No es tan fácil borrar el legado de Mubarak en Gaza

Por Mohammed Omer

HAVANA TIMES, 21 feb. (IPS) — En Gaza fue muy fácil cambiar el nombre del Hospital de Niños Mubarak por Al Tahrir. Pero no lo es tanto resolver qué hacer con los pacientes que necesitan cruzar la frontera hacia Egipto –y volver– para recibir tratamiento adecuado.

Atravesar esa frontera siempre fue una tarea ardua. Durante los 18 días que duró la revuelta en Egipto, que culminó el 11 de este mes con la caída de Hosni Mubarak (1981-2011), hacerlo fue prácticamente imposible, aunque el nuevo gobierno da señales de ceder.

Se levantaron algunas restricciones a la circulación, y hubo algunas muestras de que la frontera se abrirá este martes para permitir el paso de 300 personas. Se dará prioridad a los casos médicos urgentes, dijeron a IPS funcionarios de seguridad de Gaza.

El viernes, el ejército egipcio reabrió su cruce de Rafah en un solo sentido, para permitir que algunos palestinos ingresaran a la franja.

El cambio de nombre del hospital ubicado en la localidad gazatí de Khan Younis es simbólico, pero exhibe nuevas esperanzas en cuanto a que el gobierno de Hamás (acrónimo árabe del Movimiento de Resistencia Islámica) en la franja se vea favorecido por una mejor relación con el nuevo Egipto.

Muchos en Gaza afirman que bajo el régimen de Mubarak Egipto apoyó el bloqueo a ese territorio palestino.

El cambio de gobierno en Egipto puede despertar esperanzas en cientos de pacientes de Gaza que necesitan salir de la franja para tratarse.

La redesignación del hospital es “en honor a la plaza Al Tahrir de El Cairo y a la revolución egipcia que tuvo lugar allí”, dijo Yousef Al Mudallal, del Ministerio de Salud de Gaza.

El difunto presidente palestino Yasser Arafat (1929-2004) nombró al hospital en honor a Mubarak cuando se creó, en 1999. Ésta es la primera vez que se le cambia el nombre a una institución gubernamental en Gaza.

Junto a este centro de salud se encuentra el hospital Nasser, en homenaje al extinto presidente egipcio Gamal Abdel Nasser (1918-1970). Ahora el hospital Al Tahrir es considerado parte del hospital Nasser, que se especializa en cuidados pediátricos, neonatales y maternales, así como en fisioterapia.

La mayoría de los gazatíes han celebrado la caída de Mubarak. Pero el cierre completo de la frontera ha sido desastroso para los pacientes, tanto de estos como de otros hospitales.

Entre los más afectados está Mona Yassin, de 43 años, quien padece cáncer de mama.

Yassin fue al hospital de El Cairo justo antes de que empezara la revolución, el 25 de enero. “Gasté los 1.260 dólares que había ahorrado para mi tratamiento médico”, dijo. Ahora no tiene dinero ni para regresar ni para quedarse. Ella y algunos familiares habían alquilado un apartamento en la capital egipcia.

“Ahora no puedo ni volver a casa ni continuar el tratamiento”, declaró a IPS. Mientras, a su esposo le avisaron que si no regresaba a través del cruce de Rafah perdería su trabajo, con el que mantiene a su familia de siete hijos.

Hamed Afana, de 42 años, falleció en Egipto mientras esperaba recibir tratamiento médico. Su cadáver fue ingresado a Gaza por los túneles subterráneos que conectan a Egipto con la franja, para poder ser enterrado allí.

Cuando IPS llamó para verificar la situación de Afana, un funcionario fronterizo dijo que, según sus registros, este palestino que ahora yace bajo tierra todavía está en el exterior.

El 31 de mayo del año pasado, el barco de bandera turca Mavi Marmara, que lideraba una flotilla humanitaria de seis navíos, fue atacado por comandos israelíes fuertemente armados mientras navegaba en aguas internacionales.

Murieron al menos nueve civiles, ocho de ellos turcos.

Desde entonces, el cruce de Rafah ha estado abierto sólo parcialmente para seis categorías, entre ellas quienes tienen necesidades médicas, los estudiantes registrados en otros países y las pocas personas que cuentan con visas para viajar al exterior.

Mientras duró el cierre del cruce, el gobierno de Hamás controló estrechamente la frontera. “No permitiremos que nadie entre sin permiso”, dijo Ayyoub Abu Shaar.

Agregó que aliviar las restricciones es necesario para “los casos humanitarios en Gaza, dado que son muy urgentes y están a la espera de recibir tratamiento médico en el exterior”.

Un día cualquiera, entre 300 y 500 palestinos cruzan la frontera.

Principalmente se trata de personas que requieren tratamiento médico y de estudiantes que viajan al exterior.

El funcionario palestino Ghazi Hamad dijo que hay negociaciones en marcha para mantener el paso de Rafah abierto de modo permanente.

Muchos gazatíes consideran que Egipto es la puerta de Gaza hacia el mundo, y tienen grandes expectativas de que el nuevo gobierno ayude a poner fin al sitio siendo menos severo en el cruce de Rafah.

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