¿Dónde está el oasis?

By Abraham

Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – Sufriendo de sed y hambre los animales y personas deambulan por la ciudad en búsqueda de alimentos. Con el sueño de encontrar el deseado producto como oasis en el desierto. Lleno de espejismos camuflados de colas en cada puerta, rápidamente se avalancha hacia la multitud con la pregunta que está tatuada en la mente cubana: “¿qué sacaron?”

Son pocas las veces en las que la respuesta es la que se desea (aseo, comida, etc.) Triste escena en la que se corre hacia la fila y solo “sacaron” cualquier producto que no es muy necesario. Es en ese momento en que funciona como desgarrador espejismo…

Nuestro país está lleno de hechos curiosos y a la vez degradantes. Vivimos en una isla donde no existe el pescado en las pescaderías (hecho incompatible al estar rodeados de mar). La telefonía celular es una de las más caras del mundo y el acceso a Internet anda por los cielos.

Donde estudiar y convertirse en profesional no vale para vivir al menos dignamente, cuando los que se dedican a robar, o mejor dicho a “luchar”(eufemismo popularizado para camuflar la palabra robo) poseen un nivel escolar preocupante y dudoso; y que a la vez contrasta con un nivel de vida digno de un profesional de prestigio en cualquier país del mundo.

Ver a los profesionales en Cuba (maestros, ingenieros, médicos, abogados, etc.) caminando por las calles o en bicicletas antiguas, usando zapatos llenos de costuras y ropa no muy nueva es algo completamente normal en nuestra sociedad. La atención realmente “se despierta” cuando vemos a esos mismos profesionales en un auto propio, viviendo en una casa donde no conviva con varias generaciones de la familia, o disfrutando unas vacaciones en algún hotel del país.

Hechos completamente normales en cualquier sociedad del mundo, donde un profesional gana lo justo por su trabajo. Algo muy contradictorio en nuestro viejo “caimán” en el que los maestros sobreviven con los regalos de los padres de sus alumnos, y los médicos de algún gesto caritativo (o más bien lástima) de algún paciente.    

Otra de las “curiosidades” es que contamos con muy pocas ambulancias, hecho que trae consigo un colapso cuando ocurren accidentes masivos o varios casos simultáneamente y en no pocas veces termina en tragedia. ¿Pero saben qué? Existen suficientes patrullas de policías, desde las antiguas hasta las modernas.

Pero paradójicamente tampoco cumplen su objetivo. Llamar al 106 (número de la policía) es una tragicomedia, en selectos casos acuden rápido; en la mayoría, a las horas después o simplemente nunca aparecen.

¿Entonces? Ni ambulancias que dan abasto, ni muchas patrullas que al final solo acuden de inmediato en dos ocasiones: en el policiaco televisado o cuando el problema afecta algún interés del Estado.

Sabemos que oasis se define en una de sus acepciones como: “Zona con vegetación y agua que se encuentra aislada en los desiertos”. Pero existe otra acepción y es a la que este artículo hace referencia: “Tregua, descanso” …

Como autómatas, toda la sociedad va y viene en busca de alimentos y productos necesarios, hecho que los mantiene tristemente entretenidos o enajenados. Es que aún no se percatan que realmente buscamos ese oasis, esa tregua, ese descanso, esa LIBERTAD… Y es cuando me pregunto: ¿DÓNDE ESTÁ EL OASIS?

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