Movimiento por la paz se encuentra con zapatistas

Por Daniela Pastrana, enviada especial

HAVANA TIMES, 18 sep. (IPS) — La Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad, que recorre el sureste mexicano encabezada por el poeta Javier Sicilia, llegó al corazón del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) con un mensaje de solidaridad.

Sicilia se adentró el viernes en la comunidad autónoma de Oventic con una comisión conformada por víctimas de la ola violencia que azota a este país en el marco de la militarización ordenada por el gobierno de Felipe Calderón para enfrentar a grupos criminales.

En el encuentro no participaron comandantes zapatistas, pero los activistas por la paz fueron recibidos por la Junta de Buen Gobierno. La reunión duró más de tres horas. Cinco representantes del EZLN escucharon los relatos, pero no hicieron ningún pronunciamiento.

“Ellos tienen sus formas y sus tiempos. Lo importante es que pudo darse este encuentro”, dijo a IPS Pietro Ameglio, de la organización Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y uno de los coordinadores del movimiento pacifista.
El pasado 8 de mayo, los zapatistas se sumaron, desde la sudoriental ciudad de San Cristóbal de las Casas, a la marcha nacional convocada por el poeta, cuyo hijo fue asesinado el 28 de marzo. Desde entonces, Sicilia se convirtió en un emblema de las víctimas de la violencia.

“El gobierno les traicionó y nosotros, sin saber bien lo que nos habían revelado, volvimos a someternos al juego del Estado, a la corrupción de los gobiernos, a la simulación de una transición democrática. La consecuencia de ese olvido desgarró aún más el tejido social de la nación”, dijo Sicilia a los zapatistas de Oventic.

En la comunidad, donde caminan mujeres y hombres encapuchados, hay letreros que avisan que ahí es territorio zapatista y que “las autoridades locales y municipales autónomas han acordado prohibir el tránsito de vehículos ilegales, la siembra de drogas y los asaltos”.

“Aquí estamos en territorio seguro”, afirmó el poeta, al salir de la reunión. “Si pudiéramos permitir florecer la propuesta de modernidad desde la tradición que tienen las organizaciones sociales, este sería un gran país”.

Cifras oficiales y de las organizaciones sociales contabilizan más de 40.000 personas muertas, 10.000 desaparecidas, 700.000 desplazadas y una cantidad indeterminada de viudas, huérfanas, mutiladas y heridas desde que Calderón militarizó el país en enero de 2007 para combatir a organizaciones criminales.

Sicilia llegó a Chiapas luego de recorrer más de 6.000 kilómetros -primero en la caravana al norte, que llegó el 10 de junio a Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, y ahora con ésta, hacia el sur-para recoger testimonios de la violencia.

A su causa se han sumado padres, madres y hermanos de personas muertas o desaparecidas, que buscan frenar la estrategia militar de combate al crimen.

En la caravana hacia el sur, los activistas han visto evidencias de que los crímenes del narcotráfico se mezclan con la violencia estructural, la pobreza endémica y los intereses privados contra los indígenas.

El viernes hubo una marcha en San Cristóbal de las Casas que transcurrió en medio de una fuerte lluvia. Ese día, fecha de la independencia mexicana, Sicilia cambió el tradicional Grito de Dolores por cinco minutos de silencio.

En el teatro de la ciudad confluyeron las decenas de víctimas que acompañan la caravana desde el norte y los testimonios de los pueblos originarios, hostigados por militares y paramilitares y enfrentados a la depredación de sus tierras por intereses privados.

Decenas de organizaciones sociales chiapanecas se adhirieron al Pacto Nacional convocado por el movimiento pacifista el 8 de mayo en el Zócalo (plaza céntrica de la capital), y condenaron las reformas a la Ley de Seguridad Nacional que se discute en la Cámara de Diputados y que, entre otras cosas, buscan ampliar las facultades del presidente para utilizar al Ejército.

Sicilia exigió al gobierno que respetara la autonomía de los pueblos originarios y que desarmara a los paramilitares. “Parece que son pretexto de luchar contra el crimen organizado, pero quieren militarizar el país y criminalizar a los pueblos indígenas”, afirmó.

Mientras, una comisión del movimiento por la paz se reunió con sobrevivientes, familiares y compañeros de los 45 indígenas tzotziles asesinados el 22 de diciembre de 1997 en Acteal, a 70 kilómetros de San Cristóbal.

Al frente iba el chihuahuense Julián Le Barón, quien se ha convertido en uno de los pilares del movimiento de víctimas.

“Acteal es un símbolo de las víctimas; esta gente es un ejemplo de lo que debemos hacer todos: no pedir lo que no estamos dispuestos a hacer nosotros mismos”, dijo a IPS Le Barón.

Los activistas fueron recibidos con música de banda, cohetes, el tañer de las campañas de la ermita y más de 500 indígenas con globos blancos, que bajo la lluvia esperaron más de siete horas a la caravana.

“El camino hacia la paz con justicia y dignidad es la unidad y la lucha con conciencia, ya que el Ejército y la llamada Ley de Seguridad Nacional sólo traerán más terror y nunca acabará la espiral de violencia en México”, dijeron los indígenas de las Abejas en un comunicado.

“Nunca más nuestras voces y corazones se apagarán ni nuestro corazón y memoria olvidarán crímenes, porque nuestros muertos tienen rostro, nombres y apellidos, así como los responsables de las muertes sangrientas también tienen nombre y apellido: son los que están arriba disfrazados de ‘gobernantes’ de México”.

El viernes, el movimiento por la paz realizó un acto simbólico en Ocosingo y una marcha en Palenque, donde la caravana fue recibida con velas y cantos.

La Caravana por la Paz seguirá su recorrido este fin de semana por Tabasco y Veracruz, y Sicilia se reunirá el próximo miércoles con el presidente Felipe Calderón.


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