¡Cuidado! Animalistas cubanos en las calles

Por Irina Echarry

Después de una jornada productiva.

HAVANA TIMES – Animalistas cubanos se congregaron en la puerta de entrada del Centro de Observación Canina, más conocido como Zoonosis.  Esta vez, sin permisos oficiales, amparados por el deseo de una sociedad menos cruel, e indignados por el intensivo “saneamiento” de la ciudad que realiza ese Centro, y que consiste en la recogida de perros callejeros para darle muerte.

Los protectores están hartos, no solo la captura es horrible, sino que por estos días no están respetando los tiempos establecidos para su posible reclamación, los están matando rápido; algunos son animales sanos y otros tienen enfermedades perfectamente curables.

No nos vamos de aquí sin los perritos, esa era una exigencia unánime porque días anteriores lo han intentado y solo han podido salvar a unos cuantos, nadie sabe por qué los ocultan o los desaparecen.

Beatriz con una de las perras rescatadas.

Los rumores corren: que si los utilizan en experimentos, que si los llevan para las clases de anatomía a los estudiantes de veterinaria, que si los venden a los criadores de perros de pelea, para el entrenamiento. Rumores que se acrecientan con la falta de respuestas, que generan más rechazo a la institución y activan el instinto de salvar.

Zoonosis está ubicado en Punta Brava, en el municipio La Lisa, alejado de la parte populosa de la ciudad, para estar allí desde tan temprano, la mayoría tuvo que desembolsar bastante dinero, pero para esta gente apasionada e incansable, eso no es impedimento.

Un despliegue de carteles exigía el cese del funcionamiento de Zoonosis y sus malas prácticas, alertaba sobre el peligro de naturalizar la violencia contra seres vivos, y exigía una ley de protección animal. ¿Carteles en la calle?, ¿demandas ciudadanas en la vía pública? No, eso no es posible en Cuba; rápidamente aparecieron funcionarios, policías con uniforme y vestidos de civil, en un gran aparataje, como para intimidar a cualquiera.

Pero resulta que nadie se amilanó, porque los animalistas están convencidos de que se puede enfocar el asunto sin llegar a la barbarie que practica zoonosis. A ese convencimiento se sumó el respaldo de los vecinos: Saquen los perros y den candela a to eso; los apoyo, eso es una injusticia; deberían cerrar ese lugar, es una salvajada. Esas eran las reacciones de las personas que viven el horror a diario, también algunas protectoras de la zona se unieron con carteles y contaron sus experiencias de vida.

La muerte por estricnina está prohibida en todo lel mundo.

Otro vecino contó de primera mano lo que ocurre en zoonosis, las transformaciones que ha sufrido en todos estos años. Su abuelo y su padre trabajaron ahí, y él hasta hace una semana era custodio del lugar: tuve que dar bateo porque ya era demasiado, ahí antes había tres naves limpias y funcionaba como refugio, se daban los perros en adopción, ahora es un desastre. No les dan comida, solo agua; los encierran a todos juntos, los enfermos y los sanos, los agresivos y los mansos. En cuanto a la estricnina, ese método rechazado a nivel internacional porque ocasiona una muerte dolora y lenta, alertó que la mayoría muere bastante rápido, quizá porque son perritos muy débiles.

Junto a esa interacción con los habitantes del lugar, también hubo conversaciones con las autoridades que llegaron. En algún momento el grueso de la tropa policial se retiró y quedaron unos cuantos. Los activistas se mantuvieron firmes, enérgicos y decididos a llegar a algún acuerdo.

En medio de las “negociaciones” apareció un muchacho en bicicleta a dejar a una hermosa  perrita, la dueña se la entregó y le dijo: llévala para el hostal canino. Eso da una pista de que mucha la gente desconoce lo que se hace con los perros.

Los logros de la jornada no fueron pocos: reunión de activistas con funcionarios en el Departamento Provincial de Higiene y Epidemiología para consensuar un trabajo en conjunto centrado en el bienestar animal. Zoonosis se comprometió a frenar la captura y matanza de animales hasta que pase la reunión, y lo más emotivo: entregaron todos los perros que estaban ya condenados.

Hubo lágrimas, sonrisas, tensiones con las autoridades y los trabajadores del lugar, maldiciones y hasta provocaciones; pero más de una decena de animales salvaron sus vidas, incluyendo la que llegó en bicicleta.  Fueron trasladados a hogares de tránsito hasta que se recuperen y estén listos para la adopción; algunos se irán para Santa Clara.

Más de 10 perros lograron salvarse de la muerte.

Es bueno que esto se sepa, es saludable para el movimiento animalista y para la sociedad civil toda. Podemos exigir nuestros derechos cuando sabemos que la razón es nuestra, tenemos el valor de salir sin permisos y unirnos por una buena causa. Ya lo advirtió una activista: aquí vinimos unos cuantos, pero la marcha del mes de abril la organizamos en pocos días y acudieron muchas personas.

La indignación que ha provocado la masacre de estos días podría convocar a una gran cantidad de gente.

(Haga clic en una imagen para ver la galería.)

 



2 comentarios sobre “¡Cuidado! Animalistas cubanos en las calles

  • Bravo por los valientes animalistas!ya es hora de tener Ley de proteccion animal en Cuba y acabar con el exterminio de Zoonosis, cada vez se suman mas personas que abogan por la vida de los olvidados, de los seres indefensos.

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