Amores perros de la Habana (II)

por Carlos Fraguela

HAVANA TIMES – En el anterior artículo describí la novela del apartamento 5 por arriba, solo de soslayo, hoy hablaré del apartamento 2, se trata de un cuarto como el mío, tuvo que ser dividido para albergar a las cinco personas que llegaron a vivir en él hasta hace dos meses.

La propietaria es una mujer de cerca de 42 años, tiene tres hijos, uno de 24 años y dos niñas, una de cinco y otra de tres, estas dos últimas fruto de su segundo matrimonio, que ha durado 20 años, por lo que puede decirse que es relevante.

El esposo de esta vecina mía trabaja en la construcción, es el único sostén económico de la casa y muy aficionado al deporte llamado baloncesto, como prueba del amor que siente por su familia les diré que en los tiempos en que solo eran tres y empezaban como novios a criar al pequeño hijito de mi vecina el nunca le puso pero a su responsabilidad de ser el tutor del hijo de su amada.

Luego ya convencido de su incondicionalidad vendió el apartamento de su propiedad donde el vivía antes de conocerla. Ese apartamento era la única propiedad material que poseía y era bastante.

Para que se sepa esta vecina mía práctica la religión del cristianismo y para mí es tan fuerte de carácter como cualquier islamista, cosa que en una discusión que tuvimos hace años le hice saber.

No es una virtud tu fanatismo, le dije, a lo que ella respondió que yo era un fanático con el sexo. Antes del cristianismo ella se había apasionado muchísimo con la santería y se acercaba a la verdad en ceremonias con la vecina espiritista del apartamento cinco.

Los tres mayores llegaron a un acuerdo de respeto de sus respectivos espacios, pero para eso debieron dividir el cuarto en dos con cartón tabla. En uno de los cuartos dormirían las dos niñas y el hermano de 24 años y la pareja en el otro, aunque a veces no se ponían de acuerdo y ella lo mandaba a dormir al sofá de la sala.

Algo pasó cuando el dinero no fue suficiente y le empezó a reclamar a él por el dinero necesario para mantener a las niñas. Al parecer ya la cuenta no daba y empezaron los escándalos y el rechazo.

Con el paso del tiempo lo que parecía incorruptible cambió como es natural, y la familia no tuvo la firmeza para soportar los embates de la economía. El se empezó a escapar con otra mujer menos exigente que la que tenía.

Pero sus hijas hacían que insistiera en vivir con su familia original aguantando para no separarse. Es difícil llevar dos relaciones sin que los celos y el cansancio den al traste con el intento.

La situación estalló y ella empezó a llamarle la policía para que lo alejara de su casa y el empezó a bajar de peso. Era un toro el tipo, hoy es un cadáver y aunque es joven aparenta más años de los que tiene y es por el sufrimiento de haber perdido la unidad con su familia.

Ella no parece estar afectada por la pérdida, cristo está con ella. Además por suerte su hijo mayor ha encontrado un trabajo de guardia de seguridad, eso quiere decir que seguirá entrando a la casa un sueldo como antes.

Ella dice que cristo le dijo que no trabajara, que él la iba a proveer de todo lo necesario.

El sigue viniendo con frecuencia a ver a sus hijitas y su hijastro, lo que no sé es dónde está durmiendo. Quizá con la otra. Ojala todo se resuelva y que sea el amor quien prime.

One thought on “Amores perros de la Habana (II)

  • esto es chisme solariego

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