Cuba, solidaridad y hacer la vista gorda

Osmel Ramírez Álvarez

Foto: Sergei Montalvo
Foto: Sergei Montalvo

HAVANA TIMES — Muy interesante la reseña de Samuel Farber sobre el libro de Rafael Rojas Los debates sobre Fidel: los intelectuales de Nueva York y la Revolución cubana, que espero poder leer un día. Esclarecedoras líneas las del autor aquí en Havana Times  sobre las respetuosas críticas, así como la contrarréplica de Farber. Más allá de esos detalles históricos y académicos que uno y otro insiste en aclarar desde su punto de vista (donde pude captar gran similitud entre ambos autores), sentí que Faber gustó mucho del tema y quedó ávido de que fuese más amplio y profundo, mientras Rojas sencillamente tenía un objetivo más específico. Solo en eso vi dicotomía.

Particularmente, lo que más me ha motivado, al punto de inspirar estas líneas, es algo que señaló Farber sobre la actitud de los intelectuales estadounidenses hacia la Revolución Cubana. Se trata de brindar apoyo y solidaridad, a pesar de no simpatizar con el despotismo estalinista, solo por no menguar la lucha antimperialista. Alinearse a “un socio” como la Revolución Cubana, que practica el “canje de derechos”, es decir, sacrificar algunos derechos humanos para potenciar otros, es a mi juicio anti-ético.

Lamentablemente, esta no es una práctica aislada de los intelectuales estadounidenses de antes y de ahora. Son muchos, de todo el mundo, los que se han acercado acríticamente, o disimulando, al proceso cubano como parte de la lucha justa por un mundo mejor. Al hacerlo, niegan sus propios postulados y objetivos; manchan y estigmatizan su tendencia política y su honestidad, y contribuyen a ponderar y preservar un régimen que no es la solución ni para Cuba ni para nadie. Hasta Fidel, en un momento fugaz de sinceridad política, lo admitió sin tapujos frente a un periodista estadounidense, aunque luego se retractó torpemente.

cienhoras3Recuerdo ahora la introducción del libro Cien horas con Fidel, de Ignacio Ramonet. Planteaba en dos o tres párrafos diferencias con el “enfoque democrático de la Revolución” e incluso trataba de justificar con el asedio imperialista la necesidad de enquistarse. Además de sus incongruencias con la pena de muerte aplicada a los captores de una lancha y con la Primavera negra de La Habana. Meritó tal desagravio, en la versión dirigida al público cubano como parte de los famosos tabloides de la “biblioteca familiar” promovida por Fidel, una respuesta en las “notas de la edición”.

Ripostaron así en palabras de Pedro Álvarez Tabío: “…Ramonet plantea en su introducción aquellas cosas con las que, desde su punto de vista de intelectual europeo, puede no estar de acuerdo con nosotros los cubanos. Con idéntica transparencia, esos señalamientos aparecen textualmente en esta edición cubana. No prestaríamos el mejor servicio de lealtad al amigo ni de honestidad ideológica si hubiésemos procedido de otra manera.”.

Parece que en la mente de ese editor, cuya misión era salvar la política oficial sin ofender a Ramonet, un “intelectual” debe ser “europeo” para defender la democracia plural, oponerse al encarcelamiento por “pensar diferente y disentir”, así como a la pena de muerte, especialmente si se trata de un linchamiento político. Algo lejos de la realidad, por demás, ofensivo para los que siendo cubanos disentimos de la ideología oficial. ¿Es que acaso creen que no existe nada ni nadie fuera de los que los siguen? Negarlo es parte de la estrategia.

Denotan, además, estas palabras el carácter excepcional de la práctica de ser “transparentes al transcribir y honestos ideológicamente”. De otra manera, el segundo libro de Paul Sweezy, que menciona Farber, también hubiese sido publicado aquí en la Isla para propiciar el debate crítico y constructivo sobre las causas del distanciamiento del autor con las posiciones oficiales cubanas. Aunque ejemplos hay miles, solo fuese posible en este caso si el propósito fuera buscar más justicia y democracia, pero lamentablemente es algo distante y solo asociado de forma abstracta: persiguen un sistema que les permita actuar como dioses redentores desde posiciones privilegiadas de poder incuestionable.

Así como los intelectuales estadounidenses mencionados por Farber apoyan la Revolución Cubana ponderando sus logros y minimizando sus crímenes, asimismo  sucede con los del resto del mundo, sin mencionar a los del patio. Se niegan a una actitud crítica por contubernio antimperialista, por “sociedad” en conseguir un mundo mejor y por el temor de perder el amparo de un Estado protector de los que participan en esa lucha. Siempre es necesario un mecenas, un refugio para tiempos difíciles.

Cuba ha sido eso con creses en las últimas décadas, solo que no lo ha hecho desinteresadamente: a cambio exige complicidad para con la suciedad escondida debajo del tapete. Pero ¿dónde queda la ética y los principios de esos intelectuales? Muy acertadamente dice Farber “tanto entonces como hoy es posible criticar y oponerse al sistema social y político que se estableció en Cuba y, al mismo tiempo, reiterar la oposición a la intervención estadounidense en cualquiera de sus formas, ya sea invasión militar, terrorismo auspiciado o bloqueo.”

Hago mías las palabras de Faber en esa aseveración. A muchos intelectuales extranjeros que admiro y con los que tengo importantes congruencias ideológicas, los veo venir a Cuba, abrazar el régimen y cubrirlo de elogios. Claro que la Revolución tiene ideales loables y su lucha antimperialista desata fraternidad. Pero las cosas van más allá de eso y los valores que pisotea sin piedad son tan importantes o, tal vez, más aún que los que defiende.

Foto: Sharon Stock Feren
Foto: Sharon Stock Feren

Apuesto a que Martí, un campeón de la ética por encima de todo, jamás aprobaría semejante camino. El que no lo crea que lea la carta que le envió a Gómez el 20 de octubre de 1884. ¡Parece que se la envía al propio Fidel! Imposible ser fidelista y martiano al mismo tiempo: son posiciones antitéticas; lo mismo que es imposible ser martiano y apoyar los desmanes imperialistas justificados hipócritamente con la democracia o la lucha antiterrorista. Lamentablemente, una posición justa, crítica de todo lo detestable e injusto y agasajadora de todo lo positivo en ambos lados parece ser obviada por muchos.

Es en este último sentido que dirijo mis reflexiones ideológicas sobre la realidad política cubana y contemporánea. Es sobre esta base que sostengo mi aporte al debate sobre Cuba. Obligado diálogo cruzado de ideas y propósitos, de diversas vertientes políticas, para que prevalezca más temprano que tarde un consenso. No podrá ser unánime, porque es imposible y antinatural tal alineamiento, pero sí conciliatorio para los intereses de la mayoría.

Ese es el camino y ya lo estamos andando. Bien por Rojas; bien por Farber; bien por todos los intelectuales que analizan y promueven con lo justo, no con dogmas de uno u otro bando extremista. ¡Esos son nuestros guías!


7 thoughts on “Cuba, solidaridad y hacer la vista gorda

  • el 13 agosto, 2016 a las 6:48 am
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    Gloria: usted no cree en la Gran logia Izquerdosa?? Pues,si,existe si no de derecho (o sea concienteente) si de echo.Los izquierdosos son personas con una dossis de necesidad de regeneracion humana y ansias de justicia para los pobres,de odio hacia el capitalism y hacia las clases ricas que se vuelven seres muy peligrosos.Como tienen tendencia a violentar la historia,pues creen que la revolucion (pacifica o violenta) es la partera de la historia y estan concientes de la fuerza del capital,etc,etc….se vuelven maquinas de odiar y destruir y muerto mas o preso menos,no es nada que ellos tomen en cuenta….esto tiene sus escalas,pero como generalizacion,creo que vale.Eso los diferencia de los liberaes,que creemos en otra cosa,somos mas vacilantes,pero mas humanos.Por eso tambien,una vez llegados al poder,entre ellos mismos,se van aniqullando,por eso,estan pasando de moda…….

  • el 13 agosto, 2016 a las 6:28 am
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    Eduardo: el caso de posada carriles,es una cosa que se puede tener en cuenta o no,dependiendo de contexto….cuando se habla de la revolucion cubana,su historia,sus excrementos,la herencia…posada carriles no pinta nada,en verdad….seria como juzgar la revolucion por solo haber hundido al ramolcador trece de marzo…no siga con la cantaleta…sabotajes,bombas ,ahogados,fusilados,inoculados,presos,etc..le sobran a tu revolucion !!!!No empiecen a llorar por el avion,por favor….es como ver a Al Capone,llorando en el entierro de su madre !!Los asesinos no son tan sentimentales y si usted apoya a la revolucion,seguro que es duro de sentimientos !!!

  • el 12 agosto, 2016 a las 9:21 pm
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    Bueno si bien entiendo lo que dice la Dra Azor sobre la ” caja negra” de la realidad interna de Cuba imposible de descifrar para la izquierda internacional, no es así para los intelectuales del patio que sabiendo que son crímenes de Estado se apretaron a aprobarlo con su firma como el caso de los fusilados por el intento de secuestro de la lancha etc. Resulta muy decepcionante que ni la jerarquia de la Iglesia Católica ni otras denominaciones religiosas ni nadie dentro de Cuba se pronuncie contra la represión y los atropellos a las Damas de Blanco y/o otros disidentes pero sobre todo a las mujeres como un acto inhumano quitando el tinte político . Si los cubanos con proyeccion internacional llamense artistas , escritores, intelectuales permanecen callados o cómplices de los desmanes de la dictadura cómo puede haber solidaridad internacional de peso.

  • el 12 agosto, 2016 a las 2:14 pm
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    …y el autor no se da cuenta de que los contestatarios,disidentes y criticos del sistema cubano hacen exactamente lo mismo que el critica pero en sentido contrario….apoyan a los usa ponderando sus logros y minimizando sus crimenes especialmente en su relacion con cuba….como el personaje ese que sigue empeñado en “demostrar” la inocencia de posada carriles….

  • el 12 agosto, 2016 a las 1:05 pm
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    Osmel, me gustó mucho tu post. Tienes razón en afirmar que hay un grave problema ético en afirmar ser antiimperialista y apoyar a una dictadura totalitaria como ha sido el gobierno cubano. Te haré llegar mi trabajo sobre la izquierda y la Revolución cubana publicado en la Revista Nexos.
    Creo que Ramonet le rindió el culto a la personalidad a Fidel Castro en su libro. En el texto que te voy a enviar critico a Ramonet por ello.La mayoría de la Izquierda mundial que ha apoyado a la Revolución cubana, ha cometido el terrible error de entender la realidad interna del país como una “caja negra” imposible de decifrar. Por lo tanto han sido solidarios con el gobierno cubano pero le han dado la espalda al pueblo cubano: es una izquierda maltrecha.

  • el 12 agosto, 2016 a las 11:41 am
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    Osmel: quizas ahi le llevan la delantera los izquierdosos a los libres,a los democratas liberals. En sus 90 cumplenaos,los lideres de la izquierda inteligente y humana,se pondran en fila,empezando por fray betto,hasta Kin son ul….para felicitar y congratularse por haber tenido a un campeon del “progreso y el humanismo”.No importa que en la realidad solo sea un egolatra ineficiente e inescrupuloso,que lidero la ruina de su pais y la muerte y encarcelamiento de miles de cubanos,prestando a cuba para los designios del Imperio Izquierdoso..Se sentiran orgullosos……mientras tanto,los gusanos anticomunistas como yo,estaremos timidamente tratando de exolicar por que la bomba de Barbados y por que no seria inmoral pedir financiamiento a los amigos……ese es el mundo actual.Juzgue usted…..!!!!!

  • el 12 agosto, 2016 a las 11:31 am
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    Osmel lo que no le encuentro ningún sentido es al constante capricho de algunos intelectuales de mezclar el retroceso en los derechos humanos alcanzados por el pueblo cubano cuando llegaron los barbudos de verde olivo en el 59 con la existencia del embargo de los USA. Esas posiciones cínicas dejan mucho que desear de la seriedad profesional que debe tener cualquier investigador que se respete y enturbian poder entender los traumáticos sucesos de la instalacion en el poder de revolu cion cubana.

    No entiendo tampoco por qué ninguno se ha atrevido a preguntarle a Fidel Castro por que traicionó el programa de la Revolucion y con ello la traición a todos lo que lo siguieron en la lucha y especialmente a todos los que derramaron su sangre.

    No hay dudas que si los hermanos Castro hubieran respetado sus propias promesas políticas no hubiera existido el embargo de los USA, ni ellos hubieran sido los dos únicos presidentes de Cuba por 57 años. Cuba no sería el país invivible y arruinado de la actualidad y muchos de los cubanos que con dolor hemos tenido que emigrar estuviéramos viviendo en paz en nuestra bendecida Patria.

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