Cuba: el muro y los agujeros

Haroldo Dilla Alfonso

Raúl Castro.  Foto: cubsi.cu
Raúl Castro. Foto: cubsi.cu

HAVANA TIMES — Es indiscutible que Raúl Castro no pasará a la historia como un político audaz e innovador. Probablemente pueda ser ubicado como uno de los más pusilánimes que ha gobernado a Cuba.

El General/Presidente y su equipo –octogenarios y cincuentones- dicen andar sin pausas pero sin prisas, como si tuvieran a su favor todo el tiempo del mundo para garantizar, al menos, el vaso de leche prometido a cada niño. Como si cada demora no tuviera un costo redoblado en toda nuestra sociedad.

Y cada demora genera en los observadores pesimismo, decepción, molestia, y otros muchos sentimientos negativos que confluyen en una idea usual: no hay cambios significativos en Cuba, excepto algunas modificaciones cosméticas.

Esa no es mi opinión. Aún reconociendo todas las veleidades de la clase política cubana, creo que sí ha habido cambios y que algunos son muy relevantes y positivos. Solo que a diferencia de los apologetas del sistema –blandos, duros y semicríticos- también creo que una parte importante de los cambios son “daños colaterales” no programados. Y otra parte no menos significativa es el resultado de la propias incapacidades de la élite para gobernar como lo hacía hace dos décadas.

Hace una docena de años, 75 opositores fueron encarcelados por muchos años por escribir artículos oposicionistas en la prensa extranjera. Hoy, lo siguen haciendo, e incluso tienen un periódico online en funcionamiento.

Solo a modo de ejemplo, la reforma migratoria es un cambio relevante y positivo. Es incompleta, no reconoce derechos ciudadanos, deja fuera de sus consideraciones a los emigrados, etc. También es cierto que en el corto plazo quita presión social al régimen y le incrementa ingresos. Pero también es indudable que favorece las relaciones familiares y los contactos de los cubanos con realidades que solo han conocido a través de las caricaturas del Granma. La autorización de las pequeñas y microempresas privadas –otro ejemplo- es también una acción incompleta, pero considero vital que la sociedad conozca otras formas de propiedad, en que el mercado distribuya valores y que un 20% de los trabajadores cubanos ya no sean empleados públicos.

Desde mi punto de vista, lo más importante es que estas medidas –u otras que pudieran mencionarse- apuntan al fortalecimiento de dos dones sociales que el totalitarismo expropió a nuestra comunidad nacional: la diversidad y la autonomía. Producto de su propia sofisticación social y cultural, y de las nuevas situaciones creadas, la sociedad cubana insular es hoy más variada y autónoma que nunca antes desde la segunda mitad de los 60s. Y por esas mismas razones, y porque es un estado que pierde capacidades de control social, hoy la sociedad cubana es más libre que hace veinte años. No porque así lo hayan diseñado los huéspedes del Palacio de la Revolución –criaturas antidemocráticas por excelencia- sino porque ya no pueden hacer las cosas como las hacían antes.

El Estado cubano ya es incapaz de pedir a cada ciudadano el alma, y se conforma con pedirle la obediencia. El régimen totalitario, que en la época “soviética” se basó en los monopolios del estado sobre la economía, la política y la ideología, hoy cede espacio a una dominación menos ambiciosa…

Hace una docena de años, 75 opositores fueron encarcelados por muchos años por escribir artículos oposicionistas en la prensa extranjera. Hoy, lo siguen haciendo, e incluso tienen un periódico online en funcionamiento. En general sus actividades en lugares privados son toleradas, o solo molestadas tangencialmente en comparación con la bestialidad represiva de años anteriores. Y solo se les disputa fieramente la presencia pública, pero con menos severidad que años atrás: detenciones exprés de pocas horas. Esto no confiere bondad al gobierno cubano, ni habla de un estado de derecho, pero hay que reconocer que es menos desfavorable para el desarrollo de un movimiento contestatario.

Algo similar ocurre con el espacio que denomino de acompañamiento crítico sistémico. Cuando la jerarquía católica desbandó a Espacio Laical, sus principales animadores buscaron otros respaldos religiosos para fundar Cuba Posible. Un proyecto que se propone estimular el debate de intelectuales y activistas desde una perspectiva crítica que hace algún tiempo hubiera merecido una fuerte respuesta oficial. Pero se le tolera, así como la existencia de espacios menores de interpelación. Basta comparar esto con lo sucedido en 1996 con el Centro de Estudios sobre América o posteriormente con otros proyectos autónomos como Habitat Cuba, para entender los cambios. Si los acompañantes críticos hubieran dicho en el 2000 que eran oposición leal, como lo dicen hoy siempre que pueden, se hubieran encontrado ante el amargo dilema de convertirse efectivamente en oposición o de gastarse lo que les quedaba de lealtad en ejercicios de genuflexión política.

El Estado cubano ya es incapaz de pedir a cada ciudadano el alma, y se conforma con pedirle la obediencia. El régimen totalitario, que en la época “soviética” se basó en los monopolios del estado sobre la economía, la política y la ideología, hoy cede espacio a una dominación menos ambiciosa, y tiene que compartir atribuciones, formalmente como hace con la iglesia católica y el mercado, o informalmente con la sociedad. En los lejanos 90s escuché a Jorge Domínguez decir que se trataba de la transición desde un régimen totalitario a otro autoritario, y me pareció exagerado. Pero Domínguez tenía razón y hoy esa transferencia es más clara que entonces. Y lo será aún más según avance la diversidad y la autonomía social.

Venta particular de Churros.  Foto: Juan Suárez
Venta particular de Churros. Foto: Juan Suárez

Por eso considero positivos el restablecimiento de vínculos diplomáticos con Estados Unidos, el fin del bloqueo/embargo y la normalización total de relaciones. No porque crea que la élite cubana va a producir motu proprio una apertura política. No lo va a hacer. Pero ese camino de distensión y apertura conduce inevitablemente a una exacerbación de contradicciones, a la maduración de la diversidad explícita en la sociedad y a su autonomía. Y a incrementar aquellos espacios que la clase política no puede controlar, o solo puede hacerlo deficitariamente.

En resumen, es cierto que los muros de la represión y la intolerancia gubernamental siguen en pie. Sólo que agujereados, y creo que a veces los agujeros pueden ser más importantes que el propio muro.

 


24 thoughts on “Cuba: el muro y los agujeros

  • el 20 febrero, 2015 a las 4:55 pm
    Permalink

    si evidente solo publicas lo que quieres escuchar

  • el 20 febrero, 2015 a las 4:32 pm
    Permalink

    José Darío Sánchez a pesar de tu responso, regaño y desaliento sigo aún “más optimista que Dilla y por supuesto que tú al respecto, porque pienso que es la mejor coyuntura y\u oportunidad para los demócratas cubanos impulsar la democratización de Cuba a pesar de los elementos retranca de ambos bando (castrismo y anticastrismo).

  • el 20 febrero, 2015 a las 4:20 pm
    Permalink

    Cuba no es un pais democratico, pero quien ha vivido en Cuba y yo lo hice hasta hace poco y la visito de vez en cuando sabe que las cosas han cambiado. Y eso lo dicen los propios opositores aunque nadie se contente con el cambio. Miranda, siempre mirandita y los demas especimenes no son otra cosa que los extremistas de siempre e inutiles mas todavia gracias a los cuales tenemos castros por medio siglo y mas

  • el 20 febrero, 2015 a las 3:20 pm
    Permalink

    usted esta hablando en serio??Usted no ve aun claro que a la luz de los acontecimientos que se han generado,las muertes de laura pollan y paya no han sido meros accidentes y enermedades??Todavia el que meta la cabeza por uno de esos agujeros,grietas o lo que sea,se la cortaran o al menos,saldra bien golpeado!!!!Digale a Dilla que vaya con Tania bruguera a hacer una presentacion en la plaza de la catedral,ja,ja!!!No sean ilusos!!el PCC tiene el sarten,el mango y la Manteca….

  • el 20 febrero, 2015 a las 12:57 pm
    Permalink

    Dilla, Cito: “Es cierto los muros de la represión y la intolerancia siguen en pie, solo que agujereados”. En ingeniería cuando los muros (estructuras) están agujereados (con grietas, fendas) es una señal inequívoca de ruptura. Estoy totalmente de acuerdo con tu análisis, a pesar de ser más optimista que tú al respecto, porque pienso que es la mejor coyuntura y\u oportunidad para los demócratas cubanos impulsar la democratización de Cuba a pesar de los elementos retranca de ambos bando (castrismo y anticastrismo).

  • el 20 febrero, 2015 a las 11:15 am
    Permalink

    Pregunto que quiere decir que ahora, (las actividades de los opositores) “en sus lugares privados sean toleradas o solo molestadas tangencialmente”. ¿no sacaron a Rodiles de la privacidad de su casa el otro día por solo reunirse con unos cuantos para leer la carta de los derechos humanos?, o es que como solo los arrastraron y amedrentaron y después lo soltaron horas después sean señales de que la represión no sea tan severa como cuando te metían 30años en la carcel o peor un te daban paredón?.

    Creo que todo sigue igual bajo el sol de los Castro, solo que se han programado fríamente para que por los agujeritos salgan señales de ¿cambios?, y hacerle creer a los ilusos que en realidad se estan abriendo?. Si antes no era mejor, ahora tampoco lo es, Y tampoco lo sera mientras este en el poder esta Banda de caudillos medioevales dispuestos hacer cualquier cosa para dejarle la piñata de herencia al próximo Castro de turno. En el jueguito de esta familia nunca ha habido cabida para que los demás muevan fichas.

  • el 20 febrero, 2015 a las 9:24 am
    Permalink

    Hola Pedro, veo que usted tiene mucha información sobre mí y mis supuestos asalariados y posibles empleadores. Pero esto no es el tema del escrito de Haroldo Dilla. Para seguir comentando en HT, favor comenta sobre los artículos y no solo lanzar ataques personales, regando falsedades a diestra y siniestra bajo el anonimato de un seudonimo. Si desea debatir, aqui tendrá sus contrincantes respetuosos. Si desea insultar, inventar y calumniar, hay varios blogs que especializan en eso. Si necesita sugerencias con todo gusto.

  • el 20 febrero, 2015 a las 9:19 am
    Permalink

    luis v dice:
    8 febrero 2015 a las 9:27
    Los que no eramos del aparato represor , ideologico o propagandistico del Sistema , con la llegada del periodo especial fuimos un poco mas libre, antes del periodo especial la represion psicologica era extrema, constantemente era cuestionada tu filiacion al regimen, tus gustos , lo que pensabas, todo era monitoriado por personas generalmente ignorantes que solo se habian mal leido un folletico de Marx, el partido y la juventud eran verdaderas inquisiciones cualquiera era acusado de revisionista, diversionista, capitalista, troskista, proamericano o lo que le viniera en gana a cualquier anormal, censura de todo lo que decias o criticabas . Quien fuera parte de esta represion es logico que no le haya afectado y no se acuerde ahora de ello; pero los demas tuvimos que sufrir toda esa porqueria represiva, los que arengaban a los demas a ir al trabajo voluntario, a angola, a la plaza, a tirar huevo, a expulsar a alguien deshonrosamente del trabajo, la universidad o culaquier instituto, porsupuesto que para ellos aquello era una fiesta; pero para el resto era una tortura. Con la llegada del periodo especial los cubanos se hicieron de un arma infalible para quitarse de arriba toda esa gentuza que el estado tenia haciendo el papel de las hienas del rey leon, con aquello de que “tu muela no me sirve para comprar en la diplo” se acabo el voluntario-obligatorio , el sistema se desmorono en la mente de los cubanos. La llegada de Chaves al poder hecho a perder un proceso que iba en una direccion aun mas liberadora; pero al igual que a rusia le costo mantener tantos hijos bobo , a venezuela le pasara lo mismo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *