Cuba descarta que Alan Gross tenga cáncer

Alan Gross.

HAVANA TIMES (dpa) — Las autoridades cubanas descartaron hoy que el contratista estadounidense preso en la isla, Alan Gross, padezca de cáncer, como se había especulado en las últimas semanas.

El resultado de una biopsia realizada el pasado 24 de octubre confirma que una lesión que Gross presenta detrás del hombro derecho “no es cancerígena”, informó hoy el Ministerio de Exteriores de La Habana en un comunicado.

Según la cancillería cubana, diplomáticos de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba se reunieron hace dos días en la sede del ministerio con los médicos que tratan a Gross, y recibieron información del resultado de las pruebas.

“La biopsia fue negativa de células neoplásicas”, señala el comunicado, que apunta a lesiones relacionadas con un hematoma. En octubre, el abogado de Gross había señalado que el contratista estadounidense de 63 años podría padecer de cáncer en la cárcel.

“Esta prueba no pudo ser practicada con anterioridad, pues el señor Gross se negaba a ello”, agrega el comunicado del ministerio cubano, que subraya el estado de salud del contratista es “normal” y que éste recibe tratamiento para los “padecimientos” crónicos típicos de su edad.

Fuentes cercanas a Gross, preso en Cuba desde diciembre de 2009, han señalado en varias ocasiones que la salud del norteamericano se ha deteriorado considerablemente en la cárcel. Según su familia, Gross ha perdido decenas de kilos de peso desde su detención.

Sus parientes han pedido también varias veces al presidente cubano, Raúl Castro, que lo indulte por motivos humanitarios.

“El señor Gross mantiene un régimen voluntario de ejercicios físicos sistemáticos y sigue una dieta balanceada de su elección, lo cual le ha permitido eliminar su anterior condición de obesidad”, señaló también el comunicado de hoy.

El caso de Alan Gross es uno de los que más lastra actualmente las tensas relaciones entre Washington y La Habana. Gross fue detenido en diciembre de 2009 cuando intentaba entrar a la isla con sofisticados equipos de comunicación prohibidos en Cuba, aunque habituales en otros países.

Las autoridades cubanas lo acusaron de trabajar para la inteligencia estadounidense y de pretender entregar los equipos a la proscrita oposición interna.

Un tribunal condenó al estadounidense a 15 años de prisión en marzo de 2011 por “actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado”. Gross sostiene que los equipos estaban destinados a facilitar el acceso a Internet a la comunidad judía en Cuba.

La Habana ha intentado negociar la excarcelación de Gross en un posible canje por los cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos desde 1998 por cargos de espionaje. Washington se niega a vincular ambos casos.

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