Diálogo se estanca en Venezuela

Por falta de acuerdo entre Maduro y la oposición

Por Néstor Rojas Mavares (dpa)

Caracas.  Foto: Caridad
Caracas. Foto: Caridad

HAVANA TIMES (dpa) — El diálogo con la oposición que convocó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una jugada para calmar las protestas contra el gobierno que comenzaron en febrero, se encuentra estancado por falta de resultados.

Sin embargo, la llegada mañana de los cancilleres de la Unasur (Brasil, Ecuador y Colombia) y del secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, quien fue hasta hace unos meses nuncio apostólico en Caracas, podría insuflar algo de aire a la iniciativa.

La coalición opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) congeló las conversaciones alegando la falta de decisiones sobre sus planteamientos y la continua represión policial contra los estudiantes universitarios que encabezan las manifestaciones.

La posición de la MUD fue respondida la noche del martes por Maduro, quien señaló que no se retirará de la mesa de diálogo y que espera que la oposición continúe en ella.

“Yo no me voy a parar de la mesa de diálogo y espero que los demás no se paren”, dijo Maduro, quien sugirió que la MUD recibe presiones de grupos “extremistas” de Miami para acabar con el ambiente de diálogo.

La MUD adelantó que pedirá una reunión con los cancilleres y el representante del Vaticano, sin la presencia de la delegación del gobierno, para exponerles las razones que llevaron a la suspensión de las conversaciones.

La oposición señaló que el gobierno debe tomar decisiones que demuestren que es confiable el mecanismo del diálogo, empezando con muestras de buena fe como medidas humanitarias para algunos detenidos enfermos, una ley de amnistía para los presos en las manifestaciones y la conformación de una comisión de la verdad que investigue lo ocurrido en las protestas que sea confiable para ambos lados.

Después de tres meses, las protestas han dejado 42 muertos, más de
700 heridos, decenas de casos de torturas y cientos de acusados por diversos cargos.

Maduro sostiene que las manifestaciones forman parte de un movimiento que busca sacarlo del poder por la fuerza y tras acusar a la oposición de violenta prohibió las marchas opositoras en el municipio Libertador, que comprende el centro y oeste de Caracas.

Cuando se inició el diálogo, Maduro recalcó que no habría negociación sobre los principios que sustentan el socialismo bolivariano y rechazó propuestas como la amnistía para los detenidos y el desarme de los llamados colectivos, grupos radicales afines al gobierno.

Durante el mes desde que comenzó el diálogo se profundizaron las medidas contra dos alcaldes opositores detenidos y acusados por no contener las protestas, se ratificó el desafuero de la diputada opositora María Corina Machado y se acrecentó la represión policial en los municipios escenario de las protestas.

El gobierno ya había afirmado hace dos semanas que las protestas fueron derrotadas, pero recrudecieron el jueves pasado con la incursión de la policía y soldados en tres campamentos que fueron desalojados a la fuerza, deteniendo a más de 140 jóvenes.

La MUD cuestionó la represión contra las llamadas “carpas de la paz”, algunas de las cuales fueron instaladas en la vía pública, reclamando que la protesta pacífica tuvo una respuesta “brutal”.

El secretario ejecutivo adjunto de la MUD, Ramón José Medina, alertó que con las conductas represivas el gobierno “está dinamitando” el diálogo.

“(La MUD regresará) cuando constate hechos concretos por parte del gobierno que señalen una verdadera disposición que contribuya a solucionar la grave crisis política, social y económica. De fracasar el diálogo será su responsabilidad”, dijo al portal de debates Prodavinci.

Maduro alegó que el hecho de que se hayan citado en una mesa de conversación el gobierno y la oposición es “un logro para la paz del país”.

“Los invité a hablar en (el palacio de gobierno de) Miraflores.
Eso sucede en Venezuela porque hay una revolución democrática. No se pueden tolerar como legítimos los métodos violentos para acceder al poder. Eso sería un gran retroceso histórico”, aseveró.

El gobernante no mencionó las exigencias de la oposición para reactivar el diálogo político.

El secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillerno Aveledo, insistió en exigir resultados: “Que nosotros volvamos a reunirnos depende de lo que el gobierno demuestre”, recalcó.



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