Raúl Castro reitera ante la ONU sus exigencias a EEUU

Foto: telesurtv.net
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HAVANA TIMES (dpa) – El presidente de Cuba, Raúl Castro, reiteró hoy en su primera presencia ante la Asamblea General de Naciones Unidas sus exigencias a Estados Unidos para completar el proceso de normalización de relaciones diplomáticas.

Castro, primer presidente de Cuba en hablar ante la ONU desde que lo hizo su hermano Fidel en 2000, reclamó el fin del embargo económico y comercial que Estados Unidos mantiene sobre la isla desde 1962, la devolución de Guantánamo, el cese de las comunicaciones para desestabilizar a su gobierno y el pago indemnizaciones por los daños “económicos y humanos”.

En una intervención de apenas 15 minutos, Castro se refirió al “largo y complejo proceso hacia la normalización” que ambos países comenzaron en diciembre de 2014 y que les ha llevado ya a la reapertura de sus respectivas embajadas tras más de medio siglo de enfrentamiento ideológico.

Pero ante 140 líderes jefes de Estado y de gobierno, Castro recordó que aún son muchas las diferencias entre ambos y que la normalización se alcanzará “cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero, se devuelva el territorio ocupado ilegalmente en la base de Guantánamo, cesen las transmisiones y los programas de desestabilización y se compense por los daños humanos y económicos”.

Castro, presidente desde 2008, repasó ante el pleno mundial su ideario antiimperialista, aunque eludió mencionar a Estados Unidos en sus críticas. Tampoco elogió al presidente norteamericano, Barack Obama, al que el sábado había mencionado en un discurso en la Cumbre del Desarrollo Sostenible por haber promovido el acercamiento.

El presidente de Cuba mostró su alianza con países como Venezuela, Ecuador, Argentina, Siria y Rusia, y criticó la “promoción de los derechos humanos usados de forma discriminatoria para validar decisiones políticas”.

A continuación publicamos el discurso completo de Raúl Castro ante la Asamblea General de la ONU:

Estimados jefes y jefas de Estado y de Gobierno:
Distinguidos Jefes y Jefas de Delegaciones:
Señor Secretario General de las Naciones Unidas:
 
Señor Presidente:  
 
Hace setenta años, en nombre de los pueblos, los miembros de esta organización suscribimos la Carta de las Naciones Unidas. Nos comprometimos a preservar las generaciones venideras del flagelo de la guerra y a edificar una nueva forma de relacionarnos bajo la guía de un conjunto de propósitos y principios, que debían augurar una época de paz, justicia y desarrollo para toda la humanidad.
 
Sin embargo, a partir de entonces, han sido constantes las guerras de agresión, la intervención en los asuntos internos de los Estados, el derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos, los denominados “golpes suaves” y la recolonización de territorios, que han sido perfeccionados con formas de actuar no convencionales, con el empleo de nuevas tecnologías y esgrimiendo supuestas violaciones de los derechos humanos.  
 
Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de las tecnologías de la información y las comunicaciones para agredir a otros Estados, como también lo es que se distorsione la promoción y protección de los derechos humanos, utilizándolos de forma selectiva y discriminatoria para validar e imponer decisiones políticas.  
 
A pesar de que la Carta nos llama a “reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana”, el disfrute de los derechos humanos continúa siendo una utopía para millones de personas.  
 
Se niega a la humanidad el derecho a vivir en paz y su derecho al desarrollo. Es en la pobreza y la desigualdad donde deben buscarse las causas de los conflictos, generados por el colonialismo y el despojo de las poblaciones autóctonas, primero, y más tarde por el imperialismo y el reparto de esferas de influencia.
 
El compromiso asumido en 1945 de “promover el progreso social y elevar el nivel de vida” de los pueblos y su desarrollo económico y social, sigue siendo una quimera, cuando 795 millones de personas sufren hambre, 781 millones de adultos son analfabetos y 17 mil niños mueren cada día de enfermedades curables, mientras que los gastos militares anuales en todo el mundo ascienden a más de 1,7 millones de millones de dólares.
 
Con sólo una fracción de ese monto podrían solucionarse los problemas más acuciantes que azotan a la humanidad. 

 
Incluso, en los países industrializados ya prácticamente desaparecieron las “sociedades de bienestar”, que se nos presentaban como el modelo a seguir. Los sistemas electorales y los partidos tradicionales, que dependen del dinero y la publicidad, son cada vez más ajenos y distantes de las aspiraciones de sus pueblos. 
 
El cambio climático pone en peligro la existencia de la especie humana, y los Estados deben asumir responsabilidades comunes pero diferenciadas, ante la inobjetable realidad de que no todos los países somos responsables por igual de lo ocurrido,  ni despilfarramos los recursos naturales y humanos en un consumismo irracional e insostenible.  
 
Las consecuencias del cambio climático son especialmente devastadoras en los pequeños países insulares en desarrollo e imponen una tensión adicional a sus frágiles economías. Lo mismo sucede en África, con el incremento inexorable de la desertificación. 
 
Nos solidarizamos con nuestros hermanos caribeños y demandamos que se les dé un trato especial y diferenciado. Apoyamos a los países africanos y reclamamos para ellos un tratamiento justo, transferencia de tecnología y recursos financieros.
 
Señor Presidente:
 
Con la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y, particularmente, con la firma por los jefes de Estado y de Gobierno, en enero del 2014, de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, ha quedado demostrado que, por encima de nuestras diferencias, podemos avanzar hacia la unidad y la consecución de objetivos comunes en el marco de nuestra diversidad. 
 
En la Proclama, reafirmamos el compromiso inquebrantable con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional y de resolver las diferencias de forma pacífica, así como la convicción de que el pleno respeto al derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, constituye una condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones. Reclamamos que estos principios sirvan de base a las relaciones de otros Estados con nuestra región.
 
La República Bolivariana de Venezuela contará siempre con la solidaridad de Cuba frente a los intentos de desestabilizar y subvertir el ordenamiento constitucional,  y destruir la obra iniciada por el compañero  Hugo Chávez Frías y continuada por el presidente Nicolás Maduro Moros a favor del pueblo venezolano.
 
De igual manera, va nuestra firme e irrestricta solidaridad a la República del Ecuador, a su Revolución Ciudadana y a su líder, Rafael Correa Delgado, que se ha convertido en el blanco del mismo guión de desestabilización aplicado contra otros gobiernos progresistas de la región.
 
Nos solidarizamos con las naciones del Caribe que solicitan justas reparaciones por los horrores de la esclavitud y la trata de esclavos, sobre todo en un mundo en el que la discriminación racial y la represión de las comunidades afrodescendientes han ido en ascenso. 
 
Ratificamos nuestra convicción de que el pueblo de Puerto Rico merece ser libre e independiente, luego de más de una centuria sometido a la dominación colonial.
 
Nos solidarizamos con la República Argentina en su legítimo reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur.
 
Reiteramos nuestro apoyo solidario a la Presidenta Dilma Rousseff y al pueblo de Brasil en la defensa de sus importantes logros sociales y de la estabilidad del país.
 
Reafirmamos nuestro rechazo a la intención de extender la presencia de la OTAN hasta las fronteras de Rusia y a la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra esa nación.
 
Saludamos el denominado acuerdo nuclear con la República Islámica de Irán, que demuestra que el diálogo y la negociación son la única herramienta efectiva para solventar las diferencias entre los Estados.
 
Renovamos nuestra confianza en que el pueblo sirio es capaz de resolver por sí mismo sus diferencias y demandamos que cese la injerencia externa. 
 
Una solución justa y duradera al conflicto del Medio Oriente exige, inexorablemente, el ejercicio real del derecho inalienable del pueblo palestino a construir su propio Estado dentro de las fronteras anteriores a 1967 y con su capital en Jerusalén oriental, lo que enérgicamente apoyamos. 
 
Durante las últimas semanas nos han impactado las imágenes de las oleadas migratorias hacia Europa, que constituyen una consecuencia directa de las acciones de desestabilización que la OTAN promovió y ejecuta en países del Medio Oriente y África del Norte, y del subdesarrollo y la pobreza imperante en países del continente africano. La Unión Europea debe asumir, de manera plena e inmediata, sus responsabilidades con la crisis humanitaria que ayudó a generar. 
 
Señor Presidente:
 
Tras 56 años de heroica y abnegada resistencia del pueblo cubano, quedaron restablecidas las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos. 
 
Ahora se inicia un largo y complejo proceso hacia la normalización, que se alcanzará cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero; se devuelva a nuestro país el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra la isla, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre. 
 
Mientras persista, continuaremos presentando el proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.  
 
A los 188 gobiernos y pueblos que han apoyado aquí y en diversos foros internacionales y regionales nuestra justa demanda, les reitero el eterno agradecimiento del pueblo y el gobierno cubanos por su sostenido respaldo.
 
Sr. Presidente:
 
Cuba celebra, con profundo compromiso, el 70 aniversario de la Organización de las Naciones Unidas. Reconocemos que en estos años se ha intentado, pero no se ha hecho lo suficiente, para proteger a las generaciones presentes y futuras del flagelo de la guerra y su derecho a un desarrollo sostenible, sin exclusión. La ONU ha de ser defendida del unilateralismo y profundamente reformada para democratizarla y  acercarla a los pueblos.
 
Como señalara en esta misma sala hace 15 años el compañero Fidel Castro Ruz, Líder Histórico de la Revolución cubana- y cito: “Cualquiera comprende que el objetivo fundamental de las Naciones Unidas, en el siglo apremiante que comienza, es el de salvar al mundo no solo de la guerra sino también del subdesarrollo, el hambre, las enfermedades, la pobreza y la destrucción de los medios naturales indispensables para la existencia humana, ¡Y debe hacerlo con premura antes de que sea demasiado tarde!”- fin de la cita.
 
Podrá contar siempre la comunidad internacional con la sincera voz de Cuba frente a la injusticia, la desigualdad, el subdesarrollo, la discriminación y la manipulación;  y por el establecimiento de un orden internacional más justo y equitativo, en cuyo centro se ubique, realmente, el ser humano, su dignidad y bienestar.
 
Muchas gracias

14 thoughts on “Raúl Castro reitera ante la ONU sus exigencias a EEUU

  • ¡Bingo! Ahí está el pollo del arroz con pollo…Como parte del actual diálogo EE.UU reitra sus imposiciones, sanciones y amenazas y Cuba se compromete a no andar de belicosa por el mundo…Dando y dando…

  • Bueno si Cuba refugia a terroristas prófugos de USA, España, Reino Unido, Colombia, Puerto Rico, Chile, etc, contrabandea armas bajo sacos de azúcar, drogas hacia los USA en los 80s, violando cualquier cantidad de leyes que tiene de malo una prisión de talibanes en un país paria.

  • Jorgealejandro:

    Ante todo te refiero a lo que le he comentado al Bobo de Abela (vaya, para no repetirme…)

    En segundo lugar: Trata de obviar por un momento la ojeriza contra el actual gobierno. A la vuelta de cinco o seis años puede haber otra administración en el poder, y el tema de Guantánamo seguirá siendo el mismo: Guantánamo para los cubanos…

  • Ah….y gracias por lo de “señor”…

  • Bobo:

    No tan sencillo…no tan sencillo…¿En qué documento bilateral te basas para alegar esa premisa? Si lo tienes, deberías hacerlo público aquí. Creo que Circles no se opondrá a que lo muestres en HT. Otro: ¿Quién se pronunció en esos términos que citas, Teddy Roosevelt (uhmmm…juez y parte…)? Además, si en Cuba se dieran esas precondiciones, ¿quién actuaría como garante de la devolución? ¿La ONU, el Tribunal de la Haya?

    Para empezar, los propios EE.UU. han faltado a la palabra que empeñaron en 1903. El Tratado de Bases Navales y Carboneras de ese año refrendaba la obligación del país ocupante a utilizar el territorio de la base naval única y exclusivamente para propósitos navales y de extracción de carbón. Así que bastaría el hecho de que hayan convertido el sitio en prisión donde cuando menos se otorga un trato nada ortodoxo a los “combatientes enemigos”, para declarar a la parte signataria estadounidense en falta.

    Por otro lado, la salida del personal militar de dicho polígono debería producirse en dos instancias fundamentales, según lo acordado en 1934, cuando se deroga la Enmienda Platt: o por abandono voluntario de la parte ocupante, o por acuerdo mutuo entre ambos gobiernos. Ahora que se normalizan las relaciones, ¿quién puede apostar a que no se llegará a un acuerdo, y con el actual gobierno?

    Aparte de resolverle a las cortes militares estadounidenses dolor de cabeza que deriva del limbo legal en que habitan sus actuales prisioneros – supuestamente terroristas, y en más de un caso han sido vendidos a los marines a cambio de dinero por tribus afganas deseosas de salir un poco de su miseria material- , Gitmo pierde interés cada día para el Pentágono, ya que las funciones como polígono de adiestramiento que desempeñó desde los días de la Segunda Guerra Mundial han ido trasladándose gradualmente a Puerto Rico. De ahí que la base naval sea cada vez más un referente obsoleto de la Guerra Fría. No mucho más.

  • isidro:

    Con muy poca moral se le puede exigir a un gobierno extranjero, cuando se trata de un gobierno como el cubano. Que la dictadura no se me venga a hacer la patriota, que cuando tuvieron que poner el nombre del chulo de turno en la constitución, lo pusieron; cuando han tenido que limpiarse con los intereses de la población y vivir de parásitos, también lo han hecho; y cuando han tenido que practicar el aparthed con el cubano para congraciarse con los amigotes y los empresarios extranjeros, para poder seguir en el trono, lo han hecho, lo hacen y lo harán. La dictadura tiene de patriota; y de cuidar los intereses dela nación, lo que yo de cosmonauta. Allá tú que te sigues creyendo el cuento.

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