Agotamiento del optimismo comunista en Cuba

Foto: Juan Suárez

Por Benjamín Noria

HAVANA TIMES – El 11 de julio de 2021, los cubanos salieron a las calles no por la estabilización de la electricidad ni por la falta de comida, sino para reclamar las promesas que el socialismo no ha cumplido en 62 años de revolución. Los cubanos fueron a las calles por el agotamiento del optimismo comunista.

El comunismo ya no es el sistema que resolverá la desigualdad social ni el desequilibrio de la tiranía de las empresas privadas del capitalismo. Lo demuestra, por ejemplo, el fracaso del sistema que estableció Iosif Stalin en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, de Pol Pot en Camboya, de Mao Zedong en China, de Kim il Sum en Corea del Norte y de los dirigentes cubanos.

Es más, lo que hicieron los dictadores que he mencionado en el párrafo anterior fue quitarle el poder sobre las fuerzas productivas y los medios de producción a la burguesía para dirigirla ellos. Se apropiaron del poder del Estado.

Como muchas personas han podido observar desde fuera, en los países con sistema socialista, los dirigentes del gobierno y el Estado viven en lujosas casas y viajan en buenos automóviles y, sin embargo, el pueblo está muriéndose de hambre. Yo creo que esto no es ningún progreso para la desaparición de la desigualdad social.

Todo ellos han utilizado el sistema de propaganda en una proporción sobredimensionada para embelesar a los subordinados con una utopía comunista que supuestamente resolvería los grandes males de la humanidad. Se retrataron como socialistas para ganarse el favor de las masas y mantenerse en el poder por muchos años.

Los gobiernos comunistas eliminaron todo tipo de amenaza al poder: disolvieron parlamentos, fundaron un solo partido, ordenaron asesinar opositores dentro del gobierno, etc. Hicieron a la clase trabajadora devota al partido único; los sometieron al vigilante y permanente control desde arriba.

Lo que hacía falta que ellos hicieran era liberar al pueblo trabajador de la explotación, convertirlos en dueños de la producción, llevarlos a la dictadura del proletariado. Esa fue la ideología del Karl Marx y Engels. Sin embargo, distorsionaron las doctrinas de estos pensadores y se convirtieron en los explotadores, represores, monarcas absolutos, sacerdotes supremos del pueblo. Terminaron tergiversando el modelo social ideado por Marx.

Se suponía que el socialismo fuese liberador, en el que surgirían las asociaciones espontáneas de los trabajadores para organizar comités fabriles, que fueran capaces de decidir por ellos mismos lo que era mejor para su propio provecho. Debía surgir un sistema democrático sin antagonismo de clases, quizá con defectos, pero con un rico potencial de liberación.

Es posible que el comunismo sea recordado como un sistema totalitario en el que un grupo de fanáticos toma el poder y lo ejerce por largo tiempo, empobreciendo a los pueblos y disponiendo la vida de sus ciudadanos con mano de hierro.

Ya no es posible salvar el ideal socialista por la hostilidad con la que las clases gobernantes han destruido el significado libertario de las luchas revolucionarias.

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