Cuando la violencia no nos impresiona

Por Yordán Rey

Campo de tiro en la Plaza Cristo, La Habana Vieja.

HAVANA TIMES — Caminando por La Habana Vieja vi un puesto de tiro al blanco, algo tradicional en Cuba desde los tiempos de “la guerra de todo el pueblo”.

Con la forma de un quiosco de revistas, se dispara usando rifles de aire comprimido a un objetivo (una hoja de papel o envases metálicos), a cambio de un premio. Con los años y la crisis económica esos puestos fueron mermando, también las recompensas. A los que han sobrevivido se acude solamente por el placer de disparar.

Ahora, lo que llamó mi atención, fue ver que todos los que practicaban con aquellos rifles, eran niños.

“Hay que saber tirar y tirar bien”.
-Raúl Castro

Es el lema que adornaba el local.

“Más que cualquier marcha pacífica vale un tiro bien dado”, decía Ernesto Ché Guevara, el símbolo a imitar que se ostenta en las escuelas. “Pioneros por el comunismo, seremos como el Ché”. “Guerrillero, viva la paz, guerrillero, la libertad… vas haciendo la paz con la guerra”, “Adelante, cubanos…pues somos soldados que vamos a la Patria liberar, limpiando con fuego”, “Cuba, Cuba, estudio, trabajo, fusil”… se le hace cantar a los niños desde el triunfo de la Revolución.

Una asignatura obligatoria en la enseñanza es la de Preparación Militar. El servicio militar es obligatorio, incluso para los adolescentes que por naturaleza rechazan la violencia. Muchos de estos casos terminan en suicidios o desarrollan trastornos psiquiátricos irreversibles.

Tenemos obligatorios Días de la Defensa, Marchas del pueblo combatiente, paradas militares, celebraciones del 26 de Julio (día “de fiesta” nacional, a pesar que ese día murieron asesinados tantos jóvenes) y toda una parafernalia militar que, por costumbre, ya pasa inadvertida.

Si fuésemos un país en guerra, estaría justificado el fervor, pero, ¿dónde está la guerra? ¿Quiénes son ahora nuestros enemigos?

¿Por qué durante varias generaciones nos entrenan por obligación para matar, a la vez que nos autonombramos pacíficos? ¿Por qué tanta propaganda de la violencia en juegos, canciones, imágenes, aventuras televisivas?

¿No es suficiente que existan escuelas militares y fuerzas armadas?

“Ni traen armas, salvo unas varas”, fueron las palabras de Cristóbal Colón cuando el primer contacto con nuestros ancestros taínos en 1492.

Taíno significa “bueno”. Con ello se demuestra que ya sea por memes* o por genes, somos un pueblo con más tendencia al pacifismo y la no violencia de lo que pueda pensarse. Sin embargo, nos enseñan que somos un pueblo de violencia histórica, de revoluciones (Incendio de Bayamo, guerras de independencia). ¿Acaso no tenemos otra historia que no sea la guerrera?

Está comprobado que todo lo que consumimos es información, que de alguna manera u otra se hace parte de nuestra vida, pensamiento y acciones. Se habla de la alimentación responsable, los pesticidas y transgénicos, y cómo estos pueden afectarnos individualmente y a nivel global, sin embargo, sobre el consumo de violencia desde edades tempranas y sus consecuencias, no se ha dicho ni educado lo suficiente.

Hace unos días la prensa nacional publicó la noticia de que varios gatos aparecieron mutilados y colgados de los árboles. Cualquier niño puede ver en las calles de La Habana ofrendas religiosas en forma de tortugas sin cabeza, carneros y aves de corral muertos de manera salvaje. Mínimo como padres tenemos derecho a elegir qué tipo de pensamiento se le inculca a nuestros hijos. Como humanos, tenemos derecho a exigir que cese ese tipo de propaganda que atenta contra la sensibilidad de muchos.

En todas las sociedades existen niveles de violencia y crueldad, sobre todo, en sectores marginales, pero… ¿en una sociedad alfabetizada por la Revolución socialista, donde debía gestarse al “hombre nuevo”? ¿En un país cuyo líder histórico ya fallecido, Fidel Castro, recibió en el año 2011 el Olivo de la Paz por parte del Consejo Mundial de la Paz por “ser ejemplo de constante lucha por la convivencia pacífica entre las naciones”?

“La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia”, dijo Gandhi.

La Cuba que heredarán nuestros hijos es un país en pie de guerra, en alarma de combate, con histeria, neurosis, miedos… todo eso en nombre de la paz.

*Un meme (o mem) es, en las teorías sobre la difusión cultural, la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro o de una mente a otra o de una generación a la siguiente. (Wikipedia)
 

8 thoughts on “Cuando la violencia no nos impresiona

  • Excelente este llamado de atención sobre la inculcación de la violencia como si se viviera una guerra permanente.Ese es el estilo del dirección del país y el tono siempre de Granma.Siempre estamos en una eterna batalla que nunca termina y el gobierno cubano declara su amor a la paz fuera de sus fronteras. Hacia adentro mantiene una guerra contra la población que se opone al gobierno: arrestos con fuerza, allanamientos de moradas y robo de pertenencias, golpizas a las Damas de Blanco y a UNPACU, intimidación y amenaza y expulsión de las escuelas de los hijos de opositores.
    En Cuba se ha naturalizado la violencia por el estado que la aplica contra los opositores de todos los signos ideológicos.Me llama la atención que Rogelio banalice el tiro al blanco y no mencione toda esta violencia estatal partidaria policial y de los órganos de la seguridad del estado que ocurre todos los días contra sus propios compatriotas.¿desinformado o ciego por elección?

  • Un trabajo genial Yordan.

  • jorgealejandro
    Los que me conocen saben lo poco puro que soy, y lo poco que me importa parecer otra cosa. no soy de los que intentan justificar las barbaridades cercanas hablando de las lejanas, pero las escopeticas de perles, como tú mismo dices, son algo intrascendente y me pareció oportuno decir esa simple opinión.
    Ah, luego me dio por abundar sobre el asunto de si unas personas creen tener razones para preocuparse y tomar medidas defensivas ante otras posibles atacantes. yo personalmente encuentro difícil negar el derecho a la defensa propia, claro que todos los que esperan que los sometidos lo sean sumisamente no van a estar de acuerdo conmigo.
    y este acto de defensa, y prepararse para saber defenderse, ante posibles enemigos externos, que encuentro totalmente compartible, una vez más, no justifica violentarse internamente unos con otros, lo que obviamente también opino.

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