“Bienvenido, Mr. President”: Cuba espera a Barack Obama

Por Isaac Risco

Foto: Ghyslaine Peigné
Foto: Ghyslaine Peigné

HAVANA TIMES (dpa) — La capital cubana se prepara desde hace días para un acontecimiento histórico. Las aplanadoras asfaltan en calles en las que los baches parecían existir desde siempre y muchos habaneros hacen por ello conjeturas sobre la agenda del visitante ilustre: se tapan los huecos, creen, en los lugares por los que pasará el presidente de Estados Unidos en su primera visita a Cuba.

Obama “tendrá la oportunidad de conocer nuestra realidad, a nuestro pueblo, a nuestra juventud”, aseguró este jueves el canciller cubano, Bruno Rodríguez. La isla socialista es en efecto un país muy distinto a los que ha visitado el líder norteamericano en sus más de 50 viajes al extranjero.

Marcada durante décadas por una enconada rivalidad ideológica con Estados Unidos, Cuba es también ahora un país en ebullición, que va cambiando poco a poco tras décadas de inmovilismo.

Mientras la gran mayoría de los empleos formales en Cuba están con el Estado, sus instituciones y empresas, medio millón de cubanos trabajan en tanto en ciertos oficios permitidos, o como dueño o empleado de pequeños negocios privados, según cifras oficiales. Aunque abierto por ahora sólo a oficios de poca cualificación, el trabajo por cuenta propia va cambiando a la sociedad cubana. Empieza a surgir por ejemplo una incipiente clase media con mejores ingresos que los del aún amplio sector estatal.

También los viajes de estadounidenses se han disparado desde el deshielo que Washington y La Habana iniciaron en diciembre de 2014.

Foto: Ghyslaine Peigné
Foto: Ghyslaine Peigné

Se estima que el “boom” turístico en 2015 después de que Estados Unidos cambiara su antigua estrategia de aislamiento con Cuba por una política de diálogo se debió en un 70 por ciento a visitantes norteamericanos.

Será algo “formidable”, dice sobre la visita Harry Bizet frente al Gran Teatro de La Habana, donde Obama pronunciará el próximo martes un histórico mensaje a los cubanos.

“Desde el punto de vista político es muy importante para mi país”, agrega Bizet, un jubilado de 65 años. “Para nosotros los cubanos es muy, muy importante no ser enemigos de Estados Unidos”, asegura.

En las redes sociales cubanas, pese al aún escaso acceso a Internet en la isla, abundan los guiños a Obama. Algunos montajes muestran al mandatario visitando relajado las paradisíacas playas caribeñas con su esposa Michelle o haciendo bromas en el argot típico de los locales. Actitudes distintas a la hostilidad con que se califica al otro “Mr. President” que visitó la isla hace 88 años, el republicano Calvin Coolidge, como recordaba estos días la revista “Bohemia” en su edición digital.

La visita de Obama genera grandes expectativas, aun cuando no parece alterar mucho el habitual ritmo pausado de La Habana.

“Todo el mundo espera que haya mejorías”, dice Marco Alejandro Suárez, un habanero de 20 años frente al Parque Central, frente al Gran Teatro. “Yo quiero que avance el país”, agrega sobre la esperanza de que el acercamiento con Estados Unidos dé también un impulso a la maltrecha economía cubana.

Suárez trabaja vendiendo libros en la calle como empleado de la cercana librería estatal Cervantes. En la mesa desplegada en la acera hay también un ejemplar de la “Trilogía sucia de La Habana”, un libro de relatos en que el escritor Pedro Juan Gutiérrez traza un retrato descarnado y brutal de la empobrecida Habana de los 90.

Que el ejemplar de la “Trilogía”, probablemente pirata, sea exhibido de esa manera es posiblemente también una muestra de los cambios en la isla. En otras épocas los libros mal vistos por las autoridades circulaban sólo de forma clandestina.

Otros cubanos esperan sin embargo también ver más cambios sociales en asuntos que no sólo dependan de la relación con Estados Unidos.

Foto: Ghyslaine Peigné
Foto: Ghyslaine Peigné

“No podemos esperar que de fuera nos vengan a cambiar”, dice Vivian Luis. La empleada de banco de 51 años dice que le gustaría ver en su país menos “tabúes” y “trabas” para la gente, mientras aguarda en una cola frente a la famosa heladería Copelia en el barrio del Vedado. Raidel Pérez, por su parte, no espera que la visita de Obama impulse mucho las relaciones bilaterales.

“Ya el presidente está terminando su mandato”, dice el joven cubano de 28 años sobre la próxima salida de Obama de la Casa Blanca, en enero de 2016.

Para otros habaneros, en cambio, el presidente que retomó las relaciones con Cuba tras 54 años de ruptura ya ha hecho historia.

Niuris Higueras, propietaria del uno de los nuevos “paladares” o restaurantes privados más exitosos de La Habana, el “Atelier”, es de las personas que más se han beneficiado del acercamiento. “Hoy mismo me avisaron que tengo un banco que me abre una tarjeta de crédito en Estados Unidos”, dice la “cuentapropista” de 41 años, que suele viajar desde hace unos años a menudo al país vecino.

La Casa Blanca ha flexibilizado desde el anuncio del deshielo cuatro veces el embargo económico y financiero que impone a Cuba desde los años 60, hace unos días por última vez. Con las medidas su Gobierno quiere impulsar la apertura de la isla, ha asegurado en varias ocasiones Obama.


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