Cuba: ¡1.278 ancianos por cada 1.000 niños!

Por Aurelio Pedroso (Progreso Semanal)

Foto: Efraín Cedeño / Granma.

HAVANA TIMES – Tuve que viajar el pasado año a la vecina y hermana ciudad de Guatemala para poder confirmar que ya tenía bien ganada la categoría de “honorable” anciano, cuando ya estoy a par de pestañazos de las siete décadas.

Debo confesar con toda sinceridad que nunca antes me había sucedido tan significativo acontecimiento. Abordé un Transmetro, transporte público urbano de extrema eficiencia, con carriles exclusivos, muy barato (unos 10-15 centavos dólar) y Wifi incluido. Nada más que avancé dos metros y ya una joven mujer estaba de pie para cederme su asiento, porque ocupaba uno destinado a la tercera edad. Por descontado y otras razones tal vez machistas o de temperamento, agradecí, pero rechacé la propuesta.

Escenas como esas, de levantarse y ceder el asiento, las viví a diario en Cuba en la década de los 60. También en los 70, para presenciar que en los 80 habían disminuido, hasta que desaparecieron diez años antes de que culminara el siglo. Del 2000 hasta hoy, ni hablar. Tal parece que se trataba de una costumbre y signo de buena educación llamada a extinguirse como en realidad ha sucedido.

Abdiel Bermúdez, un joven periodista de la televisión cubana, abordó recientemente, y de manera muy acertada, la problemática que enfrentamos los viejos cubanos. Como es de suponer, unos más que otros, pero cortados por la misma tijera que demanda mejores atenciones y hasta privilegios ante vida tan prolongada y no privativa de sacrificios en verdaderos campos de batalla más allá de las fronteras patrias.

Bermúdez fue muy convincente y empleó cifras actualizadas provenientes de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, como esa utilizada para titular. Por cada 1,278 ancianos, tenemos 1.000 niños. Cuba envejece a frenético galope. Lo saben las autoridades.

A la par de los trastornos propios de la edad, con esas “turbulencias” que suelen azotarnos por el cerebro, he concluido, sin estudio alguno, que hay dos tipos de viejos: los optimistas y los pesimistas. Pertenezco al bando de los primeros. El presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) me ha llamado para indicarme que a las 9:30 am de este domingo tendré vía libre para comprar en la tienda de la esquina.

Por algo se empieza, pienso yo.

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