Apuntes constitucionales y la izquierda poca informada

Alejandro Langape

HAVANA TIMES – Hace poco concluyó el proceso de discusión del Proyecto de Reforma Constitucional en nuestros barrios y centros de trabajos, y muchos en Cuba y allende nuestras fronteras consideran un éxito el debate generado al respecto en la sociedad cubana.

En especial, las formaciones de izquierda a nivel internacional y particularmente las españolas, parecen convencidas de que las múltiples propuestas de modificación, eliminación y/o adición de elementos al texto en cuestión constituyen una muestra de que en Cuba sí existe un régimen democrático y no se justifican las últimas decisiones de la Unión Europea y mucho menos las del Gobierno de Trump.

Pero, ¿conoce esa izquierda los detalles del Proyecto de Reforma Constitucional, la ley de leyes que debe regir la vida económica, política y social de Cuba y que para muchos cubanos sigue siendo una gran desconocida? No estamos muy seguros y, por eso, a partir de hoy proponemos una serie de trabajos que analicen algunos de los costados más controvertidos de la nueva Constitución que se nos propone.

¿Qué pasaría con Pablo Iglesias si esta Constitución rigiera en España?

Se habla mucho de los cambios y del reordenamiento del articulado constitucional, pero, para comenzar nuestro escrutinio al nuevo texto, comenzaremos justo por aquellas partes que solo sufren retoques en su redacción, sin alterar sus esencias, y me refiero al largo preámbulo historicista y a los artículos 3, 5 y 6, correspondientes al capítulo 1.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Confieso que me sorprende que el preámbulo constitucional haya sufrido tan escasos cambios en su nueva redacción. Sigue presente la intención de mostrar a la Revolución Cubana como culmen de un proceso histórico comenzado con la conquista y colonización española y sigue considerándose a la sociedad cubana absolutamente homogénea en sus posicionamientos. El texto, especialmente crítico con la etapa republicana, solo tiene loas para lo ocurrido con posterioridad a 1959. No hay la menor referencia a errores, arbitrariedades, excesos.

Las UMAP, la abierta discriminación a los creyentes y a la comunidad sexodiversa, los procesos de parametración y los atropellos del quinquenio gris que mantuvieron en el ostracismo u obligaron a abandonar el país a tantos intelectuales, son soslayados en esa especie de pórtico que, a todas luces, ofrece una visión sesgada de nuestra historia nacional.

Pero bueno, alguien podría pasar por alto esta especie de introducción, tal vez no del todo necesaria y considerar que, a fin de cuentas, importa más ir al articulado en sí y aquí, con el perdón de los cubanos de la Isla o la diáspora a quienes puede parecerles un poco forzada la situación que quiero dibujar.

Propongo que imaginemos a Pablo Iglesias, el líder de la formación de izquierda española Podemos, viviendo no bajo el paraguas de la monarquía constitucional española, sino debiendo regirse por lo dispuesto en los artículos 3, 5 y 6 de la actual Constitución Cubana que apenas modifican ligeramente su redacción en el nuevo Proyecto (siguen formando parte del capítulo 1 que ahora se intitula Principios Fundamentales de la Nación).

Para comenzar, digamos que a Iglesias le parecería cuando menos curioso ese artículo 6 en el que se da un trato diferenciado a la Unión de Jóvenes Comunistas respecto a otras organizaciones sociales. Supongamos que en España esa distinción constitucional corriera a la cuenta de las Juventudes Socialistas o, herejía suprema, a los jóvenes del ultraderechista partido Vox, que recientemente convocara una manifestación en Madrid en la que abogaban por la supresión de la autonomía catalana y acaban de ser la gran sorpresa en las elecciones andaluzas.

Pues suponemos que el señor Iglesias consideraría claramente discriminatorio este artículo y se quedaría un poco perplejo al descubrir que un poco más adelante, en el artículo 14 del nuevo Proyecto se dice y cito: “El Estado socialista cubano reconoce y estimula a las organizaciones de masas y sociales…” ¿Tiene sentido entonces un artículo 6 en el que con idénticas palabras se define la posición del Estado hacia una organización en particular? ¿No compete más bien a los Estatutos de la UJC y no a una ley de mínimos como la Constitución definir los objetivos de esta organización?

Más complicado resulta el abordaje del artículo 5, que no solo define los objetivos del Partido Comunista de Cuba, sino que mantiene a esa organización como fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado y añade un adjetivo de enorme relevancia: único. Si consideramos que en el nuevo proyecto el artículo 10 afirma que: “… la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado”, nos enfrentamos a una complicada encrucijada:

¿Puede considerarse a un partido cualquiera depositario de la soberanía a perpetuidad? ¿Cabría pensar que exista un apoyo absoluto e invariable en el tiempo hacia ese partido? ¿Cómo se las arreglaría el señor Iglesias para batallar contra los fachas del PP, los casta del PSOE o los Ciudadanos de Albert Rivera, si alguno de ellos fuese el único partido legitimado en España? De hecho, ¿hubieran podido surgir como partidos los nuevos movimientos que han puesto en jaque la alternancia PP/PSOE? ¿Alguien se imagina a Gabriel Rufián y su famoso No es no ante la investidura de Rajoy, en un contexto como el que se nos propone a los cubanos?

Y queda la contundencia del artículo 3, que nos deja claro no solo la imposibilidad del juego político en Cuba, sino que constituye una clara amenaza para quien de alguna manera intente subvertir el sistema político y social que la Constitución establece y es que allí se aclara que: “los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios (…) contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución.”

Dicho más claro, si este articulado se aplicara a la conducta del señor Iglesias, su Viva la República, pronunciado hace poco, lo hubiera llevado, más que al ostracismo, directamente a los calabozos, a la espera de ser juzgado por traición a la Patria, dada su oposición a la monarquía constitucional.

Exclusiones, imposición a perpetuidad de un modelo social. Es aconsejable que esa izquierda apasionada, que sigue viendo a Cuba como la gran utopía mundial, reflexione sobre la Constitución que se le propone al cubano. Nosotros seguiremos haciéndolo.

2 thoughts on “Apuntes constitucionales y la izquierda poca informada

  • Rusbel

  • el problema es que estos politicuchos de izquierda, sobre toodo en espana, todo lo q sea izquierda, asi sea eta, les pereece bien y le tiran la toalla.. pablo iglesias, juan carlos monedero ,iñigo errejon, jamas hubieran podido sacar adelante un partido para enfrentar el poder en cuba. lo hicieron en espana pq hay democracia , precisamente la que ellos quieren terminar. como todas las izquierdas cuando consiguen el poder.

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