Las controvertidas elecciones que apuntan a un triunfo de Maduro

Por Néstor Rojas Mavares (dpa)

Logotipo de la campaña de Nicolás Maduro.

HAVANA TIMES – Entre las cosas que están seguras en los comicios del próximo domingo en Venezuela figuran que la principal alianza opositora no participará, que el presidente Nicolás Maduro navega con viento a favor y que su eventual reelección agudizará la crisis del país.

El controvertido proceso arrancó con el desconcierto que causó el hecho de que fuese la Asamblea Constituyente, dominada totalmente por el chavismo, la que hizo la convocatoria, que luego fue refrendada por un Consejo Nacional Electoral (CNE) dominado por cuatro simpatizantes del Gobierno, de entre cinco rectores principales.

Están llamados a las urnas 20,5 millones de electores, pero la ausencia de la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) genera incertidumbre sobre el nivel de participación que otorgue legitimidad al ganador.

Maduro se embarcó en un proyecto para mantenerse en el poder hasta 2025 pero corre el riesgo de no ser reconocido como ya han advertido Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros.

Avanzado el proceso, el opositor Henrique Capriles fue inhabilitado por un supuesto cargo de corrupción y su partido Primero Justicia, ilegalizado, mientras que otro potencial candidato, Leopoldo López, cumple una condena de casi 14 años que no le permite postularse.

Al advertir que el ganador deberá juramentarse ante la Constituyente, este órgano ha asumido una función constitucional de la Asamblea Nacional (Congreso), dominada por la oposición y que ha sido vaciada de sus competencias.

Igualmente, Maduro advertió esta semana que si pierde las elecciones estará dispuesto a tomar las armas.

El panorama de este 20 de mayo fue prefigurado el año pasado, tras la elección de la Constituyente. La votación estuvo rodeada de polémica, luego de cuatro meses de protestas contra el Gobierno que dejaron más de 100 muertos.

Tras esos comicios, el CNE se negó a entregar resultados por centros para confirmar el reparto de votos. El ente electoral dijo que habían participado más de ocho millones de votantes, casi el 42 por ciento del padrón, pese al llamamiento opositor a la abstención.

Para agregar controversia, la empresa Smartmatic, que suministraba sistemas informáticos al CNE, denunció que la cifra de participación fue inflada en al menos un millón de votos, algo que la presidenta del ente electoral, Tibisay Lucena, rechazó sin dar explicaciones técnicas.

La Constituyente, presidida por la ex canciller Delcy Rodríguez, se instaló en agosto. Luego hizo una rápida convocatoria de elecciones de gobernadores y alcaldes, en las que el chavismo arrasó en medio de reclamos diversos de la oposición.

A comienzos de este año, la Constituyente convocó la elección presidencial para el 22 abril, que luego postergó al 20 de mayo.

Amenazando con no reconocer una eventual victoria de Maduro, Estados Unidos alertó que las elecciones no son creíbles y que deben ser suspendidas y reprogramadas con participación de la oposición.

Pese al polémico ambiente, al que se agrega la crisis económica dominada por la inflación y la recesión con un prolongado desabastecimiento de bienes de consumo, Maduro saltó a la campaña proselitista, en medio un desánimo generalizado, un día después de convertirse en el primer gobernante en visitar al nuevo presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, que asumió el cargo el 19 de abril.

Durante la campaña, Maduro destapó las arcas del Gobierno, asentadas en una montaña de dinero circulante, el principal combustible para las llamas de la hiperinflación, depositando bonos en metálico, incluso para las madres en su día.

Maduro llevó su método al lema de “dando y dando”, una especie de trueque de alimentos por votos. “Yo los apoyo a ustedes y ustedes apoyan a la Constitución y a la democracia (con el voto)”, repitió.

Con el llamamiento de la MUD al boicot, la participación será clave para la legitimidad del ganador, con la oposición apostando a que las cámaras de televisión transmitan imágenes de centros de votación desiertos durante la jornada.

Tradicionalmente, las presidenciales son las elecciones con menor porcentaje de abstención. Las de 2013, que dieron la victoria por estrecho margen a Maduro sobre Capriles, registraron una abstención de alrededor de un 21 por ciento.

El especialista Luis Lander, miembro del Observatorio Electoral Venezolano (OEV), alertó que la elección tiene una ilegitimidad de origen, pues no fue convocada por el CNE.

“Van a ser unas elecciones que cuestionarán la legitimidad, pero no habrá una sola historia en esta cita electoral”, dijo a dpa, al referirse a que el ganador defenderá su triunfo. “No contradice que haya participación, lo que fortalecerá el discurso de Maduro si gana”, agregó.

Otro miembro del OEV, Carlos Medina, dijo que los resultados de la elección regional de octubre en el estado de Bolívar, que fue impugnada por el opositor Andrés Velásquez, genera dudas en los venezolanos sobre el sistema electoral.

Velásquez denunció que las actas electorales fueron alteradas y luego no coincidían con las cifras publicadas por el CNE, que no ha emitido una decisión tras seis meses del general Justo Noguera en la gobernación.

“La legitimidad por participación en las elecciones tiene serios problemas por las irregularidades (caso Smartmatic). De por sí, el resultado ya tiene serias limitaciones. Es importante observar el proceso. Los casos hay que registrarlos, pues la legitimidad de la elección tiene serios problemas de origen”, señaló Velásquez.

El líder del partido Acción Democrática (miembro de la MUD), Henry Ramos Allup, señaló: “Falcón no va a ganar. Los resultados electorales ya están cantados”.


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