Familiares de Tamara Dávila muestran su deterioro físico

después de un año en El Chipote

Retrato hablado de la presa política Tamara Dávila. Foto: Campaña Sé Humano

A pesar del dolor y la mala alimentación, la presa política sigue “fuerte y digna”. Asegura que saldrá de la cárcel “más comprometida”

Por Ana Lucía Álvarez (Confidencial)

HAVANA TIMES – Un año y 29 días han transcurrido desde que la dirigente de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), Tamara Dávila, fue convertida en presa política del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Sus familiares publicaron este lunes 11 de julio un retrato hablado que muestra el deterioro físico que sufre la rea de conciencia, debido a las condiciones inhumanas que prevalecen en la cárcel El Chipote.

Dávila solo ha sido vista por cinco parientes durante ocho visitas que le han sido permitidas, por lo que el retrato —que fue elaborado por la campaña Sé Humano— es una aproximación a su estado actual, después de perder 40 libras y no recibir la luz del sol.

“Ella dice que permanece con hambre y que muchas veces no le pasan las bebidas nutricionales que nuestra familia le lleva. Estamos angustiadas y alarmadas, y es por eso que compartimos con el mundo cómo se ve Tamara después de un año de torturas en El Chipote”, señalaron los parientes de Dávila.

Ana Lucía Álvarez, hermana de la presa política, la describió como “una persona profundamente fuerte y espiritual” y destacó que “durante este año de aislamiento ha entrenado su mente para mantenerse fuerte y centrada. Ella reza, canta, baila, medita y escribe cuentos en su cabeza para su hija, ya que no le permiten acceso ni a papel ni a lápiz. Es inhumano que le hayan imposibilitado por completo comunicarse con su hija, sin permitir visitas, llamadas, cartas, fotos, o dibujos”, comentó.

Álvarez también expresó que “más allá del dolor” que atraviesa su hermana, ella “sigue fuerte y digna”. Durante las visitas ha manifestado: “no me van a doblegar, de aquí (la cárcel) voy a salir más inteligente, más comprometida y más fuerte”.

La familia de Dávila demanda su liberación inmediata, sin condiciones y con garantías para ella y todos los presos políticos del régimen. Mientras eso sucede, exigen que se le respeten todos sus derechos.

Sobre la presa política

Dávila es psicóloga, feminista, defensora de derechos humanos, activista y política nicaragüense. Tiene 41 años y al momento de su captura era miembro de la Junta Directiva nacional de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), miembro del consejo político de la UNAB y presidenta rotativa de la Coalición Nacional.

Ha luchado por los derechos humanos, especialmente para que las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos y vivir sus vidas libres de violencia. A partir de 2018 “decidió asumir el compromiso de aportar a la lucha cívica por la justicia, la libertad y democracia: se comprometió con la construcción de un país distinto en un acto de amor por su hija, para que ella y todas las niños, niñas y mujeres en Nicaragua vivan en el país que merecen”, relató su familia.

El 12 de junio de 2021 fue secuestrada, agredida y su casa allanada arbitrariamente frente a su hija de cinco años. Permaneció desaparecida durante 80 días y a la fecha (11 julio) lleva 394 días incomunicada y en aislamiento total, durante este tiempo no ha podido ver, ni comunicarse de ninguna forma con su hija y ha recibido solamente ocho visitas de sus familiares. No ha tenido ninguna reunión con su abogada.

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