Un “vuelo histórico”: La comitiva de Kerry pone rumbo a Cuba

Por Beatriz Juez

Wayne Smith, el ex-embajador de EE.UU. en Cuba se encuentra en la delegación.  Foto: cubadebate.cu
Se encuentra en la delegación Wayne Smith, quien encabezó la Sección de Intereses de EE.UU. en Cuba bajo la administración Carter.  Foto: cubadebate.cu

HAVANA TIMES (dpa) – Cuando el vuelo charter WQ801 despegó del aeropuerto internacional de Baltimore-Washington a primera hora del miércoles en la cara de los viajeros se mezclaba el sueño con la excitación de poder asistir a un momento histórico: la reapertura de la nueva embajada de Estados Unidos el viernes en Cuba.

Después de las rutinarias instrucciones de seguridad, William Hauf, presidente de la agencia de viajes Island Travel & Tours, que organizaba el vuelo charter, tomó el micrófono y se dirigió a los pasajeros, la mayoría de ellos periodistas, personal del Departamento de Estado o invitados que viajan a Cuba para la ceremonia de reapertura.

“Quiero felicitar a todo el mundo. Este es un momento histórico para todos nosotros al poder apoyar a John Kerry, el oficial de máximo rango que va a Cuba en 54 años. Es increíble”, dijo Hauf a 34.000 pies de altura. El empresario agradeció especialmente la presencia en la aeronave de Wayne Smith, testigo clave en las turbulentas relaciones de Estados Unidos y Cuba en el último medio siglo.

Smith, que actualmente es director del proyecto Cuba del Center for International Policy, cierra con este viaje a La Habana un círculo, no sólo personal sino profesional. Este ex marine de Texas trabajaba en la embajada de Estados Unidos en La Habana cuando ambos países rompieron relaciones bilaterales el 3 de enero de 1961, dos años después del triunfo de la revolución de Fidel Castro.

“Fue emocional, fue doloroso”, explica a dpa en la sala de embarque. “Sabíamos que teníamos tensiones. Teníamos conflictos de intereses con el gobierno cubano. No fue una sorpresa. Sabíamos que la ruptura iba a llegar”, recuerda Smith, de 83 años.

Lo que no se esperaba el personal que había entonces en la embajada norteamericana era que esa ruptura iba a ser tan larga.

“Recuerdo que el día en que rompimos relaciones y nos metieron en autobús y nos llevaron al ferry, todos hablábamos de cuanto tiempo nos llevaría volver a Cuba. La opinión general era que serían cinco o seis años… pero al final pasaron 50 años”, explica Smith, ex veterano de la guerra de Corea.

En 1979, el presidente demócrata Jimmy Carter nombró a Smith jefe de misión de la Sección de Intereses que Estados Unidos abrió entonces en La Habana, en una tímida fase de acercamiento entre ambos países.

“Carter quería un diálogo con Cuba pero había otros (dentro de su administración) como Zbigniew Brzezinski (consejero de Seguridad Nacional del gobierno del presidente) que no querían”, cuenta Smith.

Tras la llegada de Ronald Reagan al poder, Smith abandonó en 1985 el cuerpo diplomático para dedicarse a la docencia universitaria, al quedar evidente que el presidente republicano no quería un diálogo con la isla. Y a lo largo de estas últimas décadas ha estado abogando por un diálogo entre La Habana y Washington.

El ex diplomático viaja a La Habana con su hija Melinda porque no se quiere perder una ceremonia que lleva esperando más de medio siglo.

Smith dice que cuando vea la bandera estadounidense ondeando en el Malecón, el paseo marítimo en pleno corazón de La Habana, se sentirá “absolutamente feliz” porque estaba en Cuba cuando la arriaron en 1961. “Llevo 50 años presionando para que ocurra esto”, añadió.

“Orgullo” es lo que sentirá John McAuliff, director ejecutivo de la ONG Fondo para la Reconciliación y el Desarrollo. “Orgulloso de que el presidente haya sido capaz de ver la situación global e ir más allá del antagonismo profundo que existía en la clase política de los dos países”.

Tanto Smith como McAuliff coinciden en señalar que la normalización de las relaciones entre estos históricos enemigos llevará tiempo, ya que sobre la mesa de negociaciones quedan muchos temas que resolver.

“No se puede tener relaciones normales con Cuba con el embargo en vigor. Tenemos que levantar el embargo para lograr una verdadera normalización de las relaciones”, añadió Smith, quien con este viaje a Cuba cierra un capítulo que comenzó hace más de medio siglo cuando era un joven diplomático en La Habana.



7 comentarios sobre “Un “vuelo histórico”: La comitiva de Kerry pone rumbo a Cuba

  • Todas las personas sensatas deben aplaudir este paso de nomalización de relaciones entre dos paises vecinos de tan larga historia en común, al menos hubo un reconocimiento por parte del gobierno de USA de que la fuerza no lo llevo a nada en estas relaciones, sin embargo cabe la pregunta, si llegó a ese convencimiento con relación a Cuba, ¿por que no concluye lo mismo con los miles de focos bélicos y zonas calientes que mantiene en todo el mundo?, ¿ por que los USA se consideran el pueblo elegido (¿por quien?) a inmiscuirse en los asuntos de los demás en nombre de la democracia y de los !!!derechos humanos!!!?

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    • Armando, por que creemos en que todo ser humano tiene derecho a ser libre. Esa es la respuesta mas corta que puedo darte. Libertad es un derecho humano tan básico como la comida y el aire.

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  • Wayne Smith es una de las personas más extraordinarias que he conocido. Hace poco más de una década tuve la privilegiada oportunidad de coincidir con él en un restaurante de La Habana Vieja, donde dedicó un buen rato a charlar con varios cubanos que allí nos encontrábamos. Su bonhomía y esa aparente pachorra con que aborda los temas más candentes y las controversias más agudas, desde la lucidez que le otorgan tantos años de diplomacia, hacen del más sencillo intercambio con él un viaje al reino de la elocuencia iluminada. Cuando nadie imaginaba cómo, cuándo y si llegaría el 17-D, él nos llenaba de esperanzas, insistiendo en que algún momento los dos gobiernos deberían entenderse por fuerza de la lógica. Para eso trabajó incansable, aprovechando cada espacio para insuflar algo de racionalidad entre los cabezas calientes de Washington, rechazando el bloqueo y tratando de borrar los despropósitos fomentados en Cuba por sucesores suyos como James Cason. Esa noche, impresionado por su prédica, me despedí de él con un fuerte abrazo, aunque hacía apenas tres horas que nos conocíamos. (lo cuento para los que me tildan de anti-yanki; es que hay yankis y “yankis”)

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    • Me tengo que reír Isidro. Así es, que solo el “yanki” que se abstenga a criticar la dictadura cubana es “el buen yanki”. Bien sinverguenza que es éste Wayne que sólo te hablo de los “cabeza caliente” de Washington, porque mira que hasta ese entonces los despropósitos de Fidel ya eran harto conocidos… Si no te mencionó ni uno me pregunto si fue por diplomacia o por falta de lucidez.

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      • Estimada Miranda:

        ¡T…T…(¿entiendes la señal?: time…un break…pio tai…)!

        Guardemos por unos minutos siquiera nuestros respectivos anticastrismo y antimperialismo en las billeteras y procuremos discernir la esencia entre la hojarasca.

        Para empezar, sustituiré el vocablo “yanki” por “diplomático”. ¿De acuerdo? Una vez hecho el cambio te invito a hurgar en el contenido principal de trabajo de todo enviado de un gobierno equis a un país extranjero. Según dicta la Convención de Viena de 1961, en su labor como representante de su Estado, un diplomático debe privilegiar el fomento y desarrollo de las relaciones amistosas, diplomáticas, económicas, culturales y científicas, entre otras, con el Estado receptor. O sea, para decirlo más fácil, debe procurar establecer “puentes” entre su país y el que lo recibe, no dinamitar las posibilidades de diálogo.

        Y si algo siempre tuvo presente Wayne Smith en Cuba fue la necesidad de privilegiar el entendimiento entre ambos gobiernos, a diferencia de lo que hicieron James Cason y Vicky Huddleston, por sólo citar dos casos, que tenían el claro propósito de agriar los nexos bilaterales, hasta que la tensión llevara a su expulsión de Cuba, pues esa era el interés de los cabezas calientes (o neoconservadores), que desde la administración Bush propugnaban aplicar a como diera lugar el plan de transición a lo Irak para Cuba, para la cual ya tenían listo al “administrador” Caleb McCarry. Si algún país intentara hacer algo similiar a EE.UU, te apuesto lo que quieras que rodarían cabezas.

        Pero hay más: esto no sólo va con los “yankis”. Incluso se le ha aplicado a los “aliados” en otras épocas. Como sucedió a principios y mediados de los años 60 con China y la URSS. A la primera cuando sus diplomáticos en La Habana se montaron en una desenfrenada campaña de propaganda entre funcionarios del Gobierno cubano, incluidas las fuerzas armadas, buscando adeptos para las posiciones de Pekín tras la Conferencia Tricontinental; o cuando la Embajada de la URSS comenzó a coquetear con los integrantes de la microfracción, los comunistas de la bandería de Anibal Escalante. Todos recibieron su respectivo tirón de orejas.

        Lo que tienen que acabar de entender en EE.UU. es que el rumbo de Cuba, sea socialista, capitalista, un híbrido, o lo que venga, no se va a decidir en Washington. Mucho menos en su Oficina de Intereses, hoy recuperada embajada. Así na, má.

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  • A mi me parece muy bien que el Señor Smith se sienta tan realizado con las nuevas relaciones, pero me parece que eso es un asunto personal de cada quien. Para haber sido un actor importante, este post sólo recoge una loa a su trayectoria.¿Y?
    Bien superficial por la autora del post, en un momento histórico, en realidad importante.

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  • Isidro, gracias por compartir la experiencia. Es una muestra más de la necesidad de este reencuentro.

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