Ediciones Cubanas y repartiendo revistas “prohibidas” a los jefes

Martin Guevara*

Venedeor de periodicos tomando la siesta.  Foto: Juan Suárez
Venedeor de periodicos tomando la siesta. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Corría 1986 cuando me permitieron regresar a Cuba pero me dijeron que no podía estudiar, tenía que trabajar y como tenía conocimientos profundos sobre libros y sobre ron, al parecer de manera arbitraria prefirieron destinarme a Ediciones Cubanas.

Allí me destinaron a recibir y distribuir las revistas y prensa de los altos cargos del Partido, desde Fidel hasta los del Comité Central pasando por todos los integrantes del Buró político. Me asombró la cantidad de revistas de periodismo amarillo que debía poner en los paquetes para los más altos cargos.

A Fidel solo le mandaba revistas norteamericanas de medicina, era una época en que estaba verdaderamente interesado en la materia y se involucraba como si fuese médico. Existía a nivel popular la costumbre de exagerar todas las aptitudes de Fidel, y agregarle algunas que no tenía, pero entre las verdaderas, es que era un ser extremadamente estudioso.

Sea con los fines que fuere, siempre que podía estaba o bien leyendo, o bien preguntando sobre temas de su interés, si sus interlocutores eran cubanos y tenían la mala suerte que su especialidad le interesaba mucho, sabían que estaría horas preguntándoles de todo, y por supuesto sin admitir ninguna pregunta, solo él hablaba, solo él tenía inquietudes, y solo eran válidas las de él. Así era la cosa con Fidel.

Pero muchos otros del buró político recibían la revista Hola española y la Paris Match, yo pensaba que estaba bien, incluso si la revista fuese para ellos y no para sus esposas como me decía el jefe de la sección, en un intento de adoctrinarme, pero yo pensaba que la gente debe leer lo que le dé la gana, lo que estaba no del todo correcto es que el resto de la población no pudiese leer ese periodismo amarillo, y que se lo demonizase y atacase como un implemento de diversionismo ideológico del capitalismo.

Considerar a la masa como imbécil, torpe y no preparada para acceder a los mismos bienes de que hacían uso y disfrute los pinchos, era una constante de la dirigencia revolucionaria. En casa de los hijos de los comandantes, o ministros se podían ver los videos de películas como Rambo, o las de Chuck Norris, que eran las más añoradas, mientras que en las salas de cine y en la televisión no estaban por ser basura imperialista y deformadoras de la realidad, pero ellos consideraban que sus hijos y ellos mismos estaban en un nivel superior para poder acceder a esos contenidos.

Más o menos lo mismo que pasaba con el hecho de viajar o no. En realidad, nadie podía viajar más que los cargos que eran del Partido, excepto los deportistas y algunos científicos, mucho más vigilados estos segundos que los primeros.

La mujer y los seis balcones.  Foto: Juan Suárez
La mujer y los seis balcones. Foto: Juan Suárez

Tenía una cláusula donde dejaba claro que no debía comentar nada de donde se mandaban esas revistas. Y me imagino que tomarían gente de cierta confianza, ya que las posibilidades de colocar un veneno en aquellas revistas era tan real que siempre creí tener una cámara grabándome desde algún sitio.

Empecé a descartar esto cuando vi las monumentales siestas que se echaba el jefe apoyado sobre sus antebrazos en el escritorio, con el único recaudo de cerrar la puerta. O quizás del mismo modo en que se sabía que todos allí dormían, o faltaban o iban a tomar café o ron, también lo sabría el que veía las películas de mi cámara imaginaria, entonces al jefe de departamento en tal caso era lógico que no le interesase en lo más mínimo. El único que no podría dormirse una siesta en ese caso sería el de la cámara.

Ediciones Cubanas, calle O’Reilly, en La Habana Vieja. Había que llegar a tiempo cada mañana para luego echar una cabezadita sobre el escritorio, porque lo que si era importante en todos los trabajos era fichar a tiempo, luego se podía ir uno incluso a su casa y regresar antes del final de la jornada a fichar nuevamente.

El barrio era maravilloso, aunque conociese bien La Habana Vieja, nunca había reparado en la vida tan agitada y vibrante que tenía lugar en sus calles. De cierta manera me hacía acordar a los pasajes de Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, el gentío, la algarabía, el cafecito en la calle, los pasteles, los vendedores de periódicos vociferando los nombres de Juventud Rebelde y Granma, de los semanarios cómicos Palante y Dedeté, y las conversaciones entre los viejos que se encontraban en la vía pública de casualidad. Haciendo media.

Pero aunque me gustase mucho el trayecto andado por la Habana Vieja, eso no lograría impedir que los tragos de pisco que me tomé con Evelio cuando bajé del avión, dos años después de no beber ni una gota fuesen una premonición de lo que pasaría, al poco tiempo ya estaba beodo cada noche, así es que comencé a llegar tarde al trabajo, a faltar y a pedirle un justificante a un médico amigo. Del mismo modo que en la escuela, para faltar bastaba con que se presentase una constancia médica.

Mi amigo médico, a cambio de algunas botellas de ron, me daba talonarios de “Hago constar” y yo solía rellenarlo con tres enfermedades que me había aprendido unos años atrás con motivo de las faltas al colegio. Faringitis aguda, Sinusitis crónica, y Luxación del tobillo- muñeca, izquierdo- derecho. Nada de esto era muy novedoso ni original. Todos los jefes sabían que era cuento, solo esperaban poder tener una justificación que no los metiese a ellos en problemas por tolerarlo.

Ellos a su vez lo hacían cuando se iban con sus coches de empresa a las casitas de la playa con sus amantes. Y no pasaba nada. Hasta el director general faltaba de este modo al trabajo. No digo que no se buscase una mejor excusa que aquellas enfermedades, me refiero a que eran las mismas causas.

Aunque cuando más alto era el cargo, más generalizada era la práctica de faltar al trabajo porque se habían llevado una titi, como se decía a las chicas jóvenes y que no oponían demasiada resistencia, a una casa en la playa, acompañados además de sus buenas barrigas, alguna gorrita de pelotero, un puerco asado y unas cajas de cervezas bien frías.
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(*) Visita el blog de Martín Guevara.


21 thoughts on “Ediciones Cubanas y repartiendo revistas “prohibidas” a los jefes

  • el 11 junio, 2014 a las 8:17 pm
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    Nivaldo Herrera

  • el 11 junio, 2014 a las 6:27 pm
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    Personalmente a mi no me interesa absolutamente nada sobre la vida privada de Fidel Castro ni ningun miembro de su familia. Me detubé en el tecer parrafo y ahora que leo el dabate entre Miranda y Martin apoyo a Miranda porque compartimos la misma opinion y además porque es cubano. Necesitamos más cubanos, menos extranjeros en los asuntos internos de nuestro pais.

  • el 11 junio, 2014 a las 10:25 am
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    Alberto, Just in case!
    Aunque tienes razon debieron haber contestado los que de verdad podian sentirla, pero ya se sabe que en Cuba se da por sentado que se admita toda clase de atropellos y que nadie diga nada.

    Gracias.

  • el 11 junio, 2014 a las 8:57 am
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    Refrescante el articulo de Martin, eso me recuerda cuando destituyeron a Herrera??? (no recuerdo bien su nombre) como presidente del ICRT , en mi opinion ocupaba ese puesto mas como para crear la fachada de que “no hay discriminacion racial en Cuba”, pero en fin lo que quiero contar es despues de “tronado” se “descubrio’ en el falso techo de su oficina cientos de peliculas en videos que eran prohibidos trasmitir por la TV cubana porque “el pueblo no estaba preparado ideologicamente para verlas”, pero que el disfrutaba ver junto a sus socios acompanado con wisky, la bebida del enemigo. Nunca se dijo en detalle (como de costumbre) del porque del truene, que no crea sea este el motivo. Si alguien conoce este chisme, me gustaria que lo dijera.

  • el 11 junio, 2014 a las 4:50 am
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    JAJA Miranda,
    Por qué te picó tanto eso de la envidia?

  • el 11 junio, 2014 a las 12:20 am
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    Ademas, Por que descalificar la version de Martin, y entonces aceptar como verdad absoluta las versiones del traductor, o del escolta, o de la mujer de uno de los hijosl, o de cualquiera de los cercanos al circulo estrecho de Fidel Castro que ha escapado a Miami??, sera que los que llegan a Miami son mas creibles que Martin, porque estan precisamente en el “paraiso”, Miranda??. En fin, te aconsejaria analizar bien tu posicion, pues una vez mas te repito que muestra el deseo de descalificar por el simple hecho de hacerlo

  • el 11 junio, 2014 a las 12:03 am
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    Realmente no entiendo entonces cual es el sentido de la critica, en cuanto a la “buena vida” de muchos de los que viven en ese PARAISO que dices es son la FUERZA DE TRABAJO(trabajando como mulos, en varios trabajo, mientras que en Cuba no quieren hacer) que les llena el bolsillo a la oligarquia, decia Marx que no hay mejor esclavo que el que vive alabando al amo, pues ese nunca concientizara su condicion de ESCLAVO, no seras una de ellas??

  • el 10 junio, 2014 a las 5:30 pm
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    Uy, que lindo eres!!!!! Yo hice mi comentario e imposible puede haber sido POR NINGUNA CLASE DE ENVIDIA, porque si la manera de como vivía el Martín en Cuba , pudiera haberle despertado envidia a algunos, jamás de los jamases se comparaba con la que ya yo vivía en Los Estados Unidos de América, de eso puedes estar seguro.

  • el 10 junio, 2014 a las 2:27 pm
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    Realmente los comentarios a estos articulos muestran claramente un elemento del cubano creado con la ROBOLUCION(y no lo digo por lo del ROBO, sino porque parecemos ROBOTS criticando todo el tiempo, como papagayos): la INTRANSIGENCIA REVOLUCIONARIA, todo lo que no nos gusta, inmediatamente tratamos de descalificarlo.
    Pienso que Martin Guevara, venga de donde venga, y siendo sobrino de quien sea, TIENE SU HISTORIA QUE CONTAR, POR DIOS!!!, y los que en estos comentarios quieren DESCALIFICARLO, en el fondo disfrutan leyendolo, pues asi somos!!!, Por favor, quien no quiera leer lo que escribe, QUE NO LO HAGA, esto no es como la libreta de abastecimiento, no sigan llenando de morbo a los demas con sus comentarios que muestran mas envidia que otra cosa.

  • el 10 junio, 2014 a las 1:15 pm
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    Isidro, Are You Serious??

    Ayuda para poder entender el panorama al que hemos llegado hoy?

    A completar que???

    Ah bueno, yo creia que el rompecabeza ya estaba armado.

    Sigue Martin, que aparentemente se necesitan tus testimonios.

    Gracias Isidro.

  • el 10 junio, 2014 a las 6:00 am
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    Miranda:

    Permíteme terciar desde el “bulpén”…

    Si bien las anécdotas no son la Historia propiamente, entiendo que ésta no alcanzaría su realización sin jalonarse de muchos de estos “cuentos de camino”. A mi juicio, las referencias de Martín Guevara ayudan, por encima de su aparente ligereza, a completar el panorama y comprender mejor cómo hemos llegado a donde estamos hoy.

    Si pasamos revista a los pasados 55 años de vida en el país, encontraremos que los primeros amagos de “compartimentación” en el acceso a los medios informativos hunden profundo sus raíces en la decisión de redactores y empleados de a pie, en revistas y períódicos de la época, de expresar su apoyo a la Revolución, colgándole coletillas a las informaciones que consideraban lesivas y/o tergiversadoras del proceso recién iniciado. A esta práctica cabe reconocerle un cariz democrático y popular, que buscaba el equilibrio informativo. Desde luego, esa tendencia se hizo obsoleta cuando casi todos los medios pasaron a manos del Estado en unos pocos meses.

    Ahora, donde en apariencia se traba el consabido paraguas de forma definitiva es cuando, seis años más tarde, en octubre de 1965, la primera edición del periódico Granma anuncia la decisión del Primer Comité Central de que en adelante toda la información a la que tendría acceso la ciudadanía pasaría antes por un “flitro”, que desde entonces ejerció el departamento ideológico. A partir de ese momento, las noticias y materiales “sensibles” sólo aparecerían en boletines de distribución selectiva y limitada. Sin hablar ya de las publicaciones extranjeras propiamente dicho.

    Esta última medida, que como resulta fácil comprender, poco tenía que ver con procurar un “equilibrio informativo”, y sí se emparentaba en buena medida con las prácticas soviéticas y maoístas, gradualmente dio paso a las aberraciones que cuenta Martín en este post. Leyendo sus referencias, que no me parecen para nada infladas, es posible completar el cuadro y entender el alcance de ciertos disparates.

  • el 9 junio, 2014 a las 9:23 pm
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    me hiciste recordar hace ya 40 años, era 1964, y el jefe de la unidad militar donde yo estaba, comandante y miembro del comite central Harold Martinez, tenia siempre en su despacho, una revista que yo veia de lejos, y se me parecia a la Life en español que mucho se leia en Cuba, por la amistad que fui logrando con su ayudante personal, al fin un dia logré que me hiciera llegar una, yo trabajaba en los mapas en una oficina contigua, era una revista mexicana SIEMPRE, y como era del gusto del jefe el la traia de su casa para leerla, despues de muchos años volvia a tener en mi poder algo interesante para la lectura, y el amigo me decia, si te empatas con todas las que le llegan a su casa y que el no trae. Empezaba yo a recapacitar porque motivos aquellos señores si tenian derecho a leer lo que se nos negaba a nosotros, por cierto en una Paris Mach pude ver por primera vez la fotos de la llegada del hombre a la luna, pero eso fue por el año 1971, habian pasado 3 años del hecho, pensar que en Cuba hay personas que todavia no sabian de esto, se enteraron de algo cuando Taladrid dedico uno de sus programas a presentar la version de que fue montaje fotografico, que no fue real, y nosotros deciamos, pero ven aca, pero el hombre desembarco en la Luna, quien dijo, jaja, nos querian negar lo que no nos habian dicho que habia ocurrido. Asi que gracias Martin, me has hecho recordar, ejercitar la memoria.

  • el 9 junio, 2014 a las 6:04 pm
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    De todas manera Miranda, mira lo que me interesa es contar cosas como partícipe, cosas a veces desternillantes, muy tragicómicas, otras no tanto, y otras que cuesta explicar y que te crean en otros lados y veces los mismos socios de uno se van olvidando, había en aquellos años al menos seis o siete clases de extranjeros, divididos por sus derechos a comprar en el tipo de tiendas que se les asignaban y por el derecho a viajar, aparte del por el billete que tuviesen por supuesto. de arriba para abajo, estaba el flamante Millonario gallego que ponía u hoteles, o lo que sea, ese tenía derecho a todo, luego el diplomático ese podía comprar en tordas las tiendas menos las cosas que el empresario podía comprar, que eran insumos, luego el turista o extranjero amigo de la revolución, ese podía comprar lo que quisiese excepto en alguna atiendas reservadas en exclusiva para diplomáticos, luego marino que podía en el Seamans club y alguno más, el técnico extranjero bolo y de alrededores, que podía comprar en sus tiendas, luego el residente temporal, luego el residente permanente con carnet verde pero que estaba ya muy aplatanado, era el asturiano inmigrante del año 49, o el chino que cayó en Zanja escapando de Mao y le cayó la tiñosa de Fidel! y abajo de todos el estudiante, generalmente africano, palestino (de verdad) o salvadoreño o Nicaragüense, esos tenían derecho a unos pocos lugares de compra, a tiro de laguer en dólar y muy poco más. Por debajo de todo eso, de toda esa bazofia, estaba todo el pueblo cubano. Esa es una realidad muy dura, si en vez de hablar de Cuba, dices eso de Sudáfrica elmundoentero se rebela y pide que derroquen a ese gobierno, etcétera. Sobre esas cosas me interesa escribir. No sobre mi tío, ni destilar odio, pero sí mostrar la gran mentira, no como si fuese Cristóbal Colón descubriendo el Chocolate, sino como uno más, Miranda en la vida el hombre viene hablando de mismos dos o tres temas de siempre, aunque haya variado el barniz y el soporte, la felicidad y el blues es siempre el mismo.

  • el 9 junio, 2014 a las 5:52 pm
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    Efectivamente, no se dice ni aporta nada nuevo. Chismecitos de poca monta, a estas alturas totalmente irrelevante.

    ¡Gracias Fidel!

  • el 9 junio, 2014 a las 5:24 pm
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    Miranda, está bueno interactuar así. Lo que digo es que me asombra del modo en que te siente representante de toda una inmensa población como para definir de un plumazo que a nadie le interesa lo que puedo relatar. Ya que estamos en la cocina, te comento que a mi lo que me gusta, lo queme “pone” no es la denuncia social, eso va como un añadido, me gusta la narrativa y las asociaciones de las contradicciones, de las paradojas, y Cuba como paraíso supremo del realismo mágico y de lo real maravilloso, porque conjuga el trópico con un experimento marxista-leninista y sobre todo fidelista, letal más que fallido, pero lleno de originalidad y particularidades que la hacen en los años que yo viví muy rica en literatura, así como la ruina de hoy lo es en fotografía. En ese sentido, siempre tendré algo que decir a alguno, aunque sea uno sólo que quiera recrearse recordando aquello con mi memoria.

  • el 9 junio, 2014 a las 5:07 pm
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    Miranda tiene razón, esto sigue la misma línea narrativa de “mis andanzas en Cuba como sobri del Che”

    Sí eso parece un tema válido para esta web, Ok. Vale. Pero luego no vengan con lírica de que no, que trata de que no lo asocien con el tio y que no está por vivir del cuento.

  • el 9 junio, 2014 a las 3:51 pm
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    Vamos Martín, déjate de ser insolente, que eres figura pública, que como “escribidor” debes saber que vas a tener la crítica del lector.
    Si una cosa he aprendido es tener el derecho a poder decir en lo que estoy de acuerdo y en lo que no, eso no es ser intolerante.
    Creo que eres tu el que aún conociendo los botones que tienen los televisores no has aprendido a usar el remote-control. Que hay que cambiar el canal cuando la programación aburre, ponerlo en mudo cuando los comerciales te atormentan y en Off cuando ya te rindes. Ten por seguro que quien pueda sentirse mal en leerte sean a los que de verdad defraudaron, a mi no. Parece que el que escribe para sentirse mal eres tu, que lo has cogido como forma de pulgatorio. No se le puede dar otra explicación .

  • el 9 junio, 2014 a las 1:58 pm
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    Vamos a ver Miranda, con todos los años que llevas allí parece que no se te ha pegado mucho de una cosa que sí por lo que veo, hay que seguir echando para cambiar, es esa intolerancia con lo que no estás de acuerdo o con lo diferente. Existe un botón del televisor para ponerlo en silencio, otro para cambiar d canal y uno que dice OFF, pues lo mismo en cada faceta de la vida, yo convivo con gente alrededor que piensa muy diferente a mi o no, y estoy agradecido de que así sea, que haya libertad de expresión, si a ti no te dice nada, mira que bien! pero la pregunta es clara ¿ lees para sentirte mal?

  • el 9 junio, 2014 a las 1:20 pm
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    Martin , es que no se puede dejar de seguir diciendote, QUE NO HACE FALTA. Que aqui Todo el mundo sabe que Fidel, Raul, sus hijos y sus nietos, y los demas que componen esa corrupcion les Encanta consumir Todo lo “enemigamente” capitalista que se le prohibe al pueblo.

    Aqui Dashiel Torralba la ex-novia de Tony Castro nos trajo en exclusiva a la TV de Miami los vídeos y las historias de como se vivía en casa del humilde comandante, que vive como todo un un Sheik, y Juan Reinaldo Sánchez, que fue guardaespaldas del líder durante 17años, acaba de publicar un libro junto al periodista francés Axel Gylden, donde cuenta con lujos y detalles de como Nunca renuncio al confort del capitalismo y jamás ha elegido vivir con la austeridad que profesa. Creo que el libro con sus insides, le pueda abrir los ojos a más de dos o tres que han querido hacerse los ciegos allá en Europa, a nosotros los cubanos no, allá Fidel a quien considere imbécil, allá el que se asombre de nada!

    Si en el 1986, cuando se te “permitió” regresar, ya de hombre, mayor de edad, consciente de las sinverguencerias que se te permitieron por ser quien eras, no tiene explicacion, de que te asombraras y mucho menos despues de ver el privilegio que seguías teniendo, con ese trabajito de reparte revistas que te estaban dando.

    Con todo el respeto te digo que mientras más creas que estas aportando a “algo?”, mas estas contribuyendo a que se piense que lejos de querer alejarte de la sombra del mito, lo que buscas es el brillo que te pueda dar, porque la verdad que estas historias no son para nada relevantes, a no ser para que alguno de esos de la masa de imbéciles que asume Fidel que hay, se de cuenta que la raiz de estos ocho delincuentes que están encausando ahora, viene de la escuela de estos vulgares descarados.

  • el 9 junio, 2014 a las 12:35 pm
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    jaja, simpatiquisimo. Me diverti leyendolo.

  • el 9 junio, 2014 a las 9:23 am
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    Gracias por tu testimonio, Martín.

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