Cuba: ¿Roban, y autorizan a robar?

Rogelio M. Díaz Moreno

foto: Benjamin Bruce
foto: Benjamin Bruce

HAVANA TIMES — Las autoridades cubanas del transporte dan verdaderamente mucho de qué hablar por estos días. El cierre del acceso a las áreas del aeropuerto José Martí a los cubanos no viajeros constituyó un verdadero escándalo, hasta que finalmente se derogó la ilegal medida. Sin embargo, el asunto trae otra cola, envuelta en el secretismo tan entrañable de nuestro gobierno.

El boletín digital independiente Desde la Ceiba divulga sendos comentarios al respecto, de Jorge C. Oliva Espinosa y de quien firma como Sempronio el de Regla. Además de hacerse eco de la noticia del restablecimiento del acceso, descubren otros detalles picantes que a la prensa oficial se le ha olvidado mencionar.

Parece ser que durante las famosas obras de remodelación del aeropuerto, se desfalcó una cantidad de dinero nada desdeñable. Según fuentes no identificadas, varios funcionarios, inversionistas, económicos y hasta un general han sido señalados por una auditoría que destapó el fraude. Algunos de los implicados habrían sido detenidos y extraídos pos policías, el general habría quedado en su casa en “plan piyama”.

Esto recuerda otros escándalos que han rodeado el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, como el alquiler irregular de aviones de la compañía Cubana de Aviación. Los ingresos por el arriendo de las naves eran apropiados por bolsillos particulares de los jefes involucrados. Al igual que en el caso reciente, aquella vez estuvo implicado otro general de alto nivel.

Ahora bien, en el espacio de un transporte mucho más terrenal, el ciudadano de esta sufrida ciudad de La Habana se enfrenta a otro engendro diabólico. Este tiene que ver con el transporte urbano y la tradicional incapacidad de sus administradores para administrar servicios e ingresos. La nueva jugada tiene tintes maquiavélicos y carga la más descarada falta de ética que se pueda imaginar. Es una manera de convalidar el robo al pasajero por parte de los choferes, hacerlo “legal”.

Habría que recordar que han existido varios sistemas en la recaudación del cobro del pasaje, pero ninguno cercano a los aplicados en el mundo moderno. El cobro siempre se ha efectuado en efectivo, con alcancías o cobradores. Los cobradores de antes, se dolían las autoridades, se quedaban con parte del dinero del pasaje. Al poner solo las alcancías, un número de pasajeros esquivaba el pago.

La nueva jugada se explica detalladamente en el periódico provincial capitalino, Tribuna de la Habana. Consiste en que, ahora, el equipo de chofer y ayudantes deben depositar el dinero previsto de recaudación antes de dar el viaje con su ómnibus. Luego, tienen licencia para quedarse con todo el efectivo que recojan por el camino. El precio del pasaje es de 40 centavos, y los conductores tienen la potestad para devolver un vuelto a quien pague con monedas de mayor valor, pero no la obligación.

Imagínense que usted compra un aguacate, digamos, en 6 pesos, con un billete de 10. Y el vendedor le saque una resolución que lo autorice a quedarse con el vuelto. Bueno, es lo mismo.

Obtener las monedas de 20 centavos, o pesetas, para abonar el pasaje con dos de ellas, solo es posible después de tediosas colas en los bancos, generalmente en horario laboral. Muchas de las personas disponían hasta ahora de monedas o billetes de 1 peso para pagar el dichoso pasaje, con penosas maniobras para recuperar algo del dinero de manos del chofer o de otros pasajeros. O con frecuencia se saltaban el pago y punto. Por obra y gracia de los directivos, ahora los choferes comprometen primero su propio dinero, así que se vuelcan contra el público para recuperarlo. Y, a menos que se sientan como buenos samaritanos, tienen patente de corso para quedarse con el vuelto, si usuario carece de las dos pesetas. Así, porque sí, porque es lo autorizado y lo establecido.

Es de prever que estallen no pocos conflictos. La intransigencia y la ambición de unos cuantos choferes tropezará con la indignación de los pasajeros que se sientan, con razón, estafados por el nuevo método. El pago del transporte es una obligación, de acuerdo, pero el vuelto es propiedad del usuario, nadie tiene derecho de apoderarse de él. La regulación de las autoridades del transporte pretende legalizar un robo, pero tal extraordinaria disposición no permite salvar el enorme déficit de ética que implica. Los directivos del sector han abierto otra caja de Pandora con su desverguenza y falta de escrúpulos. Ya veremos qué sale de ahí.


6 thoughts on “Cuba: ¿Roban, y autorizan a robar?

  • el 21 octubre, 2014 a las 3:04 pm
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    Acotación al comentario del Sr. Campos:
    No es -a mi juicio- que el banco no distribuya las monedas, sino que las monedas fraccionarias en Moneda Nacional ya no circulan en la red minorista del comercio interior, sea estatal o de “cuentapropistas”, porque los precios de casi todas las mercancías son múltiplos del peso y no necesitan monedas fraccionarias para un cambio o vuelto que de existir, también es en múltiplos del peso, de modo que el “mercado” no se detiene por falta de esas monedas, todo lo cual es expresión de la devaluación de la moneda nacional frente al CUC imperante. En Cuba, esa moneda fraccionaria solo sirve fundamentalmente en las farmacias y para la adquisición de cigarrillos sueltos y casi nadie reclama el supuesto vuelto, salvo en las guaguas en ocasiones…

  • el 20 octubre, 2014 a las 2:33 pm
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    Con lo económico que es un sistema prepago con tarjeta magnética. El usuario recarga con la cantidad que desee y la presenta frente a un lector que esta junto al chofer. Incluso pueden hacerse transferencia a otras rutas de guagua sin pago adicional. El dinero va a una cuenta de la empresa o del paradero. Nadie maneja efectivo.

    Todo el relajo se termina cuando podamos exigir a las autoridades responsables mediante el voto. Mientras seguira el que me importa, si yo tengo carro con el tanque lleno que lo costean los mismos que reciben el mal servicio de transporte, el pueblo.

  • el 20 octubre, 2014 a las 1:45 pm
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    ta butin esa onda de cobrarle a los choferes por adelanta’o, solo q ahora como los choferes tienen q recuperar ese dinero y ya pagaron por la jornada de trabajo, pueden hacer lo q le de la gana con la guagua, muy pronto oiremos de guaguas desviandose pa los lugares q mas negocio le den y macetas alquilando la guagua entera pa meter un tour por labana con stripper bailando en los tubos, curda, mani y perico pa to el mundo…..que viva el socialismo!!!!!!!!!!

    Saludos, Luis

  • el 20 octubre, 2014 a las 1:23 pm
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    en cuba no se roba, se coleccionan dineros de procedencia desconocida, porque los choferes no conocen a los que pagan su pasaje

  • el 20 octubre, 2014 a las 10:51 am
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    Efectivamente, en Cuba es tan comun que le llamamos “robo autorizado” de hecho es una manera mas de robar que se aplica y sus ultimas consecuencias es la permanencia en el poder del dictador. El regimen siempre se ha hecho de la vista gorda de los robos y estafas de “poca monta” , siempre y cuando no los perjudica a ellos quienes son los unicos autorizados a robar “en grande”. Es dejar que la poblacion “escape” para que los Castro y jerarcas militares vivan y vivan bien y con poder. Eso si, a veces aparece un “conejillo de india” para hacer creer que las autoridades estan interesadas en acabar con la corrupcion, pero la inteligencia popular asegura que si en realidad quieren acabar con la corrupcion porque no empiezan por los generales y coroneles??? Todos los cubanos sabemos que el nivel de vida de los Castro y jerarcas militares es de multimillonarios y no precisamente porque trabajan. Jamas se ha divulgado a donde va a parar el presupuesto de las empresas militares que es la mayoria y la que mayor ganancia aportan a donde va a parar esas ganancias.

  • el 20 octubre, 2014 a las 10:34 am
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    Estimado Rogelio, siempre la soga revienta por su parte más debil. La culpa mi amigo no es de los choferes, éstos, no es que sean ambiciosos, tienen que recuperar lo invertido y arriba de eso ganar para sus sustento, o van a trabajar de gratis…El problema básico está en que son insuficientes las dichosas pesetas y eso enfrenta a chofereres- cobradores con pasajeros. Y en apariencia esa es la contradicción fundamental, pero solo es un fetiche. El verdadero problema radica en la incapacidad del sistema bancario por poner suficientes monedas en la circulación de manera que estén disponibles para pasajeros y empleados. La empresa podría garantizar a los empleados que salgan con una buena cantidad de monedas para los vueltos. En cuanto al nuevo sistema de pago adelantando por los choferes, es una forma de arriendo emparentada con la cogestión de los medios de producción entre el estado y los trbajadores y la considero una paso positivo en la participación de los trabajadores en la gestión y en las ganancias. No llega a la autogestión que quisieramos o a la cooperativización del trasnporte público y hasta que dieran posibilidades de participación a omnibus privados, pero me parece que para los trabajadores del transporte esta forma es más conveniente. Otra cosa interesante sería conocer cuánto le cobra la empresa a los trabajadores por viaje, si tienen en cuenta horario, ruta, caracteristicas del pasaje, etc.

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