Católicos, comunistas y el segundo advenimiento del Papa a Cuba

Samuel Farber*

HAVANA TIMES, 21 feb — El 26 de marzo el Papa Benedicto XVI llega a Cuba para una visita de dos días de celebraciones religiosas y encuentros con los hermanos Castro y otros dirigentes políticos. Habrán pasado catorce años desde que Juan Pablo II realizara, en 1998, lo que fue la primera visita papal a la isla. Pero la visita de Benedicto tiene un significado  muy diferente  de la de Juan Pablo.

En aquel entonces, la  jerarquía de la Iglesia Católica se encontraba en las primeras etapas de acercamiento con el  régimen cubano suscitado por la decisión del Partido Comunista de la isla, en 1991, de dejar de excluir a los creyentes del partido.  Esa exclusión les había impedido a los creyentes católicos y no católicos el acceso a las mejores oportunidades educacionales y de trabajo que existían en la isla.

Desde entonces, el gobierno oficialmente comunista de Cuba y los líderes católicos ha ido desarrollado una relación inverosímil, pero real, de cooperación de cierto tipo.  El liderazgo cubano dio su beneplácito a la participación de la Iglesia y del gobierno español  en las negociaciones que conllevaron a la liberación de la mayoría de los presos políticos en Cuba en el 2010 y 2011.

Raúl Castro y Jaime Ortega

El Cardenal  Jaime Ortega Alamino, el actual líder de la Iglesia cubana -quien irónicamente cumplió una condena en los campos de trabajo forzado de la UMAP en los años sesenta cuando era un joven seminarista- ha viajado a los EU y Europa para abrir un puente diplomático extraoficial entre el gobierno cubano y Washington, así como con la Unión Europea.

A cambio de eso, la jerarquía cubana de la Iglesia ha obtenido una serie de concesiones institucionales significativas del gobierno cubano.  Algunas implican derechos que se darían por sentado en cualquier democracia, como organizar procesiones religiosas que en Cuba se llevaron a cabo con la celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre, la santa patrona de la isla y el símbolo nacional tanto para los católicos como para los creyentes de la santería, quienes la conocen como Oshún.

Asimismo, el gobierno cubano le ha permitido a la Iglesia Católica establecer sitios web y boletines electrónicos y, más significativamente dada la falta de acceso al internet en la isla, imprimir docenas de publicaciones parroquiales y de grupos católicos y  46 boletines y revistas  que le llegan a 250,000 personas directa o indirectamente.

Benedicto XVI

Aunque menos del 5 por ciento de la población adulta las lee, esas publicaciones constituyen la única excepción significativa al monopolio que el gobierno mantiene de los medios de comunicación (las publicaciones de otros grupos religiosos son mucho menos importantes).

El gobierno también ha aportado ayuda financiera para la construcción del nuevo seminario católico ubicado cerca de la Habana.  En la inauguración del seminario, en noviembre de 2010, estuvieron presentes Raúl Castro y otros dignatarios gubernamentales de alto nivel ante los cuales el Cardenal Ortega expresó su  gratitud por la contribución del gobierno.

La realpolitik católica

¿A qué se debe que el gobierno cubano le haya permitido a la Iglesia desempeñar un papel importante en la vida política y social del país?  Después de todo, Cuba no es Polonia, y el catolicismo cubano siempre ha sido, aun desde antes de 1959, uno de los más débiles en América Latina.

Según el National Catholic Reporter, menos de la mitad de la población se identificó como católica en el 2006 y no hay razón para creer que eso haya cambiado significativamente desde entonces.  Por lo tanto es poco probable que el gobierno haya obrado con el propósito de ajustarse a un creciente apoyo popular a la Iglesia.

El nuevo seminario católico. Foto: Isbel Diaz

La realidad es que Raúl Castro ha escogido a la Iglesia Católica como un socio conveniente para implementar sus planes de política exterior, y lo hizo porque la Iglesia es una institución cubana importante que también es parte de una organización internacional influyente.

En cuanto a la política doméstica, la Iglesia es la institución más importante que existe en Cuba fuera del control del gobierno.  Además, aunque no goza de un gran apoyo popular, la Iglesia tiene cierto grado de autoridad moral que el gobierno puede utilizar contra una corrupción – denunciada por Fidel Castro en su muy citado discurso del 2005 – que está corroyendo a la sociedad, y para apuntalar la legitimidad política de un régimen en declive, más aún después de que los octogenarios hermanos Castro pasen a mejor vida.

La creciente relación entre los líderes políticos y católicos de la isla marcha a la par de los cambios significativos que se están dando en el país.  Los cambios económicos aprobados por el Sexto Congreso del Partido Comunista celebrado en abril del 2011 apuntan hacia el establecimiento de un modelo sino-vietnamita – autoritarismo político combinado con una economía de capitalismo de estado – e invitan cambios similares en las otras instituciones en la isla.

En el caso de la Iglesia cubana, ésto ha significado el establecimiento de un programa de enseñanza de administración de negocios en asociación con la Universidad Católica de Murcia en España, y de programas de capacitación para personas que trabajan por cuenta propia  de los que el gobierno se ha mantenido ausente.

La Virgen de la Caridad llega a Marianao.

Tal parece que los líderes de la Iglesia Católica cubana, apoyados por el Vaticano, ven la colaboración táctica con el gobierno de Cuba como parte de una estrategia de largo plazo para reforzar su posición e influencia en el contexto de un gobierno en declive que está tratando de rediseñarse.

Mientras tanto ha disciplinado y tratado de marginar las voces militante de curas, como José Conrado Rodríguez, y laicos, como Dagoberto Valdés, que han osado ir más allá de las críticas suaves y diplomáticas de la jerarquía  con respecto a las prácticas dictatoriales del gobierno, y ha ignorado, y a veces rechazado enérgicamente, los ataques virulentos lanzados en su contra por la derecha cubana del sur de la Florida y sus partidarios dentro de la isla.

¿Qué es lo que el Vaticano quiere?

La iglesia espera tener una influencia creciente que se traduzca en ganancias institucionales tales como la limitación, si no es que la abolición absoluta, del aborto.  Es muy poco probable que ese cambio cuente con un apoyo popular amplio, salvo el de la minoría de creyentes católicos quienes, después de todo, conforman la base de la jerarquía católica.

Pero el  gran premio que la iglesia persigue y ha estado persiguiendo sin éxito alguno por más de un siglo, desde mucho antes de la revolución desde 1959, es la incorporación de la enseñanza católica en la educación pública.

Juan Pablo II con Fidel Castro (La Habana,1998). Foto: cubadebate.cu

Existen diferencias políticas reales entre los católicos de la isla que muy bien pueden acabar por ayudar a la Iglesia a conseguir sus propósitos, dado que pueden tener el efecto no anticipado de cubrir todas las bases y balancear todas las apuestas políticas e ideológicas de manera tal que una de ellas salga ganando.

Así, por un lado Palabra Nueva, el sitio web de la arquidiócesis de la Habana, articula la perspectiva más conservadora que se refleja, por ejemplo, en los pronunciamientos ocasionales de Orlando Márquez, el  portavoz oficial de la arquidiócesis de la Habana.

Por el otro lado, el Consejo de Laicos de la misma arquidiócesis publica Espacio Laical Digital, que funge como uno de los pocos foros disponibles  a la expresión de la crítica antigubernamental no católica liberal, social demócrata e incluso de izquierda, lo que le confiere a la Iglesia un crédito creciente entre los cubanos de esas persuasiones políticas.

Recientemente, en septiembre del 2011, el gobierno le permitió a la Iglesia abrir en la Habana el Centro Cultural Félix Varela, un cura independentista de principios del siglo XIX. En la inauguración, el Cardenal Ortega indicó que el centro ofrecería estudios en filosofía, sociología y psicología, exposiciones de arte, películas, conciertos y otros eventos culturales.

Ese centro promoverá la influencia ideológica y cultural de la Iglesia, aunque es demasiado temprano para saber el tipo de impacto político que va a tener.

Ante la atención que los medios de comunicación le prestan al viaje del Papa Benedicto XVI a fines de marzo, acordémonos de lo siguiente: La visita debe entenderse como el reconocimiento y premio del Vaticano a la Iglesia cubana y al gobierno cubano por su colaboración mutua, y también como la recompensa del gobierno cubano a la Iglesia por su papel diplomático y por su lealtad.

Seguramente el  pueblo cubano se volcará a la calle para darle la bienvenida a Benedicto XVI. Pero las apariencias engañan. La visita del Papa es una operación que el establishment religioso y la clase gobernante de Cuba están conduciendo a beneficio propio mientras el gobierno de la isla trata de renovar su dominio desde arriba.
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*Samuel Farber nació y se crió en Cuba y ha participado en la política socialista por más de cincuenta años.  Ha escrito muchos artículos y libros sobre ese país; su libro más reciente es Cuba Since the Revolution of 1959: A Critical Assessment (Haymarket Books, 2011).

Traducido por Selma Marks de “Catholics, Communists and the second coming of el Papa to Cuba,” originalmente publicado en In These Times, marzo de 2012.


4 thoughts on “Católicos, comunistas y el segundo advenimiento del Papa a Cuba

  • el 7 marzo, 2012 a las 6:33 pm
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    No tengo dudas de que los de arriba siempre se entienden cada uno con sus intereses.
    El problema está en que los de abajo se entiendan con los de arriba.

  • el 22 febrero, 2012 a las 11:36 am
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    Me parece muy bueno que publiquen artículos de Farber. Felicitaciones a Havanatimes

  • el 21 febrero, 2012 a las 6:00 pm
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    Es una frivolidad, asociar la visita de la Iglesia, con …por ejemplo, la prohibición total del aborto, contra el cual estoy totalmente en contra, pues constituye un asesinato feroz. El gobierno no cederá en ese terreno, es una sociedad laica, muy laica, y no creo que alcancemos ese ideal los católicos en Cuba, quizás, más plausible, sería hablar de algo de religión, en el sistema educativo básico y eso es más viable obtener. Sin pasar por alto claro está, que las escalas de valores morales de los cubanos actuales, afectados por el marxismo, no es, “muy católica que digamos” y hasta lleva el ritmo, de sociedades democráticas, donde la iglesia tiene mayor presencia , e igual están en crisis.
    Es muy criticable que la Iglesia, enemiga acérrima del comunismo, en el caso cubano se haya plegado, para ganar “espacios institucionales”, lo que criticamos y reprobamos , buena parte de los católicos en el exilio.Otra habría sido la historia, si la Iglesia hubiera jugado su papel más heroico y valiente;veamos el caso de Polonia.Y si es cierto, hoy no somos mayoría los católicos, pero fue culpa de la propia Iglesia, que eligió ocultarse y plegarse, en lugar de luchar , en lugar del martirio, es a fin de cuenta la opción que tomo la iglesia polaca, del lado de su pueblo. Los jerarcas cubanos, se separaron, y con ello, dejaron exiguas las filas militantes, y con su silencio, se hicieron cómplices y hasta colaboradores.Una actitud, por la que estoy seguro, tendrán que algún momento rendir cuentas.
    Pero no todo está dicho, quien sabe si el pueblo de Cuba, aprovechando la visita papal, sea capaz de expresar su inconformidad, y generar una protesta popular contundente, delante de tan distinguido visitante, no se puede ni reprimir, ni encarcelar a todos. Hay que estar a la expectativa, realmente en Cuba, la gente está muy cansada.Igual, la visita pasa sin penas, ni glorias.

  • el 21 febrero, 2012 a las 7:57 am
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    “La iglesia espera tener una influencia creciente que se traduzca en ganancias institucionales tales como la limitación, si no es que la abolición absoluta, del aborto.” En Nicaragua la alianza gobierno “socialista”-iglesia católica hace posible que el aborto es totalmente ilegal y penado para el médico y la mujer, aún cuando la vida de la mujer esta en peligro por un mal embarazo o otra complicación seria de salud. ¡OJO!

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