La muerte de Lucius Walker, amigo de Cuba

Lucius Walker con Fidel Castro el 26 de julio, 2010. Photo: Estudios Revolución

HAVANA TIMES, 8 sep. — El lider de la organización Pastores Por La Paz, Lucius Walker, 80, falleció el martes en Nueva York.  A continuación publicamos algunos de los artículos sobre su muerte que aparecen hoy en los medios cubanos .

Murió Lucius Walker, líder de Pastores por la Paz

Por Marina Menéndez Quintero

JUVENTUD REBELDE — Acaba de fallecer Lucius Walker, el reverendo estadounidense que al frente de Pastores por la Paz ha desafiado el bloqueo desde 1992 burlando sus absurdas y criminales leyes, en una muestra de respeto y fidelidad a Cuba.

Pero con él no terminará el ministerio de amor que materializó en el enfrentamiento a esa injusticia que descubrió cuando, siendo un niño negro de New Jersey, se preguntaba por qué una mujer tan maravillosa como su madre tenía que limpiar la casa a los ricos.

Una de las concreciones de esa inspiración que le iluminó desde temprano fue, precisamente, la fundación de Pastores y el inicio de las Caravanas de la Amistad EE.UU.-Cuba.

Más, quizá, que la ayuda material recolectada año tras año para el pueblo cubano, han sido aldabonazos a las conciencias los periplos de los caravanistas por distintas ciudades de EE.UU. en su trayecto hacia la Isla, y su desacato a las draconianas leyes de asedio a nuestro país. Jamás han pedido el exigido permiso del Departamento del Tesoro para traer su carga, y más de una vez fueron retenidos por las autoridades en la frontera antes de llegar a México para volar a Cuba.

Saben que al regreso a su país pesa sobre ellos la posibilidad de penas de cárcel y de altas multas. Pero eso jamás ha detenido la prueba de solidaridad de los Pastores encabezados por Lucius.

Como pastor y como hombre, siempre tuvo en cuenta la responsabilidad de salvar a la humanidad. «Debemos ser más creativos, más paciente y vigilantes. Nunca rendirnos y continuar luchando».

Cuba no fue su primer ni su único destino como misionero de las causas justas. En 1988, junto a otros religiosos, ya estaba en la Nicaragua sandinista asediada por la contra que armó la administración estadounidense de Ronald Reagan, y de la que él mismo fue víctima cuando resultó herido durante uno de sus ataques.

Preocupado siempre por los desposeídos, el pasado 26 de Julio, durante un encuentro de Fidel con intelectuales, artistas y periodistas, Lucius Walker interrogaba al Comandante en Jefe sobre Haití…

Fue su última vez en Cuba. Pero su ejemplo solidario nos acompañará siempre.

No queremos pensar en un mundo sin Lucius Walker

Por Aida Calvaiac Mora

GRANMA — La ironía del mazazo nos estremeció a todos: cuando la amenaza de guerra nuclear se cierne sobre nuestras cabezas, uno de los hombres de paz imprescindibles se nos ha ido, tras 80 años de verdadero ejemplo. Ha muerto Lucius Walker, el reverendo norteamericano que hace casi dos décadas emprendió una irreversible lucha frente a la obstinada y cruel política del gobierno de su país contra Cuba.

Foto: Estudios RevoluciónFidel saluda al líder de los Pastores por la paz en un acto en el Memorial José Martí, el 26 de julio de 2010, durante su última visita a Cuba.

Armado de fe y resistencia, aferrado a las grandes causas y a la justicia social, Lucius llegó a esta Patria a pesar de las detenciones y los golpes de quienes siempre han temido que se divulgue la realidad antillana.

Con anterioridad, dejó su impronta solidaria en los movimientos de liberación en África, durante misiones de apoyo a los patriotas de Guinea Bissau, Cabo Verde, Angola… Luego en Centroamérica, en particular en El Salvador y Nicaragua. Este último destino, según narró en múltiples ocasiones, inspiraría el surgimiento de la Fundación Interreligiosa Pastores por la Paz.

“El 2 de agosto de 1988, mi hija Gail y yo estábamos entre otros 200 civiles en un viaje por el río Escondido en Nicaragua que fue crudamente atacado por los contras. Dos nicaragüenses murieron y 49 pasajeros fueron heridos. Esa noche en el hospital, mientras recibía tratamiento por una herida de bala, oré a Dios buscando una guía espiritual para encontrar una respuesta adecuada para tal acto de terrorismo. La inspiración que Dios me dio fue crear Pastores por la Paz para llevar caravanas de ayuda material a las víctimas de la agresión norteamericana”.

Finalmente esta Isla conquistó sus esfuerzos. En 1991, en momentos en que diluviaban las mentiras sobre la Revolución, los conteos regresivos y los pronósticos apocalípticos, un diálogo en La Habana con el reverendo Raúl Suárez, director del Centro Martin Luther King, impulsó la idea.

En entrevista concedida a Granma al año siguiente Walker declaró: “Al principio pensamos que nuestra tarea debía ser enviar caravanas como se hacía con relación a Centroamérica. Pero mientras más observábamos la situación, más nos percatábamos de que los problemas primarios de Cuba no necesitaban mucho de nosotros, sino de romper el bloqueo. Nos dábamos cuenta de que Cuba no requería la misma ayuda que otros países porque tenía la capacidad y fuerza para proveerse a pesar del bloqueo. Nuestra dirección evaluó el caso y decidió que nuestra contribución sería luchar para terminar con el bloqueo”.

En 1992 la noticia de que un grupo de religiosos recorrió varios estados norteamericanos y reunió una flotilla de 45 vehículos para enviar medicinas, materiales escolares y alimentos a Cuba, fue considerada por las autoridades una afrenta, más que un “acto de desobediencia civil”.

La peregrinación por al menos 90 ciudades tendría su momento más tenso con la llegada a Laredo, en Texas, por donde debían pasar hacia México las 15 toneladas de ayuda humanitaria. El gobierno les exigía una “licencia de exportación”, sin embargo, el reverendo había afirmado durante el recorrido que “no vamos a pedir permiso a Washington para hacer llegar el cargamento, porque ello sería reconocer la legalidad del bloqueo y el derecho del estado a intervenir en la misión de la Iglesia”.

De nada sirvieron entonces las advertencias intimidantes ni los “golpecitos en el hombro” de más de un funcionario del Departamento del Tesoro o de la Aduana.

Los hombres y mujeres de Lucius Walker, emulando la determinación de su líder, se mantuvieron firmes en su voluntad de pasarlo todo y no solamente la parte permitida por la legislación norteamericana, amén de que la violación del bloqueo podría acarrearles sanciones de hasta 250 000 dólares de multa y diez años de prisión, riesgos que decidieron asumir.

Algunos miembros de la caravana pasaron a pie, llevando consigo hasta el lado mexicano aquellos productos que las regulaciones no consideraban ayuda humanitaria. Entre ellos, un sillón de ruedas que Lucius, el primero en cruzar, trasladó con un letrero que demandaba: Let Cuba live. Lift the embargo (Dejen vivir a Cuba. Levanten el bloqueo).

Aquel primer paso sobre el puente fronterizo le valió un arresto de diez horas, pero ya la suerte estaba echada.

Mil novecientos noventa y tres fue el año de la segunda caravana, y los obstáculos, lejos de disminuir, volvieron a poner a prueba su firmeza y su condición de hombre de fe.

Esta vez los funcionarios de la aduana incautaron un pequeño ómnibus amarillo de transporte escolar, bajo el insólito pretexto de que podría ser utilizado para trasladar tropas cubanas, y fue el ayuno prolongado la respuesta de varios de los miembros de la caravana, a pesar de que por las altas temperaturas de Laredo —por encima de los 40 grados—, la huelga de hambre era aún más peligrosa. Otra vez Lucius Walker, otra vez la moral y el ejemplo. La carta que dirigiera al presidente William Clinton, redactada el decimotercer día de ayuno, quedó como constancia de ello: “nuestra resolución de continuar enarbolando los derechos de los pobres y desposeídos a recibir ayuda religiosa y médica, sin interferencias del gobierno, permanece invariable”.

El ómnibus amarillo, liberado tras 22 días de huelga de hambre, se convirtió en símbolo del espíritu combativo del reverendo, que pocos años después, en 1996, lideró una manifestación parecida por más de 90 días, para exigir la devolución de 395 computadoras que les fueron arrancadas por la fuerza a los miembros de la caravana.

Lucius fue condecorado con la orden Carlos J. Finlay por la contribución de aquellos equipos a modernizar nuestro Sistema de Salud; distinción que le fue impuesta por el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien afirmó en aquella oportunidad que “la ética, la moral y la fe no pueden ser destruidas”.

Además, Cuba otorgó al reverendo la Orden de la Solidaridad, y la Medalla de la Amistad a su organización como muestra de respeto y admiración a su reiterado apoyo a la Isla.

También, a partir de la humanista iniciativa de Fidel de posibilitar que jóvenes del continente y de otras naciones vinieran a estudiar en la Escuela Latinoamericana de Medicina, más de 100 jóvenes de los barrios más pobres de Estados Unidos —bajo la coordinación de Lucius Walker—, se forman como galenos en Cuba. De ellos ya se han graduado varias decenas.

Más de 20 caravanas han llegado a estas tierras con su carga moral y material, y Pastores por la Paz —que refleja en buena medida la composición de los estadounidenses—, ha contribuido a introducir dentro de la psicología social de parte de la población, la necesidad de luchar contra el bloqueo y de un acercamiento constructivo entre ambos países. Al decir de su líder: “Cualquier cosa que nosotros hagamos es en primera instancia una respuesta al amor que Cuba ha brindado al mundo. Nuestra solidaridad está basada en la importancia que tiene mantener su ejemplo. No me gustaría pensar en un mundo sin Cuba”.

Los cubanos, en agradecimiento, tendríamos que decir que no queremos pensar en un mundo sin Lucius Walker.

Lamentan fallecimiento del reverendo Lucius Walker

Por Miguel Fernández Martínez

AGENCIA DE INFORMACION NACIONAL — Importantes figuras de la iglesia cristiana en Cuba expresaron su dolor, después de conocerse la noticia del fallecimiento en New York, este martes, del reverendo Lucius Walker, líder del movimiento de solidaridad Pastores por la Paz.

El reverendo Marcial Miguel Hernández Salazar, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), comentó que Lucius Walker era un eslabón bien fuerte de una cadena de luchadores por la justicia, por la paz, y por la ruptura del bloqueo económico que Estados Unidos impone a Cuba.

Creo que no es solamente un dolor para la Iglesia, -agregó el Reverendo Hernández Salazar- porque Lucius transmitió la realidad de la vida eclesial en Cuba, contra todas las tergiversaciones, patrañas y mentiras que se habla acerca de la realidad religiosa en Cuba y en otros lugares, y no lo hizo solo por la Iglesia, sino por el pueblo y la nación cubana.

El presidente del CIC comentó además que los cubanos estarán agradecidos a él, porque no reparó en ponerse en la brecha, para ayudar a que el mundo comprendiera la realidad de la Isla.

Por su parte, Raúl Suárez Ramos, director del Centro Memorial Martín Luther King Jr., repasó pasajes de su larga y fructífera amistad con el religioso norteamericano.

El reverendo Suarez Ramos recordó que en esta lucha contra el bloqueo norteamericano contra la Isla, “Lucius nos pidió que fuéramos a los Estados Unidos, nos distribuía en las iglesias los domingos para predicar, nos llevaba a entrevistas con los diferentes líderes de las denominaciones principales de Estados Unidos”.

También nos llevaba a Washington, al Congreso, especialmente con el caucus negro, -agrega el religioso cubano-. Fue Lucius el que nos llevó a sus oficinas y allí conversábamos todo esto, y la estrategia que él realizaba estaba dirigida a aquellos congresistas que estaban dudosos, es decir, que no tenían todos los elementos para estar en contra o a favor del criminal bloqueo.

El director del Centro Memorial Martin Luther King Jr. está convencido de que Lucius pensaba que habían suficiente elementos bíblicos y teológicos, para que un cristiano, inevitablemente, tenía que ser revolucionario.

“Así lo entendía, así lo predicada y lo enseñaba. Hacía su teología de una manera práctica, renovada, para que los creyentes estuvieran convencidos de que la opción en nosotros por la Revolución, independientemente de cualquier elemento ideológico, es esencialmente a causa de nuestra fe” subrayó.

Nacido el tres de agosto de 1930, el reverendo Lucius Walter fue un gran amigo de Cuba, un defensor de la Revolución y sobresalió en su lucha por la excarcelación de los cinco antiterroristas cubanos prisioneros en Estados Unidos desde 1998.

Al frente del Movimiento de Solidaridad Pastores por la Paz, trabajó intensamente para poner fin al inmoral e injusto bloqueo económico de EEUU contra Cuba, proporcionando ayuda humanitaria al pueblo cubano a través de las Caravanas de la Amistad y brigadas de construcción.


One thought on “La muerte de Lucius Walker, amigo de Cuba

  • el 29 diciembre, 2019 a las 7:37 pm
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    Es emocionante saber que han existido y seguro deben haber muchos hombres, que tengan las mismas convicciones del Reverendo Lucius Walker .
    Mi admiración permanente para el pueblo cubano , que ha sabido resistir tanta maldad , generada básicamente por una mala información.
    Pido al Ser Todopoderoso se sigan multiplicando hombres como Lucius , para que pueda el mundo comprender la injusticia que pesa sobre el noble pueblo de Cuba.

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