Cómo armar una ruta para cambios en Cuba

Por Osmel Ramírez Álvarez

Foto: Casey Strong

HAVANA TIMES — Mi más reciente artículo publicado aquí en Havana Times titled Precisiones sobre el cambio en Cuba ha generado comentarios muy interesantes, y estos me han motivado a escribir estas líneas, ¡atrevidas y peligrosas!

Aunque es un simple debate, un simple torbellino de ideas que buscan propulsar “aspas” que extraigan del interior de nuestro pueblo la dosis de civismo y valentía necesarios para hacer posible La Nueva Cuba; aun así pueden ser “encuadradas” en los requerimientos mezquinos de la “ley mordaza” y en un santiamén quedar preso y mi familia desprotegida. Es una posibilidad latente que pisa nuestros talones dentro de la Isla.

¡Claro que tengo miedo! Lo absorbí de mi pueblo acostumbrado, con razón, a temer, y del intimidante sistema. Por suerte no me paraliza, porque es mayor mi deseo de ser útil a mi país, mayor mi civismo y mi honradez, en el sentido en que lo señaló Martí.

Mi padre (citando un ejemplo cercano), por muchas razones que entiendo, sigue fiel a los líderes y al Partido Comunista, como cientos de miles de cubanos. Pero teme por mí y sabe que es un sistema intolerante y represivo. Parece ilógico su comportamiento, pero es así que sucede en nuestro pueblo y no ganamos nada con molestarnos, con ser incomprensivos e incapaces de respetar a todos, a pesar de lo aparentemente absurdo.

Nada ganamos si no intentamos conocer a fondo a nuestro pueblo y si nos hacemos de la idea ficticia de que en Cuba predomina solo lo que creemos un grupo nuevo de “iluminados”.  antagónicos a los que han gobernado hasta hoy sin consultar al pueblo. (Sería ignorar la realidad.

Lo que aquí y en todos mis articulos manejo son mis criterios particulares, que expongo, defiendo y enriquezco con las opiniones más acertadas de los lectores. Lejos estoy de creerme dueño de la verdad o de todas las soluciones, pero me atrevo a decir lo que pienso, porque considero que es útil en este momento fecundo: por ello amo el debate y lo promuevo, porque solo así se enriquecen las ideas y se prepara el camino hacia el consenso necesario.

Es en ese sentido que deseo compartir esta visión sobre la posible hoja de ruta para el cambio en Cuba:

  1. Foto: Casey Strong

    Accionar conjunto de todos los factores promotores del cambio democrático, sea cual sea su ideología. Por ejemplo, activar un Congreso Para el Cambio en Cuba, que sesione anualmente en fechas patrióticas, (puede ser el 10 de octubre o el 24 de febrero), en sitios emblemáticos como Tampa, Cayo Hueso o Montecristi. Allí se tomarían decisiones de cumplimiento conjunto sobre lo básico de La Nueva Cuba y las formas de lucha por el cambio. Un foro así lograría influir más en la diplomacia internacional, en las relaciones de terceros con Cuba e inspiraría mayor respeto y reconocimiento hacia la oposición pacífica y demócrata.

  1. Un plan de acción política encaminado a evitar que en el 2018 vuelva a erigirse un nuevo presidente en Cuba sin el voto popular directo y sin que provenga de opciones diversas de nuestra pluralidad espontánea. Usar para ello estrategias dentro de la legalidad actual, similares al fallido Proyecto Varela; esta vez sin pretender quitar el carácter socialista: con más organización, masividad, madurez y apoyo internacional. En él se fomentarían los pequeños cambios democratizadores necesarios para hacer posible los “cambios iniciales”, que inevitablemente abrirían el paso a un proceso constituyente.
  1. Proponer un Gobierno de Transición a partir del 2018. Considero que por un término de dos años.La oposición organizada daría un buen ejemplo de paz y concordia si pidiera en su Congreso que Raúl Castro u otro dirigente importante designado por el PCC presidiera ese Gobierno de Transición. Disolvería de inmediato la Asamblea Nacional y gobernaría por decreto, dictados (podría ser) por un Consejo de Estado renovado, en el que un tercio de los miembros podrían continuar siendo los del PCC, elegidos por este en una Conferencia especial y los dos tercios restantes serían miembros de la oposición, elegidos por el Congreso Para el Cambio en Cuba. Los decretos tendrían carácter de ley en ese periodo, para luego ser validados o cesados por el nuevo Parlamento elegido de nuestra pluralidad política. Los primeros decretos deben restituir las libertades públicas perdidas con la Revolución.
  1. Realizar un proceso constituyente durante ese periodo y luego un plebiscito para que el pueblo apruebe o no la nueva Constitución de la República.
  1. Celebrar las elecciones generales, ya con los partidos organizados, la nueva institucionalidad vigente y el pueblo más claro de lo que debe votar, así como más adaptado a vivir en democracia.

Claro que la sola existencia de un Congreso así, que muestre consenso y un rostro político al mundo, que certifique la existencia real de la oposición demócrata en Cuba o de un plan que luzca bueno para todos los intereses nacionales, no resuelven del todo el problema. Su éxito está condicionado por una estrategia realista para ganar la confianza y la voluntad de la mayoría de nuestro pueblo.

No habrá firmas masivas si la gente no pierde sus miedos: a que el gobierno los reprima y prive de oportunidades, y a que la oposición los engañe con proyectos que parezcan democratizadores y luego terminen siendo entreguistas u oportunistas. Y eso depende de nosotros también.

Como dijo “el hermano Obama”, (lo hago sin utilizar literalmente sus palabras): si una cosa no ha funcionado por cinco décadas ya es hora de hacerlo diferente; si hemos cavado mucho en un lugar y no encontramos el agua que buscamos, cavemos en otro sitio y tal vez tengamos un resultado mejor.

Foto: Catherine van Hooff

Por mucho que moleste a los que quieren salvar a este pueblo sin conocerlo y respetarlo, quien diga “Abajo Fidel” o “Muera la Revolución”, por lo menos a corto o mediano plazo no tendrá futuro político en Cuba. Hay que cambiar el discurso, el estilo y los métodos si queremos hacer causa común con nuestro pueblo a favor del cambio.

“Los no comunistas tenemos derechos también”; “La Revolución necesita cambiar”; “Queremos el cambio sin perder las conquistas de la Revolución”, y así por el estilo, deben ser los mensajes que enviemos al pueblo y al gobierno. Aunque no nos gusten, aunque no estemos de acuerdo con su sistema y sus métodos, es constructivo respetarlos y tenerlos en cuenta. Es el mejor camino y el único que luce viable.

Los comunistas nos tienen estancados al insistir en un sistema antidemocrático e ineficaz; la oposición igualmente tiene estancada la posibilidad de que triunfe el cambio constructivo por insistir en los mismos métodos ineficaces que los mantienen invisibles para los cubanos, reprimidos por el gobierno y muy poco reconocidos por la comunidad internacional. Cualquiera de los dos bandos, si cambia de paradigma y emprende un plan realista, podrá llevarse el mérito de ser los protagonistas principales de La Nueva Cuba.

¡Me da igual quién lo haga! -lo que me importa es el resultado. Mientras Cuba logre enrumbar su camino hacia la democracia y la prosperidad, todo estará bien.Lo que no deseo es un cambio de collar con el mismo perro  ni la apariencia de democracia y capitalismo que nos deje luego como Haití, presa de nuevos buitres.

Si me preguntan les digo sin pensarlo siquiera: debe ser la oposición quien lo haga, porque tiene más posibilidades de romper con las barreras sicológicas que frenan el entendimiento preciso de lo que Cuba necesita. Eso creo.

55 thoughts on “Cómo armar una ruta para cambios en Cuba

  • Y yo igual los he leído Bobo, y con cualquiera de ellos me iba, -siendo yo tan de derecha- todos ellos revolucionarios que apoyaron a Fidel, hasta el más beligerante del exilio transaba con ellos, y por seguro que si el pueblo los hubiese oído, le hubiesen dado su respaldo. Sin embargo los únicos que no transan son ellos, ellos son los del odio, Osmel.

  • Osmel, no dudes que respeto tu civismo y preocupación por mejorar nuestra Patria, pero insisto que tengas cordura cuando descalificas a la oposición pacífica que brega duro en las mismas fauces de la bestia castros ta. Lastima que no me respondiste si has leído y analizado a profundidad las hojas ruta de la oposición pacífica que incluso algunos de ellos son francamente de izquierda como tu. Te doy unas pistas.
    _ LA MUAD que es una mesa de unificación de acciones de diversos grupos opositores que tiene al afrocubano Morua Delgado como figura conocida.
    _ El MCL que es un movimiento cristiano de lucha cívica que fundó Paya y continúa su hija. Ellos tienen una hoja de ruta y abogan por una consulta verdadera al pueblo de Cuba si desean seguir con la dictadura fracasada o pasar a la democracia.
    _ FANTU frente antitotalitario que dirige Guillermo Fariñas (premio Sajarov de los derechos humanos) que también proponen una muy interesante hoja de ruta para transitar pacíficamente a la democracia. Esta hoja de ruta esta concertada con varias organizaciones menos conocidas y otras muy conocidas y difamadas por los sicarios de tinta del régimen como Damas de Blanco, UNPACU y el proyecto Estado de SATS.
    _ El proyecto Emilia del Dr. Biset expresionero de conciencia de la primavera negra.
    _ El programa y manifiesto político La Patria es de todos de los veteranos disidentes Vladimir Roca (hijo del comunista Blas Roca) y de Marta Roque, que es una de las primeras hojas de ruta opositoras para transitar a la democracia surgida en los años 90s.
    _ El movimiento juvenil Somos+ dirigido por el ex comunista Eliecer Avila que ha presentado un programa politico bastante completo de la Cuba que ellos desean y que es compartido por miles de cubanos dentro y fuera de Cuba.
    _ Por último te menciono el programa político de la izquierda democrática propuesto por Pedro Campos que ideológicamente es muy cercano a tu postura y que por su profundidad bien puede ser una hoja de ruta realista que le serviría al castrismo para mutar a una Cuba democrática sin perder el sello socialista.

    Yo he leído todos esos programas políticos y hojas de ruta y en ninguno he visto revanchismo, ni anexionismo a los USA y si sobrado amor por Cuba proponiendo cambios a la democracia, la mayoría de las veces pidiendo que surjan desde el gobierno actual y para nada desde la intervención extranjera yanqui como algunos comentaristas se empeñan en apostillarles. Interesante y que muchas veces se olvida, que la mayoría de estos líderes opositores fueron formados políticamente en las filas del castrismo y en su momento pasaron a la oposición y crucificados por los guardianes de la fe, cuando propusieron cambios desde las filas comunistas.

  • Osmel:

    Como ya le dije al Bobo, realmente me desconcierta que él te pueda considerar “material” manipulable, debido a tu juventud. Creo que aquí cada cual debe exponer sus ideas con toda libertad y tú, como proponente del tema central, sabrás sacar tus propias conclusiones. Mis señalamientos son ante todo un recordatorio de etapas vividas que todo aquel que aspire a mezclarse en política debe tener muy presentes, pues la política suele ser resultado de una acumulación de experiencias, entre otras consideraciones.

    Espero por tu próximo texto…

  • Don Pepe:

    Como diría el ameno cronista deportivo Fausto Miranda: “Ud. es viejo, pero viejo de verdad, si recuerda…” que con particular empeño nuestra islita ha vivido sumida en un hervidero revolucionario al menos desde agosto de 1933. A partir de aquel día no ha habido un gobernante, o aspirante a serlo, que no haya alzado la voz en algún momento clamando revolución. Desde la Pentarquía a Batista (antes de que se vendiera a la CIA y al capital y la mafia estadounidenses), de Grau a Prío, del directorio Revolucionario al 26 de Julio, y de ahí al actual Partido Comunista de Cuba… Cuba es como es hoy por obstinada secuencia y consecuencia revolucionaria en sus más diversas gradaciones o matices Y esa secuencia bien merece una renovación en momentos como el actual….Por tanto no se asombre…El concepto que he esbozado, desde luego que no es mío…Es más bien un apunte que he denominado “carlista”, puesto que lo abordaron en distintos momentos figuras del actual sistema como Carlos Rafael Rodríguez y Carlos Aldana… Hubo incluso un chiste tangencial de Raúl Castro al respecto en el cierre del pasado congreso del PCC (que yo me tomo en serio) …Léase el resumen…

  • Jeje, Bobo, prepara la mascota, porque voy a a enviarte de vuelta la bola con un “roletazo” a lo profundo del campo corto: en última instancia tus afanes por imponer tu agenda a Osmel serían tan manipuladores como pretendes que sean mis argumentos. Vamos, socio, que en política la ingenuidad se suele pagar cara…Y habría que ser bobo, pero bobo de verdad – no de Abela- para no notar la presión que estás metiendo.

    Por otra parte, bien poco estimas la capacidad de raciocinio del “joven Osmel”, si comienzas por tildarlo de manipulable.

    En el fondo, no sé a qué viene tu preocupación, si yo soy un mero “papagayo del régimen”, descuida, que mis mentiras o el “chip” que me colocaron en los centros de lavado de cerebro del comunismo internacional, se irán deschavando por su propio peso …

    Permíteme eso sí, ocambo contertulio (¿¿acabas de sumarte a la tribu de José Darío??) una sugerencia: aconseja a los asesores de UNPACU en Miami y Ciudad México – con quienes entiendo que te codeas, o con los cuales al menos coincides en criterios -, que instruyan mejor a sus discípulos en la Isla: revivir a fantasmas como Carretero y otros guerreros de su estirpe a estas alturas no puede traer nada bueno para su causa; más bien los puede acercar a un fin similar…Ojo.

  • Estimado Osmel:

    He apreciado mucho su post y, aunque no esté de acuerdo en parte de lo que escribe usted, permítame expresarle mi total apoyo hacia un cambio, porque eso es lo que necesita Cuba: Un Cambio.

    Independientemente de los temores de algunos, de los vaticinios funestos de otros o incluso de los catastrofismos de aquellos que quieren que las cosas permanezcan como están, Cuba lo que necesita es un cambio. Y por mucho que algunos se empeñen en “meter miedo” con USA, con Rusia o con los extraterrestres mismos, cualquier cosa que venga para Cuba no podrá ser peor de lo que ahora hay. O peor de lo Todo que ahora no hay en Cuba.

    Por lo tanto, bienvenida su idea, como las ideas de todos los que quieran un cambio para Cuba. Más ideas, más gente que piense y que piense fuera de los esquemas y más posibilidades habrá de romper este inmovilismo que está asfixiando a todo el país desde hace más de medio siglo. Desde que esa famosa “revolución de los humildes y para los humildes” dejo de serlo para convertirse en el juguete y capricho personal de Fidel Castro, juguete roto que le pasó a su hermano con la expresa condición de no dejar jamás que el pueblo cubano pudiese decidir por sí mismo y en total libertad, su propio futuro.

    Lo primero es salir de ese sopor que tiene anclado al pueblo cubano al fatalismo de su existencia. Mientras más seamos los que pensemos en un cambio, por simple ley de la física mayores serán las vibraciones que harán mover las cosas hasta llegar al punto de ruptura.

    Saludos, Dhaniel.

  • Isidro: el post que te dije va, tal vez antes de uno que pretendo publicar sobre Martí en su cumpleaños, si diera tiempo. Amigo, sé que el camino es escabroso no solo por enfrentar un régimen que por desgracia no escucha a sus ciudadanos, ni quiere retroalimentarse de las ideas justas, ni tiene como objetivo la máxima martiana de “conquistar toda la justicia”: solo aferrarse a dogmas que satisfacen sed de poder. Triste desenlace para una Revolución que nació plural como bien dices y cuajada de nobles propósitos. También es escabroso porque en la oposición hay igualmente mucho dogmatismo con “la democracia al uso” y con “el mercado ciego”. Como en medio de ese otro sistema en la actualidad se ha ganado en muchos escenarios una dosis aceptable de seguridad económica y libertad política, y como hay más tolerancia a la diversidad y posibilidades de luchar por lo que se cree, por eso abandonan el deseo de un mundo mejor, más justo y más democrático. Como Cuba está en un bache tan hondo en esas materias creen que sería un premio llegar a ese otro punto, podríamos decir inicial, obviando la dictadura de Batista y solo refiriéndonos al sistema anterior. Yo creo en que debemos pensar a Cuba como recomendó Martí, como un pueblo nuevo emergido de toda esta historia convulsa que no se parece a ninguna otra en el área y “a pueblos nuevos instituciones nuevas”. Eso creo y seguiré exponiendo mis argumentos, a pesar de la resistencia de ambos lados opuestos: alguien me escuchará, estoy seguro.

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