Consorcio español TSK-Melfosur se retira de Disnorte-Dissur

TSK-Melfosur no tenía ningún antecedente internacional en el área de la distribución eléctrica.

TSK-Melfosur se va por temor a sanciones, mientras Albanisa mantiene el total “control financiero” de la distribuidora de energía

Por Juan Carlos Bow  (Confidencial)

HAVANA TIMES – El consorcio español TSK-Melfosur Internacional (TMI) se retiró de las empresas distribuidoras de energía Disnorte-Dissur, de las que era el accionista principal. Fuentes de la industria eléctrica aseguraron que la salida de la empresa española no debería afectar las operaciones de la distribuidora, en tanto Albanisa mantiene el total “control financiero” de la empresa

Las fuentes del sector explicaron a Confidencial que la salida ocurrió luego de que TSK Melfosur llegó a un arreglo privado con el Gobierno para traspasar sus acciones a otra compañía privada, que es la que ahora “administra” la distribuidora, aunque su identidad de mantiene en el anonimato

El Gobierno posee oficialmente un 16% de las acciones de Disnorte-Dissur, el restante estaba en poder de TSK-Melfosur, que no tenía ningún antecedente internacional en el área de la distribución eléctrica.

Al frente de la administración de Disnorte-Dissur, siempre queda Gustavo Acosta López, que es el representante del Gobierno dentro de la distribuidora.

Confidencial intentó, sin éxito, conseguir una entrevista con un representante de la distribuidora para que informaran sobre la salida del consorcio español, pero no obtuvo respuesta a reiteradas solicitudes hechas al equipo de comunicación.

Temor ante posibles sanciones

Una fuente señaló que la salida del consorcio español obedece al “temor” de verse involucrado en posibles sanciones de Estados Unidos contra la distribuidora energética, por sus vínculos con la dictadura de Daniel Ortega.

En enero de 2019, el Gobierno de EE. UU. ordenó a las instituciones financieras y entidades estadounidenses suspender cualquier negocio con Alba de Nicaragua (Albanisa), el conglomerado que reúne a todas las empresas de la familia Ortega Murillo, nacidas de la privatización de la cooperación venezolana.

Desde esa fecha, Albanisa ha tenido problemas para importar petróleo, comprar repuestos, darles mantenimiento a las plantas generadoras de energía, y sobre todo recibir pagos de las distribuidoras eléctricas, que —según fuentes del sector—, le adeudan más de 220 millones de dólares.

“El régimen tiene problemas más complicados, que la salida de los españoles. Las sanciones les han dañado el negocio de la energía”, subrayó una de las fuentes.

No habrá cambios

Las fuentes indicaron que “no habrá cambios” en el funcionamiento de la compañía, ya que el consorcio español “no tenía poder real” dentro de la distribuidora, que es “manejada” por “agentes” de Albanisa.

“TSK no hizo nada. Era una empresa aliada del Gobierno. Servía solo para dar la impresión de la distribución (de energía) estaba en manos de una empresa privada” europea, mencionó una de las fuentes.

En realidad, “(TSK-Melfosur) no es una empresa de distribución, no tenía antecedentes ni experiencia como empresa de distribución y comercialización de energía eléctrica”, añadió.

Llegada a Nicaragua

A inicios de 2013, las hasta entonces poco conocidas empresas TSK y Melfosur, constituyeron el consorcio TMI, para negociar la adquisición de la participación accionaria de Gas Natural Fenosa, en ambas empresas distribuidoras de electricidad.

Según se dio a conocer en febrero de 2013, la transacción se cerró después de seis semanas de negociación, a cambio de un pago de 57.8 millones de dólares. Además, se sumó el compromiso de que el nuevo dueño asumiría las deudas de la empresa —calculadas en unos 85 millones de dólares—. El acreedor principal era Albanisa, bajo la dirección del ahora sancionado por EE.UU., Francisco “Chico” López, tesorero del Frente Sandinista.

TSK y Melfosur eran empresas especializadas en diseño y construcción de instalaciones eléctricas, pero al momento de la transacción no tenían experiencia en distribución de energía, ni recursos propios para financiar una inversión de gran envergadura, y fueron provistos por la entonces todopoderosa Albanisa, que pasó así a ser juez y parte en el sistema eléctrico nacional.

 

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