Raúl Castro pide más orden y valores a la sociedad cubana

HAVANA TIMES — El presidente cubano Raúl Castro habló al parlamento cubano este domingo, pidiendo más orden y disciplina a la sociedad en su cumplimiento de los lineamientos económicos del Partido Comunista y el gobierno y en el combate a la indisciplina social y la corrupción administrativa.

Criticando lo que llamó “el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos”, lamentó que a pesar de que Cuba es un pueblo “cada vez más instruida, pero no necesariamente más culta”.

A continuación publicamos íntegro el discurso:

El presidente cubano Raúl Castro.
El presidente cubano Raúl Castro hablando al parlamento cubano el 7 de julio, 2013. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.cu

Intervención del Presidente Raúl Castro Ruz, en la Primera Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 7 de julio de 2013.

Compañeras y compañeros:

 Me corresponde realizar las conclusiones de este, el Primer Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional, marco en el cual, cumpliendo lo acordado, nuestros diputados recibieron una amplia explicación acerca del desempeño de la Economía en el primer semestre, así como de la marcha de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, asuntos que previamente fueron analizados en la reunión del Consejo de Ministros, efectuada el 28 de junio y en el Séptimo Pleno del Comité Central el pasado lunes.

Considerando la información brindada a nuestro pueblo por los medios de prensa, no es necesario abundar sobre estos asuntos y solo señalaré aquellos aspectos de mayor importancia.

La economía nacional ha continuado mostrando un comportamiento positivo en medio de las tensiones externas, los daños ocasionados por el huracán Sandy y nuestras propias insuficiencias.

Como ya fue divulgado, el Producto Interno Bruto (P.I.B) creció un 2,3 por ciento, que sin llegar a lo planificado, supera en dos décimas el alcanzado en el primer semestre del año pasado. Cierto es que todavía el comportamiento del P.I.B no se nota en la economía de la familia cubana promedio.

Se reafirma la tendencia creciente de las actividades productivas, al tiempo que se preservan en niveles similares los servicios sociales a toda la población.

También los diputados recibieron una detallada panorámica de la marcha de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados por el Sexto Congreso, proceso que constituye la principal tarea de todos, por cuanto de su éxito dependerá la preservación y el desarrollo del socialismo en Cuba, un socialismo próspero y sostenible, que a la vez que ratifica la propiedad social —como ya explicó el compañero Murillo— sobre los medios fundamentales de producción, reconoce el papel de otras formas de gestión no estatales; reafirma a la planificación como instrumento indispensable en la dirección de la economía, sin negar la existencia del mercado.

Deseo reiterar la convicción de que en este frente de significación estratégica ha continuado el avance y ya comienzan a observarse los primeros resultados alentadores, aunque también es verdad que falta un largo y complejo camino para actualizar nuestro modelo económico y social, asegurando el apoyo mayoritario de la población a este proceso, lo cual excluye la utilización de terapias de choque y el desamparo de millones de personas que caracterizan a las políticas de ajuste aplicadas en los últimos años en varias naciones de la rica Europa.

El fenómeno de la dualidad monetaria constituye uno de los obstáculos más importantes para el progreso de la nación, y tal como señala el Lineamiento número 55, deberá avanzarse hacia la unificación, teniendo en cuenta la productividad del trabajo. El propio Lineamiento reconoce la complejidad de este propósito, que exigirá una rigurosa preparación y ejecución, tanto en el plano objetivo como subjetivo.

Sobre el particular puedo comunicarles que han proseguido los estudios para la supresión de la dualidad monetaria de forma ordenada e integral, lo cual nos permitirá acometer transformaciones de mayor alcance y profundidad en materia de salarios y pensiones, precios y tarifas, subsidios y tributos. En pocas palabras, lograr que todos los ciudadanos aptos se sientan incentivados a trabajar legalmente a partir de restablecer la vigencia  de la ley de distribución socialista, “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, lo que propiciará terminar con la injusta “pirámide invertida”, o lo que es lo mismo, a mayor responsabilidad, menor retribución.

Al propio tiempo, debemos otorgar la máxima prioridad al perfeccionamiento del sistema de producción agropecuaria, asegurando que los experimentos aprobados para liberar las trabas que frenan su desarrollo alcancen los objetivos propuestos.

Asimismo, con la introducción en los planes para el próximo año de las directivas aprobadas, las empresas estatales lograrán mayor autonomía en su gestión y en la distribución de los resultados —como fue más ampliamente explicado en la mañana de hoy.

Del mismo modo, apoyaremos decididamente la creación de cooperativas no agropecuarias, las cuales, de conjunto con el continuado despliegue del trabajo por cuenta propia, facilitarán liberar al Estado de actividades productivas y de servicios no fundamentales y concentrarse en el programa de desarrollo a largo plazo.

La implementación de los Lineamientos lleva implícita la necesidad de evaluar sistemáticamente los efectos de los cambios que se han venido introduciendo y corregir con prontitud cualquier desviación. También demanda el establecimiento de un clima permanente de ORDEN, DISCIPLINA Y EXIGENCIA en la sociedad cubana, premisa imprescindible para consolidar el avance de la actualización del modelo económico y no admitir retrocesos contraproducentes.

Precisamente, a este asunto dedicaré la mayor parte de mi intervención, tal y como les expresé a ustedes el 24 de febrero en la Sesión de Constitución de la actual Legislatura del Parlamento, ocasión en la que contamos con la presencia del compañero Fidel, quien sobre el particular expresó, cito: “la gran batalla que se impone es la necesidad de una lucha enérgica y sin tregua contra los malos hábitos y los errores que en las más diversas esferas cometen diariamente muchos ciudadanos, incluso militantes”, fin de la cita.

Este tema no resulta agradable para nadie, pero me atengo al convencimiento de que el primer paso para superar un problema de manera efectiva es reconocer su existencia en toda la dimensión y hurgar en las causas y condiciones que han propiciado este fenómeno a lo largo de muchos años.

Imagino las noticias en los próximos días de la gran prensa internacional, especializada en denigrar a Cuba y someterla a un frenético escrutinio; ya nos hemos acostumbrado a vivir bajo el asedio y no debemos restringirnos a debatir con toda crudeza la realidad, si lo que nos motiva es el más firme propósito de rebasar el ambiente de indisciplina que se ha arraigado en nuestra sociedad y  ocasiona daños morales y materiales nada despreciables.

Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás.

Recordemos las palabras de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005, cuando dijo que a esta Revolución no podría destruirla el enemigo, pero sí nosotros mismos y sería culpa nuestra, advirtió.

Así, una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado. Se propagaron con relativa impunidad las construcciones ilegales, además en lugares indebidos, la ocupación no autorizada de viviendas, la comercialización ilícita de bienes y servicios, el incumplimiento de los horarios en los centros laborales, el hurto y sacrificio ilegal de ganado, la captura de especies marinas en peligro de extinción, el uso de artes masivas de pesca, la tala de recursos forestales, incluyendo en el magnífico Jardín Botánico de La Habana; el acaparamiento de productos deficitarios y su reventa a precios superiores, la participación en juegos al margen de la ley, las violaciones de precios, la aceptación de sobornos y prebendas, el asedio al turismo y la infracción de lo establecido en materia de seguridad informática.

Conductas, antes propias de la marginalidad, como gritar a viva voz en plena calle, el uso indiscriminado de palabras obscenas y la chabacanería al hablar, han venido incorporándose al actuar de no pocos ciudadanos, con independencia de su nivel educacional o edad.

Se ha afectado la percepción respecto al deber ciudadano ante lo mal hecho y se tolera como algo natural botar desechos en la vía; hacer necesidades fisiológicas en calles y parques; marcar y afear paredes de edificios o áreas urbanas; ingerir bebidas alcohólicas en lugares públicos inapropiados y conducir vehículos en estado de embriaguez; el irrespeto al derecho de los vecinos no se enfrenta, florece la música alta que perjudica el descanso de las personas; prolifera impunemente la cría de cerdos en medio de las ciudades con el consiguiente riesgo a la salud del pueblo, se convive con el maltrato y la destrucción de parques, monumentos, árboles, jardines y áreas verdes; se vandaliza la telefonía pública, el tendido eléctrico y telefónico, alcantarillas y otros elementos de los acueductos, las señales del tránsito y las defensas metálicas de las carreteras.

Igualmente, se evade el pago del pasaje en el transporte estatal o se lo apropian algunos trabajadores del sector; grupos de muchachos lanzan piedras a trenes y vehículos automotores, una y otra vez en los mismos lugares; se ignoran las más elementales normas de caballerosidad y respeto hacia los ancianos, mujeres embarazadas, madres con niños pequeños e impedidos físicos. Todo esto sucede ante nuestras narices, sin concitar la repulsa y el enfrentamiento ciudadanos.

Lo mismo pasa en los diferentes niveles de enseñanza, donde los uniformes escolares se transforman al punto de no parecerlo, algunos profesores imparten clases incorrectamente vestidos y existen casos de maestros y familiares que participan en hechos de fraude académico.

Es sabido que el hogar y la escuela conforman el sagrado binomio de la formación del individuo en función de la sociedad y estos actos representan ya no solo un perjuicio social, sino graves grietas de carácter familiar y escolar.

Esas conductas en nuestras aulas son doblemente incompatibles, pues además de las indisciplinas en sí mismas, hay que tener presente que desde la infancia la familia y la escuela deben inculcar a los niños el respeto a las reglas de la sociedad.

Lo más sensible es el deterioro real y de imagen de la rectitud y los buenos modales del cubano. No puede aceptarse identificar vulgaridad con modernidad, ni chabacanería ni desfachatez con el progreso; vivir en sociedad conlleva, en primer lugar, asumir normas que preserven el respeto al derecho ajeno y la decencia.  Por supuesto, nada de esto entra en contradicción con la típica alegría de los cubanos, que debemos preservar y desarrollar.

Me he limitado a hacer un recuento de los fenómenos negativos más representativos, sin el ánimo de relacionarlos uno por uno, ya que ello extendería innecesariamente estas palabras.

Con el concurso del Partido y los organismos del Gobierno, se efectuó un primer levantamiento que arrojó 191 manifestaciones de este tipo —conscientes estamos de que no son las únicas y de que hay muchas más—, separadas en cuatro categorías diferentes:  la indisciplina social, las ilegalidades, las contravenciones y los delitos recogidos en el Código Penal.

El combate contra esas nocivas conductas y hechos debe efectuarse utilizando diversos métodos y vías.  La pérdida de valores éticos y el irrespeto a las buenas costumbres puede revertirse mediante la acción concertada de todos los factores sociales, empezando por la familia y la escuela desde las edades tempranas y la promoción de la Cultura, vista en su concepto más abarcador y perdurable, que conduzca a todos a la rectificación consciente de su comportamiento.  Este será, no obstante, un proceso complejo que tomará bastante tiempo.

El delito, las ilegalidades y las contravenciones se enfrentan de manera más sencilla: haciendo cumplir lo establecido en la ley y para ello cualquier Estado, con independencia de la ideología, cuenta con los instrumentos requeridos, ya sea mediante la persuasión o, en última instancia, si resultase necesario, aplicando medidas coercitivas.

Lo real es que se ha abusado de la nobleza de la Revolución, de no acudir al uso de la fuerza de la ley, por justificado que fuera, privilegiando el convencimiento y el trabajo político, lo cual debemos reconocer que no siempre ha resultado suficiente.

Los órganos estatales y del gobierno, cada uno en lo que les corresponde, entre ellos la Policía, la Contraloría General de la República, la Fiscalía y los Tribunales deben contribuir a este empeño, siendo los primeros en dar ejemplo de apego irrestricto a la Ley; reforzando así su autoridad ante la sociedad y asegurando el apoyo de la población, como ha quedado demostrado en el enfrentamiento reciente a bochornosos casos de corrupción administrativa, en los que se involucraron funcionarios de organismos y empresas.

Es hora ya de que los colectivos obreros y campesinos, los estudiantes, jóvenes, maestros y profesores, nuestros intelectuales y artistas, periodistas, las entidades religiosas, las autoridades, los dirigentes y funcionarios a cada nivel, en resumen, todas las cubanas y cubanos dignos, que constituyen indudablemente la mayoría, hagan suyo el deber de cumplir y hacer cumplir lo que está establecido, tanto en las normas cívicas como en leyes, disposiciones y reglamentos.

Cuando medito sobre estas lamentables manifestaciones, pienso que a pesar de las innegables conquistas educacionales alcanzadas por la Revolución y reconocidas en el mundo entero por los organismos especializados de las Naciones Unidas, hemos retrocedido en cultura y civismo ciudadanos. Tengo la amarga sensación de que somos una sociedad cada vez más instruida, pero no necesariamente más culta.

En tal sentido, vale la pena recordar aquella frase que se ha atribuido a distintos autores, entre ellos al filósofo y escritor español Miguel de Unamuno, quien para resumir sus vivencias acerca de las normas de convivencia de unos campesinos de Castilla expresó: “¡Qué cultos son estos analfabetos!”

Nada es más ajeno a un revolucionario que la resignación, o lo que es lo mismo, la rendición ante las dificultades.  Por tanto, lo que nos corresponde es levantar el ánimo y el espíritu de combate y enfocarnos en la gigantesca y paciente tarea de revertir la situación creada.

En mi criterio, el denominador común de todo este fenómeno ha sido y es la falta de exigencia de los encargados de hacer cumplir lo establecido, la ausencia de sistematicidad en el trabajo a los diferentes niveles de dirección y el irrespeto, en primer lugar, por las entidades estatales de la institucionalidad vigente, lo cual, por otra parte, menoscaba su capacidad y autoridad para exigir a la población que se atenga a las regulaciones existentes.

Por solo citar un ejemplo: ¿cuántas violaciones de las normativas de Planificación Física han sido detectadas en el sector estatal a lo largo y ancho del país, algunas de ellas denunciadas en la prensa?  Hay que reforzar, como ya lo estamos haciendo, el orden y la disciplina en todos los organismos del gobierno.

Al propio tiempo, los dirigentes desde las instancias nacionales hasta la base, deben abandonar la pasividad y la inercia en su conducta; deben dejar de mirar al otro lado, cuando el problema está aquí, para no verlo.  Basta ya de tener miedo a buscarse problemas en el cumplimiento de nuestros deberes, y asumir como propia una mentalidad de orden, disciplina y exigencia, sin temor a buscarse problemas por reclamar el cumplimiento de lo establecido.

El enfrentamiento a la indisciplina social no puede convertirse en una campaña más, sino en un movimiento permanente cuya evolución dependerá de la capacidad de movilizar a la población y a los diferentes actores de cada comunidad, sin excluir a nadie, con rigor e intencionalidad política.

Hagamos balance de las fuerzas con que cuenta la Revolución y comprenderemos que son más que suficientes para alcanzar el éxito.

Las primeras acciones realizadas por el Partido, la Juventud y las organizaciones de masas para fortalecer la prevención y el enfrentamiento han evidenciado, en apenas cuatro meses, que a medida en que las instituciones políticas, sociales y administrativas han profundizado su actuación en esta esfera, la población ha patentizado su respaldo y se suma denunciando y combatiendo hechos y conductas violatorias de la legalidad.

Si queremos triunfar en esta tarea hay que incorporar al pueblo, a cada ciudadano, no mediante arengas y consignas vacías en encendidas reuniones, sino sembrando en cada uno la motivación por ser mejores y llevando por delante el ejemplo personal.

Ese era el tema central de mis palabras, aprobadas por el Buró Político en la mañana de ayer.  Sobre este tema que acabo de concluir se puede estar hablando varias horas, pero es suficiente lo que he dicho, lo demás se debe publicar.

Como es natural esto se publicará en toda nuestra prensa.  Yo les sugiero a todos ustedes y a los que me escuchan, que se lo lean con calma, y mediten individualmente,  solo les pido que mediten personalmente.

Pasando a otro tema, ayer nuestros diputados emitieron un Llamamiento a todos los parlamentos del mundo y a las personalidades comprometidas con la justicia para que reclamen a las autoridades de Estados Unidos la liberación y el regreso inmediato de Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando, quienes el próximo 12 de septiembre cumplirán 15 años de injusta prisión.

También aplaudimos las emotivas palabras del Héroe de la República de Cuba, René González, quien ha venido a reforzar la lucha por esta noble causa, que no se detendrá hasta que todos retornen a la Patria.

Finalmente debo expresar que las recientes revelaciones del ciudadano norteamericano Edward Snowden permitieron confirmar la existencia de sistemas de espionaje global de Estados Unidos, que violan la soberanía de las naciones, incluso, de sus aliados, y los derechos humanos.

Cuba que ha sido históricamente uno de los países más agredidos y también más espiados del planeta, ya conocía de la existencia de estos sistemas de espionaje.

Lo nuevo e inusitado ha sido la manera en que se ha impuesto el control mediático y la censura para desviar la atención de lo fundamental, o sea, el enorme poder del gobierno norteamericano en el control masivo de las tecnologías de la información y de los medios de comunicación y centrarse, entonces, en la persecución internacional del denunciante.

Aprovechándose de su poderío mediático internacional ─supranacional ya porque estos medios se van por encima de las naciones─ se concentran ahora en la persecución internacional del joven denunciante de estas actividades.

Las amenazas de aplicar medidas económicas contra Ecuador y la acción concertada de varios países europeos para impedir el sobrevuelo o aterrizaje del Presidente Evo Morales, demuestran que vivimos en un mundo en el que los poderosos se sienten en condiciones de violentar el Derecho Internacional, vulnerar la soberanía de los Estados y pisotear los derechos de los ciudadanos.

Ante esta filosofía de dominación, todos los países del Sur estamos y continuaremos estando en peligro.

Apoyamos los legítimos reclamos y pronunciamientos de los Presidentes de Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Uruguay y de otros líderes latinoamericanos y caribeños.

Llamamos a la movilización de la opinión pública internacional, a la enérgica denuncia y firme condena de las amenazas contra Ecuador y del atropello contra el Presidente de Bolivia, contra toda Nuestra América.

Respaldamos el derecho soberano de la República Bolivariana de Venezuela y de todos los Estados de la región de conceder asilo a los perseguidos por sus ideales o luchas por los derechos democráticos, según nuestra tradición.

No aceptamos dobles raseros, interferencias ni presiones de ningún tipo.  Como ha señalado el Presidente Nicolás Maduro, no se puede dar refugio y negar la extradición a Venezuela de un terrorista internacional como Posada Carriles, autor, entre otros crímenes, de la voladura en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación con 73 seres humanos, y al mismo tiempo pretender que esta hermana nación no ejerza su derecho legítimo.

Hoy estamos a 7 de julio, nos separan pocos días para conmemorar el 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Enfrentemos los nuevos retos con la misma decisión e inconmovible fe en la victoria que siempre nos ha inculcado el Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.

Muchas gracias.


10 thoughts on “Raúl Castro pide más orden y valores a la sociedad cubana

  • el 9 julio, 2013 a las 2:49 pm
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    Amigos, la educación comienza y se desarrolla en el hogar y en familia. No podemos querer arreglar en cinco minutos lo que se ha destruido en años que es la propia familia cubana. La mayoría de las personas que van a dar a las prisiones o se convierten en antisociales provienen de hogares disfuncionales. El país debe tomarse en seria fortalecer las familias para poder fortalecer la sociedad.

    Una de las cosas que más atenta contra la familia (y por ende contra la sociedad) son las misiones, realmente no se la estadística precisa pero debe ser bien alto el nivel de divorcio entre los matrimonios que se separan por ese motivo. He visto profesores universitarios y médicos que después de una misión rompen sus matrimonios y familias que por años han edificado con esmero. Conozco un doctor que abandonó la misión a mitad de tiempo con tal de salvar la familia. Creo que la asamblea nacional debe pronunciarse al respecto.

    Cuántos profesionales hay de misión ahora… 40 mil, 30 mil, 20 mil… pues son 40 mil, 30 mil o 20 mil familias potencialmente destruidas. No olvidemos que todo comienza por un simple e inofensivo divorcio que casi siempre deja al menos un hijo sin un tutor, una guía, un mentor… y ese lugar lo ocupa ¨la calle¨.

    Otro elemento importante es que los hombre se nos ha olvidado cómo ser hombre y la responsabilidad que implica ser padre y esposo. Pensamos que ser hombre es tener mujeres a la vez y que si sale un hijo lo debe criar la madre y que lo del padre es que no le falta nada. Es verdad que no le falte nada incluyendo el cariño y el tener un padre. Muchos homosexuales lo que les faltó en su niñez fue tener a papá en casa y luego cuando crecen buscan ese cariño en otros hombres.

    No olvidemos el viejo texto: …todo lo que el hombre siembre, eso también segará…

  • el 9 julio, 2013 a las 1:56 pm
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    No es nuevo para nadie de quien es el responsable del estado tan deplorable que presenta La Isla siempre es mejor cargarle la responsabilidad a otro y continuar exigiendole sacrificios al pueblo,han criado cuervos y mas temprano que tarde les sacaran los ojos,esta bueno ya de promesas incumplidas

  • el 9 julio, 2013 a las 6:07 am
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    Totalmente de acuerdo, querrá Jagger darle forma de artículo? Que pase la bola a los editores de HT.

  • el 8 julio, 2013 a las 2:42 pm
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    No se si lo que se escribe aquí llega mas allá de unos pocos cubanos en Cuba y fuera pero aquí va mi opinión.

    Raul, pienso que no necesitas citar a Fidel tu hermano. Pues el es el máximo responsable de muchos de los desastres que agobian a Cuba. No creo se ve bien tanta cita a una persona que creo tanto problema.
    No coincido con algunas opiniones suyas en el discurso. Específicamente sobre las causas de la conducta y sobre lo que se hace para que esto mejore. Las personas no mejoran por que se les diga en un discurso. Al igual que la productividad no mejora por que se diga en un discurso. Es necesario encontrar las causas reales y para ello investigación sociológica aguda es necesaria.

    Me atrevería a aventurar que el cubano actúa así por los maltratos a que a sido sometido. Por que a sido marginado en estos últimos 50 anos y a sido tratado como ciudadano de segunda y tercera. Por que se le ha dado preferencia a extranjeros por encima de a los propios nativos. Quien tiene la culpa de esto? (Creo que Uds, verdad?)

    Creo que es necesario una sociedad cívica fuerte para remediar el daño. Una sociedad que verdaderamente se autorregule y que no se cree un mecanismo nuevo de polea de transmisión desde arriba como los ya existentes. Hay múltiples grupos en la cuba de hoy que podrían hacerlo. Muchos son evidentemente contestatarios al sistema pero no cree que tengan razón dado el desastre que se ve?
    Dígame, por que un programa como Estado de Sats y otros programas abiertos no pueden ser transmitidos por la televisión estatal?

    Dar un canal de televisión para esto. Dejar la iniciativa desde abajo florecer. Por que no dejar que personas como Yoani Sanchez o cualquier otro que quiera exponer sus ideas lo haga en libertad?
    Creo que es totalmente necesario. Es necesario que las personas deban hacer sus propias elecciones. No que unos burócratas del estado lo elija todo por ellos.

  • el 8 julio, 2013 a las 11:43 am
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    El comentario de Jagger (que bien podría ser atribuido a Pedro Campos) merece ser publicado como artículo independiente en HT u otro sitio, en forma de análisis del dicurso de RC an la ANPP.

  • el 8 julio, 2013 a las 8:56 am
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    Se cosecha, lo que se siembra, ni más ni menos…

  • el 8 julio, 2013 a las 8:16 am
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    Citas de un discurso, no memorable por la reiteración ineficaz…

    “…Así, una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado.
    Se propagaron con relativa impunidad las construcciones ilegales, además
    en lugares indebidos, la ocupación no autorizada de viviendas, la comercialización
    ilícita de bienes y servicios, el incumplimiento de los horarios en los centros
    laborales, el hurto y sacrificio ilegal de ganado, la captura de especies marinas
    en peligro de extinción, el uso de artes masivas de pesca, la tala de recursos
    forestales, incluyendo en el magnífico Jardín Botánico de La Habana; el acaparamiento
    de productos deficitarios y su reventa a precios superiores, la participación en juegos
    al margen de la ley, las violaciones de precios, la aceptación de sobornos y prebendas,
    el asedio al turismo y la infracción de lo establecido en materia de seguridad informática…”

    Es innegable que esas y las demás conductas inciviles que se denuncian una vez más en este
    discurso y otras que por no denunciarse ahí, dejan de estar entre las más graves han denigrado
    la condición de cubanos ante nuestra propia conciencia y ante los pueblos del mundo, que no
    por más analfabetos que sean, son ciegos.

    Sin embargo, se sigue, tozudamente, teniendo la óptica de situar las causas de esta denigración
    en la esfera de la subjetividad del cubano como se apunta en el párrafo siguiente del discurso:

    …En mi criterio, el denominador común de todo este fenómeno ha sido
    y es la falta de exigencia de los encargados de hacer cumplir lo establecido,
    la ausencia de sistematicidad en el trabajo a los diferentes niveles de dirección
    y el irrespeto, en primer lugar, por las entidades estatales de la institucionalidad
    vigente, lo cual, por otra parte, menoscaba su capacidad y autoridad para exigir a la
    población que se atenga a las regulaciones existentes…”

    En esa óptica, por no ser marxista, se obvia la esencia de las causas de estos fenómenos,
    ya muy arraigados en la conciencia individual del cubano. Las causas más profundas de ellos
    hay que buscarlas en las relaciones de producción imperantes en nuestra sociedad, en la cual
    la concentración de la propiedad mal llamada “social” o “de todo el pueblo” en manos de los
    dirigentes y funcionarios del estado como representantes “legítimos” del pueblo, que ha conducido
    a la existencia de la más formidable centralización de todas las decisiones (fundamentales o no)
    en nuestra economía y sociedad, y que a base de la existencia del trabajo asalariado como expresión
    del despojo de la condición de propietario colectivo de los trabajadores, han reverdecido en nuestra
    estructura social métodos feudales de dirección y por ello, no es extraño que suceda lo que se apunta
    en el siguiente párrafo, también repetido en innumerables ocasiones y sin efecto alguno en la práctica
    social:

    “…Al propio tiempo, los dirigentes desde las instancias nacionales hasta la base, deben
    abandonar la pasividad y la inercia en su conducta; deben dejar de mirar al otro lado,
    cuando el problema está aquí, para no verlo. Basta ya de tener miedo a buscarse problemas
    en el cumplimiento de nuestros deberes, y asumir como propia una mentalidad de orden, disciplina
    y exigencia, sin temor a buscarse problemas por reclamar el cumplimiento de lo establecido…”

    La raíz de todos estos males radica en la inexistencia de la participación de los trabajadores en
    la doble condición de productores-propietarios colectivos que debiera ser para llamarnos socialistas,
    lo que rompería la concentración aludida y desmontaría la centralización tan dañina por la inercia,
    inmovilismo y castradora de la iniciativa de los trabajadores, que crea y da sustento a la existencia
    de la burocracia indolente y “ciega como el que no quiere ver”, de la que nos quejamos todos los días
    y contra la que no se hace nada con efectividad porque no se ataca a sus bases de reproducción.

    Y esa centralización de la propiedad y los resultados del trabajo -mal administrado por la ralea de
    funcionarios indolentes y serviles, se traduce, necesariamente en la conciencia social de nuestro
    pueblo, en la cual el principio de organización enunciado por el gran Lenin como es el Centralismo
    Democrático, se mutiló y no queda nada ya de “Democrático” y se ha convertido en Centralismo Burocrático,
    lo que lastra e impide la combatividad en nuestras organizaciones sociales, tanto las llamadas “de masas”
    como las partidistas, en el labrado de las conciencias de las masas y el surgimiento de los verdaderos
    valores éticos del Socialismo como la honestidad, la honradez, la decencia, la vergüenza, el decoro,
    y la sensibilidad ante los problemas de los demás, hoy cada vez más ausentes por el efecto de zapa
    de las relaciones de producción imperantes en nuestra sociedad.

    Mención aparte necesita la expresión jurídica de esa centralización, como forma obligada de manifestación
    de la ideología del “Socialismo Burocrático”, en la cual se le conceden al Estado, además de la capacidad
    centralizada y antidemocrática legislativa, todos los derechos como Estado Omnipotente frente al desvalido
    ciudadano individual, en la cual el Estado es juez y parte, de lo que se desprende que la universalmente reconocida
    presunción de inocencia se haya trocado en la presunción de culpabilidad y el acusado TIENE QUE DEMOSTRAR SU
    INOCENCIA y de esto se deriva que en la montaña de sentencias, entre las justas, aparezcan y no “en algunos casos”
    miles de sentencias consecuencias de los juicios más injustos y sin prueba de culpabilidad, haciendo valer los
    entronizados “Derecho Indicacional y Derecho Epistolar” a guisa de derechos feudales reverdecidos, sobre el inválido
    ciudadano.

    No resulta extraño que si el Estado viola sus propias leyes y principalemente la Constitución de la República,
    violaciones frente a las cuales la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Asamblea Nacional, resulta ciega y sorda,
    a menos que venga la indicación desde “arriba”, entonces, cómo esperar que la ciudadanía respete los preceptos legales
    y por extensión, los preceptos morales y de civilidad? Es el resultado de un Estado No de Derecho cuyo fruto son los
    males que hoy aquejan bastante difundidos en nuestra sociedad.

    Tode este contexto de exclusión social de las masas trabajadoras en las decisiones económicas, conducen a que se profundice
    su condición de parias y en presencia de la descapitalización progresiva de la vida cotidiana del ciudadano, las conductas
    de barbarie, desobediencia civil, irrespeto a la ley y a las normas de convivencia, proliferan y se hacen cada vez más presentes
    en sectores de la población que por nivel de instrucción debían estar muy lejos de la marginalidad, engrosando las turbas
    de lumpen-proletarios que cada vez más abundan en nuestra tierra y que con más fuerza comienzan a expresarse en nuestra
    cultura y manifestaciones artísticas, sobre todo en la música popular.

    Sólo cambiando esas relaciones de producción, en las cuales el trabajador sea a la vez productor y propietario colectivo,
    como no se puede robar a sí mismo, el robo, la malversación, el desvío de recursos (lo que no sólo ocurre en la base de
    nuestra sociedad) y los demás males tendrán su erradicación y no harán falta legiones de auditores y fiscales para entrar
    en cintura al delito.

    Cuando eso ocurra, se comenzará a revertir la situación que hoy afrontamos de la pérdida de los valores éticos, sin los cuales
    no es posible vivir en paz, porque como dijo Benito Juárez, la paz es el respeto al derecho ajeno y también desparecerá la
    simulación y florecerá la verdadera democracia y la verdadera libertad que presupone el socialismo como dijo esa excepcional
    revolucionaria y comunista que fue Rosa Luxemburgo cuando definió la libertad como aquella donde es libre el que no piense igual.

    Es muy probable que este balbuceo no pase más allá de ser un razonamiento interesante para personas lúcidas y algo desestimable
    para los doctos dirigentes partidistas y estatales, pero vale la pena el esfuerzo…

  • el 8 julio, 2013 a las 6:02 am
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    “Cierto es que todavía el comportamiento del P.I.B no se nota en la economía de la familia cubana promedio ”

    Bueno mi Presi, ¿Y qué piensa hacer el Gobierno que usted encabeza para cambiar esta tétrica situación?

  • el 8 julio, 2013 a las 2:35 am
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    Ese llamamiento había que haberlo hecho a más tardar en los ochenta con la condición de que, como escribió kroketon, el propio gobierno haya dado el ejemplo. Es probable que si Raúl Castro hubiera estado al frente del gobierno de La Habana, la situación sería hoy bien distinta. Pero esto son meras especulaciones. Tenemos lo que tenemos y lo que nos merecemos.

  • el 7 julio, 2013 a las 9:47 pm
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    Lastima que no hayan sabido dar el ejemplo.

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