El dilema político de Cuba y los comentaristas

Vicente Morín Aguado

HAVANA TIMES — Un asunto central trasciende en los comentarios agregados a cada artículo publicado en Havana times, unos, la mayoría de los comentaristas a mi entender, quisieran borrar el Socialismo de Cuba, aunque paradójicamente algunos llegan hasta la afirmación de que tal sistema nunca existió en nuestro país, considerándolo una versión del Capitalismo Monopolista de Estado.

Los detalles se revelan día a día y ocuparían muchas cuartillas, del trasfondo nos ocupamos ahora. Los cubanos se debaten entre dos ideas básicas: continuar intentando lo que un pensador avanzado, llamado Aurelio Alonso, calificó de “experimento socialista” o sencillamente regresar al capitalismo. No conozco una tercera opción para esta disyuntiva histórica.

Un elemento clave identifica la anterior tendencia: cualquier acción del actual gobierno es considerada, de facto, como negativa; será duramente atacada con diversos epítetos y cuando no pueda objetarse, al menos asomará la desconfianza, suspicacia o minimización de su alcance real.

Se trata de una filosofía que aspira al desastre en Cuba. No hay posibilidad de rectificar el rumbo, es tarde dicen estos detractores del socialismo. Lo peor es que desean ver el país cada vez peor, lo cual justificaría sus anhelos de regresar al pasado. De paso ensalzan cuanto de malo sucede día a día, aprovechando para la catarsis correspondiente, equivalente al desahogo impotente.

Si leemos detalladamente ese tipo de comentarios apreciaremos la falta de argumentos en la mayoría de ellos. No discuten sobre los puntos esenciales escritos por el artículo que comentan, sencillamente van a la repetición incansable de los males pasados, presentes y por venir.

Por ejemplo, el gobierno presidido por Raúl Castro suprimió algunas prohibiciones absurdas aplicadas a los nacionales, presentes de forma inexplicable durante muchos años, tales como el alquilar habitaciones en hoteles de turismo, comprar y vender autos o casas y últimamente el derecho a viajar libremente al extranjero.

Evidentemente no debemos “agradecer” al gobierno estos pasos pues sencillamente nos devuelven derechos que nunca debieron quitarnos. De cualquier forma, las medidas tomadas señalan un camino y muestran a las claras la voluntad de cambio y el reconocimiento de los errores del pasado. En Cuba tenemos consenso de que es algo realmente importante.

Los pensadores-opinantes de referencia, detractores de los actuales cambios en Cuba, inmediatamente pasarán por alto el asunto en sí mismo para, por ejemplo, decirnos que hay dos monedas, el salario no alcanza y por tanto, de nada valen las medidas antes tomadas.

Estamos buscando el camino, seguimos buscándolo, nos está costando mucho trabajo encontrarlo, de un socialismo fracasado, de un modelo de socialismo fracasado, a un modelo de socialismo viable.

El caso anterior expresa casi una regla con numerosas variantes, cuando de los comentarios en Havana Times se trata. La causa de semejante forma de opinar es simple, los comentaristas desean vehementemente volver al capitalismo y cualquier reforma actual, de tener éxito, les alejaría de semejante propósito, pues contribuye a ganar consenso popular en torno a la posibilidad real de continuar con el experimento socialista.

Lo dicho en este comentario se enlaza con la “doctrina de la tábula rasa”, asunto antes abordado por quien escribe estas líneas en un artículo de igual título, publicado por esta revista de la web. Puedo resumirlo diciendo que en Cuba no sucedió nada importante durante los pasados cincuenta años y ahora todo lo positivo que puede hacer el actual gobierno es tardío, hipócrita e inoperante.

Realmente coincido plenamente con una idea expuesta semanas atrás por el referido Aurelio Alonso: “Técnicamente, la claudicación al proyecto socialista representaría la salida más fácil; ni siquiera entraña la complejidad del diseño. Basta con poner a la sociedad completa a merced de la privatización.”

Falta mucho por cambiar en Cuba para hacer realidad la consabida  expresión de Fidel Castro, tan repetida  en mi país: cambiar todo lo que deba ser cambiado. Reconozco que en cuanto a este comentario, felizmente existe un sitio llamado Havana Times donde es posible publicarlo, algo que aún falta dentro de mi país. Agreguemos al asunto una Internet libre para todos.

Aurelio Alonso, al hablarle a los jóvenes de la Asociación de artistas “Hermanos Saíz”, perfiló una idea que comparto plenamente si vemos el tema al paso de los años: “El desafío político: la democracia. Una enseñanza que no debemos olvidar en nuestro proyecto: es el socialismo, y no el capitalismo, el que no podrá existir sin democracia.”

Estamos buscando el camino, seguimos buscándolo, nos está costando mucho trabajo encontrarlo, de un socialismo fracasado, de un modelo de socialismo fracasado, a un modelo de socialismo viable.
—–

Vicente Morín Aguado – morfamily@correodecuba.cu

 

 

 

 

34 thoughts on “El dilema político de Cuba y los comentaristas

  • Vicente si hubo una tercera opcion: la de construir el socialismo, aqui eso nunca paso, se tomo el nombre como justificacion para denigrarlo, pobre Marx, si hubiese vivido: Que frustracion hubiese sentido!!!
    Tecnicamente hablando aqui hubo una caricatura de mal gusto que llamaron Socialismo, con un personaje que hizo y deshizo a su antojo para gloria y meritos personales, entonces despues ves a la antigua Union Sovietica, quienes son los dueños de todo:los antiguos comunistas, Metamorfosis?, aqui el libreto sera diferente?, Aplaudo su ingenuidad, digo esto, pensando que no escribas tus articulos con el cinico proposito de como se dice vulgarmente meternos el dedo.

  • La definición de “socialismo” de Vicente aparece en un articulo previo

    https://havanatimesenespanol.org/?p=74465

    Esto es lo que nos dice Vicente

    “Lo que define al socialismo, desde la óptica marxista, es una propuesta existencial: eliminar la alienación humana, reafirmando las cualidades adquiridas, aquellas que nos alejan de nuestro origen zoológico. Bien dijo Freud que toda la historia de la civilización era la lucha de hombre contra el instinto animal.

    Los países que intentan formas de distribución de los ingresos mas justas, disminuyendo la brecha entre ricos y pobres, generalmente partiendo de fuertes estructuras capitalistas de estado, de hecho están “haciendo socialismo”. Agreguemos formas políticas igualmente participativas, marcadas por la impronta de la colectividad y será un excelente camino.

    Decir que Cuba no es socialista, como tampoco lo fue la Unión Soviética o no lo es el Viet- Nam Contemporáneo, es hacer tábula rasa. ¿A dónde nos piden que vayamos? Podemos avanzar con mayor lentitud o rapidez, pero debemos avanzar, jamás retroceder!”

    Evidentemente en lugar de disminuir o eliminar la alienación humana el modelo cubano la a aumentado desproporcionadamente hasta el punto que la mayoría de los jóvenes quieren abandonar el país.
    Usando la propia definición de Vicente vemos que Cuba no es socialista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *