Otra crisis de migrantes cubanos en frontera entre Panamá y Colombia

Por David Carrasco

Cubanos varados en Puerto Obaldía, Panamá. Foto: tvn-2.com
Cubanos varados en Puerto Obaldía, Panamá. Foto: tvn-2.com

HAVANA TIMES (dpa) – La migración masiva e irregular de cubanos a través de las costas y selvas en la frontera entre Colombia y Panamá ha creado en esa zona una segunda crisis humanitaria, similar a la que persiste en la frontera de Costa Rica y Nicaragua.

Más de 1.000 cubanos, entre ellos mujeres y niños, están retenidos en la población caribeña de Puerto Obaldía, de 600 habitantes, en la comarca indígena Kuna Yala. Allí hay un pequeño puesto policial, una oficina de Migración y un consulado de Colombia.

Luego de viajar en lancha desde Turbo, en Colombia, o de una larga y penosa travesía a través de senderos en la selva y de escalar empinadas pendientes en un lugar inhóspito, los cubanos quedaron varados y piden al gobierno panameño un barco para trasladarse a Estados Unidos, el país de sus sueños.

Una doctora cubana aseguró en ese refugio, a través de la televisora local TVN (Canal 2), que están “desesperados” a causa de personas enfermas, en un ambiente insano que presagia epidemias.

Venancio Barría, un conductor de lancha, señaló que únicamente se puede trasladar un máximo de 125 personas diariamente, pero “cada día llegan más” migrantes a territorio panameño. En la actualidad, únicamente se permite la salida de la zona de 60 cubanos por día: 30 de ellos por avión y otros 30 por mar.

A su vez, Valentina Arias, una indígena panameña que vive en Puerto Obaldía, se queja de que la presencia masiva de extranjeros ha alterado el ritmo de vida de la comunidad y causa un aumento de precios de víveres, debido a la gran demanda de productos.

Los cubanos que carecen de permiso de paso en Puerto Obaldía duermen a la intemperie. Otros lo hacen en una especie de galpón, donde no hay baños higiénicos ni agua potable. Son frecuentes las diarreas y las enfermedades tropicales, como la malaria.

El problema desembocó a fines de noviembre en una reunión de urgencia del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), para que los Estados de la subregión adopten criterios unificados y coherentes en materia de migraciones.

Los cancilleres de países que integran el SICA rechazaron la Ley de Ajuste Cubano y normas que estimulan la emigración de Cuba hacia Estados Unidos, incluida la política Pies secos-Pies mojados, y el Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos.

El director del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá, Frank Ábrego, reconoció que este año han llegado a la zona limítrofe más de 20.000 migrantes de diversas nacionalidades, lo que obliga a un aumento del patrullaje y al reforzamiento de la seguridad.

Ábrego ha reconocido la porosidad de las fronteras y apela a la vigilancia más efectiva para frenar el tráfico ilegal de personas.

Panamá accedió al pedido de Costa Rica para contener el flujo de extranjeros indocumentados que viajan con dirección a Norteamérica, para tratar de llegar por diversos medios a México, y, desde allí, a Estados Unidos, pero empieza cargar con la crisis.

Al conflicto por causas migratorias se suma la presencia irregular de colombianos, venezolanos, nepaleses, iraquíes, paquistaníes, senegaleses y somalíes, quienes llegan cada año a Panamá procedentes de Sudamérica, y son abandonados a su suerte por “coyotes” o traficantes de seres humanos.

La región selvática que divide a Colombia y Panamá está repleta de peligros, a causa de la presencia de bandoleros y saqueadores. En esa zona proliferan traficantes de droga, extractores de oro de aluvión, contrabandistas y taladores ilegales.

Sin embargo, la crisis abarca el ámbito de Centroamérica, donde cada año unos 200.000 centroamericanos intentan cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, en busca de oportunidades.

En julio de 2014 los gobiernos de Estados Unidos, El Salvador, Guatemala y Honduras se comprometieron en una reunión realizada en Panamá a adoptar medidas que frenen la migración masiva de niños desprotegidos y a trabajar en aspectos legales que garanticen la protección de la infancia y la lucha contra la trata de personas.

El compromiso fue adoptado por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, el presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén, el entonces presidente guatemalteco Otto Pérez Molina y la canciller hondureña Mireya Agüero.

En septiembre de este año el presidente panameño Juan Carlos Varela dijo: “Panamá es un país solidario, humano con un pueblo noble, con gran corazón. Si se nos pide con mucho gusto estaremos dispuestos a abrir las puertas” a refugiados sirios.

Sin embargo, debido a la presión migratoria, Panamá desestimó la oferta de acoger en su territorio a los sirios, pero asegura que trabaja con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en el tema de los desplazados colombianos.

2 thoughts on “Otra crisis de migrantes cubanos en frontera entre Panamá y Colombia

  • en la mesa redonda de mañana, Reinaldo Taladrid nos tiene preparado un trabajo sobre los miles y miles de sirios y otros paises de esa region, que huyen de la guerra, el hambre y la miseria en esa zona, tanto Arleen como Juanita abundaran sobre el tema. No se la pierdan.

  • Sinvergüenzas y corruptos que son. Ellos pueden resolver el problema dándoles visa de tránsito a los cubanos si ellos mismos reconocen que quieren llegar a los USA que los recibe con los brazos abiertos, no es su problema. Panamá, Costa Rica y Nicaragua están creando el problema siguiendo órdenes de Cuba que personalmente le dio el títere canciller Bruno.

    Si ya Ecuador cerro el camino de entrada violando sus propias leyes para complacer a Castro, ya dejen pasar a los cubanos que están en camino. Cuando Cuba vuelva a ser un país democrático y prosperó, no podemos olvidar como han tratado a nuestro pueblo estos países bananeros pro castristas.

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