Cuba: Un poeta, un apagón y un taxi

Yael Prizant*

Foto: Chris Stackowicz

HAVANA TIMES, 13 feb — Hoy, algunos amigos y yo seremos testigos de un evento trascendental. Nuestro amigo Sinecio Verdecia Díaz y otro poeta cubano están realizando una lectura en una librería en La Habana Vieja (la parte más antigua de la ciudad).

El suceso ha tomado proporciones épicas: Sinecio fue entrevistado por la televisión cubana, por Radio progreso y por una importante revista cultural. Prensa para poetas prometedores, imaginen eso en una ciudad como Los Ángeles.

Sinecio fue seleccionado para aparecer en la revista “De tarde en casa”, que sale al aire a las 5:00 pm en La Habana.  Le preguntaron sobre el trabajo que realiza la Asociación Hermanos Saíz con los jóvenes, y sobre su propio trabajo como poeta.

No hubo tiempo para que él se recitara (él memoriza su trabajo así que no tiene que leerlo), pero describió el proceso de escritura maravillosamente. Estaba calmado, elegante, elocuente y humilde. Después descubrimos que estaba terriblemente nervioso, principalmente por la tos, pues tenía un catarro terrible.

Pero aquí está la parte trágica…Debido a la increíble falta de hospedaje en la ciudad, Sinecio, un hijo único, vive con sus padres en Alamar.  Alamar es un experimento estatal de concreto, súper organizados que alguna vez fueron bloques de apartamentos bien equipados al estilo soviético,  justo en las afueras de la ciudad. En este momento están “reparando”, más bien instalando, nuevos cables eléctricos en Alamar.

Así que hubo un apagón en la casa de Sinecio a las 10:00 am aproximadamente… el programa televisivo sale a las 5:00 pm, y todavía sus padres no tenían electricidad a esa hora. Llamaron a su tía y ella sostuvo el teléfono frente al televisor para que pudieran escuchar la entrevista de Sinecio, pero no pudieron verla. Como dicen siempre los cubanos, “no es fácil”.

En lugar de “autos” se conocen como “máquinas”, y para montar uno te enfrentas al tráfico en la dirección en la que vas. Haces seña, ellos paran, preguntas hacia dónde se dirigen.

Anoche, mi compañero y yo tomamos un taxi con dirección a casa. El apilado sistema de taxis colectivos aquí, en principio solo para cubanos, es una de las cosas que quisiera tener en Los Estados Unidos. La mayoría de los carros son de antes de 1960, extremadamente contaminantes (catalizadores) dinosaurios americanos y sus condiciones varían grandemente.

Si van en tu misma dirección,  te subes sin importar quien venga montado  y pagas 10 pesos, menos de 50 centavos USD, por tu pasaje. El que cogimos tenía tres hileras de asientos, espacio suficiente para 8 personas y podía haber sido un “woody” en California.

Ahora viene la parte que más me gusta. Los que ya estaban en el carro dejan el asiento del medio vacío para el nuevo pasajero. Las luces del semáforo conllevan una maniobra en cada parada por lo que los asientos con una brisa son un premio.

P. D. ¡Cuba ganó más de 100 medallas en los Juegos Panamericanos en Guadalajara!
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Yael Prinzant

(*) Esta es el quinto de siete artículos por Yael Prizant. La autora ha estado viajando a Cuba con regularidad desde el 2003. En Indiana, donde vive, ella es Profesora Asistente de Teatro en la Universidad de Notre Dame. Ha estado traduciendo obras del dramaturgo cubano Abel González Melo, y espera traducir más obras teatrales para que sean producidas en inglés.

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One thought on “Cuba: Un poeta, un apagón y un taxi

  • “es una de las cosas que quisiera tener en Los Estados Unidos. La mayoría de los carros son de antes de 1960, extremadamente contaminantes (catalizadores) dinosaurios americanos y sus condiciones varían grandemente.” Definitivamente, el resto de los norteamericanos no te van a dejar tener esas cosas en USA.

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