Profesor cubano es atacado y muere en México

HAVANA TIMES – El profesor cubano Félix Ernesto Chávez López, murió el lunes en Ciudad México tras ser agredido por asaltantes en la vivienda donde residía, informó el diario mexicano El Universal.

El rotativo publicó que el cubano y tres familiares fueron agredidos en el interior de su domicilio por un grupo de asaltantes que se llevaron dinero e intentaron cargar con dos televisores, pero no pudieron.

El único detenido narró a la policía que su intención era someter a los señores y no contaban con que hubiera más personas en la vivienda. Félix Ernesto fue herido con armas punzantes en varias ocasiones al oponerse al atraco.

Con 35 años, Félix Ernesto era investigador en Literatura de la Universidad Autónoma de Madrid, había llegado al país centroamericano hacía solo dos semanas para impartir una cátedra en la Universidad Autónoma de México.


One thought on “Profesor cubano es atacado y muere en México

  • el 15 junio, 2012 a las 8:49 am
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    Es una terrible noticia. Félix era muy sensible y talentoso. Dejo aquí un poema que escribío hace muy poco. Tenía una excelente vida por delante. Lean su blog: http://elbosqueescrito.wordpress.com/

    Morir, eso no se le hace a un gato.
    Porque qué puede hacer un gato
    en un piso vacío.
    Trepar por las paredes.
    Restregarse entre los muebles.
    Parece que nada ha cambiado
    y, sin embargo, ha cambiado.
    Que nada se ha movido,
    pero está descolocado.
    Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

    Se oyen pasos en la escalera,
    pero no son esos.
    La mano que pone el pescado en el plato,
    tampoco es aquella que lo ponía.

    Hay algo aquí que no empieza
    a la hora de siempre.
    Hay algo que no ocurre
    como debería.
    Aquí había alguien que estaba y estaba,
    que de repente se fue
    e insistentemente no está.

    Se ha buscado en todos los armarios.
    Se ha recorrido la estantería.
    Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
    Incluso se ha roto la prohibición
    y se han desparramado los papeles.
    Qué más se puede hacer.
    Dormir y esperar.

    Ya verá cuando regrese,
    ya verá cuando aparezca.
    Se va a enterar
    de que eso no se le puede hacer a un gato.
    Se irá hacia él
    como si no quisiera,
    despacito,
    con las patas muy ofendidas.
    Y nada de saltos ni maullidos al principio.

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