Daniel Ortega reacciona con cinismo y odio a críticas por “farsa electoral”

Daniel Ortega y Rosario Murillo, en una JRV, el 7 de noviembre de 2021. // Foto: Gobierno

“El voto no mata a nadie, no causa herida alguna en ninguna persona, el voto no llama al terrorismo”, asegura Ortega, justificando masacre de 2018

Por Octavio Enríquez (Confidencial)

HAVANA TIMES – El mandatario y candidato a la reelección por el gobernante Frente Sandinista, Daniel Ortega, calificó las votaciones de este domingo como “una señal y un compromiso de la mayoría por la paz”, en cadena nacional de radio y televisión, impuesta por TELCOR. En esa intervención defendió un proceso a su medida, cuestionado por la falta de competencia, el encarcelamiento de opositores y la represión generalizada contra la sociedad civil, medios independientes y sacerdotes críticos.

Ortega dijo, después de depositar su voto, en el evento transmitido desde el centro de votación establecido en el Reparto El Carmen, que en el país se han realizado 49 “elecciones” desde 1984, cuando optó por primera vez a la Presidencia y atacó a la oposición que pidió un cambio de gobierno en 2018 tras las protestas masivas en su contra, las cuales calificó como actos de terrorismo, y que su régimen aplacó con represión y masacre.

“Se jactaron filmando la destrucción, los asesinatos, defendiendo los tranques públicamente, no tenían vergüenza, ni dignidad alguna, ni amor a las familias y la patria”, acusó el mandatario, minutos después de haber depositado su voto cerca de su residencia, que es el despacho presidencial y secretaría del FSLN.

El gobernante se hizo acompañar en su intervención pública por su esposa, vicepresidenta y vocera, Rosario Murillo, e insistió nuevamente en que fue víctima de un intento de golpe de Estado financiado por Estados Unidos en 2018.

Sin embargo, las evidencias apuntan todo lo contrario: violaciones sistemáticas de los derechos humanos, perpetradas por el Gobierno contra los ciudadanos nicaragüenses para aplacar cualquier tipo de crítica.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), adscrita a la OEA, 328 personas fueron asesinadas por el uso excesivo de la fuerza pública, 2000 resultaron heridos y 100 000 debieron irse al exilio.

En su discurso, Ortega no dijo nada sobre las víctimas de la represión y acusó a quienes “destruyeron la economía” y dijo que lograron restablecer la paz en alusión a la “Operación Limpieza”, como se conoció al despeje violento de las barricadas levantadas por la oposición (los ciudadanos) para defenderse de los ataques sangrientos de la Policía y paramilitares.

El discurso de la “soberanía”

La pareja presidencial mantuvieron como eje de su campaña electoral la defensa de la soberanía para rechazar las críticas foráneas a las irregularidades, mientras han intensificado la represión con el encarcelamiento arbitrario de 39 líderes, entre ellos siete aspirantes a la presidencia, desde mayo pasado. En Nicaragua, hay más de 150 presos de conciencia.

El otro gran cuestionamiento al régimen es la falta de garantías para la realización de un proceso electoral libre y competitivo. El sistema electoral está bajo control del partido oficialista, los otros candidatos en la boleta son unos desconocidos y tampoco hay observación electoral independiente. Con un escenario a su favor, nuevamente al caudillo sandinista solo se le ocurrieron elogios al sistema electoral.

“El voto no mata a nadie, no causa herida alguna en ninguna persona, el voto no llama al terrorismo, a la guerra, a hacer tranques en la patria y que se paralice la economía. No podemos olvidar a quienes sembraron el terror”, intentó convencer.

Una encuesta de CID Gallup, realizada en septiembre, asegura que los argumentos del mandatario no convencen a la población que demanda mayoritariamente la liberación de los presos políticos y asegura que no cree en los comunicados de las autoridades policiales en los cuales se informa sobre las detenciones de opositores. El 76 % de los encuestados considera que el país va por un rumbo equivocado.

Después de estas votaciones, Ortega ganaría un cuarto mandato consecutivo desde 2007 cuando retomó el Ejecutivo tras 16 años en la oposición. Gobernó por primera vez el país entre 1985-1990 en los años convulsos de la revolución sandinista, cuando cuestionaba a la familia Somoza por instaurar un sistema dictatorial. Ahora, cuarenta años después, lo acusan de hacer lo mismo y él se mantiene en el poder a la fuerza, mientras promueve que el país está “normal”, aunque haya constantes denuncias por abusos de derechos humanos.

 “Tenemos una Constitución que establece la forma de elegir autoridades tanto nacionales como departamentales, autoridades regionales”, agregó.

Justifica los procesos judiciales contra opositores

Ortega justificó los procesos judiciales abiertos contra opositores en Nicaragua comparando la situación con el asalto al capitolio en Estados Unidos ocurrido en las últimas horas de Donald Trump en la Casa Blanca.

Sin embargo, no dijo nada sobre las denuncias de los montajes judiciales realizados por el aparato bajo su control que se basa sobre todo en tres leyes creadas desde 2020 para reprimir a los opositores.

“Tanto derecho tienen ellos para abrir procesos a los terroristas, como nosotros tenemos para abrir proceso contra los terroristas y defender la paz.  Están conspirando y no querían que se realizaran estas elecciones”, sostuvo con cinismo.

En contravía a la normalidad dicha por Ortega, los familiares de los presos políticos han denunciado también la fabricación de casos judiciales por razones políticas, el aislamiento al que han sido sometidos en las celdas de la Policía y la falta de garantías en los juicios con nulo acceso a la información de los mismos a los abogados defensores de los detenidos.

También se refirió al manejo oficial de la pandemia del coronavirus que se ha caracterizado por el negacionismo, el ocultamiento de muertes, la promoción de aglomeraciones, a pesar de las recomendaciones de distanciamiento social promovidas por la Organización Mundial de la Salud, así como en un rezago del tema de la vacunación.

“Queremos destacar a la Federación rusa que, desde el primer momento, entregó vacunas y ha seguido enviando vacunas y tiene un centro científico donde tienen planeado fabricar medicamentos para combatir este tipo de virus”, dijo destacando a uno de sus aliados ideológicos.

Parte de la ineficiencia del Ministerio de Salud en la vacunación se ha visto reflejada en la oleada de nicaragüenses que han viajado a Honduras para vacunarse ante la falta de capacidad del gobierno y en las grandes filas meses atrás de los nacionales para poder ser inoculados en hospitales públicos.

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