El deber de la Izquierda en el caso de Cuba

Vicente Morín Aguado

DUL-ERIA.  Foto: Juan Suarez
DUL-ERIA. Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — Considerando a la Izquierda tanto en su dimensión nacional como internacional, su deber es salvar cuanto de positivo aportó el experimento socialista cubano, luchando por transitar hacia un nuevo modelo, vale la consigna en boga, próspero y sustentable.

La derecha, disfrazada o con el rostro descubierto, tiene su planteamiento definido: regresar al capitalismo bajo la tutela del enorme poder representado por Los Estados Unidos

Es ingenuo, además de constituir un suicidio político, suponer que es posible crear el nuevo modelo socialista borrando este último medio siglo de la historia nacional, incluido su liderazgo histórico. Únicamente aceptando el pasado, con sus éxitos y sinsabores, es posible construir un futuro mejor.

Ahora bien, y esto es asunto en la práctica, a cargo de los que hoy gobiernan nuestro país, se precisa hacer el camino, desbrozar senderos inclusivos, donde ondee el libre pensamiento, dentro de una sociedad ampliamente participativa, capaz de conducirnos hacia el cumplimiento del deber que como izquierda acabo de enunciar.

Continuamente aparecen inconsecuencias en la aplicación de los lineamientos del Sexto Congreso del Partido, que bien puede considerarse un programa mínimo de reformas, paso inicial hacia empeños mayores en la misión de cambiar todo lo que debe ser cambiado, mucho más digo yo, de lo pensado por quien estampó esta frase histórica.

Esperando la consulta.  Foto: Juan Suarez
Esperando la consulta. Foto: Juan Suarez

Fueron liberados los presos políticos y sin embargo siguen acosándose a algunos opinantes pacíficos que difieren de la política oficial.

Se amplía el alcance del trabajo por cuenta propia, llegando hasta pequeñas empresas, en tanto se realizan “operativos” con policía agregada, limitando el ejercicio de actividades económicas con larga data de existencia entre nosotros.

La prensa nacional proclama un resuelto combate al “secretismo” de las autoridades, pero sigue atrás cuando se trata de enfrentar noticias de carácter espinoso, pero de tratamiento obligatorio por su gran impacto político-social.

El proceso político actual, gradual según la estrategia escogida por su líder, el actual mandatario Raúl Castro, no creo que cuente con muchos seguidores entusiastas dentro de los grupos de poder, formados tras décadas de atrincheramiento neoestalinista.

Un amigo me ha dicho y lo repito, hoy por hoy el cuerpo social de la nación cubana se ha adelantado al conjunto de su cuerpo político, es decir, cuando se supone que el primero hale al segundo, sucede lo contrario, este último empuja al primero. Aún así, paradoja de nuestra historia, como diría un buen campesino, con tales bueyes tenemos que arar.

Espero no aparezcan susceptibles ofendidos porque no hago alusión a persona alguna, me refiero al conjunto, donde hay numerosas excepciones, de no haberlas, serían inexplicables los importantes pasos alcanzados hasta el momento.

Hago hincapié en esta paradoja porque la peculiar historia de los últimos 54 años no ha permitido el surgimiento de una alternativa hacia la izquierda, con capacidad de liderazgo para garantizar el cumplimiento de las enormes tareas en ciernes.

En el plano internacional seguimos enfrentando a un gigante que tiene siete leguas en los pies y, como bien advirtió Martí, quiere ponernos las botas encima. Tal Goliat existe, amenazante y al acecho.

Foto: Juan Suarez
Foto: Juan Suarez

También es positivo considerar las experiencias de la nueva izquierda, especialmente la de América Latina, cuyos líderes están desarrollando complejos procesos sin renunciar a la llamada democracia representativa burguesa.

Sin la obra revolucionaria creada hasta hoy sería imposible intentar reformas socialistas. Los errores, muchos, muy sobredimensionados mediáticamente también, para nada impiden avanzar hacia una auténtica democracia, donde, eso si, ningún ser humano pueda amasar la fortuna equivalente al producto interno bruto de algunas naciones de este atribulado planeta en franco peligro de extinción.

El socialismo no ha conseguido hasta hoy ser auténticamente democrático, pero está en la posibilidad de serlo porque parte de conceptos económicos que lo son en su conjunto.

El capitalismo practica una democracia formal en ciertas partes del mundo, pero es esencialmente contrario, por su propia naturaleza, a tal concepción política, esencial al presente y el futuro de la humanidad, tan necesitada de solidaridad y sentido común.

Enfrascada en la cotidianidad, es decir, caminando por el bosque, sorteando sus árboles, la Izquierda no puede olvidarse del bosque en su totalidad, que es lo que se pretende salvar.
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Vicente Morín Aguado: [email protected]


11 thoughts on “El deber de la Izquierda en el caso de Cuba

  • el 18 octubre, 2013 a las 3:12 pm
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    Por cierto, yo no sé bien de qué izquierda habla el articulista, porque para mí que la izquierda era verde y se la comió un chivo, sobre todo la internacional, que atrincherada tras sus íconos de antaño, entre ellos Cuba el baluarte invencible, se está tranquilita y calladita, incapaz de “traicionar” a su buque insignia. También están los neoestalinistas y todos lo que, un buen día, hartos de la grosería del capitalismo, descubren, al cabo de veinte, treinta, cuarenta, cincuenta años, la Revolución cubana, y cuidado del que les melle la ilusión reciénadquirida, acabadita de sacar de su envoltorio, nuevecita de paquete. Triste papel ha desempañado la izquierda internacional respecto a Cuba y más triste aun es el manto de despretigio y descrédito que ella misma, con su silencio y su doble rasero, ha tendido sobre la noción de socialismo.

  • el 18 octubre, 2013 a las 2:59 pm
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    Todos los señalamientos anteriores a la tibieza, por decirlo bonito, del autor, están superbien; sobre todo su uso de eufemismos como sinsabores o desaciertos, cuando en muchos casos se ha tratado de auténticos desmanes y crímenes. Sin embargo, lo que me parece ser el meollo del artículo y con lo que no puedo evitar estar de acuerdo. es que no hay que hacer de la crítica al pasado-presente del régimen cubano un cuadro impresionista con manchas difusas, todas feas, incluso horrorosas. No se trata de aferrarse al romanticismo sesentón de los primeros y febriles años de reformas sociales emancipadoras, dignificadoras, que fueron bien cortos, por cierto porque enseguida se contaminaron de secretismo, voluntarismo, despotismo-carismático y represión, pero sí de evaluar con objetividad, caso por caso, sin gruesas generalizaciones, las obras de la Revolución y sus efectos en el tejido social cubano: los negativos y los positivos. A mi juicio, los opositores del régimen cubano, y me refiero a los que tienen dos dedos de frente y no menos, a los que hacen silencio y escuchan lo que el otro tiene que decir, no a los ladradores compulsivos, deberían refinar su crítica de la Revolución e introducir los matices, los peros y sin embargo que ennoblecen y hacen útil toda disidencia, que reducen el elemento de violencia. La violencia no es solo su manifestación más evidente, sino que empieza por la falta de voluntad de anotarle un tanto al otro,de admitir que pudo haber hecho algo bien o que lo guiaban nobles intenciones, al menos en algún momento. Y no digo esto por el valor mismo de ‘tratar bien’ al otro, de ser buena gente, sino porque una crítica con los debidos matices se parece más a la complejidad de la realidad y es por lo tanto más útil a la causa común de construir una sociedad más justa. La Revolución ha sido un hecho demasiado complejo y multidimensional como para reducir su crítica a un solo y limpio tachón y desechar como negativos todos sus efectos en la nación cubana.

  • el 16 octubre, 2013 a las 10:30 am
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    Acabemos de reconocer que una Nueva Derecha se ha adueñado de Cuba y aplica las mismas políticas de de los países capitalistas controlados por gobiernos derechistas, como bien dice un comentarista anterior.

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