceso desmercantilizado y despolitizado (sin condiciones económicas o políticas excluyentes), a los derechos fundamentales.

Puede ser utópico, pero es un programa crítico. Y no es distópico, como algunas de las propuestas que escucho sobre Cuba en relación con la “promoción de la democracia” y el “combate contra el sistema”. Sin embargo, no tengo idea qué contiene de difuso, aunque comprendo el motivo de la calificación. Es la manera más simple de lidiar con la complejidad del campo político cubano. Se despacha rápido: ellos, nosotros, y los difusos que merecen ser, pero no tienen la menor oportunidad de estar.

En el mismo texto que comento, Dilla ha hecho un retrato de Alfredo Guevara como una suerte de gánster erótico político. Parte de una frase con la que Abel Sierra y Nora Gámez titularon una entrevista suya con Guevara: “No creo que mi pueblo valga la pena”. Guevara pronunció esa frase muchas veces, sin escándalo. Cualquiera que lea sus libros, y sus múltiples intervenciones, y no se quede solo con una declaración epatante, puede corroborarlo. Es lo que se espera, como mínimo, de un cientista social.

Trabajadores.  Foto: Juan Suárez
Trabajadores. Foto: Juan Suárez

Este es solo un ejemplo, donde narra lo mismo que en aquella entrevista: “Considero que todos somos potencialmente revolucionarios –esto lo aplico a los que lo son y a los que no lo son– y esa potencialidad revolucionaria es la que me interesa. No vivo entusiasmado por mi pueblo ni por ustedes, vivo entusiasmado por las potencialidades de mi pueblo y de ustedes. No soy más que un pedacito de esta generación revolucionaria, de su actividad, de sus conquistas, de su toma del poder (…) he dedicado mi vida a este objetivo –no lo digo para que me aplaudan–, a que salgan a flote las potencialidades, y ustedes son, en parte, el resultado de ese gran trabajo de la Revolución.”

En otro lugar, Guevara decía: “Con toda franqueza les digo a ustedes, profesores y alumnos de nivel superior, que creo que ese nivel que hemos logrado en nuestro pueblo, y que considero un éxito fundamental de la Revolución, es instruido pero no culto. A partir del nivel logrado será posible alcanzarlo, si somos capaces nosotros –y sigo diciendo «nosotros», pues aunque ya no tengo cargos de dirección, trato, a veces con éxito, de influir en el pensamiento–. Yo me siento responsable, «corresponsable» de los éxitos y también de los fracasos de la Revolución, pero creo que lo más importante que hemos logrado es fomentar las condiciones para que la población sea una población de ciudadanos.”

En esta lógica, el pueblo cubano no es “culpable” de su “calidad”, sino su dirigencia. Al analista político que es Dilla se le escurre algo notorio. Guevara fue, probablemente, quien con mayor sinceridad en Cuba reconoció los fracasos de su generación, además de ser, acaso, quien con mayor lucidez defendió sus éxitos ante diversas audiencias.

En el esquema de Dilla, la gestación del nuevo cine latinoamericano, la creación del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, la promoción del movimiento del nuevo cartel cubano, el impulso a la nueva trova y al cine cubano, o las polémicas intelectuales sostenidas desde el ICAIC, son cuando más “espacios” culturales “tolerados” para “usos y egolatrías” y no expresiones fundamentales de la cultura cubana y latinoamericana contemporáneas. Con tamaño maniqueísmo, borra a Guevara de esos procesos, pero también a todos sus actores, en pleno.

Así, comparte el núcleo de una interpretación sobre Cuba según la cual hay una persona, Fidel Castro, rodeado de acólitos, y del otro un pueblo mudo que pasó, en el extremo de esa idea, de víctima a cómplice. Es una interpretación que, por lo menos, me parece impúdica. Y, cuando lo hace mientras dice defender al pueblo, es un drama.



45 thoughts on “El drama del analista

  • Guanche, me parece muy lucido tu comentario acerca del articulo de Dilla. Y lo digo con tristeza, pues veo que por mas que se lancen lazos de entendimiento, colaboracion, debate; damos pasos atras que nos colocan ante retos que alguna vez pensamos ya vencidos.
    Un abrazo, y gracias por tus aportes.

  • Siento un gran respeto por Guanche y por Dillas. Desearía que este desencuentro no pase más allá de esta respuesta.

  • “creo que lo más importante que hemos logrado es fomentar las condiciones para que la población sea una población de ciudadanos.”

    Eso no se lo creía,. ni el propio Guevara, y la realidad lo ha desmentido cualquier cantidad de veces.

    “(…) defender un régimen republicano basado en el origen popular del poder político, la participación ciudadana, el control público de la actividad estatal, la racionalización y la eficacia de la administración pública, la promoción de una economía social y solidaria, y del acceso desmercantilizado y despolitizado (sin condiciones económicas o políticas excluyentes), a los derechos fundamentales.”

    Contra, esto sí me gusta, pero…¿Y quienes son dentro de Luba los que, ni lo han hecho, ni quieren que se haga?

    Los máximos dirigentes del socialcosadesa cubano.

  • Pues nada, a seguir dando coba y paños calientes a los cuatreros que destruyeron y siguen destruyendo el país y tantas vidas. A seguir chapoteando en nuestro vino amargo de cochambre, miseria y opresión por cincuenta años más. Total es nuestro.

    Ya lo decía mi abuelo: “-el que nace pa’ cabrón…”

    ¡Gracias Fidel!

  • he leido con cuidado tanto el texto de Dilla como el del profesor Guanche, y me parece que la reaccion de este ultimo señor es desproporcionada y queriendo tapar el sol con un dedo. Ojala reconsiderara sus posiciones y escribiera cosas mas sensatas

  • Guanche, te felicito. Nuevamente demostraste tu altura, honestidad y disposición para un debate serio sin descalificaciones y calificativos. Todo eso nos hace daño. Lamento no poder decir lo mismo de Dilla.

  • Cuando en mi comentario al texto de Haroldo Dilla hice referencia al “deporte nacional cubano que consiste en asignar (o librarse de) cuotas de responsabilidades en el proceso revolucionario”…me refería precisamente a los hechos que con notable perspicacia ahora desgrana Guanche en su artículo. Uno de los grandes puntos de atasco en el intento de diálogo entre cubanos de distintas tendencias político-ideológicas es el aferrarse a cuotas de inmunidad (el recurrido “yo nunca me he manchado”), para partiendo de ellas descalificar todo lo demás, o a todos los demás. Así, el que dialoga con el Gobierno cubano, o entiende que éste también enarbola puntos de vista válidos, deviene automáticamente agente del G-2, o cuando menos un miserable que no merece la menor atención. De la otra orilla, quien intenta erigir puentes más allá de cierta retórica al uso – que con frecuencia no se tragan ni los propios diseñadores de las mismas- , termina siendo blanco de sospechas, críticas ejemplarizantes, otras versiones de la descalificación y más…

    Si en el apartado de las relaciones inter-étnicas hubiéramos actuado con la lógica de nuestro habitual razonamiento político, en Cuba no habría mulatos, porque en lo de separar la vida en blanco y negro, no hay quien nos ponga un pie delante…

  • Buena respuesta y no se porque me hizo pensar en Marlene Azor, Armando Chaguaceda, que con la vision de la “democracia”, se han convertido (quizas ya lo eran) en los intelectuales de la denuncia oportuna, importante para no quedarse atras en el mercado intelectual contra el sistema, sin produccion intelectual propositiva. No solo que hacer, sino del como hacerlo. Democracia no quiere decir nada aunque puede decir mucho si pasamos los limites de los contras, y pasamos a los frentes.

  • Qué cubano todo. En lugar de debatir y desarrollar las ideas lo que tenemos es brete y chancleteo, que si estoy contigo o estoy con aquel, que si tu eres mi socio y el otro es no se qué. A ver a quién le importa nada de eso.

    ¡Gracias Fidel!

  • No se que es mas preocupante, si el articulo agresivo e hiriente de Guanche o las muestras de apoyo de una serie de personas que parecen querer animar a los gladiadores desde las gradas cuando no tienen el coraje de discutir ellos mismos. Creo que Dilla es una de las figuras intelectuales sociologicas mas importantes de nuestro pais, cosa que no se puede decir de Guanche

  • Marti le aclaro Gomez que solo podia ofrecerle con seguridad la ingratitud del pueblo cubano POR Su sacrificio y alguien puede dudar del patriotismo de marti

  • Estas clarito Isidro, si no fue del CDR era de la FMC, si no fui a tirar huevos en el 80 fui a algún primero de mayo, si no trabajaste en la PNR lo hiciste en algún Ministerio; por mas gusano que se haya sido en algún momento caímos en los tentáculos del sistema.

    Ahí vale aquello de que el que no tiene de Congo tiene de carabalí.

  • Roa,como muchos otros,habran tenido su momento,pero siempre despues de la era de castro.Durante esta era,todos solo han sido peones,usados o destronados,segun se porten.Todos han seguido un guion,sabiendo que si fallan en la interpretacion asignada,seran defenestrado,con todo lo que eso implica….Todos lo que han seguido ese camino,solo merecen desprecio.No intente comparar a seres libres,moviendose en sociedades que permitian espacio para la libre creacion y gestion social,con el ambiete de una sociedad,que,como la cubana desde la era de castro ha creado.Todos han sido peones amaestrados,cuidadndo bastardos intereses,mezquinos intereses.Solo eso

  • Discrepo de los modos innecesariamente punzantes de Dilla, pero también de una parte de los argumentos de Julio en este post, tendientes a (re)interpretar absolutivamente la figura, criterios y legado de Guevara….con el resto, estoy sustancialmente de acuerdo

  • No soy partidario de Dilla, pero este “provoca” la polémica (Con CAM, Lopez Levy, etc) y eso es necesario e importante. Hay que ir a las esencias, ver que sociedad se corresponde con nuestras tradiciones y posibilidades en este mundo globalizado. No hay verdad absoluta. Bien por Guanche.

  • No es que muchos se hayan convertido en intellectuales “de la denuncia oportuna”, ni que los que pertenecieron al CDR se les tenga Como agentes del G2, pero con todo respeto a Guanche, si se pude decir que “el nuevo cine cubano”(Perroguria), Grupo de experimentacion del ICAIC (Chucho Valdez ), la nueva trova (Carlos Varela), no han sido mas que “espacios tolerados” por el regimen, sin quitarle el mérito a su expresión cultural, que si lo ha hecho con todos los que si no han podido tolerar, máximo botón de muestra (Cabrera Infante).

    No importa cuanto se hayan adueñado del panorama intelectual cubano de estos últimos 50años, desde la intolerancia o una visión unilateral amparada en la tiranía de la ideología marxista-leninista o en un selectivo nacionalismo , si al final sigue el futuro incierto de una perspectiva democrática .

    Sería un error creer que nuestra salvación del HORROR de estos más de medio siglo, podría ser salvado de la mano de “nuestros ilustres académicos” , cuando lo que necesitamos son gobernantes ilustrados que sepan ante todo defender la Libertad, y esa se consigue luchando y no con tantas teorías “académicas” y mucho menos con tantas equidistancias intelectuales como las tuvo Alfredo Guevara y la tienen muchos más.

    Es el deber de nosotros los cubanos seguir luchando en cualquier lugar que estemos, por nuestra Libertad, independiente de todas estas trampas del pensamiento ” políticamente correcto”, Que Así, si haremos historia.

    Que los de pensamiento marxistas se acuerden que Carlos Marx planteó que Hegel, pese a su “brillantez” se quedo sin llegar a lo correcto por su admiración al Estado prusiano, y por último creo que una observación que debe ser atendida, independientemente de las diferencias y el drama, y que no le hacen daño a nadie, son las de Dilla y Chaguaceda de que “debemos exorcizar las versiones deformadas y sumar a todas las fuerzas socio-políticas a la construcción de un orden renovado”.

  • ¿Este Sr. Guanche no formaba parte del séquito de tracatanes de Alfredo Guevara en la Casa del Festival? Haber empezado por ahí. Escribió un obituario laudatorio del difunto que tituló “El gesto de Alfredo Guevara”, que deberá ser parte del material de estudio de los personajes tiránicos que nos han gobernado. No entiendo por qué esribió del gesto y no de los gastos de Alfredo Guevara, del contrabandeo de obras de arte y de su vida acomodada como cortesano de Castro I y Castro II. Otra vez jugando con la cadena, pero no con el mono.

  • Es que Guanche era un empleado de Alfredo Guevara. Lo protegieron y lo pusieron a viajar por el mundo. Fue parte de la corte. No puedo decir otra cosa. Muy bueno, Haroldo

  • como mismo hay tiempos de revolucion (de ser mas comecandela que nadie) soplan en otro momento los vientos de limpieza, donde hay que intentar sacarse de encima todo el excremento que nos pusimos para engalanarnos, estamos en ese tiempo de limpieza.

  • Parece que la biografía es muy importante y Guanche la banaliza. Si los demás banalizan no hay que seguir su ejemplo, digo yo.
    Si seleccionamos parte del pensamiento de Roa y lo contrastamos con su participación como dirigente en un régimen político contrario al grueso de sus valores, en realidad lo que sale es el viejo apotegma de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago” contrario a la virtud política que Guanche defiende para la República. A menos que la virtud se defienda en abstracto pero se exima para la aplicación en la realidad.
    Creo que Dilla ha sido gentil en decir apoyo difuso y “acompañamiento crítico” a las condiciones de posibilidad del conocimiento en Cuba. La mordaza a las Ciencias Sociales en Cuba es el tema tabú que no mencionan ni los del apoyo “difuso” ni los del “acompañamiento crítico”. Por eso Guanche hace historia del pensamiento con un enfoque normativo (lo que debe ser) y se niega al análisis sociológico. Esa es una de las consecuencias de la mordaza impuesta, la que no se reconoce y analiza en sus implicaciones. Esto permite que se arroje luz a la parte del pensamiento que por afinidad ideológica nos parece adecuado y deja invisibilizado los contrasentidos lógicos y prácticos de ese pensamiento. Reducido el conocimiento a este relativismo gnoseológico, la discusión queda entonces en cuestión de preferencias personales, y nada más.
    En todo lo que cita Guanche de Alfredo Guevara lo que veo es un disfraz del absoluto menosprecio de Guevara al pueblo cubano que no supo estar “a la altura de sus dirigentes” la palabra revolucionario es parte de un disfraz que no puede ocultar la visión elitista aristocrática del funcionario que fue Guevara. La explicación de la imposibilidad del estalinismo en Cuba a su amigo francés por “los culos las licras y el trópico” es parte de la frivolidad de este personaje que le pidió en ocasiones a los jóvenes “luchen” desde su dulce poltrona de dirigente histórico de la revolución. Coincido con Dilla en que aupar determinados aspectos y ocultar otros, no logra colocar a ningún pensamiento tratado de esta manera en el estante casi vacío de la virtud patria. Algo que es una preocupación central en Guanche.

  • Evidentemente Carlitos Alzugaray, siempre temoroso de dios, no logra diferenciar una pelea de gallos de un debate intelectual. A su edad, nunca aprenderá, asi que debemos asumirlo piadosamente.

  • quien pinto todo de blanco y negro fue el sistema. Probablemente nunca lo hiciste, ni cuando eras agente de Prensa Latina, pero asi era. Y ahora pienso que lo sigues haciendo, solo que tu te ubicas en el lado blanco

  • Por principio, entiendo que no debe hacerse un articulo sobre una persona , personalidad , hecho o fenomeno diciendo mentiras , medias verdades , desbalanceado o para lastrar y ridiculizar ; porque en el mismo momento que el que nos lee descubre nuestra mala intencionalidad o descubre aspectos que no quisimos tener en cuenta, entonces todo lo que escribimos se vuelve en favor de lo que intentamos desacreditar. Aunque nos duela , hay que ser objetivo y dejar las emociones detras de la pluma.

  • Señor, creo que su critica a Guanche es despiadada e injusta. Esta equivocado, pero no es un difamador. Debe Ud reconsiderar esos juicis extremos

  • Sucede que cada analisis no tiene por que ser EL ANALISIS TOTAL Y ABSOLUTO. Cada acercamiento a cada figura historia es parcial, en dependencia de para que es tal acercamiento. Si se trata de construir un cuerpo de ideas que puedan ayudar a conformar un paradigma valido, con bases solidas en nuestra historia, nada malo veo en tomar esos aspectos de las diversas figuras que menciona Guanche, y muchas otras que no menciona. Eso no es “ocultar determinados aspectos”. Se define el area de estudio, y hacia ese fin se encamina la propuesta. Pasarse la vida entera en la catarsis y la energia negativa, de nada sirve, mas que para exacerbar odios.
    Yo no soy sociologo, ni politologo, ni historiador, ni antropologo, ni nada de eso; pero algo de sentido comun tengo.
    asta con leer el delicioso libro de Guanche sobre Mella (uno mas entre varios libros sobre Mella, pero es su aporte), para ver como sin ninguna “mordaza impuesta” senala varias de las “debilidades”, o “flaquezas”, o “ingenuidades”, o “errores” del lider revolucionario (las palabras entrecomilladas son mias). Pero aqui la figura central es Mella, y el enfoque requiere de tal balance.
    Por otra parte, espero que algun dia aprendamos a tomar de las personas eso que ellas dan. Si se quiere hacer el balance total de Alfredo Guevara… adelante… agarren una computadora y escriban. Estoy seguro que hasta Guanche estaria dispuesto a concederles una entrevista sobre su experiencia cercana al tipo del saco sobre los hombros

  • ¡Vaya, si ya tenemos “calificador de cargos” en HT! Parece alguien tiene que cubrir las vacaciones de “yo_era_callate”.

    Amoros o Amorosa, de entrada te fuiste con la de trapo en la redacción: si inicias tu argumento con un adverbio de duda, como lo es “probablemente”, no juega la lista con el billete que después sueltes un “pienso” de condena irrefutable.

    Por lo demás, tomando en cuenta la analogía que quise establecer actitud política y mezcla racial, te digo que lo de “blanco” (y ahora también hablo en ambos sentidos) me queda bastante ajeno, por el torrente de sangre bantú que me corre por las venas, y por mi visión del mundo.

    En cuanto a lo de “agente”…bueno, ¿no suele decirse que nadie es perfecto?

  • Isbel, resulta que hacer el análisis de una figura en sus lados incoherentes es hacer “catarsis, brindar energía negativa y exacerbar odios”. Te entiendo, estás en un contexto en el que empezando por el discurso oficial, señalar defectos, incoherencias, debilidades y deformaciones en relación a un pensamiento, una política una manera de proceder sólo es admisible contra “los enemigos” a esos sí se les lapida moralmente y sin pruebas y además se les reprime de manera absoluta y con total impunidad. La mordaza que tiene el pensamiento y el conocimiento en el país ya está rutinizado y por eso te parece válido. Analizar un pensamiento en sus lados positivos y ocultar las incoherencias y el porqué de estas incoherencias es renunciar al ejercicio crítico el cual nos han impuesto por varias décadas. Es construir un ideal al margen de la realidad que nos puede reconfortar como idea y posponer indefinidamente su aplicación práctica. Creo que es necesario analizar no sólo lo positivo sino las causas para que las personas actúen de manera contraria a sus propios valores o los abandonen. De lo contrario nos quedamos en el infantilismo ciudadano y académico sin conocer porqué ese pensamiento no fructifica. No asumas la consigna oficial de que la crítica sólo puede ser contra “el imperialismo”. Esta postura a pospuesto un análisis serio de las propuestas y alternativas de izquierda que se ocupa de “ideales” y al decir de Néstor Kohan no tienen entre sus objetivos “el tenedor y el cuchillo” de la mesa diaria. Eso no es importante según él y otros. La mordaza oficial en el ámbito público y en el campo académico en Cuba permite echar luz sobre lo permitido y callar lo que no sea “políticamente correcto” Acallar lo incoherente es políticamente, ciudadanamente, y académicamente, una absoluta irresponsabilidad. Así no se aprende y por eso no se aprendió en las experiencias de los socialismos de estado. Esta reticencia a la crítica entre “amigos” y un ensañamiento en la crítica hacia los “enemigos” lo único que hace es impedirnos crecer como ciudadanos, como académicos y como ciudadanos políticos.

  • Eladio, Guanche solo se ha defendido, si lee los comentarios desde el post que dio origen a esta discusion vera que el articulo sobre Guevara no esta balanceado, creo al igual que Vicente que Dilla se paso y por eso pongo arriba , el riesgo que se corre cuando no somos objetivos. Apesar de que leo todos los articulos de Dilla , con el cual me identifico en parte, tengo que reconocer que en su post no veo a Guevara, de estar vivo , a el le tocaria defenderse de las acusaciones y adjetivos, pero ya fallecido y para el bien de nuestra propia honestidad, (porque los muertos no tienen nada) tenemos que valorar en su justa medida a la persona.

  • Espero que Dilla nunca malgaste su tiempo escribiendo una biografia de un esperpento como Alfredo Guevara. Si Isbel Santos la quiere escribir, que lo haga, en el tiempo que le deje su eterno ocio en el paraiso cubano donde todos viven en la miseria, poro nadie trabaja. Y que siga cuidando los arbolitos revolucionarios. Que verguenza.

  • Isbel

    Creo que no es necesario invocar otras obras o defender al autor cuando lo que se discute es el desbalance entre una visión normativa del régimen político deseable -que podemos, en buena medida, compartir- y una interpretación del personaje que ofrece una visión demasiado indulgente y parcial de su vida y legado…no se trata de azuzar odios o de atacar a nadie..se trata de que la memoria de ese segmento de dirigentes culturales encargado de implementar la “política cultural de la Revolución” es demasiado compleja y sus actitudes lejanas a la idea de un republicanismo socialista defendida por Guanche…es como si, para analizar la Revolución Bolchevique, dijésemos que cómo nos fascina la figura del Trostki excomulgado ignoraremos al Trostki funcionario…para ello no es preciso hacer un tratado, en eso coincidimos..empero, si se escribe con erudición y afán explicativo, ponderar lo otro e ignorar abre flancos para esa crítica que hace Marlene…lo otro (lo de los modos de criticar) ya lo hemos conversado antes y ojalá que estos debates se centren en los contenidos y no en las formas..en cuanto a la posibilidad de que Guanche testimonie sobre Guevara en una entrevista yo también lo desearía…pues quienes pertenecemos a su generación sabemos que él no fue, como algunos comentaristas señalan aquí con mala leche, un lacayo….pero también tendría que aflorar, si la entrevista se diese y no fuese un rosario de anécdotas cargadas de añoranza y afecto, las contradicciones que el propio Guevara funcionario tuvo para con buenas propuestas que hizo el Guanche ciudadano…estoy seguro que de testimoniarlas, la figura elegíaca de aquel quedaría en entredicho…justo lo que algunos comentaristas hemos mencionado…

  • Me gusta que el debate sea desde posiciones de izquierda, que como se puede constatar hay mucha riqueza de ideas. Por esto, lo esencial en las declaraciones de Alfredo y los articulos de Dilla y Guanche es hacia que sociedad vamos o podemos ir .
    Guanche lo dice claro “Mi interés es defender el socialismo y la democracia.”. Aqui se puede discrepar, algo que rectifica mas adelante, y es la idea que no son dos cosas contrapuestas, si no hay democracia no hay Socialismo y a la inversa.
    Asi las cosas podemos advertir que nuestra construccion del Socialismo, hasta la fecha, ha sido lo mas democratica que en las condiciones que se deselvuelve podemos aspirar, pero necesitamos un salto cualitativo.. Si entendemos ademas por Democracia el gobierno del pueblo, para el pueblo y para el pueblo, podemos tambien llegar a la conclusion, de que existen paises llamados “democraticos” ( porque tienen pluripartidismo, elecciones directas del presidente, etc) que como sus gobernantes lo menos que hacen es gobernar para el pueblo sino para ellos mismos o sus grupos de intereses, no pueden calificarse, en rigor, como una Democracia.
    Estoy de acuerdo con Guanche que los seres humanos somos, en ocasiones, presos de las circunstancias, de nada vale que Raul Roa aspire a un Socialismo democratico, si las circunstancias y condiciones en que se desarrolla un pais estan plegada de agresiones como Cuba con Giron, Lucha contra bandidos, Crisis de Octubre, sabotajes a la Economia,etc. Ni Marx ni Marti vieron en vida sus teorias y el Che que Dilla lo califica con el mas Intelectual de los Revolucionarios, tampoco pudo ver consolidada en la practica , sus ideas, sus teorias.
    La Cuba del 2014, no es la de 1959, la dualidad que provoca las instruccion de los cubanos, hace que seamos un ser humano que ya piensa con cabeza propia, y que la teoria de fortaleza sitiada, aun cuando es asi aun, vale que con inteligencia podamos romperla de diferentes formas. Ya no estamos al decir de Lenin, con el “entusiamo inicial de la revolucion”, ya se necesita una sociedad que sea plural, sustentable y eficiente, para que pueda crecer por si misma para todos y cada uno de los cubanos. Ya no valen las exclusiones, porque ya todos fuimos instruidos y tenemos ese derecho a discrepar y a no estar de acuerdo con lo que entendamos. El reto es lograr una sociedad ademas incluyente, que no veo otra que no sea el Socialismo, porque politica y economicamente es la que puede lograrlo en su concepcion, en sus postulados, en sus fundamentos..
    Por otra parte, no tenemos que imitar las estructuras y las formas llamemos “democraticas” del capitalismo, son dos modelos diferentes y por tanto las referencias a aquella pueden resultar engañosa e inadecuadas. Baste contemplar el mundo capitalista y veremos cuan desigual, antidemocratico es, y en eso lleva razon Guanche cuando dice “pero lo que veo en el mundo que me rodea no me hace aplaudir la democracia ni el capitalismo realmente existentes”,
    El Socialismo es una construccion de generaciones y a largo plazo, asi como el Capitalismo lleva 400 años de nacido y tiene el mundo al reves, con problemas esenciales sin solucion y lo que es peor imposibilitado de solucionarlo, para los requerimientos de las grandes masas.
    Los errores en la construccion del Socialismo en la URSS han provocado una vision, simplista, limitada y burda de los que es este, muy alejado de las ideas originales de Marx, Engels y posteriormente Lenin.
    Voy a eludir los ataques personales de Dilla y mas velados, de Guanche porque de ello se encargaran ellos, si queria resaltar lo importante que es para la Izquierda, estos debates y esto es apenas dos visiones que no coinciden , por ejemplo con la idea considerada mas acabada del Socialismo en nuestro pais.

  • Chaguaceda, el no aceptar que se diga que Alfredo Guevara haya sido un “lacayo”, que de más esta decirte que significa “servil”‘ es seguír con la torcedura de no podersele llamar a las cosas como son.

    En ese socialismo puro que se quiere para Cuba, Como lo describe Pedro Campos, con ese nivel de justicia social tan lindo, no puede tener cabida que se tenga que ser servil para poder sobrevivir, que fue lo que hizo AG, y tantos y tantos más y peor aún que se le llame mala leche cuando se diga la verdad.

    Creo que antes de ser socialistas mejor fuera que aprendiéramos a ser más Martianos, “la palabra no esta hecha para encubrir la verdad, sino para decirla”, dijo el apóstol.

  • Ningùn intelectual puede librarse, ni para construir sus opiniones, ni para vivir su propia vida, del hecho de que las ideas no existen en un plano alejado de la vida concreta. Puede incluso hacer como que lo olvida, pero la realidad termina imponièndose. Para juzgar a cualquiera, es necesario conocer su pensamiento, pero tambièn su obra; la vida es resultado del entrecruzamiento de las dos, y no tiene sentido mirar una sin la otra. Creo que es a lo que Marlene Azor se refiere cuando distingue entre mirar la “historia del pensamiento con un enfoque normativo (lo que debe ser)” y el análisis sociológico, y claramente esta permisividad hacia lo normativo pero intolerancia a lo sociològico es lo esencial de la mordaza al pensamiento social en Cuba.
    No importa cuàn bonito y certero o iluminador haya sido lo que escribiò Guevara, o Roa, o cualquier otro, si no logrò alcanzar una coherencia mìnima entre su pensamiento y su acciòn. Aceptar esa incoherencia como forma de vida crea dualismos inùtiles como el de socialismo ideal y real, hace posible la existencia de una clase polìtica que vive de lo que dice pero no de lo que hace, y estimula la existencia de una intelectualidad que se pierde en definiciones teòricas pero es incapaz de adoptar una postura cìvica.

  • Miranda, me refiero a Guanche, a quién algunos comentaristas han ofendido hasta el exceso sin conocer su postura y obra en la isla…que no comparta algunas de sus ideas y estrategias no me hace aplaudir las ofensas que se han hecho sobre quién es uno de los más valiosos intelectuales de mi generación..sobre Guevara lo que pienso lo acabo de publicar, no digo más…

  • Hilda creo que me entendiste muy bien!!!!
    Gracias.

  • Eso es, “la incoherencia como forma de vida”, Que pedazos de ególatras que son! Un ego mas grande que Ellos, hasta eso nos ha tocado a los cubanos, es decepcionante ver como se vanaglorean con creerse intellectuales, causa verguenza que no acaban de entender que se les esta yendo la vida con sus “teorias” varatas, que aqui lo que esta en juego es la Libertad del pais, y que en nada han aportado a ella, no del legado de ninguno de ellos, que en realidad, es la Historia la que se encargara de poner a cada cual donde le corresponde, que el hecho de querer encasillar a AG entre los mas valiosos intelectuales de nuestra generacion le puede erizar los pelos hasta al mas iletrado del mundo, cuando el legado de este Señor ha sido “una obra” de COLABORACIÓN ABSOLUTA con los hermanos Castro, la de ser un viejo comisario viviendo la dolce vita y tener el derecho (negados al resto del pueblo) , de ser poseedor de obras de maestros de la pintura cubana, y que contra la propia ley del sistema no las había inscrito reglamentariamente, que asi fue que pudo llevar su tren de vida y poderselo asegurar también a su familia en el extranjero.

    Mientras la historia se encargue de darle el título de intelectual, nosotros los mortales, los de “menor valía”, tenemos el derecho de decir que su obra fue, la de ser uno de los acólitos más serviles que ha tenido este sistema, hasta que punto lo quieran admitir los más letrados intelectuales, eso es problema de ellos.

  • Marlene Azor, no hay que ser intelectual para entender lo entendible.

  • Vengo con una propuesta concreta, tras leer la intrevención de Chaguaceda, la respuesta de Guanche y la contrarrespuesta de Dilla, quien además le propone a aquél un debate abierto en alguna publicación: ¿Por qué no iniciar el intercambio acá en HT? De seguro que todos ganaremos con esta polémica. Que hable el editor (disculpen que repita los mismo para los tres autores)

  • El espacio esta disponible. El editor

  • Miranda:

    Hay una realidad ante la cual creo que todos estaremos de acuerdo: no se puede cambiar el pasado, pero podemos cambiar el futuro transformando el presente. A los que estamos vivos nos toca.

    Tú tienes tu visión, que viene dada por la realidad que viviste desde muy joven; yo tengo la mía. Cada cual acumula un saco de experiencias amoldadas a eso que llamamos “circunstancias”. Muchos de los nombres que se están mencionando en esta polémica llegaron al hecho revolucionario convencidos de que era posible un cambio radical en el país ajustándose a lo que ellos entendían por democracia, que en un principio y de modo general, tenía que ver más con los postulados de la social-democracia con tintes populistas a lo Eddy Chibás, que con el socialismo real que luego se importó por toneladas desde Europa, junto a las compotas y los tractores .

    Dirás: “ya viene este con su antiamericanismo”, pero estimada, eso es inevitable, porque la mano de Washington tuvo mucho que ver en los rumbos posteriores de esa revolución. Las responsabilidades en este apartado son compartidas. Si algo favoreció la unidad de criterios entre personas de tan diversa extracción y filosofías de vida, fue el saberse todos en conjunto blancos del ataque de la potencia vecina, que a la hora de repartir pescozones no iba a diferenciar entre quienes estaban más o menos la izquierda o a la derecha o al centro del panorama insurreccional, además de que sólo con un frente unido se podía resistir la embestida, o resignarse a que el experimento terminara como el de Jacobo Arbenz. Eso no es ficción ni muñequitos del domingo. Súmale que en conjunto tenían a un líder excesivamente carismático, capaz de arrastrar en aquel entonces a media Cuba detrás de sí, gritando dos o tres consignas, y que puso por encima de todo su ideal político y social. Y para mayor desgracia, casi todos los que se opusieron en firme tuvieron que morder el cordobán con los designios de la potencia agresora. En fin, estas cosillas no se pueden pasar por alto.

    Con esto , conste, no estoy justificando para nada tanta cerrazón e imposición ideológica, negación de la diversidad de pensamiento, la exclusión del diferente, la ceguera económica, las meteduras de pata a fuerza de empecinamiento, la promoción – consciente o no – de la doble moral y tantas y tantas veces de lanzar el sofá por la ventana.

  • Estimado Isidro, la una diferencia entre mi circunstancia y la de ustedes es que yo me crie aqui, en democracia, aunque muchos quieran decir que no es una verdadera democracia, si lo es. Aqui si se le pueden sacar los trapos sucios hasta al presidente, y tu lo sabes. Despues de ahi, las ” demas circunstancias” son las mismas, ustedes en carne propia y nosotros de los testimonios, pero lo que si no se puede negar es que la repercusión ha sido por la misma causa.

    De que el pasado no se puede cambiar, es verdad, de que muchos, o algunos o todos llegaron al proceso revolucionario convencidos que era posible hacer los cambios, también es aceptado, lo que No se puede aceptar es, que se siga con la misma política de querer pasarle la mano a los desmanes del pasado para que no se vea tan feo lo que sucedió , vamos Que esto no fue ficción ni muñequitos del domingo tampoco.

    En un caso tan simple como esté de AG es para que se comprenda al fin, y que cívicamente podamos hablar con la verdad, de aceptar lo que pasó , para que no pase más , que empiecen a poner en práctica este derecho, porque los trapos sucios que faltan por lavar son demasiados, y tenemos que estar ready. Así es como fue posible que los abusos civiles de este país se han enmendado.

  • Excelente resumen, Hilda. No se puede decir mejor.

  • . . . . Y arriba solo hice una generalizacion, no acuso a nadie en particular, ni tampoco digo que alguien hizo todas esas cosas, sino , si alguien hiciera cualquiera de ellas. Cuando lo escribi , pensaba que se explicaba por si mismo.

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