Alan Gross culpa a EEUU por su encarcelamiento en Cuba

Alan Gross

HAVANA TIMES (dpa) – Un abogado interpuso hoy en Washington una demanda en nombre del contratista estadounidense detenido en Cuba Alan Gross, acusando al gobierno de Estados Unidos y a la empresa que lo contrató de no haberle protegido ni asesorado de forma adecuada en su tarea, lo que derivó en su condena a 15 años de cárcel en la isla.

La demanda exige responsabilidades a la empresa que lo contrató, Development Alternatives Inc (DAI), y al mismo gobierno estadounidense “por su papel en la detención y encarcelamiento de Gross, incluido su lamentable fracaso a la hora de asesorarle, entrenarle y protegerle”, según un comunicado del bufete de abogados que presentó hoy la denuncia ante un tribunal federal de Washington.

“La destrucción de esta familia es el resultado directo de un proyecto aprobado, supervisado y administrado por DAI y nuestro gobierno que tenía fallos desde su inicio y que fue realizado con absoluto desprecio por la seguridad y bienestar de Gross”, denunció el abogado a cargo de la demanda, Scott Gilbert.

“La tragedia que afronta la familia Gorss es terrible. Lo que no cabe en la cabeza es que esto es algo que nunca debería haber pasado”, subrayó.

De acuerdo con la demanda, presentada en nombre de Alan Gross y de su esposa, Judy, tanto la empresa que lo contrató como el gobierno estadounidense bajo cuya dirección actuó “fracasaron a la hora de informar de forma adecuada al señor Gross, tanto antes como después de que comenzara a viajar a Cuba, sobre los riesgos materiales que afrontaba debido a su participación en el proyecto”, que el texto legal define como “un proyecto del gobierno estadounidense que pretendía aumentar el acceso a Internet para la comunidad judía de Cuba”.

Los acusados “también fracasaron a la hora de tomar medidas adecuadas para proteger al señor Gross”. Entre los fallos, lista la “falta de educación y entrenamiento necesarios para minimizar los riesgos o daños, el fracaso a la hora de retirarlo de Cuba y/o impedirle regresar (a la isla), así como de no retrasar el proyecto hasta que se redujeran los riesgos”.

El caso de Alan Gross, de 63 años, es uno de los que más lastra actualmente las difíciles relaciones entre Washington y La Habana.

El contratista fue detenido en diciembre de 2009 cuando intentaba entrar a Cuba con equipos de telecomunicaciones convencionales en la gran mayoría de países, pero prohibidos en la isla.

Un tribunal cubano condenó en 2011 a 15 años de cárcel a Gross por acusaciones de atentar “contra la independencia y la seguridad del Estado”.

El estadounidense sostiene que los equipos estaban destinados a la comunidad judía en la isla para darle acceso a Internet. Cuba lo acusa de intentar apoyar con ellos a la proscrita oposición cubana.

El gobierno de Barack Obama ha reclamado insistentemente su liberación inmediata, aunque sea por motivos “humanitarios”, alegando el grave deterioro de salud del contratista que alega su familia, así como el avanzado cáncer que sufre tanto la madre de Gross como la hija de éste.

“La decisión de anteponer ideología y beneficios a la seguridad ha puesto a un ciudadano estadounidense que tiene importantes problemas de salud en una situación peligrosa y cada vez más desesperada y ha dejado devastada a una familia estadounidense”, lamentó su abogado.

Hasta el momento, el gobierno estadounidense no se ha pronunciado sobre la demanda de Gross.


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