México olvida remedios vegetales contra la desnutrición

Por Emilio Godoy

HAVANA TIMES, 23 sep. (IPS) — La moringa, originaria de la zona del Himalaya y adoptada por varios países de América Latina, puede ayudar al combate de la desnutrición, uno de los flagelos de la región.

El árbol (Moringa oelifera), de la familia Moringaceae, crece pronto en tierras semiáridas, requiere de poco riego y es pródigo en proteínas, vitaminas y potasio. Además, sus semillas pueden limpiar el agua.

“Se está aprovechando mal. Existe una desconexión entre lo que ofrece la planta y cómo se está aprovechando. Es un alimento, sin embargo se aprovecha como una medicina”, dijo a IPS Mark Olson, investigador del Instituto de Biología de la estatal Universidad Nacional Autónoma de México.

Utilizado tradicionalmente como ornamento, su fruto puede comerse crudo, en tanto que sus simientes molidas contienen aceite oleico de alta calidad, similar al de oliva. El género comprende 13 especies.

Consumida desde hace décadas en países africanos y, a pesar de sus características nutricionales, la comercialización en naciones latinoamericanas y europeas se concentra en forma de cápsulas, suplementos y bebidas.

“El estado es incipiente y halagüeño, porque tenemos unos cuantos años de conocer el cultivo y poco tiempo de investigarlo. Tratamos de promover la cultura del consumo”, explicó a IPS Leopoldo Martínez, un productor que dirige el Consejo Mexicano de la Moringa (CMM), formado en diciembre de 2010.

Esa asociación agrupa a 75 integrantes, en su mayoría cultivadores y comercializadores. Hay sembrados unos 500.000 árboles desde el noroccidental estado de Sonora hasta el sureño territorio de Chiapas.

La semilla germina en dos semanas y entre ocho y nueve semanas ya está lista para el trasplante. En el primer año puede alcanzar alturas de hasta cuatro metros.

En el proyecto de 2010 titulado “Evaluación y formulación de pan enriquecido con hojas de moringa”, seis especialistas del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y de los estatales Instituto Tecnológico del Valle del Yaqui y la Universidad de Sonora desarrollaron dos fórmulas de pan casero con moringa.

La primera, con uno por ciento de hojas de moringa, contuvo 9,4 por ciento de proteína cruda y 20,2 por ciento de fibra dietaria, mientras que la restante, con 0,5 por ciento de la materia vegetal, mostró valores de 8,7 por ciento y 10,4 por ciento, respectivamente.

El precio de venta para una pieza de 15 gramos, elaborado a escala industrial, fue de 24 centavos de dólar, “siendo éste un precio accesible para la mayoría de la población rural y urbana”.

Entre 2008 y 2010, la autónoma Fundación Produce Sinaloa y la Universidad de Sinaloa ejecutaron el proyecto “Producción y validación de Moringa oleifera como alternativa forrajera para ovinos en el centro de Sinaloa”, el cual arrojó unos rendimientos entre 80 y 300 toneladas de hoja fresca por hectárea.

Se estima que el cultivo rinde por cada hectárea cerca de 2.500 kilogramos, 1.478 litros de aceite y puede producir unos 1.419 litros de biodiésel.

“Falta que cuando alguien esté interesado en comercializarla se siente a hacer las cuentas de cuánta proteína y cuántas vitaminas se necesitan y pensar realmente en el beneficio a ofrecer y diseñar el producto de acuerdo a eso. Y pensar en productos que la gente está dispuesta a comer. No hay datos duros sobre digestibilidad, nutrición o antioxidantes”, planteó Olson.

Este académico, quien estudia la moringa desde mediados de los años 90 y ahora se centra en la variación genética de la especie en el mundo y su relación con sus cualidades, publicará próximamente junto a colegas de Estados Unidos y Pakistán un artículo sobre los valores nutritivos de la variedad en la Revista Mexicana de Biodiversidad.

En el mercado mexicano, un kilogramo de hojas de moringa de buena calidad puede costar hasta unos 74 dólares, precio que significa rentabilidad para los sembradores, quienes cuentan a favor la tradición local de comer muchas hierbas nutritivas.

“Muchos productores se preguntan para qué hacen el procesamiento si no hay mercado. La moringa no está en el inventario nacional como planta productiva y eso impide el acceso al financiamiento público”, resaltó Martínez.

El CMM ha tendido lazos con varias universidades para avanzar en la investigación de la especie sobre sus usos alimenticios y forrajeros.

La meta para 2011 es que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios les autorice un medicamento herbolario a base de moringa, con lo cual el cultivador “puede ajustarse a la norma y vender mejor sus productos”, a criterio de Martínez.

México ha exportado pequeños volúmenes a Estados Unidos, Panamá y España. Mientras, iniciativas de producción germinan en naciones como Perú, Ecuador, Paraguay y Argentina.

“Hay una variación absolutamente tremenda entre los productos que se venden en el país debido a su procesamiento. Existe una gran oportunidad para afinar los productos”, señaló Olson, quien estudió variedades de lugares como Cuba, Marruecos y Madagascar.


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