Democracia solo para mi gente

No hay ningún libro que resuelva el problema cubano

Haroldo Dilla Alfonso*

Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — En mi último artículo sobre una guardería infantil privada en La Habana, argumenté sobre la necesidad de que la sociedad cubana conozca hasta donde la actualización implica la privatización de la producción y los servicios en Cuba, cuestión esta que los lineamientos no explican y las leyes ponen en solfa.

Y lo creo, porque en el interesante debate entre Carmelo y Rolando —dos admirados amigos— me inclino a secundar a Carmelo en su idea de que los cambios raulistas son insuficientes y fragmentados, pero estructurales. Y esos cambios dejan huellas profundas, y no se pueden tomar a la ligera.

Si alguien lee el artículo —no hace falta que sea cuidadosamente— podrá observar que no fijo posición personal alguna sobre el tema de las privatizaciones. No quiere decir que no las tenga, junto a otras muchas dudas, pero no tomo posición sobre el hecho en si.

Solo digo que el tema debe ser discutido y expuesto públicamente, sobre todo si se trata de la privatización de un servicio social como la educación. Esto es un principio básico de la democracia: el derecho de la sociedad a conocer y discutir libremente sobre su futuro.

Pero para mi asombro, encontré varias reacciones airadas de lectores que, o no entienden el castellano, o tienen retinosis cerebral o simplemente abogan por una democracia mutilada que solo beneficiaría a los que piensan como ellos. Como dice el título: la democracia solo para mi gente.

Así un lector de Cubaencuentro me dejó un cariñoso mensaje donde me presentaba como exponente de un “cerebro de hombre nuevo lavado con lejía de mesas redondas”, mientras que otro de Havana Times me exhortaba a explicarle lo que era el “marxismo puro” y el “socialismo verdadero”, como si yo me dedicara por encargo a esas trivialidades, o como si lo que yo pedía tuviera algo que ver con el marxismo, puro o impuro.

Hay que reclamar el derecho a discutir todo y con todos. Sin prejuicios.

Foto: Juan Suarez

Por un lado, la sociedad tiene que plantearse tareas mayúsculas en la economía y en la política que no pueden resolverse desde las doctrinas, ni leyendo libros clásicos, ni apegando nuestras esperanzas a fórmulas consagradas por tendencias políticas.

Todo eso —los libros clásicos, las doctrinas y las preferencias políticas— son partes de una discusión en la que todo el mundo debe caber, pero donde nadie tiene la verdad absoluta. El orden mejor constituido, decían los neocorporativistas, es aquel en que la segunda opción de cada cual sea la mejor opción de todos.

La sociedad cubana es muy compleja, aunque valga aclarar que no necesariamente más que otras pues, no somos para nada excepcionales. Somos, por ejemplo, una sociedad transnacional que está obligada a oír a todos los cubanos en todos los confines.

También somos una sociedad donde existen propuestas desde todas las esquinas políticas, que se irán incrementando según el sistema político se relaje y el propio Partido Comunista comience a producir abiertamente a sus neoliberales, socialdemócratas, keynesianos, neocomunistas, democristianos, socialistas y anarquistas.

Y hay que discutir, además, porque en este mundo complejo en que vivimos no hay recetas infalibles. Es admirable ver a quienes pueden imaginarse soluciones para todo desde un par de prescripciones fáciles: más o menos mercado, más o menos estado… Creo que son personas que pueden dormir plácidamente fatigados de tanto onanismo político. Pero por esa vía no llegamos a ningún lugar.

Y por todo eso hay que discutir, y hacerlo creyendo que la idea opuesta puede ser valiosa de alguna manera, y no simplemente un asunto para rebatir.

Requerimos discutir, por ejemplo, cuanto de la estructura socioeconómica y política de los últimos cincuenta años merece ser rescatada, y cuanto debe ser desechada.

Pero también que parte de la historia republicana debe ser considerada un antecedente valioso de nuestro futuro. Y hay que discutir analizando fríamente nuestras oportunidades en el mundo contemporáneo y en eso que llamamos la economía global.

Foto: Juan Suarez

Hay que considerar que relación debe establecerse entre los tres mecanismos de asignación de recursos y valores —estado, mercado y comunidad— y como compensar solidariamente a quienes pierdan inevitablemente en la relación que consideremos óptima.

Es algo muy complejo que, por lo demás, no se discute de una sola vez, y que implica cuestiones específicas como el rol estatal en la economía —habilitación, regulación, propiedad— las prioridades de las formas de propiedad que deben existir, las prerrogativas de cada una y la manera como se debe distribuir el plus producto.

Todos decimos que queremos la democracia, pero hay que definir que tipo queremos. Por ejemplo, como se articularían los poderes estatales, los grados óptimos de descentralización, el nivel de transparencia deseado y el peso de los mecanismos representativos y participativos.

No menos importante es precisar cómo queremos abordar el inevitable transnacionalismo de nuestra sociedad. Y si realmente vale la pena una apertura decisiva hacia los emigrados, no para cumplir una meta nacionalista de “Cuba para los cubanos”, sino al revés, para conseguir un efecto de “los cubanos para Cuba” que no solo impulse el desarrollo nacional, sino que también nos ayude a vencer nuestra percepción insularista del mundo.

Pero esto son solo preguntas. Yo tengo mis respuestas a algunas de ellas, pero sobre todo tengo preguntas sobre todas. Y lo que siempre trato de hacer es derivar mis modestas respuestas desde el análisis crudo de las oportunidades y los riesgos, y no desde la formación ideológica con la que todos cargamos. No hay ningún libro que resuelva el problema cubano. El libro es nuestra sociedad. Su lectura, la discusión democrática.

29 thoughts on “Democracia solo para mi gente

  • Yo mientras exista ese sistema, puedo estar 500 años sin volver, y te confieso que extraño a gente que quiero mucho, pero no “a la isla”. Tambien es que yo soy gente que se adapta muy fácil a lo nuevo, o que yo me fui tan asqueado de ese sistema, que quizás eso ha influido.. Pero la realidad es que, en verdad yo no soy de los que vive extrañando.

  • Pues te confieso que extraño la Isla a mares. Hace cuatro años no la veo. Y desde luego que hago planes para regresar con mi mujer. A la primera oportunidad. Claro, siempre hay dificultades de por medio y uno debe acomodarse según la situación. Si ella abandona su actual trabajo ahora mismo pierde el derecho a la jubilación. Y quedarse sin amparo en los años maduros, y después de más de 20 años doblando el lomo, no es cosa de juego. Ni en Pekín, ni en La Habana ni en Miami. Pero si de hacer revolución se trata, gritemos ¡proletarios de todos los países, uníos! (Eso sí, con la jubilación asegurada). Un saludo.

  • “¿cuánta gente se subió a la Tribuna a secundarlo? ¿Cuántas marchas populares salieron al día siguiente a respaldar sus reclamos? Entonces, ¿en qué te apoyas para declarar tu “primavera cubana”?”

    Se acaban de retractor. Por algo sera. (No, por buenos, por suopuesto).

    “niegas cualquier otra posibilidad de solución que no sea sacar del poder a los actuales gobernantes,”

    Porque no hay otra: “Muerto el ,perro, se acabo la rabia”

    “Eso es lo que yo hubiera hecho de haber sido opositor consecuente. ”

    Yo lo que hubiera hecho, si fuera revolucionario consecuente, es quedarme en Cuba a comerme el mismo cable que los demas revolucionario; traia a mi china conmigo; y todos felices: En esa cultura, tanto como en la nuestra (Y puede que hasta mas) la mujer sigue al marido. Yo no defiendo tiranias, a menos que estuviera dispuesto a asumirlas con lo bueno y lo malo. Ver los toros desde la barrera no es actitud de revolucionario consciente, (Al menos nunca oi que lo fuera) pero criticar lo mal hecho y pedir el fin de una tirania, aunque no se padezca, como yo hago, sigue siendo una postura mucho mas coherente. Yo soy mas coherente como opositor, que tu como revolucionario. Tampoco te deseo ningun mal. Por que habria de hacerlo?

  • Bueno, ya nos vamos entendiendo, por encima de tropiezos.

    Yo también creo en la democracia. Pero como te dije, la democracia la hacen individuos, no es un concepto que llega caído del cielo como maná. Y tampoco se edifica de la noche a la mañana. Muestra de ello es que en nuestro país no ha habido libre intercambio político desde 1952 (¡60 años!), y lo que sucedió antes de ese año como república, se nos diluyó entre intervenciones y sucesivas cañonas del vecino del Norte, quítate tú pa’ ponerme yo entre conservadores y liberales, ex mambises con ínfulas dictatoriales, y un relativo oasis de los Auténticos, donde si bien se lograron conquistas populares, eran los pistoleros apadrinados por la presidencia los que ponían y quitaban (Y de eso sé algo porque mi abuelo fue delegado del Partido Conservador). O sea, que tenemos la asignatura pendiente todavía. En la Cuba actual ha habido mil limitantes al ejercicio del libre criterio y muchas otras libertades, y se han cometido garrafales disparates. Lo acepto. Y más aún, estoy consciente de que el país está ahora mismo en una situación crítica en más de un sentido. Lo sé. Para eso no hay que ser superdotado. Sólo que cada cual ve la solución según el color de su cristal.

    La raíz de mi prolongado pleito contigo es que niegas cualquier otra posibilidad de solución que no sea sacar del poder a los actuales gobernantes, y das por sentado que el pueblo en pleno lo desea… Ahora hay mucha gente descontenta, también es cierto, pero hace unos 50,40,30 años…mucha más gente de la que ahora se podría estar oponiendo, se sentía compenetrada con ese mismo gobierno que ahora rechazas tan visceralmente. Y es que la situación no es en blanco y negro como pretendes presentarla. A lo largo de todos años ha habido matices y, en general, casi todos hemos bebido de esa agua y nos hemos beneficiado de ella. No pocos de los más enardecidos disidentes de hoy fueron “ñángaras” de altura en algún momento.

    Pero además, como ya te he dicho mil veces ¿con qué cuenta la cucaracha para sentarse? ¿No viste lo del concierto de Robertico Carcassés: Pidió lo que le dio la gana y ¿cuánta gente se subió a la Tribuna a secundarlo? ¿Cuántas marchas populares salieron al día siguiente a respaldar sus reclamos? Entonces, ¿en qué te apoyas para declarar tu “primavera cubana”?

    Por eso, por pura razón práctica, no me canso de preguntarte: ¿Cómo lo harás? Porque ahí está el meollo del tema.

    Con el mayor respeto, pienso que si alguna vez sentiste que tenías madera de líder opositor, o de opositor simplemente, no debiste salir de Cuba. Debiste seguir los pasos de Payá y de otros como él. Eso es lo que yo hubiera hecho de haber sido opositor consecuente.

    Por mi parte, y aunque discrepe en casi todo contigo, te confieso que no abrigo ningún mal deseo hacia tu persona. A mí también lo años me han ido despojando de varias cosas, tanto de esos mismos temores que tu afirmas no sentir ante el oponente, como de prejuicios hacia una persona que piensa distinto a mí. Por eso sigo este diálogo.

  • isidro:

    Por fin, “ahí está el detalle”, como diría Cantinflas: tú y yo no nos fuimos por los mismos motivos. Tu te fuiste por una “oferta de trabajo”, te enamoraste y te quedaste con tu familia en el Lejano Oriente. Nada que objetar, lo han hecho millones en el mundo (Bastante pocos en Cuba, hablando comparativamente). Yo me fui porque consideré que Cuba, dado el desastre de gobierno y la porquería de sistema que se ha impuesto, no era el lugar donde quería ver crecer, ni a mis hijos , ni a mis nietos. Y me fui también “Por mi propio riesgo”, no a ver si me iba bien en el trabajo, sino a empezar una nueva vida. para ti en cuba no hay una “tiranía”, para mí, sí; y de las peores. Yo me fui bajo la figura de “salida definitiva”, con todas las humillaciones y violaciones de mis derechos que eso implicaba. Tu, no. Tu te fuiste y sigues siendo amiguito del gobierno; yo no. Tú quieres un cambio de maquillaje y tres o cuatro reformitas más, quieres cambios en la cadena, pero mantener al mono. Yo quiero que el mono se vaya al carajo.

    Y desde luego,. no me interesa imponer nada a nadie: solo dejar claras todas las cosas. Tú resolviste tu problema quedando bien con la tiranía;; Yo hice también lo primero, pero lo segundo no me interesa ¿Captas la diferencia? No puedo ver las cosas igual que tú. Y hay cubanos, millones de cubanos que también piensan como yo. El día que puedan elegir ¿Te atreves a vaticinas que los Castro se saldrán con la suya?. En cuanto a lo de ser “democráticos” (Vuelvo al mantra) las urnas son las que deciden lo que la mayoría quiere o no. Lo que es aberrante es que en un país un grupito se reserve el derecho de decidir por el resto de la nación, y hasta reprima cobardemente al que ejerza su derecho a elegir. peor aún: Que proclame que ellos son los únicos con derecho a elegir. y si me dices que, “esa no es mi perspectiva de la vida, en mi país”, para mí no eres más que otro castrista que defiende desde las carencias que no padece, el sistema creador de las carencias que si padecen otros (Para mí sigue siendo una posiciín arribista, oportunista y hasta con su viso de cinismo). Aún así,pues muy correcto, “En la Viña del Señor hay de todo, pero no te da ningún derecho a defender que otros no puedan llevar a cabo otra perspectica distinta. Sigo diciendo, entonces, que mi posición sigue siendo mucho más coherente que la tuya

    Yo exalto la democracia como principio; y como mismo la mido por la que hay donde vivo, porque de que la hay, la hay (Con todos los defectos e imperfecciones que quieras), la mido por otros países donde la hay, y funciona. Yo lo que no caigo en la misma baba diseñada para idiotas de andar justificando las falta de ella en Cuba, ni el muladar en que han hundido el país, diciendo que en remangalatureca la pasan peor. Esa es la eterna justificación del atraso, la cantaleta eterna del inmovilismo y la mediocridad. Yo los paradigmas no los mido por los que están peor, sino por los que están mucho mejor que yo .Por esa regla de tres tuya, cualquier gobierno que destimbale un país, llevándolo la miseria absoluta lo tiene chupado para sacar pecho . Cualquier mierda que hagan será relevante dentro de su “nivel. Creo que Cuba es un paradigma del desastre en todos los sentidos que trae consigo esta mentalidad. Y, si la democracia no se hace por decreto, el socialismo, el socialcosadesa o como quieran llamarle a la porquería que hay en Cuba, tampoco (y vuelvo al mantra): se hace en las urnas, que es a lo que le tiene terror el castrismo. Y de que los que piensan como tú tengan paciencia o no conmigo (Media hora de risa), sinceramente, me importa un rábano. Valdría muy poco yo a estas alturas de la vida, si una sabandija castrista se atreviera a agredirme, y no se llevara el apodo de “El manco” por el resto de su vida. Ya a mi edad se tiene miedo de muy pocas cosas.

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