Redes sociales desbordan la censura china

Por Gordon Ross

HAVANA TIMES, 5 agosto (IPS) — La legión de microblogueros que se expande rápidamente en China superó los esfuerzos del gobierno por supervisar, incidir y censurar la información que circula en Internet. El hecho se hizo evidente tras el accidente de tren de Wenzhou, que desató una ola de indignación y dolor en el país.

Los llamados weibos en China son fuentes de información cada vez más populares y espacios para el debate público. Al igual que las redes sociales Twitter y Facebook, prohibidas en este país, el servicio limita la extensión de los mensajes y los usuarios pueden reenviarlos y comentarlos. El contenido varía de cuestiones mundanas al humor y, cada vez, asuntos políticos.

China tiene más de 500 millones de usuarios de Internet y más de la mitad tienen cuenta de microblog. Dos compañías dominan el sector, Sina Holdings Limitada, con el servicio Sina Weibo que utilizan 140 millones de personas, y Tencent Inc. con 200 millones de clientes.

Los usuarios de Sina suelen ser del sector social de mayores ingresos y con más estudios, en tanto los de Tencent suelen ser más jóvenes.

Varios organismos del gobierno y corporaciones estatales tienen cuenta de microblog, incluso el órgano de prensa del gobernante Partido Comunista, Diario del Pueblo, tiene uno.

Pero la mayoría de los usuarios son ciudadanos de a pie interesados en socializar e intercambiar información, incluso sobre temas considerados delicados en China.

“Cada vez más personas expresan opiniones sobre el bienestar de la población, la justicia y la corrupción”, dijo a IPS el investigador Jiang Shenghong, de la Academia de Ciencias Sociales de la oriental ciudad de Tianjin.

“Las redes sociales, en especial los weibos, se convirtieron en un método importante para que la gente adopte y exprese sus ideas. Pueden difundir información rápidamente, de forma oportunda y es relativamente gratis”, apuntó.

Es un espacio donde se suelen discutir cuestiones como la expropiación de tierras, la demolición de viviendas y la corrupción en el gobierno.

Pero fue el desastre de Wenzhou el que demostró al gobierno el poder de los microblogs y, por extensión, de la ciudadanía conectada a Internet.

Dos trenes de alta velocidad chocaron el 23 de julio en esa ciudad de la oriental provincia de Zheijiang, dejando 40 personas muertas y casi 200 heridas.

El accidente y la respuesta del gobierno desataron el dolor y la ira de la gente. Lo más mortificante para muchos chinos fueron las imágenes de los restos de maquinaria incendiada antes de que terminara la investigación.

En cinco días hubo 26 millones de mensajes sobre la tragedia en los microblog. La gente cuestionó la respuesta del gobierno y hubo quienes llegaron a preguntarse si las autoridades no sacrificaban a la población para preservar el crecimiento económico.

La prensa estatal primero se concentró en relatos de bebés rescatados y luego informó sobre el malestar de la población.

Esta semana, el gobierno ordenó a los medios de prensa dejar de publicar información sobre el accidente que no fuera de la agencia estatal Xinhua. Algunos periódicos, influidos por la actividad de los weibo, se negaron a cumplir la directiva.

Las autoridades siguen de cerca las discusiones en los weibos y desplegaron un pequeño ejército de comentaristas encubiertos para difundir la línea oficial. Esas personas operan de forma anónima y promueven argumentos políticamente correctos. Muchos lo hacen por dinero, según varias versiones de medios internacionales, infiltran los blogs, los sitios de noticias y las salas de chat.

Los “relacionistas públicos” suelen ser estudiantes que desean aumentar sus ingresos y mejorar las posibilidades de ingresar al Partido Comunista. Otros son funcionarios públicos o jubilados que lo hacen porque entienden que es un deber patriótico. Son unas decenas de miles de personas, según las últimas versiones de prensa.

Global Times, un periódico estatal, informó el año pasado que en la provincia de Gansu, en el norte del país, se estaban reclutando 650 comentaristas de tiempo completo para “guiar a la opinión pública sobre temas controvertidos”. El gobierno a veces censura abiertamente la información, borra comentarios delicados o prohíbe a las personas controvertidas.

Tras el accidente de Wenzhou, la ola de mensajes desbordó a la censura que permitió su libre circulación por Internet. Fue tal la rapidez con que aparecieron que fue imposible realizar un control efectivo. El riesgo que corrían las autoridades borrando comentarios en masa era peor.

La presión de los microblogueros obligó a funcionarios de Wenzhou a dar marcha atrás y pedir disculpas por la orden de que los abogados locales no aceptarían casos de familias y víctimas del accidente sin permiso de las autoridades. Tras denuncias de que las autoridades pretendían encubrir el accidente, los restos del tren fueron desenterrados para continuar con las investigaciones.

Los weibos pueden servir como herramienta para que la ciudadanía se comunique con el gobierno, señaló Hu Yong, profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicaciones, de la Universidad de Pekín.

“Los weibos permiten criticar la falta de acción del gobierno y sirven para difundir noticias en tiempo real, lo que lo obliga al gobierno a tomar medidas”, dijo Hu a IPS.

“El gobierno central controla Internet en China. Debes saber eso. La gente no puede decir lo que quiere”, añadió.

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