La tristeza de ser centroamericano

El poeta chapaneco Balám Rodrigo y el Padre Pantoja. Casa del Emigrante Saltillo, Mexico. Al fondo un grupo de hondureños de la Costa Norte a punto de partir.

Habla Otto René Castillo
“Vamos patria a migrar, yo te acompaño”
– Balám Rodrigo

Por Jorge Dalton

HAVANA TIMES – Hace pocas semanas mi amigo Balám Rodrigo, excelente poeta chapaneco, centroamericano y yo, hicimos una visita a la Casa del Emigrante en Saltillo, Coahuila, México, más o menos cerca de la frontera con Estados Unidos.

Ahí fuimos recibidos por el padre Pedro Pantoja, un hombre que ha dedicado gran parte de su vida a la defensa y protección de los emigrantes. Trabaja de sol a sol por las causas perdidas, un verdadero héroe, un ser admirable y valiente que denuncia el crimen, el tráfico de personas con lo cual los hombres de mal han llegado construir un gran imperio. A los emigrantes se les asesina con saña luego que han sido exprimidos y estafados, reducidos a guiñapos humanos y que muchos nunca aparecen.

El Padre Pantoja y el poeta Balám Rodrigo Casa del Emigrante, Saltillo, Mexico

El padre Pantoja se enfrenta a poderes muy letales, como son las pandillas centroamericanas, narcotraficantes como Los Zetas y las autoridades mexicanas altamente corrompidas  que contribuyen de manera directa con ese universo del crimen.

Por ahí han pasado muchos guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, pero también cubanos y de otras nacionalidades que, de igual manera, han sido asesinados o se han enfrentado a todo tipo de humillaciones, tratos inhumanos y violación de sus derechos.

Mi colega, el poeta Balám Rodrigo, a parte de su gran labor literaria, también realiza una monumental labor de defensa de los emigrantes en Chiapas, otro punto neurálgico de paso de emigrantes en ruta al “Sueño Americano”.

En Chipas se está dando un fenómeno poco divulgado hasta el momento relacionado con la migración y es el establecimiento de colonias de emigrados provenientes de Haití, Siria, África, Cuba, Honduras, Guatemala y El Salvador. Familias enteras de emigrantes que decidieron quedarse en Chiapas y establecerse ahí. Y que por supuesto, de igual manera, están amenazados por parte de los grupos ilegales.

El cineasta Jorge Dalton junto a emigrantes hondureños y el Padre Pantoja.

Estando en la Casa del Emigrante, en Saltillo, a escasas cuadras de donde pasa el tren “LA BESTIA”, un vehículo de muerte, pero que los emigrados siguen viendo como la gran alternativa de llegar a la frontera, me llamó profundamente la atención que la mayoría de los emigrados ahí eran hondureños, y uno de ellos me llegó a asegurar que pronto habría una gran avalancha desde Honduras, ya que la situación en ese país era insostenible.

Al estar ahí y conocer de cerca el drama de las personas que deciden tomar ese camino lleno de muerte, la larga lista de miles de desparecidos, las mil historias de las madres con sus hijitos, los jóvenes valiosos de diversas nacionalidades que arriesgan lo más preciado en busca  de un futuro mejor, te da escalofríos, te sientes demasiado impotente.

Lo único que pude ofrecer en ese momento fue abrazar a cada uno de los que estaban ahí. Alguien original de la costa norte de Honduras, uno de los sitios más bellos de este planeta me dijo: “Muchas gracias hermano por ese abrazo, que Dios le bendiga. Si usted supiera cuánto hace que nadie me daba un abrazo”.

Diferentes aspectos de la Casa del Emigrante, Saltillo Mexico

En estos días las primeras planas de los periódicos y noticieros del mundo exponen la tragedia de los hondureños que huyen en avalancha con suma desesperación de la violencia, la enorme desigualdad social, un drama que parece no tener ni fin ni control. Una nación hermosa con muchas virtudes y que en un tiempo fue pacífica, pero los malos hombres, los malos políticos tanto de derecha como de izquierda, lo han convertido en un infierno.

Se comienza a manejar que políticos como el expresidente Manuel Zelaya y su partido estén detrás de esas caravanas y la verdad no lo puedo asegurar. Otros de tendencia de izquierda comienzan a decir que “son financiadas y engendradas por la derecha”, y así por el estilo.

Lo cierto es que quienes estén detrás de semejante manipulación, son unos perfectos canallas, tanto de un lado y de otro. No es menos cierto que esa avalancha de gente desesperada y empobrecida, son víctimas de los sucios intereses manipuladores tanto de la izquierda como la derecha. Ellos son parte integral de todo un sistema corrompido y criminal.

La casa del Emigrante esta a escasas cuadras de donde pasa el tren “La Bestia”.

Cuando el poeta chapaneco Balám Rodrigo y yo fuimos recibidos por el padre Pantoja en Saltillo, México, aún no había explotado esa avalancha de hondureños. Sin embargo, según las estadísticas que la Casa del Emigrante refleja es que desde hacía tiempo, el flujo de hondureños hacia Estados Unidos había aumentado, incluso antes de la llegada de Donald Trump a la presidencia.

Lo que está pasando con ellos y pudiese pasar con los salvadoreños, nicaragüenses, venezolanos u otras nacionalidades donde se están cerrando todos los caminos. Puede que esas avalanchas que pudiesen estar por venir, no precisamente sean para ir hacia los Estados Unidos.   

América Latina sigue siendo hoy por hoy un sitio sumamente injusto donde impera el egoísmo de los que lo tienen todo y donde existe una gran mayoría que no tiene absolutamente nada. Pero también me cuestiono de qué han servido incluso tantas revoluciones si estamos peor que nunca. Pero aun así creo que estamos condenados a querernos un poco más, tal vez sería una buena fórmula después de un abrazo, comenzar a construir un mundo mejor en nuestros propios países. Creo que no nos queda de otra.

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