A propósito de los detractores del Cardenal Ortega

Vicente Morín Aguado

Foto: cardinalseansblog.org

HAVANA TIMES — Días antes de la esperada visita al país de Benedicto XVI en marzo pasado, un grupo de personas sin especial identificación política, ocuparon la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en La Habana, intentando permanecer en el templo tal cual asilados en una embajada, a la par que demandaron entregar un pliego de peticiones al Sumo Pontífice.

La Iglesia católica cubana no aceptó la idea de una permanencia prolongada en el templo. De acuerdo con las autoridades, los ocupantes fueron “invitados a salir por la policía,” sin formar contra ellos causa judicial alguna. Al ser expulsados del templo, fueron chequeados en la unidad policial mas cercana y luego volvieron a sus casas.

El Papa vino, ofició dos misas con multitudinaria asistencia de público y regresó al Vaticano. Desde la Santa Sede envió recientemente una carta al Presidente cubano Raúl Castro, de la cual cito:

“Correspondo a la exquisita hospitalidad que se me ha brindado en inolvidables días transcurridos en Vuestra Patria con un singular recuerdo en la oración, suplicando al Altísimo que Cuba continúe avanzando con decisión por los caminos de la libertad, la solidaridad y la concordia, para el bien común y el recto progreso de todos sus hijos e hijas.”

Libertad, solidaridad, concordia y bien común. No olvidemos las palabras del Obispo de Roma. Ahora es positivo recordar antecedentes, para las mentes olvidadizas, que parecen cuestionar lo que muy bien saben de antemano.

Durante el año anterior Cuba vivió la liberalización de la totalidad de sus “presos de conciencia,” proceso en el cual la Iglesia católica sirvió como mediadora. Esto debe ser resaltado, pues no hubo negociación alguna, es decir, entre presos y familiares por un lado y el estado por el otro.

Obviamente, al no querer conversar directamente, porque el ofrecimiento era unilateral, la Iglesia fue el intermediador, para decirlo exactamente, según una moderna acepción del Diccionario de la Real Academia de la Lengua española.

En aquellos días visitó Cuba el entonces Ministro de Exteriores de España Miguel Angel Moratinos. Los presos fueron saliendo poco a poco de las carceles, viajando la mayoría a Madrid, otros a Washington, en tanto unos pocos, Doce como número, tengo constancia, decidieron quedarse en Cuba.

Es una verdad irrebatible que la Cancillería española exigió declaración formal de los liberados, respecto a viajar a su país o cualquier otro, de forma absolutamente voluntaria.

Vuelve a pasar un “aguila sobre el mar”; la Virgen de la Caridad del Cobre peregrina por todo el país; mas de treinta mil kilómetros y millones de cubanos recibiéndola. Finalmente se esperaba al Papa.

Entonces, antes de su llegada, unos ciudadanos intentan ocupar la Iglesia de Manrique y Salud, dedicada en La Habana especialmente a la Patrona de Cuba.

Ciertamente las Iglesias no son embajadas para pedir en ellas ocupación permanente o asilo político. Ciertamente, de igual manera, los tribunales son únicos en cuanto a la potestad para declarar a las personas delincuentes o no, inclusive por el tiempo legislado, de acuerdo a los delitos sancionados.

Todas las iglesias católicas pertenecen a un mismo estado, El Vaticano. Cada país, inclusive este minúsculo territorio, posee una sola sede diplomatica en cualquier otra nación. No es muy frecuente ofrecer el “Derecho de Asilo,” que recaba un serio analisis antes de ser otorgado.

Es reiterativo, pero necesario, repetir que la Iglesia católica cubana no es partido de la oposición. De sus muchas declaraciones anteriores, reproduzco esta del Cardenal Jaime Lucas Ortega Alamino:

El estado cubano no tiene en la Iglesia ni un aliado ni un enemigo. La Iglesia no espera ningún privilegio. En todo caso, para sí misma, el reconocimiento de su derecho a cumplir en libertad su misión.”

¿Qué reclaman los opositores al gobierno actual, cuando dicen o insinúan que la Iglesia católica en Cuba esta de acuerdo con el Partido Comunista o trabaja para él?

Durante todo el dilatado proceso de liberación de los presos políticos cubanos, que duró meses e involucró a mas de un centenar de ellos, a las autoridades laicas y eclesiasticas del país, así como a diplomaticos extranjeros, no se escuchó declaración alguna de queja por presiones ejercidas contra las personas en camino a la libertad.

Era un momento duro, pero la historia de Cuba muestra diversas situaciones parecidas, donde los luchadores que se sintieron afectados de alguna forma en su dignidad, expresaron su inconformidad, sin temor a las posibles represalias. No cito casos, evitando herir susceptibilidades. Dice un refran popular: lo que se sabe, no se pregunta.

En cuanto a la posición de la Iglesia respecto a Cuba, nada ha cambiado desde que catorce años atras, antes de tomar el avión, el Beato Juan Pablo II declaró:

“Todos los cubanos estan llamados a contribuir al bien común, en un clima de respeto mutuo y con profundo sentido de la solidaridad.”

Queda por ahora el debate en cuanto a ciertas expresiones polémicas dichas por “Su Eminencia” Jaime Lucas Ortega Alamino. Vendran los días y con ellos nuevas claridades. De una cosa sí estoy seguro:

La ley de Dios no admite trampas.

2 thoughts on “A propósito de los detractores del Cardenal Ortega

  • Que se puede decir de el Credenciero Ortega ( ya no cardenal, si alguien conoce el oficio del credenciero, ya saben a que me refiero pues…) su protagonismo, si asi se le puede llamar, comenzo con LA PRIMAVERA NEGRA.Los presos de la Primavera Negra fueron puestos en libertad por la presión de las Damas de Blanco que desbordó ampliamente las fronteras nacionales, pero esa victoria se escamoteó cuando Raúl Castro “accedió” a dialogar con el Cardenal ( SU ACTUAL CREDENCIERO) para entre ambos repartirse los méritos uno solicitando y el otro concediendo. Y aquí comenzó la ruina, y el fango de la iglesia cubana, lo que los católicos de dentro y fuera, mucho lamentamos.Ahora intentan repetir la maniobra, el amo y el credenciero: el sacrificio de todos estos años, las muertes, las golpizas, las cárceles, todo se intenta eclipsar con la mediación de la Iglesia que se dispone a recoger los frutos de la lucha opositora y a colonizar la sociedad civil. La iglesia en Cuba, tan afeminada y convenenciera, pretende hacerse voz de los que no tienen voz, pero no por los caminos del evangelio, sino de la maña…el dinero, la genuflexión y la quema de incienso en los altares a los falsos dioses. El Credenciero y sus discipulos, son una verguenza para cualquier católico, sin nacionalidad, ahora que están cabildeando y generando “nuevos” conceptos:”nacionalistas y antinacionalistas” similar a aquello que estos años ha dividido a los cubanos: por más de 50 años :revolucionarios/contrarrevolucionarios.Fue el gobierno dictatorial el que invitó a la Iglesia al diálogo y ésta ahora le paga excluyendo a la oposición, que ingente tarea la del Credenciero, y que paga tan corta , no siempre estaremos divididos , no siempre seremos, un reducto moribundo del marxismo de estado. Qué pasara cuando esto haya pasado, diré lo que las Escrituras dice “entonces será el rechinar de dientes, el crujir de huesos…”(Mt. 8,12 ) .Castristas y Orteguianos, bailan hoy al son de la misma música, pero los instrumentos son viejos y desgastados…qué pasará cuando ya no toquen, y el salón quede solo sin coros , ni músicos…

  • Desgraciadamente la iglesia terrenal esta dirigida por humanos, seres que cometen errores y que tienen tambien sus propios intereses personales. No olvidemos que el Vaticano es otro Estado y como tal persigue una politica en todo lo que hace. La percepcion que hay sobre la iglesia catolica es de oportunista y aliada al poder, como siempre, dejando a un lado a los menos desposeidos, en el caso de Cuba: los disidentes al actual regimen.
    Las iglesias fueron los primeros centros de refugio para disidentes en todo el mundo. Gracias a la accion de la iglesia catolica en el nombre de Monseñor Perez Serantes Fidel Castro pudo salvarse de ser ajusticiado por Batista. Pero lo peor de todo ha sido el comportamiento de Ortega y Alamino denigrando a “supuestas ovejas de Dios” al tacharlos de delincuentes y gente “de poco nivel intelectual”. Para un verdadero catolico no hay delincuentes, sino pecadores y es una verguenza que vaya a tachar a un grupo que ni siquiera el conoce de bajo nivel intelectual en un pais que se jacta de tener elevados nivels culturales. Para finalizar, las palabras de juan Pablo II son muy lindas, pero es el gobierno de Cuba quien debe dar los pasos para que todos los cubanos podamos contribuir en un clima de respeto mutuo y solidaridad a leventar de nuevo a l pais.Lo demas es boberia

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