Democracia solo para mi gente

No hay ningún libro que resuelva el problema cubano

Haroldo Dilla Alfonso*

Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — En mi último artículo sobre una guardería infantil privada en La Habana, argumenté sobre la necesidad de que la sociedad cubana conozca hasta donde la actualización implica la privatización de la producción y los servicios en Cuba, cuestión esta que los lineamientos no explican y las leyes ponen en solfa.

Y lo creo, porque en el interesante debate entre Carmelo y Rolando —dos admirados amigos— me inclino a secundar a Carmelo en su idea de que los cambios raulistas son insuficientes y fragmentados, pero estructurales. Y esos cambios dejan huellas profundas, y no se pueden tomar a la ligera.

Si alguien lee el artículo —no hace falta que sea cuidadosamente— podrá observar que no fijo posición personal alguna sobre el tema de las privatizaciones. No quiere decir que no las tenga, junto a otras muchas dudas, pero no tomo posición sobre el hecho en si.

Solo digo que el tema debe ser discutido y expuesto públicamente, sobre todo si se trata de la privatización de un servicio social como la educación. Esto es un principio básico de la democracia: el derecho de la sociedad a conocer y discutir libremente sobre su futuro.

Pero para mi asombro, encontré varias reacciones airadas de lectores que, o no entienden el castellano, o tienen retinosis cerebral o simplemente abogan por una democracia mutilada que solo beneficiaría a los que piensan como ellos. Como dice el título: la democracia solo para mi gente.

Así un lector de Cubaencuentro me dejó un cariñoso mensaje donde me presentaba como exponente de un “cerebro de hombre nuevo lavado con lejía de mesas redondas”, mientras que otro de Havana Times me exhortaba a explicarle lo que era el “marxismo puro” y el “socialismo verdadero”, como si yo me dedicara por encargo a esas trivialidades, o como si lo que yo pedía tuviera algo que ver con el marxismo, puro o impuro.

Hay que reclamar el derecho a discutir todo y con todos. Sin prejuicios.

Foto: Juan Suarez

Por un lado, la sociedad tiene que plantearse tareas mayúsculas en la economía y en la política que no pueden resolverse desde las doctrinas, ni leyendo libros clásicos, ni apegando nuestras esperanzas a fórmulas consagradas por tendencias políticas.

Todo eso —los libros clásicos, las doctrinas y las preferencias políticas— son partes de una discusión en la que todo el mundo debe caber, pero donde nadie tiene la verdad absoluta. El orden mejor constituido, decían los neocorporativistas, es aquel en que la segunda opción de cada cual sea la mejor opción de todos.

La sociedad cubana es muy compleja, aunque valga aclarar que no necesariamente más que otras pues, no somos para nada excepcionales. Somos, por ejemplo, una sociedad transnacional que está obligada a oír a todos los cubanos en todos los confines.

También somos una sociedad donde existen propuestas desde todas las esquinas políticas, que se irán incrementando según el sistema político se relaje y el propio Partido Comunista comience a producir abiertamente a sus neoliberales, socialdemócratas, keynesianos, neocomunistas, democristianos, socialistas y anarquistas.

Y hay que discutir, además, porque en este mundo complejo en que vivimos no hay recetas infalibles. Es admirable ver a quienes pueden imaginarse soluciones para todo desde un par de prescripciones fáciles: más o menos mercado, más o menos estado… Creo que son personas que pueden dormir plácidamente fatigados de tanto onanismo político. Pero por esa vía no llegamos a ningún lugar.

Y por todo eso hay que discutir, y hacerlo creyendo que la idea opuesta puede ser valiosa de alguna manera, y no simplemente un asunto para rebatir.

Requerimos discutir, por ejemplo, cuanto de la estructura socioeconómica y política de los últimos cincuenta años merece ser rescatada, y cuanto debe ser desechada.

Pero también que parte de la historia republicana debe ser considerada un antecedente valioso de nuestro futuro. Y hay que discutir analizando fríamente nuestras oportunidades en el mundo contemporáneo y en eso que llamamos la economía global.

Foto: Juan Suarez

Hay que considerar que relación debe establecerse entre los tres mecanismos de asignación de recursos y valores —estado, mercado y comunidad— y como compensar solidariamente a quienes pierdan inevitablemente en la relación que consideremos óptima.

Es algo muy complejo que, por lo demás, no se discute de una sola vez, y que implica cuestiones específicas como el rol estatal en la economía —habilitación, regulación, propiedad— las prioridades de las formas de propiedad que deben existir, las prerrogativas de cada una y la manera como se debe distribuir el plus producto.

Todos decimos que queremos la democracia, pero hay que definir que tipo queremos. Por ejemplo, como se articularían los poderes estatales, los grados óptimos de descentralización, el nivel de transparencia deseado y el peso de los mecanismos representativos y participativos.

No menos importante es precisar cómo queremos abordar el inevitable transnacionalismo de nuestra sociedad. Y si realmente vale la pena una apertura decisiva hacia los emigrados, no para cumplir una meta nacionalista de “Cuba para los cubanos”, sino al revés, para conseguir un efecto de “los cubanos para Cuba” que no solo impulse el desarrollo nacional, sino que también nos ayude a vencer nuestra percepción insularista del mundo.

Pero esto son solo preguntas. Yo tengo mis respuestas a algunas de ellas, pero sobre todo tengo preguntas sobre todas. Y lo que siempre trato de hacer es derivar mis modestas respuestas desde el análisis crudo de las oportunidades y los riesgos, y no desde la formación ideológica con la que todos cargamos. No hay ningún libro que resuelva el problema cubano. El libro es nuestra sociedad. Su lectura, la discusión democrática.



29 thoughts on “Democracia solo para mi gente

  • Tienen ustedes otra copia mas grande del foto de la chica en la cantina?

  • “si realmente vale la pena una apertura decisiva hacia los emigrados, no para cumplir una meta nacionalista de “Cuba para los cubanos”, sino al revés, para conseguir un efecto de “los cubanos para Cuba”

    Haroldo.

    A pesar de coincidir muchas veces contigo veo con asombro la frase anterior, y la considero muy lamentable (Suponiendo que hayas querido decir exactamente eso) ¿Cuál es exactamente tu duda y cuál es tu concepto de “apertura decisiva para los emigrados”? Recuerda que muchos de ellos son tan ciudadanos cubanos como tú. An segundo lugar, lo de “Cuba para los cubanos”, no es una meta, ni una consigna más: Es un derecho inalienable. Cuba no es, además, un ente abstracto al que hay que tributar, sino que Cuba somos todos. Cuba debe ser para todos nosotros, porque todos nosotros somos Cuba

    “Patria es comunión de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanza”: José Martí

  • En las actuales condiciones nacionales e internacionales, ¿se puede eliminar el dinero? No. ¿Se puede eliminar el salario? No. Entonces no se ha podido vencer al capitalismo. Desde el más restricto apego a la teoría marxista -y a la teoría económica liberal-, hay que volver a la competencia y al mercado, a la oferta y la demanda, y en último término a la regulación que otorga la ley del valor. De no ser así el desparpajo de los utopistas antieconómicos -en palabras de Engels- continuará.

  • Si.

  • Estimado amigo: coincido contigo en buena medida, solo que, de lo que hablo es de un debate democrático de puntos de vistas diferentes. Y no creo que todo el mundo este de acuerdo con una apertura, y los que estan pueden diferir de las maneras. Los matices son muchos, y los problemas aun mas. Mi posición en esto siempre ha sido muy aperturista, y de acuerdo con el Cuba somos todos.
    En lo que difiero contigo es en esa Cuba como fusión dulcísima. En Espacio laical hay un articulo mio de respuesta al documento que ellos emitieron en que discuto algunas ideas sobre la virtud política que me parecen nocivas en el largo plazo. Pero como ves, ya empezamos a discutir, un abrazo

  • vencer o superar al capitalismo? Simplemente eliminarlo o sustituirlo por una propuesta civilizatoria superior?
    Yo creo que Marx hablaba de lo segundo. Los bolcheviques trataron de hacerlo pero fracasaron desde sus inmensas limitaciones históricas. Por cierto, has leído “Sobre la vida cotidiana” de Trotski?

  • Hermoso trabalenguas el de Haroldo “…Y si realmente vale la pena una apertura decisiva hacia los emigrados, no para cumplir una meta nacionalista de “Cuba para los cubanos”, sino al revés, para conseguir un efecto de “los cubanos para Cuba…” Haroldo ¿te preguntas si vale la pena una apertura decisiva hacia los emigrados? ¿es un chiste de mal gusto. Una provocacion para fomentar el debate? Ojala que Raul Castro y los ideologos del PCC no se inspiren en esta idea retorcida de Haroldo para crear nuevas leyes que cuarten mas derechos a los cubanos donde quiera que estos residan.

    Haroldo, de acuerdo contigo que el futuro de Cuba debe ser pensado por todos y para el bien de todos como nos alerto Jose Marti. Pero sin dudar ni un segundo, que los cubanos tenemos los mismos derechos (y deberes) donde quiera que estemos residiendo. No es admisible que alguien se abogue el derecho de tan siquiera cuestionar si vale o no la pena que los cubanos residiendo en el exterior puedan tener participacion en el futuro de la Nacion.

  • Por principio, todos los cubanos deberían quedar incluidos en el diálogo para la construcción de la Nación. Esa es la situación ideal. Sólo que aquí cabe, una vez más, apuntar ese viejo adagio popular de que “una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero”. Las pautas que marcan las actuales coordenadas políticas en La Habana siguen apuntando hacia la aceptación gradual de los sectores no beligerantes. Los recalcitrantes tendrán que seguir marcando en la cola. Las puertas abiertas en el futuro inmediato favorecerán posturas como la del por algunos denostado grupo Café, que ha hecho del dicurso pragmático su estandarte. Por cierto, extraña que sus puntos de vista no aparezcan en HT. Entiendo que eso ayudaría al debate.

  • Desafortunadamente Liborio da la razón a mis temores sobre el sentido antidemocrático de las mismas acciones en que pedimos democracia. Observen su comentario: llama trabalenguas a lo que no entiende, e idea retorcida a una idea formulada en forma de pregunta porque está referida a lo que se debe discutir y sobre lo que se debe decidir democráticamente. Y luego, blandiendo a Marti (no podemos hacer nada sin el?), dice que “No es admisible que alguien se abogue el derecho de tan siquiera cuestionar si vale o no la pena que los cubanos residiendo en el exterior puedan tener participacion en el futuro de la Nación”.
    Debo decir a Liborio que yo tengo algunos pasos dados en el activismo intelectual por los derechos en la isla de los emigrados, pero ese no es un asunto emocional: envuelve reclamaciones de propiedades que ya otros tienen, resentimientos mutuos, polarizaciones y orientaciones políticas, etc, etc.
    Creo que todos coincidimos en que Liborio no aporta mucho en función de la meta que propongo. Pero creo que puede hacerlo si medita con mas sosiego.

  • ¿Cuales son los recalcitrantes? ¿Los terroristas de tiros y bombas? ¿O los que no quieren a los hermanos Castro (sin querer “eliminarlos fisicamente”)? ¿O los que no están de acuerdo con el gobierno de La Habana? ¿Cual es el listón para ser “recalcitrante”?

  • Ocupado:

    Por eso es que yo me río cuando me hablan de “diálogo” y de 2reconciliación”, porque, aunque no se atreven a decirlo por lo claro, es evidente quye la premisa de la que se parte es la aceptación de los castro como dueños de la finca. Casi todos (Pàra no ser absoluto) estos dialogueros y paladines de reconciliaciones fabricadas, no son más que simpatizantes o instrumentos o tontos útiles de la tiranía.

    CAFE no es un “denostado grupo”: Es una asociación de limosneros procastristas que tiene entre sus filas a gente archiconocida por sus vínculos con el castrismo, e incluso con la inteligencia cubana. Por eso ni pinchan, ni cortan, y les hacen el caso del perro. Y tan es así, que el canciller cubano casi barre el piso con ellos cuando le fueron a pedir una tajada en el negocio de las inversiones. Así que, ni siquiera la tiranía lops tiene een cuenta, sino que los maneja como marionetas según el caso. y de discurso “paradigmático”, como no sea el del clásico perro ladrando a la luna, no lo veo por ningún lado.

  • Para decidir el futuro de cuba, no hace falta ninguna cola: Lo que hace falta es una urna y elecciones libres, plurales, transparentes y democráticas, donde decida la mayoría.

  • Ocupado:

    El listón no lo elaboro yo, pero de que hay uno, no lo dudes. Y guste o no, hasta el día de hoy es La Habana la que corta el bacalo en esta feria. Sin embargo, me atrevo a aventurar que en el mismo son nómina permamente personajes como Posada Carriles, los hermanos Novo Sampoll, Roberto Frómeta (¿no han notado el parecido con Bin Laden?) y sus alegres muchachos del F-4, Vigilia Mambisa, lo que queda de la Brigada 2506, Ninowska y el consejo directivo de la FNCA, la Ross-Lethinen, los Díaz-Balart, el Consejo para la Libertad de Cuba, Alpha 66…you name it!

    Solo me pregunto que pasaría sin un buen día algunos de ellos decidieran deponer las bombas, las amenazas y las soflamas, y optaran por sentarse a hablar en serio con los del otro lado de Estrecho…vaya, sólo para variar…

  • Lo de las críticas a Café, lo digo porque he leído unos cuantos comentarios al respecto. Puede que algunos de ellos incluso sean “segurosos”, como afirmas, lo cual no quita que su posición también tenga adeptos en el conglomerado cubano. Pasa con frecuencia también – y lo digo por experiencia personal- que cuando te acercas a una de las posturas extremas, o más “atrincheradas”, tratando de ofrecer o procurar una tercera opción, o al menos un relajamiento de la crispación, es probable que de inmediato te bauticen: o estás colaborando con el “aparato”, o estás coqueteando con el “enemigo”. Pero te aseguro que esa visión binaria está pasando de moda. La globalización – por ponerle algún nombre – está tocando a nuestras puertas. Como que ya era hora.

  • Una vez te dije que, al menos en teoría, a mí me “cuadra” la opción. Pero el asunto es llevarlo a la práctica. O, sea, todo gravita alrededor de cómo ponerle el cascabel al gato. Porque no conozco hasta hoy gobierno que se declare suicida, y que en plena ducha se deje tentar por el jabón caído en el suelo, cuando tiene a un vecino tan “libidinoso” mirando todo el día por el hoyo de la cerradura.

  • Si llamas “adeptos” a los, literalmente, cuatro gatos que maullan pidiendo migajas en la Oficina de Intereses en Washington, pues de acuerdo; pero, de ‘conglomerado’, eso solo ocurre en tu imaginacion o en tus Buenos deseos.

  • Entiendo que no hay que aferrarse demasiado, mucho menos temerle, a las palabras. Con “conglomerado” quise decir la totalidad de los cubanos, vivan dentro o fuera de la Isla, y piensen como piensen. ¿Y puedes afirmar acaso que en el seno de esa diversidad no existen “adeptos” a los más disímiles caminos?

  • Si lo que quieres decir con “disímiles caminos” es la aceptación tácita del castrismo, me temo que no vas a llegar a ninguna parte por esa vía. te lo he dicho más de una vez: con dictaduras no hay reconciliación posible. se tienen que ir al diablo, y punto. La única opción decente es que en unas urnas plurales transparentes y democráticas, ganen por mayoría. Acábalo de entender. El que tiene que “cortar el bacalao” es el soberano, no el gobierno, que se supone que está compuesto por servidores públicos, no por amos. Acaba de interiorizar esto de una vez. Lo que pasa es que, a pesar de estar fuera de Cuba tú vives en otro país totalitario, y eso sigue marcando tu punto de vista.

  • Ja, ja, jorgealejandro, quizás tu tienes razón y tengo el cerebro “totalitarizado”. Mira, la mayor enseñanza que me han dejado los años en China es aprender a ser pragmático y a contar con lo que realmente tengo en mano, no con lo que tal vez le envidio al vecino. De cualquier forma, te devuelvo la pelota, pues más de una vez te he preguntado, directa o indirectamente, cómo piensas “tumbar” a la “dictadura”. ¿Con una huelga de hambre a lo Fariñas? ¿Con un comando especial? ¿Con otro maleconazo? Y no me has respondido. No olvides que a muchos allá, en esa tierra de promisión donde habitas, les han salido canas, se les han caído hasta los dientes, o están ya en el reparto Bocarriba, esperando que “aquello” se caiga. Y mientras transcurre ese prolongado compás de espera, otros muchos más optan por seguir disfrutando del país que los vio nacer, aunque habiten ahora mismo en esa misma tierra. O en la Cochinchina. Eso es lo que hay ahora mismo. Mi consejo: date un saltico a Varadero y disfruta un rato, que “lo otro” va para laaaaaaaaaaaago.

  • El problema, isidro, es que tú ni siquiera la quieres tumbar. lo tuyo es aquello de “la mano que no puedas cortar, bésala”. En ese carro hipócrita, yo no me monto. Si a ti te gusta alardear del triste papel de rey tuerto en tierra de ciegos he irte a vacilar a Varadero, mientras tus compatriotas luchan con su miseria diaria, hazlo. pero no me vengas aciéndote el de las soluciones, que según veo, no eres más que otro de los que adora tiranías desde la distancia (Y quiero creer que de verdad estás en China, aunque me lo trago cada día menos). O de los que no acabas de soltar la careta que siempre tuviste en Cuba. el que le haga caso a filosofías como la tuya, de verdad que nunca vivirá en un país libre.

  • Mi consejo: date un saltico a Varadero y disfruta un rato, que “lo otro” va para laaaaaaaaaaaago”

    La típica frase del oportunista. “Ándeme yo caliente, y ríase la gente”

  • “Tumben al castrismo ya y levanten una democracia a la USA!!!!”…(pero que lo tumben los de la Isla; yo aquí tranquilo, en el Paraíso con mis fulas)”

    La típica exhortación del Capitán Araña.

  • Isidro:
    La democracia noes “a la Usa”, ni “A la congolesa”: Es democracia; y punto. En cuanto al resto de tu manida frase, yo soy 1000 veces mas coherente que tu, que te largaste de Cuba (Siempre creyendo que estas en China, porque en esta red cualquiera esta donde le de la gana de decir); y desde la distancia defiendes tiranias que no tuviste olos pantalones para resistir. Yo me fui porque no la soporto; pero no la alabo desde lejos, ni busco reconciliaciones hipocritas con ella, como haces tu. Tu eres un tipo que siempre estara bien con quien sea, con tal de que tengas el buche lleno garantizado. Yo no soy de esa clase de gente. Quizas sea una de las secuelas que te dejo la tirania: Yo no la padezco. Yo no he mandado a nadie a tumbar nada, pero de que Cuba no levanta cabeza hasta que esa banda de cuatreros a la que tu le pasas la manito se valya al diablo, eso, tan seguro como que estamos en septiembre. Tu admites una Cuba con tirania, aunque, cada vez que vayas a ver a tu gente tengas que doblar el espinazo. Yo no tengo alma de siervo.

    Ademas de que, para irme e la la playa de este planeta que me de la gana, ya no tengo que pasar el mal rato de pagarle a la tirania la estafa que pide por es el pasaporte que, fuera de cuba es pura agua de borrajas.

  • Jorgealejandro:

    ¡Qué bien, ya nos vamos conociendo!

    “Yo me fui porque no la soporto”. Tu frase.

    Vale, ése es tu caso. No el mío. Yo simplemente salí porque recibí una oferta de trabajo conveniente -por mi cuenta y riesgo- , y luego prolongué mi estancia, porque ahora tengo un familia china, como ya te conté. Y sí, estoy acá, en Pekín. Si lo dudas, no sé cómo convencerte. En todo caso, yo también podría dudar que tú estás en EEUU. Quedémonos entonces ambos con la duda razonable al respecto, al menos de momento…

    Y volviendo al tema, yo no necesitaba “pantalones” (bueno, siempre hacen falta, que no es de buen ciudadano andar en calzoncillos por la calle), para resistir “tiranía” alguna, porque esa no es mi perspectiva de la vida en mi país. Sí creo en la necesidad de cambios urgentes e inaplazables, pero tengo mis propias ideas sobre cómo lograrlo, que no tienen que ser las tuyas. Partamos de eso. Seamos “democráticos”.

    Tu problema es que quieres imponerle tu visión a todos los demás en este foro; el que no concuerda con ese molde es cuando menos un aberrado, según como tú pones las cosas. Y por ahí vas mal, porque – reitero lo dicho muchas veces antes – te vas a encontrar a millones de cubanos que no piensan como tú. Y conste, hay otros que ni siquieran tendrán esta paciencia mía para explicártelo con palabras.

    “La democracia noes “a la Usa”, ni “A la congolesa”: Es democracia; y punto.”

    Eso suena muy lindo en los papeles. Ahora, cuando hablas de ella, siempre citas en exclusiva los beneficios que EEUU generosamente te ha otorgado a ti y a tu familia. No veo que exaltes la democracia de la India, por poner un ejemplo, donde a pesar de existir las urnas con las que sueñas, cada día se producen la mar de injusticias; o la de Irak, que sí fue impuesta por EEUU, a pesar de lo cual el país sigue siendo una diaria carnicería que desangra a esa nación, porque la democracia no se hace por decreto. Son los hombres que la construyen – o la falsean- los que determinan su rumbo. Asimílalo.

    Yo no doblo el espinazo. Al contrario, cuando llego a Cuba me dan unas ganas tremendas de levantar la cabeza. Y tanto como discuto aquí contigo, lo hago con los que en mi país – y fuera de él- me quieren imponer ideas que no van con mi credo. En buena medida por eso nunca he ostentado puestos ni prebendas que deriven de la mansedumbre política.

    Pienses lo que pienses, yo tampoco tengo alma de siervo.

  • isidro:

    Por fin, “ahí está el detalle”, como diría Cantinflas: tú y yo no nos fuimos por los mismos motivos. Tu te fuiste por una “oferta de trabajo”, te enamoraste y te quedaste con tu familia en el Lejano Oriente. Nada que objetar, lo han hecho millones en el mundo (Bastante pocos en Cuba, hablando comparativamente). Yo me fui porque consideré que Cuba, dado el desastre de gobierno y la porquería de sistema que se ha impuesto, no era el lugar donde quería ver crecer, ni a mis hijos , ni a mis nietos. Y me fui también “Por mi propio riesgo”, no a ver si me iba bien en el trabajo, sino a empezar una nueva vida. para ti en cuba no hay una “tiranía”, para mí, sí; y de las peores. Yo me fui bajo la figura de “salida definitiva”, con todas las humillaciones y violaciones de mis derechos que eso implicaba. Tu, no. Tu te fuiste y sigues siendo amiguito del gobierno; yo no. Tú quieres un cambio de maquillaje y tres o cuatro reformitas más, quieres cambios en la cadena, pero mantener al mono. Yo quiero que el mono se vaya al carajo.

    Y desde luego,. no me interesa imponer nada a nadie: solo dejar claras todas las cosas. Tú resolviste tu problema quedando bien con la tiranía;; Yo hice también lo primero, pero lo segundo no me interesa ¿Captas la diferencia? No puedo ver las cosas igual que tú. Y hay cubanos, millones de cubanos que también piensan como yo. El día que puedan elegir ¿Te atreves a vaticinas que los Castro se saldrán con la suya?. En cuanto a lo de ser “democráticos” (Vuelvo al mantra) las urnas son las que deciden lo que la mayoría quiere o no. Lo que es aberrante es que en un país un grupito se reserve el derecho de decidir por el resto de la nación, y hasta reprima cobardemente al que ejerza su derecho a elegir. peor aún: Que proclame que ellos son los únicos con derecho a elegir. y si me dices que, “esa no es mi perspectiva de la vida, en mi país”, para mí no eres más que otro castrista que defiende desde las carencias que no padece, el sistema creador de las carencias que si padecen otros (Para mí sigue siendo una posiciín arribista, oportunista y hasta con su viso de cinismo). Aún así,pues muy correcto, “En la Viña del Señor hay de todo, pero no te da ningún derecho a defender que otros no puedan llevar a cabo otra perspectica distinta. Sigo diciendo, entonces, que mi posición sigue siendo mucho más coherente que la tuya

    Yo exalto la democracia como principio; y como mismo la mido por la que hay donde vivo, porque de que la hay, la hay (Con todos los defectos e imperfecciones que quieras), la mido por otros países donde la hay, y funciona. Yo lo que no caigo en la misma baba diseñada para idiotas de andar justificando las falta de ella en Cuba, ni el muladar en que han hundido el país, diciendo que en remangalatureca la pasan peor. Esa es la eterna justificación del atraso, la cantaleta eterna del inmovilismo y la mediocridad. Yo los paradigmas no los mido por los que están peor, sino por los que están mucho mejor que yo .Por esa regla de tres tuya, cualquier gobierno que destimbale un país, llevándolo la miseria absoluta lo tiene chupado para sacar pecho . Cualquier mierda que hagan será relevante dentro de su “nivel. Creo que Cuba es un paradigma del desastre en todos los sentidos que trae consigo esta mentalidad. Y, si la democracia no se hace por decreto, el socialismo, el socialcosadesa o como quieran llamarle a la porquería que hay en Cuba, tampoco (y vuelvo al mantra): se hace en las urnas, que es a lo que le tiene terror el castrismo. Y de que los que piensan como tú tengan paciencia o no conmigo (Media hora de risa), sinceramente, me importa un rábano. Valdría muy poco yo a estas alturas de la vida, si una sabandija castrista se atreviera a agredirme, y no se llevara el apodo de “El manco” por el resto de su vida. Ya a mi edad se tiene miedo de muy pocas cosas.

  • Bueno, ya nos vamos entendiendo, por encima de tropiezos.

    Yo también creo en la democracia. Pero como te dije, la democracia la hacen individuos, no es un concepto que llega caído del cielo como maná. Y tampoco se edifica de la noche a la mañana. Muestra de ello es que en nuestro país no ha habido libre intercambio político desde 1952 (¡60 años!), y lo que sucedió antes de ese año como república, se nos diluyó entre intervenciones y sucesivas cañonas del vecino del Norte, quítate tú pa’ ponerme yo entre conservadores y liberales, ex mambises con ínfulas dictatoriales, y un relativo oasis de los Auténticos, donde si bien se lograron conquistas populares, eran los pistoleros apadrinados por la presidencia los que ponían y quitaban (Y de eso sé algo porque mi abuelo fue delegado del Partido Conservador). O sea, que tenemos la asignatura pendiente todavía. En la Cuba actual ha habido mil limitantes al ejercicio del libre criterio y muchas otras libertades, y se han cometido garrafales disparates. Lo acepto. Y más aún, estoy consciente de que el país está ahora mismo en una situación crítica en más de un sentido. Lo sé. Para eso no hay que ser superdotado. Sólo que cada cual ve la solución según el color de su cristal.

    La raíz de mi prolongado pleito contigo es que niegas cualquier otra posibilidad de solución que no sea sacar del poder a los actuales gobernantes, y das por sentado que el pueblo en pleno lo desea… Ahora hay mucha gente descontenta, también es cierto, pero hace unos 50,40,30 años…mucha más gente de la que ahora se podría estar oponiendo, se sentía compenetrada con ese mismo gobierno que ahora rechazas tan visceralmente. Y es que la situación no es en blanco y negro como pretendes presentarla. A lo largo de todos años ha habido matices y, en general, casi todos hemos bebido de esa agua y nos hemos beneficiado de ella. No pocos de los más enardecidos disidentes de hoy fueron “ñángaras” de altura en algún momento.

    Pero además, como ya te he dicho mil veces ¿con qué cuenta la cucaracha para sentarse? ¿No viste lo del concierto de Robertico Carcassés: Pidió lo que le dio la gana y ¿cuánta gente se subió a la Tribuna a secundarlo? ¿Cuántas marchas populares salieron al día siguiente a respaldar sus reclamos? Entonces, ¿en qué te apoyas para declarar tu “primavera cubana”?

    Por eso, por pura razón práctica, no me canso de preguntarte: ¿Cómo lo harás? Porque ahí está el meollo del tema.

    Con el mayor respeto, pienso que si alguna vez sentiste que tenías madera de líder opositor, o de opositor simplemente, no debiste salir de Cuba. Debiste seguir los pasos de Payá y de otros como él. Eso es lo que yo hubiera hecho de haber sido opositor consecuente.

    Por mi parte, y aunque discrepe en casi todo contigo, te confieso que no abrigo ningún mal deseo hacia tu persona. A mí también lo años me han ido despojando de varias cosas, tanto de esos mismos temores que tu afirmas no sentir ante el oponente, como de prejuicios hacia una persona que piensa distinto a mí. Por eso sigo este diálogo.

  • “¿cuánta gente se subió a la Tribuna a secundarlo? ¿Cuántas marchas populares salieron al día siguiente a respaldar sus reclamos? Entonces, ¿en qué te apoyas para declarar tu “primavera cubana”?”

    Se acaban de retractor. Por algo sera. (No, por buenos, por suopuesto).

    “niegas cualquier otra posibilidad de solución que no sea sacar del poder a los actuales gobernantes,”

    Porque no hay otra: “Muerto el ,perro, se acabo la rabia”

    “Eso es lo que yo hubiera hecho de haber sido opositor consecuente. ”

    Yo lo que hubiera hecho, si fuera revolucionario consecuente, es quedarme en Cuba a comerme el mismo cable que los demas revolucionario; traia a mi china conmigo; y todos felices: En esa cultura, tanto como en la nuestra (Y puede que hasta mas) la mujer sigue al marido. Yo no defiendo tiranias, a menos que estuviera dispuesto a asumirlas con lo bueno y lo malo. Ver los toros desde la barrera no es actitud de revolucionario consciente, (Al menos nunca oi que lo fuera) pero criticar lo mal hecho y pedir el fin de una tirania, aunque no se padezca, como yo hago, sigue siendo una postura mucho mas coherente. Yo soy mas coherente como opositor, que tu como revolucionario. Tampoco te deseo ningun mal. Por que habria de hacerlo?

  • Pues te confieso que extraño la Isla a mares. Hace cuatro años no la veo. Y desde luego que hago planes para regresar con mi mujer. A la primera oportunidad. Claro, siempre hay dificultades de por medio y uno debe acomodarse según la situación. Si ella abandona su actual trabajo ahora mismo pierde el derecho a la jubilación. Y quedarse sin amparo en los años maduros, y después de más de 20 años doblando el lomo, no es cosa de juego. Ni en Pekín, ni en La Habana ni en Miami. Pero si de hacer revolución se trata, gritemos ¡proletarios de todos los países, uníos! (Eso sí, con la jubilación asegurada). Un saludo.

  • Yo mientras exista ese sistema, puedo estar 500 años sin volver, y te confieso que extraño a gente que quiero mucho, pero no “a la isla”. Tambien es que yo soy gente que se adapta muy fácil a lo nuevo, o que yo me fui tan asqueado de ese sistema, que quizás eso ha influido.. Pero la realidad es que, en verdad yo no soy de los que vive extrañando.

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