La gestión de Bukele bajo un examen popular en las elecciones del domingo

Fotografía que muestra un centro de votación, en San Salvador, El Salvador. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) afinó el sábado los últimos detalles para las elecciones legislativas y municipales de este domingo, en las que se prevé que el partido Nuevas Ideas (NI), fundado por un movimiento del presidente Nayib Bukele, sea el más votado. EFE/ Rodrigo Sura

El previsible triunfo de Nuevas Ideas le supondría al presidente llevar el resto de su mandato sin oposición

Por Hugo Sánchez EFE / Confidencial

HAVANA TIMES – Las elecciones legislativas y municipales que El Salvador celebra hoy domingo suponen una especie de examen popular a la gestión del presidente Nayib Bukele, cuya imagen se situó al centro de la campaña del partido oficialista Nuevas Ideas (NI), formación que le daría el control del Congreso para los próximos tres años por su arrastre entre la población.

La ascensión meteórica de NI, fundado en 2018 por un movimiento del mandatario y dirigido por uno de sus primos, está íntimamente ligada a la popularidad de Bukele y capitaliza el hartazgo de la población con los partidos tradicionales.

La última encuesta de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA), dada a conocer antes de la vigencia de la prohibición de publicar sondeos, indica que NI estaría solo a un diputado de conseguir la mayoría absoluta (56).

La Asamblea Legislativa salvadoreña está formada por 84 diputados, de los que únicamente se necesitan 43 para tomar decisiones ordinarias y 56 para aprobar deuda externa, elegir magistrados de la Corte Suprema de Justicia y reformar la Constitución.

¿Imagen infalible?

En el más de año y medio que el mandatario tiene frente al Ejecutivo, la evaluación que los salvadoreños tienen sobre su gestión se ha mantenido casi sin desgaste, de acuerdo con las casas encuestadoras.

Según el más reciente sondeo del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA (Iudop), los salvadoreños le dan actualmente una nota de 8,3, en una escala de 0 a 10.

En junio de 2020, tras cumplir un año en el poder, era de 7,71 y de 7,8 a finales del 2019.

Una encuesta del Centro de Estudios Ciudadanos (CEC) de la Universidad Francisco Gavidia de enero pasado le daba al mandatario una nota de 8,87, que en abril de 2020 era de 8,7 y de 8,67 en septiembre 2020.

La encuesta del Iudop además muestra que el 57,5 % de la población siente al Gobierno de Bukele “muy cercano” o “cercano”.

Esta sensación de cercanía y una imagen aún firme podría explicar que NI basó su campaña electoral en la imagen del mandatario con el mensaje de que son el partido “con la N de Nayib”.

De acuerdo con un estudio de la organización Acción Ciudadana, los partido políticos gastaron más de 12,3 millones de dólares en propaganda entre noviembre de 2020 y febrero de 2021.

De ese total, NI habría gastado 8,72 millones de dólares, lo que representa el 71 % del gasto total en propaganda.

La caída del bipartidismo legislativo

Tras su expulsión del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda) en 2017, Bukele tomó los casos de corrupción asociados a su expartido y a la Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha) como buque insignia para llegar a ganar la Presidencia en 2019.

Su victoria puso fin a tres décadas de gobiernos de Arena (1989-2009) y del FMLN (2009-2019), fenómeno que podría darse también en la Asamblea Legislativa al frenar la repartición de la mayoría de diputados entre ambos institutos políticos.

La historia reciente del órgano Legislativo de El Salvador ha estado marcada por ambos partidos, que aún mantienen la mayoría de diputados.

Los sondeos indican que Arena y el FMLN podrían caer a un oposición sin mayor peso en el Congreso al tener Nuevas Ideas la mayoría simple y posiblemente alcanzar la calificada con una unión con la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA, derecha), que actualmente tiene 10 diputados.

Este partido de extrema derecha le sirvió al mandatario como vehículo electoral tras el retraso en la inscripción de NI.

El previsible triunfo de Nuevas Ideas le supondría al presidente llevar el resto de su mandato sin oposición, lo que expertos y opositores interpretan como una concentración del poder.

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