“No aceptamos reformas unilaterales de Daniel Ortega”

Violeta Granera comenta la estrategia política de la Unidad Nacional

Pintas contra Daniel Ortega en autobus del transporte público de Managua. Foto: Bienvenido Velasco / Confidencial

 “Fortalecer el diálogo entre la Unidad Nacional y la Alianza Cívica”, recomienda Granera, quien urge a organismos internacionales atender a exiliados

Por Wilfredo Miranda Aburto  (Confidencial)

HAVANA TIMES –  Violeta Granera, integrante del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco, asegura estar consciente de la desesperación y las críticas de los nicaragüenses dentro y fuera del país, sobre el contexto actual de la crisis sociopolítica, cuando Daniel Ortega ha dado por finalizado el diálogo nacional y cerrado la puerta al adelanto de las elecciones.

Ante este nuevo panorama, Granera asegura que la Unidad Nacional junto a la Alianza Cívica están replanteando la organización y el camino a seguir bajo las siguientes interrogantes: “¿Qué vamos a hacer frente a la intensión clara de Ortega de seguir por la ruta unilateral? ¿Qué vamos hacer frente a un proceso electoral? ¿Qué vamos hacer para mejorar la organización territorial? ¿Cómo relanzar la movilización ciudadana?”.

Granera revela en esta entrevista con Esta Semana y CONFIDENCIAL que están trabajando a tope al respecto. Además, ante los cuestionamientos de algunos sectores, llama a tener “paciencia activa”, un concepto que explica en esta entrevista en San José, Costa Rica, donde varios miembros de la Alianza Cívica y la Unidad Nacional se reunieron esta semana, para analizar las estrategias políticas del movimiento azul y blanco.

¿Cómo valorás el contexto actual al que ha llegado la crisis sociopolítica y la lucha cívica, en un momento que se percibe desesperación entre la ciudadanía?

Debemos tener bien claras dos cosas. Una, que el pueblo ha optado por la vía cívica para dar esta batalla contra la dictadura, lo cual es un salto de calidad enorme porque nos abre la posibilidad de romper con el ciclo de violencia que ha sido recurrente en Nicaragua. Pero también eso tiene otro lado, y es que las luchas cívicas no son tan rápidas como quisiéramos. Son de resistencia y desgaste. Entonces aquí lo que tenemos que hacer es fortalecer la organización ciudadana, la resistencia cívica, tratar de resistir y desgastar al régimen.

Yo soy positiva pese a la angustia y presión que siente todo el mundo. Comparto el deseo de que esto sea más rápido de lo que ha sido, pero lo cierto es que debemos tener una paciencia activa. Paciencia activa significa no desesperarnos, pero tampoco estar esperando que otros vengan a hacer lo que tenemos que hacer. Creo que el pueblo de Nicaragua está en esa actitud y lo ha demostrado por más de un año. No hay ninguna señal de que esta resistencia no esté viva. Lo que no hemos podido recuperar de forma masiva son las calles, pero va a llegar porque el régimen se está desgastando.

Violeta Granera, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco. / Foto: Elmer Rivas

Hay algunas voces que critican a la Unidad Nacional, pero sobre todo a la Alianza Cívica, en el sentido de afirmar que no son incluyentes a la hora de tomar sus decisiones… o en otros casos que no los representan.

Contestaría en dos aspectos. En primer lugar, en el tema de la representación en la mesa de negociación, si es que vuelve a haber, la Unidad Nacional Azul y Blanco le ha dicho a la Alianza la percepción de la ciudadanía de que debe haber una mayor representación de otros sectores. Pero a estas alturas lo más importante es fortalecer el diálogo entre la Unidad Nacional y la Alianza Cívica. ¿Por qué? Porque la Unidad Nacional es el espacio donde hay mayor representación de movimientos sociales, políticos, organizaciones territoriales, y la Alianza Cívica es parte de esa Unidad Nacional Azul y Blanco. Estamos en esa ruta.

Hemos conformado una comisión que le llamamos ‘7×7’. Somos siete de un sector y siete del otro y estamos viendo cómo mejorar la toma de decisiones conjuntas sobre temas estratégicos. Por ejemplo, ¿qué vamos a hacer frente a la intensión clara de Ortega de seguir por la ruta unilateral? ¿Qué vamos hacer frente a un proceso electoral? ¿Qué vamos hacer para mejorar la organización territorial? ¿Cómo relanzar la movilización ciudadana? Son temas de fondo y es allí adonde podemos encontrar los grandes acuerdos nacionales.

Ustedes han llegado a Costa Rica a realizar una serie de reuniones con la Alianza, pero también con los exiliados. ¿En qué consiste ese proceso? ¿Este ejercicio lo han podido realizar en Nicaragua?

Todos venimos a Costa Rica porque sabemos que aquí hay un exilio importante. Más de 70 000 nicaragüenses están en unas condiciones, que debo decir, verdaderamente trágicas. Aquí hay un acumulado de dolor, de mucha desesperanza, angustia y mucho deseo de que la situación de Nicaragua se resuelva para regresar a su país. Es importante mantener ese diálogo.

No es la primera vez que organizaciones de la Alianza y la Unidad Nacional tienen posibilidades de estos encuentros, pero deben hacerse de manera sostenida. Creo que uno de los resultados más importantes que yo veo perfilarse, es la urgencia de convocar a los organismos internacionales que ven los temas humanitarios y de migración, para llegar un acuerdo sobre cómo vamos a ayudar a los nicaragüenses en este trecho que falta para un retorno seguro. La gente pasa muchas dificultades y es una situación que no está en nuestras manos solucionarla, pero sí seguir haciendo todos los esfuerzos para que la comunidad internacional nos ayude a aliviar la situación de los exiliados.

Hablemos un poco de la postura de Daniel Ortega y lo que dijo el 19 de julio. Propuso una reforma electoral unilateral…

No aceptamos unas reformas unilaterales de parte de Ortega. Estamos comprometidos con encontrar una solución a lo que ha provocado la dictadura. Eso es por la vía cívica y electoral, pero no aceptar cualquier elección. En la Unidad Nacional estamos convencidos que en este momento no podemos aceptar medidas mediocres por dos razones. Una de tipo ético y político, que es el compromiso con un pueblo que se levantó en abril, que ha mantenido la rebelión, que ha expuesto la vida, muriendo más de 300 nicaragüenses; que han soportado encarcelamiento, secuestro, tortura y que están en el exilio. Es la razón más importante para mantener la ruta de un cambio de verdad, no un amago de cambio, no un parapeto, no reeditar las farsas electorales del pasado.

Y la otra razón es de tipo estrictamente político: nosotros no podemos arriesgar a Nicaragua a que lo vivido se repita en un par de años después. La gente ha luchado por un cambio de fondo y por lo menos la Unidad Nacional, y todas sus organizaciones incluyendo la Alianza Cívica, tenemos que ser muy consecuentes y coherentes con este compromiso.

¿Qué tipo de reformas electorales propone la Alianza Azul y Blanco?

Hay varios puntos que son claves, pero hay dos importantes. Uno es garantizar el respeto al voto popular. Y eso tiene que ver con varias reformas: cambios en el Consejo Supremo Electoral, y en toda la estructura hasta establecer mecanismos que garanticen que el conteo va a ser transparente. Y por supuesto, la observación electoral nacional e internacional. Otro gran ámbito sería el tema de las ofertas electorales. Que la gente realmente pueda escoger ofertas que estén de acuerdo a sus expectativas. Esto quiere decir que se tiene que abrir la posibilidad de alianzas. En la Unidad Nacional estamos pensando en una gran coalición y seguir fortaleciendo este espacio en el que la ciudadanía ha participado alrededor de un programa de cambio de fondo para el futuro de Nicaragua.

¿Pero cómo hacer eso si Ortega ya le dio un portazo al adelanto electoral? ¿Hay salida a la crisis sin elecciones adelantadas?

No. Nosotros hemos dicho que Nicaragua no puede llegar hasta el 2021, porque sencillamente no hay forma para que se mantenga el país. Por varias razones, porque la gente no va a resistir más represión como la que estamos viviendo. El prolongar la salida de esta crisis de derechos humanos también acarrea otros escenarios que hemos estado queriendo evitar, pero que es a lo que justamente Daniel Ortega nos quiere llevar. También por razones económicas. Las proyecciones para el próximo año son desastrosas. Ya tenemos más de 300 000 desempleados y si las cosas siguen así, podemos llegar a una situación de crisis humanitaria tal como lo vive Venezuela. No podemos permitir eso.

¿Por qué creés que Daniel Ortega ahora reniega del diálogo en este momento de la crisis?

La intención de Ortega es mantener el poder a toda costa. Y, por supuesto, que va a tener que hacer algunas concesiones. Lo más que él está pensando dar en este momento son reformas electorales superficiales con los partidos comparsas, y que ya sabemos que no han sido firmes en la lucha contra la dictadura. Y querer darle legitimidad a esas reformas con ese modelo.

Nosotros estamos trabajando de cara al compromiso que tiene la OEA, especialmente Luis Almagro, de no colaborar con reformas que no se den en el marco del diálogo con la Alianza Cívica. ¿Por qué? Porque los partidos políticos pueden mandar sus propuestas, pero la negociación tiene que hacerse en un espacio en el que no haya conflictos de intereses, como son los partidos tradicionales. ¿Por qué digo esto? Lógicamente con algunos de estos partidos subsiste un pacto que está asentado el bipartidismo y eso es el origen de los problemas vividos en las farsas electorales pasadas, y que nos tienen en esta crisis.

¿La Alianza Cívica y la Unidad Azul y Blanco estarían bien preparados para un eventual adelanto electoral? ¿Ya habla sobre esto?

Sí, lo estamos conversando porque es la salida que todos quisiéramos. Pero también tenemos temas que son prioritarios como la liberación de todos los presos políticos, que ahora ya son más de los ochenta que habían quedado pendientes. Es una prioridad el cumplimento del segundo acuerdo sobre el respeto a las garantías ciudadanas. Es central porque no podemos hablar de proceso electoral sin el elemento de la seguridad. No nos podemos imaginar cómo vamos a tener unas elecciones competitivas, por muchas reformas que se hagan a la Ley Electoral si nuestros hermanos, como por ejemplo ahora en las áreas rurales, hay represión cruenta. Cómo van a organizase y candidatearse si el dictador con sus secuaces decide al día siguiente que amanezcan muertos él y su caballo. El tema de la seguridad es consustancial al tema de las reformas electorales.



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