Cuba no es como quisiéramos

Necesitamos una sociedad más justa (II)

Por Osmel Ramírez Álvarez

El contratado. Foto: Juan Suárez
El contratado. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Para construir una sociedad más justa, inevitablemente hay que “dar la pelea”. No será violenta como se pensó en el pasado, por el contrario, debe ser pacífica y cívica como aconsejó Gandhi y terminó empleando Mandela. Ya no se trata del socialismo por un lado y del capitalismo por el otro, odiándose mutuamente, queriéndose destruir. Se trata de tomar lo bueno que ha hecho cada cual y buscar el equilibrio social que produzca la paz, la gobernabilidad y la justicia que necesitamos en este mundo cada vez más globalizado y necesitado de buen juicio.

Parece un sueño inalcanzable, pero es posible sin que haya que inventar nada nuevo. Todo está ahí mismo, al alcance de nuestras narices, pero no lo vemos por fanatismo, por costumbre de ir a los extremos y de observar el mundo en blanco y negro. En China ya tienen socialismo de mercado y ¡cuánto han mejorado!; ¿qué pasaría si tuvieran socialismo democrático y de mercado? Con seguridad el éxito sería más completo.

Pero no nos dejemos engañar por la euforia: si con el nivel de economía de mercado que tiene China se implementa un modelo democrático estilo USA (es decir de esencia plutocrático), entonces el remedio sería peor que la enfermedad. Semejante modelo solo puede parecer (y hasta llegar a ser) complemento justo y funcional del mercado en potencias aglutinadoras de empresas transnacionales que multiplican capitales fruto de su irradiación hacia otros países, donde aprovechan las riquezas gracias a su liderazgo tecnológico, financiero y cultural. China está camino a ser un gran líder en esos aspectos, pero con sus más de mil 200 millones de habitantes se comporta en este tema igual que un país del tercer mundo.

Un día cualquiera. Foto: Juan Suárez
Un día cualquiera. Foto: Juan Suárez

Lo que necesitan es una democracia en la que el interés del capital no se sobreponga a los intereses de la mayoría.Y no es imposible de lograr. Ahí está la tarea más importante de la sociedad más justa que necesitamos construir, del socialismo realmente “real”, diría yo: no destruir la democracia ni tampoco el capital, sino evitar que este corrompa a la democracia. Claro que sin restarle relevancia al propósito de lograr mayor justicia social y equidad. Una cosa está indisolublemente ligada a la otra. Desde esta óptica considero que en Dinamarca, por citar tal vez el mejor ejemplo, hay mucho más socialismo que en Cuba.

Donde no hay democracia no hay verdadero socialismo; donde no hay equidad real no hay socialismo; donde no se logra el desarrollo no hay socialismo; donde no hay justicia social sostenible no hay socialismo. Socialismo no es repartir pobreza ni monopartidismo ni dictadura izquierdista. Socialismo es crear riquezas y repartirlas con la mayor equidad posible, lo cual no significa que sea a todos por igual. No es destruir el capital, es evitar su dictadura, incluso aquella que se esconde tras la democracia del dinero y que tiene seducidos a muchos buenos cubanos; (igual que un día se dejaron seducir por el sueño comunista del marxismo-leninismo).

Tomemos a Cuba como ejemplo: tenemos una dictadura socialista ortodoxa renuente al cambio real hasta en el tema económico. Lo político ni hablar, es un santuario que protegen con su vida. Querer destruir su poder totalmente, ¡barrerlos!, es una lucha que han perdido varias generaciones de disidentes y casi 15 administraciones estadounidenses. Es la visión que ha imperado. Solo es posible dando un golpe nuclear en la Isla, porque una guerra convencional sería duradera o si el pueblo se lanzara a la calle en masa, paralizara el país y se volviera un caos insostenible para ellos. El primero es impensable sin merecer comentarios y el segundo, casi imposible debido al control social y ausencia de liderazgo con propuestas atractivas para el pueblo.

Resolviendo
Resolviendo.  Foto: Juan Suárez

No es difícil notar que el gobierno de Cuba está fuerte, tiene su institucionalidad aparentemente legal y el reconocimiento de casi todos los países del mundo. Su punto de apoyo no es el pueblo, porque no dependen de nuestro voto. Dependen muchísimo más del apoyo y reconocimiento internacional. Nadie puede sobrevivir sin ello en este mundo globalizado. Es por eso que gastan tantos recursos en política exterior.

Si queremos tener éxito en “empujar” hacia un cambio favorable para todos, primero debemos aprender a entender nuestra realidad. Cuba no es como quisiéramos, es como es; la revolución pasó por Cuba y está ahí todavía; el socialismo radical pasó por Cuba y también está ahí. Nuestro pueblo no ha podido escapar a esa influencia, máxime si ha vivido mayoritariamente bajo esta realidad, trocando sueños y esperanzas por decepción y desesperación, pero con sentimientos encontrados entre lo que quiere conquistar y lo que no quiere perder.

Continuará…

14 thoughts on “Cuba no es como quisiéramos

  • Pues Osmel, excusame si te mal interprete, o si no me supe explicar. Creenos que jamás nosotros “entorpeceremos” nada que sea para beneficios sociales y respetos humanos del pueblo cubano. Nuestra intransigencia es con el régimen, y tú lo sabes.

  • Osmel, no es que los que vivimos afuera estemos paranoicos. Es que ustedes, allá dentro, no saben de la misa la media lo que ha pasado y lo que pasa en Cuba. No por gusto el régimen se toma tanto trabajo en impedir un acceso irrestricto a Internet par los cubanos de la isla. La actividad de los castristas va desde subvertir el orden en muchos países del mundo (ya en los 60 entrenaban militarmente palestinos para hacer terrorismo contra Israel sin hablar de todo el intervencionismo en Latinoamérica creando y aupando movimientos armados) hasta participar en operaciones de lavado de dinero producto de negocios turbios. Por eso tú allá piensas que un día nos sentaremos todos los cubanos en armonía a sentr las bases de un cambio profundo en Cuba. Con los que actualmente detentan el poderen Cuba, eso no ocurrirá jamás. Ni con ellos ni con sus herederos, a no ser que se produzca una desestabilización enorme, una protesta tan masiva que no les quede otro remedio. Tendría que ser algo similar a lo que ocurre en Venezuela en estos momentos, con la diferencia que Allá al menos el parlamento es mayoritariamente anti-Maduro, cosa que no ocurre en Cuba donde es solo una Deza más ene. andamiaje para refrendar la supuesta unanimidad de la sociedad en favor de las decisiones de la cúpula. No es que los que estamos en el exilio seamos paranoicos, es que desde aquí se ve la verdadera naturaleza de ese régimen. Yo, en particular, nunca comulgué con él, solo muy al principio, y tuve la oportunidad de acceder a fuentes de información alternativa. Por citarte un ejemplo, las entrevistas a J. R. Sánchez, segundo jefe dela seguridad personal de Fidel, pude verla en Cuba Ensu totalidad antes de salir ay exilio. Este hombre, posteriormente fallecido en circunstancias para mi sospechosas (algo parecido a lo ocurrido al ex agente Litvinenko del KGB ruso) reveló muchos secretos de la intimidad de esa familia y de los propios manejos de Castro HI, jugando ala bolsa a través de testaferros o el envío de armas a Centroamérica para sostener las guerrillas allá. Cuando tú te enteras de estas y otras lindezas, te das cuenta que con esa gente no hay arreglo: o los sacas a la fuerza o resígnate a aguantarlos por el resto de tu vida. Y no es que uno no quiere sentarse a dialogar, ellos son los que no quieren y, después del espaldaros cue les ha dado esta administración norteamericana, henos motivos tienen para ello.

  • Miranda: fíjate bien en mi artículo, porque no hago en ningún momento semejante aseveración. Esencialmente porque no pienso eso. El sistema político de los EUA es democrático, no cabe dudas, solo que al mismo tiempo es plutocrático; y el Chino es despótico, aunque digan perseguir la justicia social, tampoco hay dudas. Lo que digo es que imitar la democracia plutocrática no será un buen negocio para los chinos, ni para los cubanos. Si salimos de Guatemala, coger ese camino sería meternos en Guatepeor. Ya que no tenemos una democracia y tenemos que partir de cero, sin “intereses” que entorpezcan, por qué razón cargar a la Nueva Cuba con los lastres que no dejan a los otros alcanzar sus metas y les cuesta trabajo librarse; por qué no comenzar librando a la democracia lo máximo posible de la influencia del dinero. Porque si el dinero decide entonces quién paga manda, aunque los guantes sean de seda y lo hagan tras el telón. A eso me refiero cuando hablo de un modelo de democracia donde el interés del capital no se imponga al interés de la mayoría social. Si eso no le gusta a los cubanos que se libraron del despotismo y ya no tienen el cerebro lavado, entonces qué quieren para Cuba; en vez de engañar al pueblo con el paraíso comunista y hacerlo firmar una constitución engañosa donde cede su soberanía al PCC, lo vamos a engañar ahora con la promesa de democracia y derechos humanos que luego por falta de visión queden subordinados a los intereses del capital y solo puedan ser posibles cuando no lo entorpezcan. Vamos a dejar la boca abierta mientras nos meten el dedo una vez más o vamos a demostrar que hemos aprendido las lecciones tremendas que nos ha dado la historia convulsa y dolorosa de nuestra Patria.

  • Javier: tienes mucha razón en lo que dices. Seguramente te percataste de esa realidad y ahora te parece verlo donde por doquiera y encajar. Yo claro que lo palpo también a diario y me alegro haberlo podido lograr, aún sin salir del país. Pero te invito a que analices paralelamente otra observación: muchos de los que salen y viven fuera tratan de librarse bruscamente del lavado de cerebro que sufrieron y el blanqueador fulminante que usan les hace casi el mismo daño, porque entonces no solo dejan de idolatrar y ver inmaculado el sistema cubano, sino que van al extremo de los extremos y lo ven ultra-diabólico e infernal, no 100%, 150% malo; nada sirve, nada, nada, ni la gente. El solo hecho se desmiente y evidencia el problema porque no hay obra humana completamente buena o mala. El nazismo, por citar el peor ejemplo de maldad, tuvo cosas positivas en su momento y por eso logró apoyo popular. Ahora que no me acusen de nazi porque estoy a años luz de admirar esa doctrina nefasta.

  • José Darío: polemizar y discutir ideas no es para mí un problema, es placer y necesidad. Creo firmemente que la falta de esta práctica en un ambiente libre, espontáneo y plural en la Cuba de los últimos 56 años nos ha hecho más daño que el bloqueo. Te explico que he perdido el énfasis en comentar porque recibo sus comentarios vía e-mail y hace tiempo es habitual que me llegan con mucho retraso y me pierdo el calor del debate. Visitar un sitio wifi es muy caro para mí como para hacerlo una práctica cotidiana. Hago lo posible por debatir con ustedes y me comprometo a esforzarme más.

    Pero más allá de ese hecho, que ya quedó explicado, me aflige ver en ustedes (los hermanos cubanos que viven fuera) una especie de paranoia política, de lenguaje acusador, de predisposición. Me duele ver a mis coterráneos sin poder superar los lastres de haber vivido en un sistema como este, a pesar de llevar tiempo fuera. Es como ese síndrome que agobia por mucho tiempo a las mujeres que un día fueron violadas, y a veces nunca lo superan. Fíjate este mismo ejemplo, tú sin saber la causa de mi poco debate ya me acusabas de estar imitando los métodos de los totalitarios para hacer periodismo (involuntariamente en el mejor de los casos). No me molestó, solo aprovecho para opinarte lo que pienso. Que uno esté aquí dentro no lo hace obligatoriamente más vulnerable. Esa práctica de no escuchar bien los argumentos que vienen de la isla, ni analizarlos con profundidad porque lo primero que hacen es “atorarlos” en ese traje (incómodo y estigmatizado) de la influencia del régimen, es más dañino para los que lo hacen que para los que lo reciben. Piensen en eso y en que todos tenemos visiones importantes desde ángulos deferentes y eso es valioso para que la obra quede buena desde todas las perspectivas posibles. Te invito a reflexionar sobre esto.

  • para mi,siempre ha sido un misterio etico y un espectaculo sorprendente,ver a un grupo de sompatizantes comunistas,cayendose a ” mentiras cientificas” aprovechandose de la impunidad que les brinda el Poder Totalitario.Eso me inyecta gusaneria de altos quilates !!!!

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