Caravana en Miami por la libertad de Cuba

Por Vicente Morín Aguado

HAVANA TIMES – Este sábado bisiesto de febrero 2020 ha testificado el desfile por la libertad de Cuba, que hace muchos años no se producía en la ciudad del sol. Desde las dos de la tarde, partiendo desde el emblemático restaurante Versalles, durante dos horas y media, los vehículos de los miamenses, mayoría cubanos, avanzaron sin interrupción 37 avenidas hasta Brickell, junto al mar, mostrando el nuevo rostro del exilio que no renuncia al fin de la dictadura Castro comunista en la Patria.

Innecesario hacer preguntas, el impacto visual resultó harto elocuente para comprobar las motivaciones de los caravanistas, acompañados desde ambas aceras de la vía pública por cientos de personas, muchos trabajadores con la obligación laboral sabatina en la Pequeña Habana,  ciudadela turística donde aflora la cubanía conservada en añoranza con carnavales, comidas criollas, habanos torcidos en el lugar, junto a los nombres de compatriotas célebres eternizados en la acera de la fama y las paredes de los edificios.

Basta con repasar el rosario de expresiones gráficas enarboladas durante la marcha, cuyo mérito singular es no haber sido convocada por partidos políticos, tampoco apoyada por los recursos materiales del Gobierno, sino realizada con total espontaneidad a partir de un nuevo actor imposible de controlar por los estados, las redes sociales.

Junto a las banderas de Cuba y los Estados Unidos, carteles colgados o pintados en los vehículos dijeron por qué marcharon masivamente los cubanos este sábado 29 de febrero:

“El Cambio es ya”.  Expresa la urgencia de poner fin a la llamada “continuidad” proclamada por el nuevo gobernante Miguel Díaz-Canel, de hecho, cambio es abandonar el fracasado sistema socialista vigente, instaurado hace sesenta años por los hermanos Castro.

De paso, el “presidente”, por quien ningún compatriota ha votado, designado por el Partido Comunista, puesto a dedo por Raúl Castro, se convirtió en el gran antihéroe, protagonista de la manifestación, escarnecido por los participantes.

-Abajo los Castro.  Cambiar significa la salida del poder de la familia Castro, junto a sus cercanos colaboradores, una élite denunciada con pruebas irrefutables por su corrupción, administrando una nación empobrecida como finca propia.

-Banderas de Estados Unidos y Cuba compartieron el escenario. Los detractores de la masiva manifestación, defensores del Gobierno cubano, subrayan esta imagen presentando un exilio supuestamente antipatriótico, manejado por los Estados Unidos. La relación estrecha entre ambos países en torno a la libertad y la democracia en Cuba es una consecuencia histórica. En Miami no hubo funcionarios orientando previamente qué se debía hacer.

-Vivas a Trump, apoyando su reelección en el presente 2020.  Aunque las simpatías por el actual presidente de los EE.UU. están divididas, los cubanos aprecian su postura radical frente a la dictadura, única garantía de una fuerza organizada, directa, capaz de presionar para ponerle fin al sistema imperante en la Isla.

Así lo expresaron los conductores de un camión al escribir: “Dont Give a fuck los Comunistas. Trump, aprieta hasta que suelten la mierda.”

Cuando un pueblo soporta un poder esclavizante imposible de sacudírselo, acude en su impotencia al apoyo exterior más confiable para de cualquier manera alcanzar su libertad.

Otras expresiones aludieron a problemas concretos del momento, motivos de debate, dolor y lucha:

-#Free Ferrer y todos los presos políticos: José Daniel Ferrer acapara la atención de los amantes de la justicia y su causa se proyecta al mundo. Se trata del líder de la opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), juzgado por un dudoso delito común, cuyo juicio acaba de efectuarse en Santiago de Cuba, violando las más elementales normas jurídicas de un estado civilizado, inclusive las de la Constitución vigente en Cuba. En el país pasan de 120 los prisioneros políticos autenticados por instituciones internacionales.

-#Todos somos clandestinos. La iniciativa opositora identificada con el nombre Clandestinos, usando máscaras diseñadas en su tiempo por el célebre pintor Dalí, ha pegado en las redes sociales, simbolizando una actitud a favor de la disidencia política, marcada por la burla y el reto a los poderes dictatoriales, caracterizados por el afán de controlarlo todo y conocerlo todo.

-Ota Ola estamos contigo, y consignas del popular influencer como “En este 2020 hay que joderse”.  Las redes sociales han pasado a ocupar el lugar negado a los medios de difusión en Cuba, lo cuales son controlados por el Estado bajo la rectoría del Partido Comunista. El Youtuber Alex Ota Ola ejerce una creciente denuncia contra los agentes de la dictadura, sus simpatizantes y, en especial, descubriendo la inmoralidad de los dirigentes. Su espacio vespertino Hola Ota Ola fue uno de los promotores de esta Caravana por la libertad.

Lo que no ha dejado lugar a la duda es el inusitado despertar de un exilio que la obcecada dirigencia de la Plaza de la Revolución, en La Habana, consideraba hasta hoy una masa apática, adormecida por el llamado “estado de bienestar general” imperante en los Estados Unidos, sumando el desencanto de seis décadas fracasadas en la lucha contra el poder instaurado por Fidel Castro.

Vicente Morín Aguado.   [email protected]


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