Comunidad rural previene la violencia

Redacción IPS Cuba

Foto: Liset Cruz

HAVANA TIMES, 19 nov.- Reflexionar sobre las inequidades y asimetrías que existen en las relaciones entre hombres y mujeres; jóvenes y personas de más edad; jefes y subordinados, puede llevar a cambios importantes en la vida familiar e institucional de una comunidad, además de identificar el origen de muchas manifestaciones de violencia.

La afirmación nace como resultado de la evaluación del encuentro interactivo “El arte de dirigir desde la conciencia social”, desarrollado por la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) y el Proyecto Palomas, a finales del pasado año 2010, en dos comunidades del oriente cubano.

Habitantes de Los Reinaldos, en Santiago de Cuba y Yateras, en Guantánamo, a más de 700 kilómetros de la capital cubana, identificaron brechas que dan lugar a actos violentos, en un taller que asoció los sentimientos humanos a los elementos de la naturaleza –aire, fuego, tierra, agua-, a través de la danza, el canto y ejercicios de comunicación individual y en grupo.

Un año después, el 8 de este noviembre pasado, el equipo de trabajo regresó a Yateras con el registro espejo de aquella experiencia convertido en material audiovisual, en busca de las claves del cambio.
Cambios de percepción

“El taller de hace un año me enseñó a organizar mi tiempo y mis actividades y a no violentarme a mí misma. Pero también a identificar cuando estoy siendo maltratada por mi esposo”, aseveró Misladis Taureau Márquez, a cargo de un convenio porcino en Yateras.

Taureau entendió que es violentada por su pareja cuando le dice “que él no es uno de mis obreros, sino mi marido y que yo cogí la guagua equivocada”. Y agrega: “si el año que viene se repite el encuentro, lo voy a traer a ver si aprende algo”.

Para Máximo Cantillo Pelegrin, administrador de la Granja Pecuaria del municipio guantanamero, “los talleres llegaron al corazón de los yateranos y se han visto acciones positivas, cambios en las relaciones que nos han ayudado a usar los talentos para trabajar mejor”.

La evaluación de Cantillo Pelegrin resulta doblemente valiosa para el equipo gestor de la experiencia si se tiene en cuenta que este hombre fue uno de los que manifestó cierta resistencia inicial a incorporarse al encuentro del 2010, debido a que, según él, sus muchas obligaciones “no le dejaban tiempo”.
Próximos encuentros

La realizadora cubana Lisette Vila, conductora de los talleres, identificó temas posibles para futuros encuentros: la vida cotidiana de las mujeres viudas o las violencias cotidianas a que pueden estar sometidas las amas de casa, por solo citar algunos.

En tanto, Dilcia García, encargada del Programa de Género de la ACPA, consideró que lo más importante de estas prácticas es que permiten llevar la prevención de la violencia a aquellos espacios donde esta se gesta.

“Es vital investigar, buscar las pautas de la violencia a nivel teórico, de la academia, porque eso nos permite caracterizarla. Pero creo que es tanto o más urgente ir a los espacios donde esta violencia ocurre para llevar a las personas herramientas para identificarla y enfrentarla”.

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