Al punto donde hemos llegado…

Por Warhol P. 

Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 15 sep. – Para un cubano o cubana, cualquier cosa que tenga procedencia extranjera es bien recibida, lo mismo da si se trata de una liga para el pelo, cuchillas de afeitar, bisutería barata, o ropa reciclada.  Lo peor del asunto es que cuando un familiar llega de visita a la isla, comienzan los problemas.

Si la familia es numerosa, es más complicado, porque la mayoría de los que están aquí, necesitan que les resuelvan muchas carencias.

Hace poco una prima mía llegó de España, el mismo día de su arribo a La Habana una parte de mi familia se reunió para esperarla, todos estaban ansiosos por verla aparecer, más que para un cordial recibimiento, esperaban el botín.

Apenas apareció con el maletín (gusano) lo dejó en la sala y antes de abrirlo, algunos ya estaban al tanto de lo que haría la recién llegada con la carga.

Casi siempre cuando se hace un viaje, se está cansado por lo que mi prima dejó que abriesen el paquete y que cada cual escogiese su presente.

Con el contenido sobre la cama, todos se sirvieron a su antojo, había una amplia gama de productos: calzoncillos, gafas plásticas, fosforeras, teléfonos defectuosos, espejitos para damas, trapos de cocina, esponjas, muestras de perfume, maquillaje, turrones de alicante.

Y  detrás de la repartición llegó la inconformidad, porque uno cogió más que otro y alguien guardó un reloj plástico para un primo que no estaba, y discuten, porque fulana tomó una jaba de tela de más, y solo era una jaba para cada tía, y  se adueñaron de unos jabones que eran para un familiar que vive en el campo, etc.  etc…

Entonces, me quedó pensativo, y siento tristeza cuando veo a que punto llegamos, y en qué podemos convertirnos: simples miserables.  Yo mismo, en varias ocasiones he recibido como regalos ropa sucia y en mal estado, he tenido que zurcirla y lavarla, y contentarme, porque es una ropa más, que me sirve para el diario.

¿Cómo es posible, que tengamos que conformarnos con tan poco?, ¿Por qué tenemos que vivir así?, teniendo que depender de alguien que viene de otro lugar con pacotilla.  ¿Por qué un trabajador, no puede tener en su país lo que quiera, y necesita? ¿Por qué tenemos que llegar a sentirnos mal entre familiares?

Pero hay una realidad, dura, pero real, la gran mayoría no tenemos la posibilidad de gastar en  baratijas, si se tiene algo de dinero, hay que pensar en comer.

La vida es difícil; especialmente si ponemos en consideración que el sueldo mensual de un trabajador en cuba es ínfimo (un promedio debajo de unos 20 CUC = 22 USD).

Muchos queremos que ese familiar o amigo que vive en el exterior resuelva nuestra situación, pero nos olvidamos que donde ellos viven también tienen sus problemas, que muchas  veces se sacrifican sin nosotros saberlo, para una o dos veces al año de alguna manera poder ayudar a los que están de este lado, donde siempre se les recibe con los brazos abiertos.

6 thoughts on “Al punto donde hemos llegado…

  • Adriana a decir la verdad yo cada vez que voy a Cuba no voy con la idea que cuando llego me encontrare una orda de canibales dispuestos a matarse por un pullovers, llego con la idea de pasar 2 o 3 semanas con toda mi familia y amistades y eso de triste no tiene nada, aparte que cuando llego no abro las maletas para nadie, las abro yo sola, cojo las jabitas y meto en cada jabita lo que voy a darle a cada uno, la jabita para mi papa, mi hna y asi con toda la familia, si se quedan contentos con lo que les doy bien sino amen, no es un problema mio, lo unico que me interesa es pasar las semanas juntos a ellos viendolos todos los dias

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